jueves, 28 de abril de 2016

Entrada a un lugar con 5.000 años de antigüedad

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El mundo jamás se hubiera imaginado que la historia de Escocia cambiaría para siempre gracias a una fuerte tormenta sobre la Bahía Skaill, en las Islas Orcadas, durante el invierno de 1850. Esta causó verdaderos estragados a su paso,  pero no se marchó sin dejar un pequeño regalo a los escoceses.
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Cuando la tormenta amainó, los supervivientes descubrieron que esta había desenterrado el contorno de un poblado. Así es, la tormenta fue tan fuerte que incluso levantó grandes masas de tierra, revelando un pedazo de historia tan increíblemente intacto que muchos empezaron a llamar a aquel lugar “La Pompeya escocesa”, aunque su verdadero nombre es Skara Brae.

Después de aquello, los propios habitantes de Skaill comenzaron a excavar en aquel asentamiento subterráneo. Antes de abandonar el trabajo en 1868, estos habían conseguido desenterrar cuatro casas completas. Nadie volvió a tocar el yacimiento hasta 1913, cuando un grupo de saqueadores irrumpió en la zona para robar un sinnúmero de artilugios.

Pero no fue hasta 1924, cuando una tormenta volvió a asolar la zona destruyendo parte de una de las casas de Skara Brae, que el gobierno escocés decidió tomar cartas en el asunto:

Si nos fijamos en la conservación de las paredes, fácilmente se podría pensar que tienen, a lo sumo, unos cientos de años

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Pero aunque no lo creáis, ¡el asentamiento de Skara Brae tiene más de 5.000 años! Es más antiguo que Stonehenge y las Pirámides de Guiza

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De hecho, se trata del pueblo neolítico mejor conservado del norte de Europa y nos ofrece una ventana única sobre la vida de los agricultores que vivieron allí entre el 3200 y 2500 a.C.

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La notable supervivencia de Skara Brae durante tantos años es gracias al diseño de los constructores originales, quienes sepultaron las fuertes y robustas paredes de piedra bajo tierra hasta el tejado, con el fin de proporcionar el mejor aislamiento posible contra el poder de los elementos

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Son 9 casas del mismo tamaño -unos 40 m2- y con el mismo tipo de planta, una estancia cuadrada con una chimenea en el centro, que a la vez servía para cocinar los alimentos y para mantenerse caliente

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Se trata de un emplazamiento único, ya que dentro de cada una de las casas podemos encontrar diferentes elementos de mobiliario realizados en piedra: asientos, compartimentos que parecen ser camas y zonas de almacenamiento

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Pero ahí no queda la cosa. Estas casas neolíticas tenían cerraduras, además de un sistema de desagüe rudimentario, que perfectamente podría ser la primera versión del inodoro que tenemos actualmente

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Se desconoce el motivo que movió a aquella gente a establecerse en un lugar tan alejado, pero sí sabemos que permanecieron en él durante 600 años y que fue abandonado de un día para otro -aparentemente de forma rápida por los objetos que fueron encontrados-. Algunos creen que se debió a un empeoramiento climático y otros que debió surgir algún peligro que les forzó a huir, aunque solo son suposiciones

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Hoy en día, Skara Brae es Patrimonio de la Humanidad y un lugar con una riqueza histórica sin precedentes que nos ayuda a entender cómo vivieron estas personas hace 5.000 años. Si alguna vez visitáis Escocia, no dejéis pasar la oportunidad de ver esta maravilla arqueológica por vosotros mismos.

Fuentes: http://boredomtherapy.com/

miércoles, 27 de abril de 2016

5 historias del metro de Barcelona que dan (muy) mal rollo

Posted by Otros Mundos 23:29, under ,, | No comments

Si te da mal rollo utilizar el suburbano cuando cae la noche, estas historias del metro de Barcelona harán que le cojas cariño al servicio bicing. Bajo tierra ocurren cosas muy misteriosas y el suburbano no se libra de formar parte de la leyenda negra de nuestra ciudad ¿Conocéis las historias? historias del metro de barcelona

Animales fantásticos…y dónde encontrarlos
Sabemos que la fauna del metro no es nada agradable, sobre todo en lo que a las ratas y las cucarachas concierne ¿Quién no se ha encontrado con alguno cruzando las vías o metiéndose en un túnel? Si eso da mal rollo de por sí, imaginaos si os contamos algunos operarios del metro afirman haber visto animales que no han sido capaces de identificar. Habría que hacerles caso teniendo en cuenta que desde los años 80 se han encontrado bajo tierra tanto cadáveres de serpientes como serpientes vivas. Ríete de los cocodrilos de las alcantarillas de Nueva York. Estas cosas solo pasan en el metro de Barcelona.
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Los suicidios de la estación de Rocafort

Ningún operario se  atreve a trabajar en horario nocturno en la estación de Rocafort (L1) y con razón, pues ocurren fenómenos muy extraños. Hace años se produjo una oleada inexplicable de suicidios que puso en alerta al personal: cuatro en un mes. Después de este insólito suceso, diversos jefes de estación aseguraron ver por las pantallas de vigilancia de la estación personas caminando entre las vías, a pesar de que el  último tren había pasado hace tiempo y el acceso al público estaba cerrado. Cuando posteriormente se inspeccionó en lugar, no encontraron a nadie.
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¿Quién espera en la estación fantasma Gaudí?

En la Línea 5, pasada Sagrada Familia, hay una estación fantasma llamada Gaudí; un proyecto que quedó a medias debido a la escasez de fondos. Dicen que si prestas atención y miras por la ventana, podrás detectar sombras misteriosas y personas sin rostro esperando el tren ¿A santo de qué si la parada está en desuso? Es una de esas historias del metro de Barcelona que hacen temblar…
historias del metro de barclona

Los fantasmas de Plaza Catalunya

En los 80 se puso de moda el metrosurf, práctica que consistía en engancharse a la parte trasera del vagón y dejarse arrastrar o subirse al techo del tren y “surfear”.   Fueron muchas las víctimas que fallecieron arrolladas o electrocutadas. Dos de esas muertes se produjeron a la entrada de la vía 2 en la estación de Plaza Catalunya y algunos trabajadores del metro afirman ver formas extrañas encaramadas a los vagones en ese mismo sitio.
historias del metro de barcelona

Un tren al Inframundo

Cuentan que tras cerrarse todos los accesos al metro y una el personal del suburbano está recogiendo sus cosas para irse a casa, un tren blanco y reluciente aparece. Es un modelo que se dejó de utilizar hace muchos años y pasa por las estaciones y túneles abandonados, recogiendo pasajeros con asuntos pendientes que no consiguieron pasar al más allá.
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Fuentes: http://barcelonasecreta.com

lunes, 25 de abril de 2016

Abraham fue, en realidad, Akenaton

Posted by Otros Mundos 22:39, under , | No comments

Ni Abraham era el patriarca bíblico que nos cuenta el Antiguo Testamento, ni Moisés un descendiente de la tribu de Leví. El primero era, en realidad, el faraón Akenaton, y Moisés, uno de los generales del imperio egipcio, asegura un reciente estudio.


Moisés, encarnado por Charlton Heston, general del faraón.
Abraham, el padre de los creyentes y la piedra angular de las tres grandes religiones monoteístas, no era el patriarca bíblico, sino el faraón Akenaton. Y Moisés no era, como cuenta la Biblia, hijo de «un hombre y una mujer de la tribu de Leví», sino un general egipcio, seguidor de la religión de Abraham. Esta es al menos la tesis que sostienen dos investigadores franceses, judíos para más señas, llamados Roger y Messod Sabbah, autores de Los secretos del Éxodo. Hace más de 20 años, los dos hermanos se plantearon la siguiente pregunta: ¿Cómo es posible que Abraham y Moisés en particular, y el pueblo hebreo en general, no dejaran rastro alguno en el antiguo Egipto, pese a ser éste el escenario de gran parte del Antiguo Testamento? Y la respuesta la encontraron después de más de dos décadas de exhaustivos estudios filológicos, lingüísticos y arqueológicos.

Lo primero que hicieron los dos hermanos judíos fue comparar los textos de la Biblia hebrea y aramea a partir de la exégesis de Rachi (1040-1105), autor de un comentario del Antiguo Testamento basado en el Pentateuco hebreo y en la Biblia aramea. Después, realizaron excavaciones en Egipto y estudiaron a fondo las pinturas murales que ornan las tumbas del Valle de los Reyes, donde descubrieron, escondidos entre los jeroglíficos, diversos símbolos de la lengua hebrea. Y poco a poco fueron uniendo los cabos del rompecabezas que les condujo a este excepcional hallazgo: que los judíos son de origen egipcio.

EL ÉXODO
Según Roger y Messod, el famoso Éxodo bíblico fue la expulsión de Egipto de los habitantes monoteístas de Aket-Aton. Ésta era la ciudad de Akenaton y de su mujer Nefertiti. Akenaton adoraba a un solo Dios y era, por lo tanto, monoteísta. Le sucedió Tutankamon y, a éste, el faraón Aï, que reinó del 1331 al 1326 antes de Cristo. Fue precisamente este último faraón, furibundo politeísta, el que dio la orden de expulsar del país a los habitantes monoteístas de la ciudad de Aket-Aton.

Más aún, los egipcios expulsados hacia Canaán, provincia situada a 10 días de marcha desde el valle del Nilo, no se llamaban hebreos, sino yahuds (adoradores del faraón) y, años después, fundaron el reino de Yahuda (Judea).

A partir de este descubrimiento, ambos investigadores descifran el libro del Génesis y comprueban que reproduce punto por punto la cosmogonía egipcia.

Y es que la Biblia, al hablar de Abraham, respeta el orden cronológico de la vida del faraón monoteísta y refleja su biografía en perfecta sintonía con la egiptología: desde el sacrificio de su hijo a la ruptura con el politeísmo, pasando por la destrucción de los ídolos o las intrigas entre sus esposas. Sólo así se explicaría el hecho de que no se hayan descubierto en los jeroglíficos egipcios testimonios de un pueblo que vivió 430 años en Egipto (210 como esclavo) bajo distintos faraones. Y sólo así se explicaría que los expulsados pudieran instalarse en Canaán, administrada por Egipto durante gran parte de su historia, sin que la autoridad faraónica reaccionara. Y sólo así se explicaría cómo un pueblo tan impregnado por la sabiduría de Egipto pudo desaparecer de la manera más misteriosa, sin dejar rastro o huella alguna ni en las tumbas ni en los templos.

Sigmund Freud llegó, por intuición, a la misma conclusión. «Si Moisés fue egipcio, si transmitió su propia religión a los judíos, fue la de Akenaton, la religión de Aton». Y así fue.



LOS OTROS «DISFRACES» BÍBLICOS
Los investigadores franceses sostienen que Abraham, Moisés, Sara, Isaac, Rebeca, Jacob o Israel ocultan nombres y títulos de la realeza egipcia. Por ejemplo, Aaron, el hermano de Moisés, era el faraón Hormed. El propio Moisés era, en realidad, el general egipcio Mose (Ramesu), que después se convertirá en Ramsés I. Y Josué, el servidor de Moisés, es su primogénito. De hecho, ambos comparten los mismos símbolos (la serpiente y el bastón, los cuernos y los rayos) y un mismo destino: servir de acompañantes a los disidentes a través del desierto.

Y es que la Biblia, amén de ser el libro sagrado del judaísmo y del cristianismo, es una joya de la Literatura, en la que se mezcla la Historia con la leyenda y el mito con el rito.

Son muchos los personajes bíblicos, hasta ahora tenidos por históricos, que pertenecen al ámbito de los relatos legendarios. Está claro que Adán y Eva, por ejemplo, no existieron. Y lo mismo cabe decir de sus hijos Caín, Abel y Set. Tampoco es histórico el personaje de Noé y sus hijos.

Al reino del mito pertenecen igualmente los relatos sobre Lot, el sobrino de Abraham, o la destrucción de las depravadas ciudades de Sodoma y Gomorra. Como dicen muchos biblistas católicos, «los patriarcas son apenas asibles como figuras históricas». O sea, la penumbra casi absoluta cubre toda una época de la existencia de Israel, desde el siglo XVIII al XIV a.C.

Incluso algunos exegetas extienden este periodo de brumas históricas hasta la época mosaica, el siglo XII a.C. Dos épocas que «los historiadores de Israel plasmaron con un puñado de recuerdos legendarios».

Fuentes: ELMUNDO.ES

domingo, 24 de abril de 2016

Un grupo de investigadores, cerca de resolver el misterio de cómo se construyó la pirámide de Keops

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Esto podría explicar cómo se construyeron este tipo de mausoleos, así como otros secretos como la posibilidad de que existan cámaras ocultas

Estas últimas novedades son parte de los resultados preliminares del actual proyecto «Scan Pyramids» Un grupo de expertos egipcios ha descubierto este domingo unas partículas de energía en el interior de la pirámide de Keops, en Guiza, a las afueras de El Cairo, que podrían explicar el sistema de construcción y desvelar otros secretos de estos mausoleos de 4.500 años de antigüedad.
En una rueda de prensa celebrada hoy en el Museo Egipcio, en El Cairo, el director del Instituto para la Preservación e Innovación en Patrimonio, Madi Tayubi ha realizado este anuncio, como parte de los resultados preliminares del actual proyecto «Scan Pyramids». Con la detección de muones (partículas de energía que penetran los objetos), se puede descubrir si hay cámaras ocultas.
El objetivo principal de este trabajo es avanzar hacia la fórmula que permitió a los constructores de la época colocar las pesadas y enormes piedras, una sobre otra, y elevarlas hasta 150 metros de altura.

Diferencia de temperaturas

Por el momento se ha determinado que en la parte superior de la pirámide Roja de Dahshur, al sur de El Cairo, la temperatura es siempre más alta a la del mismo emplazamiento del resto de mausoleos. Sin embargo, no hay diferencia de temperatura entre las cuatro caras de la misma pirámide.
Por su parte, el ministro egipcio de Antigüedades, Mamduh al Damati, anunció en la misma rueda de prensa que el próximo paso es colocar una cámara termográfica fija de infrarrojos dentro de las cuatro pirámides de Keops, Kefrén, Micerino y Dahshur.
El proyecto pretende confirmar que las diferencias de temperatura descubiertas por ejemplo entre varias piedras de la pirámide de Keops no son consecuencia del clima exterior ni de los cambios estacionales.
Al Damati ha precisado que esta etapa del proyecto durará más de dos meses, ya que las autoridades solo cuentan con una cámara de este tipo, que deberá instalarse dentro de los cuatro mausoleos.

Viaje a las profundidades en 2016

El pasado noviembre, el mismo grupo de expertos anunció que había encontrado diferencias de temperatura en varios bloques de la pirámide de Keops, lo que indica que hay "algo detrás", aunque no ofreció más información al respecto.
En principio, está previsto que durante 2016 este grupo de expertos egipcios, canadienses, franceses y japoneses viaje a las profundidades de estos mausoleos de 4.500 años de antigüedad para desvelar los secretos que esconden.
Para ello se utilizan cuatro innovadoras técnicas no invasivas que no dañan las antigüedades y se hace uso de nuevas tecnologías, como los drones y la termografía infrarroja. Además, se usa la fotogrametría y el láser en todo el área de Dahshur y Guiza para hacer una reconstrucción en 3D de sus monumentos, pirámides, templos y la esfinge.
Durante la presentación del proyecto de «Scan Pyramids», se insistió en que son técnicas ya utilizadas anteriormente, como en volcanes activos y en la central nuclear de Fukushima, en Japón.

Fuentes: ABC.ES

Lo que Napoleón Bonaparte vio dentro de la Gran Pirámide de Egipto y le dejó aterrorizado

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El Gran Corso quiso pasar una noche en la famosa estructura emulando a Alejandro Magno y a Julio César

Napoleón junto a la esfinge La pirámide de Keops, que es la única construcción que perdura de las siete maravillas del mundo antiguo, sigue revelando nuevos secretos en sus imponentes 146 metros de altura. Un escaneado de la construcción de bloques de pieza caliza indicó hace unos días que podría haber pasadizos ocultos todavía sin descubrir, como evidencia el hecho de que se hayan registrado anomalías de temperatura de hasta seis grados. Un análisis científico que confirma lo que Napoleón Bonaparte intuyó en su propia piel tras pasar siete horas en el tétrico monumento: el misterio impregna cada uno de sus rincones.

Con el objetivo de liberar Egipto de las manos turcas, el prometedor general Bonaparte, victorioso en Italia, desembarcó en el país del Nilo durante el verano de 1798 con más de treinta mil soldados franceses poniéndose por objetivo avanzar en dirección a Siria.

No en vano, el joven Napoleón perseguía algo más que objetivos militares y llevó consigo a un grupo de investigadores de distintas disciplinas (matemáticos, físicos, químicos, biólogos, ingenieros, arqueólogos, geógrafos, historiadores...), más de un centenar, para que estudiaran al detalle aquel país de las pirámides maravillosas y los dioses milenarios.

Entre ellos figuraban los matemáticos Gaspard Monge, fundador de la Escuela Politécnica; el físico Étienne-Louis Malus; y el químico Claude Louis Berthollet, inventor de la lejía. Es decir, algunos de los científicos más brillantes de su generación acudieron a la llamada del general, de 28 años, sin conocer siquiera el destino del viaje hasta que navegaron más allá de Malta: «No puedo decirles adónde vamos, pero sí que es un lugar para conquistar gloria y saber».

Europa redescubre Egipto

Fue en aquella expedición, entre lo militar y lo científico, cuando Europa redescubrió las maravillas del antiguo Egipto y encontró la llave para entenderlas. Mientras un soldado cavaba una trinchera en torno a la fortaleza medieval de Rachid (un enclave portuario egipcio en el mar Mediterráneo), halló por casualidad la conocida como la piedra Rosetta, la cual sirvió para descifrar al fin los ininteligibles jeroglíficos egipcios. Se trataba de una sentencia del rey Ptolomeo, fechada en 196 a. C, escrita en tres versiones: jeroglífico, demótico y griego. A partir del texto griego fue posible encontrar las equivalencias en los jeroglíficos y establecer un código para leer los textos antiguos.
No obstante, el viaje también sirvió a Napoleón a modo de búsqueda espiritual en una tierra que había perturbado la imaginación de grandes personajes de la historia. Como muchos de sus contemporáneos, el Gran Corso se sentía atraído por el exotismo oriental y había leído una obra muy popular por entonces, «El Viaje a Egipto y Siria de Constantin Volney», publicada en 1794 sobre los misterios de las civilizaciones de la zona.

Pintura de Louis-François Lejeune sobre la batalla de las Pirámides
Pintura de Louis-François Lejeune sobre la batalla de las Pirámides- Wikimedia
En medio de las operaciones militares, Napoleón se dirigió a Tierra Santa con el propósito de confrontarse con el ejército turco y, de paso, a descansar por una noche en Nazaret. Y así lo hizo el 14 de abril de 1799, sin que hayan trascendido más detalles de esta particular parada turística. Ese mismo año, en agosto, Napoleón regresó a El Cairo haciendo noche supuestamente en el interior de la Pirámide de Keops. Su séquito habitual y un religioso musulmán le acompañaron hasta la Cámara del Rey, la habitación noble, que en aquella época era de difícil acceso, con pasadizos que no llegaban al metro y medio, y sin ningún tipo de iluminación más allá de las insuficientes antorchas.
«Aunque os lo contara no me ibais a creer»
Concretamente, la Cámara del Rey es una sala rectangular de unos 10 metros de largo y 5 metros de ancho conformado por losas de granito, paredes y techo lisos, sin decoración, y únicamente contiene un sarcófago vacío de granito, sin inscripciones, depositado allí durante la construcción de la pirámide, puesto que es más ancho que los pasadizos. El general corso pasó siete horas rodeado solo de murciélagos, ratas y escorpiones en la pirámide. Justo al amanecer, brotó de la laberíntica estructura, pálido y asustado. A las preguntas de inquietud de sus hombres de confianza sobre lo qué había ocurrido allí dentro, Napoleón respondió con un enigmático: «Aunque os lo contara no me ibais a creer».

De la pirámide, a la conquista política de París

Resulta imposible saber qué es lo que vio o sintió exactamente Napoleón en esas siete horas, o incluso si el episodio llegó a tener lugar, aunque parece probable que en todo caso el corso creyera sufrir alguna clase de experiencia mística inducida por la soledad, la oscuridad, las temperaturas extremas y los ruidos distorsionados por el eco. Lo que está claro es que –como han dado cuenta distintas obras de ficción, véase la novela de «El Ocho» (1988) de Katherine Neville o más recientemente Javier Sierra en «El Secreto Egipcio de Napoleón» (2002)– la noche de Napoleón dentro de la Gran Pirámide pareció cambiar su carácter para siempre. Pese a regresar derrotado militarmente a Francia, el corso despegó políticamente en los siguientes meses. En noviembre de ese año organizó el golpe de Estado del 18 de brumario que acabó con el Directorio, última forma de gobierno de la Revolución francesa, e inició el Consulado con Napoleón Bonaparte como líder.

Retrato de Napoleón Bonaparte en Egipto
Retrato de Napoleón Bonaparte en Egipto- Wikimedia
Lo que si tiene una respuesta más accesible es por qué razón quiso pernoctar en el monumento. Según explica el periodista Peter Tompkins en su clásico «Secretos de la Gran Pirámide», «Bonaparte quiso quedarse solo en la Cámara del Rey, como hiciera Alejandro Magno, según se decía, antes que él». Obsesionado durante toda su carrera con otros personajes históricos claves, Napoleón trató de emular las huellas del conquistador Alejandro Magno y del general romano Julio César, que supuestamente habían pasado también una noche en la cámara buscándose así mismos. El conquistador griego, del que se cuenta una infinidad de leyendas de su contacto con otros mitos de la Antigüedad, fundó Alejandría en el año 331 a.C. y consultó el oráculo egipcio, donde recibió al parecer su confirmación como hijo de Zeus-Amón y como conquistador del mundo. Ese mismo año, en Menfis, Alejandro Magno recibió las insignias y títulos de los faraones y realizó sacrificios a las divinidades egipcias.

Fuentes: ABC.ES

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