Mostrando entradas con la etiqueta mensajes. Mostrar todas las entradas

¿Pueden llegarnos mensajes del futuro?

Investigadores proponen una solución a algunos problemas de la Física Cuántica, como los viajes en el tiempo o la paradoja del abuelo


Un grupo internacional de investigadores, liderados por la Universidad de Singapur, acaba de demostrar que numerosos problemas de la Física Cuántica, hoy por hoy irresolubles, podrían solucionarse fácilmente con un ordenador cuántico que viajara a través de "curvas temporales abiertas". El trabajo, que ha levantado gran expectación en la comunidad científica, se publica en la revista Nature Quantum Information.

Hace ya una década que el físico Dave Bacon, que en la actualidad trabaja para Google, demostró que la mejor forma de resolver rápidamente todo un grupo de problemas de la Física (llamados NP-completo) y que traían de cabeza a los matemáticos, era utilizando un ordenador cuántico que se desplazara a través del tiempo. ¿La razón? El hipotético ordenador de Bacon podría moverse con libertad a través de una serie de "curvas cerradas de tiempo", atajos en el tejido espaciotemporal que se curvan sobre sí mismos. La relatividad general en efecto, permite que dichos caminos puedan existir a través de las contorsiones en el espacio-tiempo que conocemos como agujeros de gusano.

¿Pero para qué enviar un mensaje en el tiempo y bloquearlo después para que nadie pueda leer su contenido? Sencillamente porque el procedimiento podría ser la clave que se necesitaba para resolver problemas que, actualmente, no tienen solución alguna. Y es que incluso un mensaje "sin abrir" puede resultar tremendamente útil, especialmente si los científicos "entrelazan" el mensaje con algún otro sistema antes de enviarlo.

Como se sabe, el entrelazamiento cuántico es un efecto extraño que es posible solo en el mundo de la Física subatómica, y consiste en una suerte de "comunicación instantánea" entre partículas que, como si fueran hermanos gemelos diminutos, "saben" al instante lo que le ha sucedido a las demás partículas entrelazadas y reaccionan al instante, sin importar la distancia que las separe. Y lo que proponen los investigadores es precisamente eso, crear un entrelazamiento entre el mensaje enviado a través del tiempo y el sistema del laboratorio. Una correlación que podría alimentar y potenciar la computación cuántica.

Sin embargo, las curvas temporales cerradas conllevan no pocos problemas. En general, los físicos creen que, aunque son teóricamente posibles, algo debe de estar evitando que ese tipo de desplazamientos temporales se produzcan en la Naturaleza. De otra forma, argumentan, podrían darse todo tipo de paradojas, entre ellas la clásica de que alguien podría viajar al pasado y matar a su abuelo, impidiendo así su propia existencia.

Y no solo es la familia la que estaría amenazada por unos viajes así. En efecto, romper el flujo temporal, dejando a un lado el principio de causalidad (un acontecimiento causa otro, que causa otro, y otro...) también puede tener consecuencias para la propia Física cuántica. A lo largo de las dos décadas pasadas los investigadores han mostrado hasta la saciedad que los principios mismos sobre los que se basa la Física Cuántica se quiebran en pedazos ante la presencia de curvas temporales cerradas. Por ejemplo, se puede quebrar el principio de incertidumbre, que establece la imposibilidad de conocer al mismo tiempo determinados pares de magnitudes físicas de una partícula (como la velocidad y el momento). O incluso dejar a un lado el Teorema de no Clonación, que dice que los estados cuánticos no se pueden copiar y que constituye uno de los pilares más sólidos de la Mecánica Cuántica.
Evitar las paradojas

Sin embargo, el nuevo trabajo muestra que un ordenador cuántico sería capaz de resolver problemas hasta ahora irresolubles si en vez de por curvas cerradas, se desplazara a través de "curvas temporales abiertas", que no crean los problemas de causalidad anteriormente descritos. Esto se debe a que dichas curvas no permiten la interacción directa con cualquier cosa en el propio pasado del objeto: las partículas viajeras del tiempo (o, para ser más exactos, los datos que contienen) nunca interaccionarían con sí mismas.

Pra Mila Gu, de la Universidad de Singapur y director de la investigación, de esta forma "evitamos las paradojas clásicas, como la de los abuelos, aunque seguimos consiguiendo todos esos resultados extraños".

"Cada vez que presentamos la idea -afirma por su parte Jayne Thompson, coautor de la investigación- todo el mundo dice que no hay forma de que esto pueda tener un efecto". Pero sí que la hay. Las partículas enviadas de esta forma a través de un bucle temporal pueden, de hecho, ganar un enorme poder de "super computación", incluso si jamás interactúan con nada del pasado. "La razón se debe a que algunos datos se almacenan en las correlaciones de entrelazado: y esto es precisamente lo que estamos aprovechando", asegura Thompson.

Sin embargo, no todos los físicos piensan que estas líneas de tiempo abiertas tengan más posibilidades de manifestarse en el Universo físico que las líneas cerradas. Y pueden que tengan razón. Uno de los principales argumentos en contra de la existencia de curvas temporales cerradas es que nadie, que sepamos, nos ha visitado nunca desde el futuro. Un argumento que, por lo menos, no es válido con las curvas temporales abiertas, ya que en ellas cualquier mensaje procedente del futuro resultaría bloqueado.


Fuentes: ABC.ES
Lea Más

“No más Guerra”: El supuesto mensaje extraterrestre que conmueve a los británicos


No más guerra

Escrito en código morse, según aficionados a los agroglifos, haría alusión al “Día D”.

El pasado viernes 6 de junio, se cumplieron 70 años desde que las fuerzas aliadas comenzaron el desembarco en las costas de Normandía (Francia) para liberar a Europa del nazismo.

Actualmente, ese hecho se le recuerda como el “Día D”, la jornada bélica más cruenta que recuerde la Humanidad después de las explosiones atómicas de Hiroshima y Nagasaki en Japón. Justamente, mientras las naciones participantes en la Segunda Guerra Mundial lo conmemoraban, en un predio del Reino Unido apareció una enigmática inscripción que, tal vez, se refiera a ese hecho histórico.
No más guerraEso es lo que piensan, al menos, algunos fanáticos de extraños dibujos plasmados en campos de cultivo, quienes creen que lo surgido en la localidad inglesa de Chilcomb, sería un mensaje de paz.

De acuerdo a lo publicado por múltiples sitios web de misterios, el mencionado pictograma estaría basado en el código morse, conocido por sólo usar como caracteres puntos y guiones.

Si se sigue esa lógica, que para los escépticos son meras elucubraciones, los símbolos, aparecidos en el dibujo que forma una espiral, pueden ser asociados en ciertos grupos que representarían distintas palabras. De esta forma, se obtiene la siguiente frase en inglés: “No more War” (“No más Guerra”).

No más guerraUn último antecedente que se agrega en este caso, es que los “guiones” no fueron retratados como simples rayas, sino que tienen formas mancuernas (como si fueran pesas), figuras que se asemejarían bastante a la fisión nuclear del átomo de uranio-238.
No más guerra

Cabe destacar que este tipo de dibujos, también llamados “Crop circles”, son ligados al fenómeno ovni, dado lo complejo de los diseños y porque según algunos testigos, objetos voladores no identificados se aparecen en los mismos lugares donde después brotan los extraños grabados en la vegetación.

¿Mensajes de extraterrestres o de humanos? La vieja polémica continúa, pero el mensaje, de ser cierto, es bueno.

Fuentes: guioteca.com
Lea Más