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«Enviar un mensaje a una civilización extraterrestre es imprudente y potencialmente catastrófico»

El presidente de una fundación dedicada a financiar el trabajo del SETI critica en una carta el rastreo activo de alienígenas
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METI propone la búsqueda activa de inteligencia extraterrestre - SETI

Cuando quien te critica es Stephen Hawking o Neil DeGrasse Tyson, la cosa no es buena. Pero cuando quien te critica es el presidente de una de las fundaciones que colabora económicamente en tu mantenimiento, la cosa puede ser peor. John Gertz es un productor cinematográfico, responsable de las películas de «El Zorro» con Antonio Banderas y Catherine Zeta-Jones, nada menos. Pero también es un apasionado de la Astronomía, hasta el punto de que preside una fundación privada llamada FIRSST, afincada en Berkeley (California) y dedicada a financiar las actividades del SETI, el instituto que se afana en buscar vida inteligente fuera de la Tierra desde hace 50 años.

Pues bien, a Gertz le parece muy bien poner la oreja y esperar tranquilamente y en silencio una señal llegada del espacio, pero está completamente en contra de que seamos nosotros los que saludemos y desvelemos nuestra posición a unos hipotéticos alienígenas que no tienen por qué ser unos simpáticos seres creados por Spielberg. Según explica en una carta publicada en Arxiv.org, el archivo para la prepublicación de artículos científicos de la Universidad de Cornell, lo que se conoce como METI (Messaging to ET Intelligence), también llamado SETI Activo, es «imprudente, no científico, potencialmente catastrófico y poco ético».

La búsqueda de una señal de fuera de la Tierra por parte del SETI comenzó en los años 60 dirigida por Frank Drake, el famoso creador de la ecuación que calcula cuántas civilizaciones extraterrestres hay ahí fuera. Pero desde esa fecha hasta ahora no ha habido ningún resultado positivo, un completo aburrimiento. Por ese motivo, algunos astrónomos proponen hacer algo más de ruido y anunciarnos a nosotros mismos. Se trata de enviar transmisiones de radio intencionales y poderosas a las estrellas con la esperanza de captar la atención de nuestros vecinos en el Universo y que sean ellos quienes nos descubran. Algo así solo se puede realizar con un radiotelescopio de gran alcance, como el de Arecibo, potencialmente capaz de ser detectado a grandes distancias interestelares.

Pero para Gertz esto es terrible. Para empezar, argumenta en su carta, no conocemos nada respecto a esa civilización con la que intentamos contactar, por lo que no podemos aceptar de base que esté impulsada por el altruismo y la cooperación por mucho que sea científicamente superior. Lo único cierto es que no tenemos ni idea de cómo serán, así que pueden suponer un serio peligro para nosotros. Como Hawking recordaba, algunas visitas terminan de una forma no muy simpática para los nativos, como ocurrió cuando los españoles llegaron a América.

Paul Davies, científico del proyecto SETI, dijo en su día que «si los alienígenas quisieran conquistar nuestro planeta podrían haberlo hecho ya en los últimos 4.500 millones años», y Seth Shostak, también investigador de la organización, cree que «cualquier cosa que nosotros tengamos aquí, ellos podrían encontrarla en el lugar donde viven. Y en el caso de que en la Tierra haya algún recurso que no exista en su planeta natal, seguramente habría una forma más fácil de conseguirlo que la de venir aquí a invadirnos». Pero Gertz cree que eso es hablar demasiado y ser muy poco precavido.

El autor de la carta señala además que lo que hace METI no es ciencia, sino diplomacia no autorizada. Según explica, un contacto intencionado con una inteligencia extraterrestre está completamente prohibido por el llamado Primer Protocolo, adoptado por la Academia Internacional de Astronáutica en el año 2000 y propuesta por el Comité para Usos Pacíficos del Espacio Exterior de Naciones Unidas. El principio dice que no se debe enviar una respuesta a una señal o evidencia de inteligencia extraterrestre sin una consulta internacional. Además, dice Gertz, «los partidarios de METI presumen de hablar por toda la humanidad. Eso es antidemocrático, ya que no nos dan la oportunidad de estar de acuerdo con sus transmisiones o ningún control sobre el contenido del mensaje», dice.

Shostak anunció en su día su convencimiento de que SETI será capaz de encontrar vida inteligente fuera de la Tierra en unos 20 años. Pero reconoció que la realización de este logro depende del desarrollo tecnológico y «de la financiación que se realice sobre este aspecto» en los próximos años, un aspecto fundamental. Si más apoyo privado empieza a cuestionar sus métodos, la búsqueda puede volverse mucho más difícil.

Fuentes: ABC.ES
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La guerra no acabó con la civilización de la isla de Pascua

Los miles de artefactos encontrados en las costas y tomados por puntas de lanza en realidad no son armas de los rapanui, según una nueva investigación

Recreación del levantamiento de los moais de la isla de Pascua en la serie «La Humanidad»

Las causas que motivaron el fin de la civilización de los rapanui, los famosos constructores de estatuas gigantes en la isla de Pascua, sigue siendo un misterio. Una de las teorías defiende que los europeos trajeron las enfermedades que terminaron matándolos, pero muchos investigadores creen que el declive llegó antes: la superpoblación devastó los bosques y acabó con sus recursos alimentarios, lo que llevó a los habitantes a participar en brutales guerras internas que llevaron al colapso.

Una de las pruebas que se utilizan para apoyar esta hipótesis son los miles de artefactos triangulares de obsidiana, conocidos como mata'a, hallados en las costas de la isla situada a casi 2.300 kilómetros del litoral de Chile. Debido a su gran número, y porque están hechos de vidrio afilado, han sido tomados por armas de guerra. Sin embargo, Carl Lipo, profesor de antropología en la estadounidense Universidad de Binghamton, no cree que esos objetos sean puntas de lanza, sino herramientas de uso general. Es decir, no estaban destinados a ser empleados en ninguna batalla.

Lipo y su equipo analizaron la variabilidad de las formas de más de 400 mata'a recogidos de la isla usando una técnica conocida como morfometría, lo que les permitió caracterizar las formas de una manera cuantitativa. Sobre la base de la amplia variabilidad en la forma de estos objetos y sus diferencias con otras armas tradicionales, el equipo determinó que el mata'a no se utilizó en la guerra, ya que habrían sido armas excesivamente pobres.

«Simplemente no se parecen a las armas en absoluto», dice Lipo. «Las armas europeas o las que se encuentran en cualquier parte del mundo son muy sistemáticas en su forma. Tienen que hacer su trabajo muy bien. Si no es así, te arriesgas a la muerte», apunta.

«Siempre se puede utilizar algo como una lanza. Cualquier cosa puede ser un arma. Sin embargo, bajo las condiciones de la guerra, las armas van a tener características de rendimiento. Y van a ser hechas muy cuidadosamente para tal fin... Se podría cortar a alguien (con una mata'a), pero ciertamente no sería letal de ninguna manera», prosigue Lipo.
Imagen de varios mata'a
Herramientas de cultivo
Rapa Nui, en el mapa
Rapa Nui, en el mapa- Carl Lipo, Binghamton University

De acuerdo con el investigador, esta evidencia apoya firmemente la idea de que la antigua civilización de los rapanui nunca experimentó este combate teorizado tantas veces. A su juicio, la creencia de que los mata'a se utilizaron como armas en el colapso de la civilización es realmente una interpretación europea, no un acontecimiento arqueológico real.

«Lo que la gente tradicionalmente cree acerca de la catástrofe y el colapso de la isla simplemente no es cierto en un sentido pre-histórico. Las poblaciones tuvieron éxito y vivieron de forma sostenible en la isla hasta el contacto con los europeos», dice Lipo.

Pero entonces, ¿qué eran los mata'a? Lipo y su equipo creen que estos objetos que se encuentran por todo el paisaje eran en realidad herramientas de cultivo utilizadas en tareas rituales como tatuajes o en las actividades domésticas, como el procesamiento de las plantas. Por ese motivo, el antropólogo cree que la teoría del colapso no tiene justificación y que los habitantes de Pascua formaban una sociedad productiva y exitosa.

Fuentes: ABC.ES
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El impacto de un asteroide destruirá la civilización en septiembre

El cataclismo climático que destruirá la civilización se producirá dentro de algo más de tres meses según los teóricos de la conspiración que predicen, en diversos blogs y websites que el fin de los tiempos se acerca y tendrá lugar entre los días 22 y 28 de septiembre.
El impacto de un asteroide destruirá la civilización en septiembre
Dramatización de lo que sería el cataclismo final

 Muchos son los teóricos de la Biblia que mantienen que ciertos sucesos llevarán al inicio de la «Gran Tribulación» de la que se habla en el Libro del Apocalipsis que llevará al «Armageddon».

Estas teorías, que sólo son seguidas por una minoría de iglesias y grupos, han sido descartadas por los científicos y afortunadamente para la Humanidad, casi todos los asteroides son destruidos por el enorme calor al que se ven sometidos al entrar en la Atmósfera y se descomponen en millones de esquirlas que se queman antes de tocar la tierra. Y, además, la NASA ha hecho de la detección de asteroides su gran prioridad.

Un portavoz de la NASA ha afirmado que no tienen conocimiento de «ningún asteroide o cometa en la trayectoria de la Tierra», por lo que las probabilidades de un choque es mínimo. «De hecho, -explica- y hasta donde sabemos, ningún objeto de grandes dimensiones es probable que choque contra la Tierra en los próximos cientos de años». Este organismo trabaja en desarrollar estrategias que ayuden a identificar asteroides que pudieran suponer un riesgo para nuestro planeta así como en elaborar sistemas de defensa ante tal situación.

Sin embargo, esto no ha conseguido frenar las teorías de la Conspiración que creen que un suceso natural provocará una catástrofe climática y los eventos llevarán al surgimiento del Nuevo Orden Mundial que proclaman los Illuminati. Muchos creen que ese suceso será un asteroide, del que los políticos ya están informados pero que esconden a la población.

Fuentes: ABC.ES
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