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¿Poderosas ‘armas nucleares’ antiguas?

¿Y si las civilizaciones antiguas interpretaran mal a los visitantes extranjeros como “dioses”?

Los textos antiguos describen armas poderosas que los dioses usaron en la Tierra miles, incluso quizás decenas de miles de años atrás. “… Una columna incandescente de humo y llama, tan brillante como diez mil soles, se elevó en todo su esplendor. Era un arma desconocida y un rayo de hierro, un gigantesco mensajero de la muerte, que se redujo a cenizas la raza entera.

Cuando echamos un vistazo a la historia y leemos a través de los innumerables textos antiguos dejados por diferentes civilizaciones en todo el planeta, notamos una gran cantidad de información, mencionando a los Dioses -que bajaron del cielo- que trajeron a la Tierra poderosas armas, nada parecido a lo que los antiguos habían visto.

Pero, ¿Estas “armas antiguas” sólo forman parte del folclore y los mitos? ¿Qué pasaría si estos antiguos textos no describieran mitos y leyendas, sino armas reales, traídas por civilizaciones alienígenas avanzadas que fueron malinterpretadas como dioses?

Curiosamente, un estudio reciente titulado “Especies Tecnológicas Indígenas Previas“, presentado por Jason Wright, profesor asistente de astrofísica y astronomía de la Universidad Estatal de Pensilvania, sugiere que nuestro planeta y otros cuerpos celestes de nuestro sistema solar pudieron ser habitados, en el lejano Pasado, por Antiguos Alienigenas. El profesor Wright sugiere que se podría esperar que las tecnoescrituras extraterrestres sean extremadamente antiguas, limitando los lugares que aún podrían encontrarse bajo las superficies de Marte y la Luna, o en el Sistema Solar exterior.

Si echamos un vistazo a la antigua mitología griega e hindú, las armas de los dioses eran una herramienta profunda y mortal, capaz de incinerar enemigos y nivelar civilizaciones enteras.
Creado por el antiguo dios hindú Vishnu era el Narayanastra – el arma personal del Señor Vishnu.
Este Astra (“arma” en sánscrito) a su vez dispara una poderosa tirada de millones de misiles mortales simultáneamente. La intensidad de la ducha aumenta con un aumento en la resistencia. La única manera de defensa hacia este misil es demostrar la sumisión total antes de que los misiles golpeen. Esto, a su vez, hará que esta arma se detenga y aleje del objetivo.

Curiosamente, esta arma sólo se puede utilizar una vez, si uno tratara de utilizarla dos veces, entonces devorara al propio usuario con su propia arma.
Forjado por el Señor Brahma fue el Brahmastra. Esta feroz arma se describe en un número de purana -un vasto género de literatura india sobre una amplia gama de temas- como un arma muy destructiva. Se dice que cuando el Brahmastra fue descargada, no hubo ni un contraataque ni una defensa que pudiera detenerla.

El Brahmastra nunca perdió su marca y tuvo que ser usado con una intención muy específica contra un enemigo o ejército individual, ya que el objetivo enfrentaría la aniquilación completa

Sin embargo, quizás el detalle más importante sobre el Brahmastra fue su daño colateral. Según los textos antiguos, la tierra donde se utilizó el arma se convirtió en un lugar PROHIBIDO, y toda vida en y alrededor de ella dejaría de existir. Hombres y mujeres expuestos a ella se volvieron estériles. Después de que el arma fue usada, la lluvia disminuiría y la tierra desarrollaría grietas.

De hecho, el Brahmastra se menciona en las epopeyas y los Vedas como un arma de último recurso y nunca se utilizaría en combate.

Fuente: www.ancient-code.com
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Augurios para el 2045: ejércitos corporativos, ciberinsectos y láseres de largo alcance

Las transnacionales contarán con sus propios ejércitos, criminales y terroristas obtendrán acceso a los cada vez más baratos aviones no tripulados y satélites espaciales, y se crearán insectos de diseño para propagar enfermedades mortíferas.

Son algunas de las predicciones de un centro de estudios del Ministerio de Defensa británico que explora las potenciales amenazas a la seguridad que podrían aparecer a mediados de este siglo.    

El informe 'Global Strategic Trends – Out to 2045', citado por 'The Guardian', está basado en el análisis de las tendencias existentes en el ámbito de tecnologías, los efectos del cambio climático, la urbanización y la gestión de los recursos naturales, en particular el agua.

Según el documento, para el 2045 la población terrestre podría llegar a los 10.400 millones de personas, el 70% de las cuales habitarán en las zonas urbanas.

Cerca de 3.900 millones de personas sufrirán la carencia de reservas de agua potable.

Es muy probable que la amenaza terrorista permanezca en Oriente Medio y África del Norte, mientras que la expansión de monedas alternativas podría facilitar la transferencia de fondos entre jurisdicciones nacionales por grupos terroristas.

Al mismo tiempo la presión de la globalización impedirá que los países actúen de manera individual, algo que podría reducir el riesgo de conflictos.

Entre las armas del futuro figurarán láseres de largo alcance capaces de producir un rayo de energía electromagnética o radiación atómica que destruirán equipos e infraestructura o hacer daño no letal a los humanos.

"Dado que el coste de la secuenciación del ADN irá cayendo, dar con un individuo como objetivo a partir de su ADN será posible para el 2045", reza el estudio.

El informe también augura el desarrollo de guerras medioambientales, en las que las enfermedades de cultivos y de humanos se divulgarán mediante nuevos insectos o híbridos de insecto y máquina.

Con la puesta en órbita de una gran cantidad de satélites pequeños, conocidos como 'CubeSats', las organizaciones criminales podrían contratar una proporción de carga útil de cohetes espaciales operados por compañías privadas.

"Así podrían lanzar sus propios satélites de vigilancia, amenazando potencialmente la privacidad de individuos y/o corporaciones", se destaca en el informe.

Fuentes: http://actualidad.rt.com/
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¿Cómo sería el mundo después de una guerra nuclear? Un nuevo estudio da la respuesta

Grupo de científicos estadounidenses publican un estudio detallado de los posibles efectos de una guerra nuclear sobre varios elementos del medio ambiente basado en una simulación electrónica.

En ocasiones hemos visto escenas post-apocalípticas en películas hechas en Hollywood según la imaginación de los directores. Pero ahora tenemos la posibilidad de conocer de verdad qué pasaría si una guerra atómica tuviera lugar. La revista 'Popular Science' publica un estudio de científicos estadounidenses que han simulado una guerra de escala regional.  

El equipo de científicos especialistas en la atmósfera y el medio ambiente recreó un conflicto con el uso de 100 cabezas nucleares equivalentes a las bombas lanzadas por las fuerzas armadas de los EE.UU. en Hiroshima (16 kilotones por cabeza). El modelo representa una guerra entre India y Pakistán, que quizás sea injusto teniendo en cuenta que, según los científicos, estos países tienen pocas reservas de armas nucleares en comparación con los EE.UU., Rusia y China. La idea general de este estudio es "si una carga de este tamaño (100 cabezas de 16 kilotones cada una) puede causar daños tan grandes, imagínense lo que harían armas de peso pesado".

El estudio contiene además una descripción detallada sobre cómo el uso de armas nucleares afectaría a varios elementos del medio ambiente.

Primero, cinco megatones de carbón negro (partículas en suspensión con la mayor fuerza de absorción de luz formadas por incompleta quema de combustibles fósiles y material biológico) ascendería a la atmósfera absorbiendo el calor del sol. Una parte de este carbón negro caería posteriormente con la lluvia. Este fenómeno reduciría la temperatura media global en 1.25 C durante un período de 3 o 4 años y en 0.5 C durante una década.

El descenso de las temperaturas reduciría el calor que el planeta recibe. Cinco años después de la guerra la Tierra recibiría un 9% menos de lluvias en comparación con las estadísticas actuales. El fenómeno más evidente, según el estudio, tendrá lugar en las regiones de monzón, entre ellas Oriente Medio, el subcontinente indio y el sureste asiático.

Las temperaturas globales se reducirían durante los primeros cinco años después del conflicto nuclear. Antes de que la Tierra empezara a recalentarse, la época de crecimiento media de los cultivos del planeta se reduciría por 10 hasta los 40 días en las zonas agricultoras del mundo.

Las reacciones químicas en la atmósfera destruirían la capa de ozono que protege a los habitantes de la Tierra contra la radiación ultravioleta. Cinco años después de la catástrofe el planeta tendría entre un 20% y un 25% menos de ozono menos de media. Diez años después la atmósfera recuperará su capa de protección, pero todavía tendría un 8% de ozono menos que antes del conflicto. El incremento de la radiación ultravioleta causaría más quemaduras del sol y casos de cáncer de piel a la gente y podría desestabilizar el ADN en varios tipos de cultivo, entre ellos el maíz.


© www.onlinelibrary.wiley.com
El estudio demuestra los cambios de la época de cultivo causados por el uso extenso de armas nucleares.

Otro estudio publicado por la Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear supone que cerca de 2.000 millones de personas en todo el mundo se verían afectados por la crisis alimentaria tras una caída drástica de las superficies cultivadas y la producción de comida.

El estudio, publicado en la revista 'Earth’s Future', utiliza la misma tecnología que sirve para predecir el efecto del calentamiento global causado por las actividades humanas. La obra destaca por el uso de un nuevo modelo de cálculo de las consecuencias en comparación con los estudios anteriores. Las simulaciones accesibles predicen varios períodos con los efectos inmediatos de una guerra nuclear y coinciden en suponer que los sufrimientos para la población y el medio ambiente serían duros y prolongados.

Fuentes: http://actualidad.rt.com/
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