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El método «secreto» de la CIA para descubrir extraterrestres en los años 50 sale a la luz

La Agencia de Inteligencia de los Estados Unidos ha publicado un dossier explicando el sistema utilizado por sus expertos para lograr resolver los avistamientos de ovnis

El sistema consta de 10 pasos y se lleva aplicando desde los primeros avistamientos - ABC

A pesar de que, en la actualidad, pueda parecernos algo más propio de las películas que de la vida real, lo cierto es que a partir de los años 40 se vivió en Estados Unidos cierta fiebre provocada por el mundo extraterrestre. Y no solo fomentada por los ciudadanos, sino también por la Agencia Central de Inteligencia (la CIA). Así lo demuestra el que esta institución crease en 1947 una división concreta para investigar los presuntos avistamientos de ovnis y «marcianos» en todo el territorio ocupado por la bandera norteamericana. El proyecto fue conocido por entonces como «Libro Azul» y, además de extenderse hasta principios de los 70, estuvo a cargo de averiguar si las decenas de incidencias supuestamente sobrenaturales que se abrían a diario (12.618 en total) podían esconder algo de realidad.

Con semejante unidad, no es extraño que Estados Unidos haya acumulado decenas y decenas de informes, declaraciones y fotografías sobre estos avistamientos. Y tampoco es raro que, debido a la ingente cantidad de casos de los que se ocupaban, los agentes idearan un sistema para investigar lo sucedido. Pues bien. Ahora, casi medio siglo después de que esta sección se cerrase, la CIA acaba de dar a conocer el método que utilizaban desde la Guerra Fría para tratar de resolver las presuntas apariciones de ovnis y extraterrestres. La explicación del curioso procedimiento, que consta de 10 pasos claramente diferenciados, ha sido acompañado además por la desclasificación de multitd de imágenes relacionadas.
El sistema para descubrir extraterrestres

1-Establecer un grupo para investigar el presunto avistamiento.

Antes de diciembre de 1947 (fecha en la que se creó el embrión del futuro proyecto «Libro Azul») no había ninguna organización encargada de investigar los avistamientos. Por descontado, tampoco había normas sobre la forma en que procesar los informes que llegaban hasta la CIA. Por ello, el general Nathan Twining creó este proyecto en 1948 y calificó a los objetos voladores no identificados como un problema de seguridad nacional. Los agentes fueron seleccionados cuidadosamente y, en base a sus cualidades, eran enviados a los diferentes casos.

2-Determinar los objetivos de la investigación.

Como la mayoría de funcionarios del proyecto nunca creyeron que los avistamientos fuesen extraterrestres (sino objetos voladores que podían provenir de otros países como la U.R.S.S.), se establecieron tres objetivos principales a la hora de resolver un caso:

-Saber si el ovni representaba una amenaza para la seguridad de los EE.UU.

-Determinar si el ovni estaba avanzado tecnológicamente y si esta podía ser utilizada por norteamérica.

-Explicar cómo se había producido el avistamiento y los estímulos que llevaban al observador a identificar el objeto como un ovni.

3-Consultar a expertos.

Además de sufragar los gastos de presuntos inventos que ayudaban a detectar ovnis, esta sección de la CIA consultaba con frecuencia a astrofísicos, expertos en tecnología militar, pilotos y académicos de todo tipo. Tampoco faltaban las llamadas a la oficina meteorológica de los EE.UU, al Centro Nacional de Investigación Atmosférica y a la NASA.

4-Organizar y clasificar el caso.

Para clasificar el suceso, la CIA elaboró (con la ayuda del Área Técnica de la Fuerza Aérea de los EE.UU.) varios cuestionarios genéricos para ser entregados a aquellas personas que hubiesen visto el ovni. Estos ayudaban a establecer los fenómenos naturales (o artificiales, como el repostaje de un avión) que podrían haberles dado la sensación de ver algo extraño. La duración de la observación, la fecha, la hora, el lugar, la posición en el cielo, las condiciones climáticas, y la forma de la aparición eran claves esenciales para los investigadores que evaluaron los avistamientos.

5-Acercarse a los «falsos positivos».

Eliminar cada una de las causas conocidas y probables que hubiesen podido provocar la presunta aparición de un ovni. Al descartar explicaciones comunes, los investigadores podían centrarse en los casos verdaderamente misteriosos. Algunas de estas «explicaciones» incluyeron aviones mal identificados (algunos como los U2, A12 o SR71), trucos publicitarios y fenómenos celestiales.

6-Identificar posibles misiones secretas en el cielo.

Por entonces era habitual que se llevaran a cabo pruebas de armas secretas en el cielo, así como misiones de entrenamiento de algunos cuerpos militares. Si, después de eliminar los falsos positivos, el misterio seguía, tenían que asegurarse de que el cielo había estado «libre» en la jornada del avistamiento. Además, los agentes tomaban todos los datos de los supuestos platillos volantes para ofrecerlos luego a la CIA (por si coincidían con algún proyecto secreo).

7-Examinar la documentación que pueda ofrecer el testigo.

Desde fotografías, hasta vídeos o grabaciones de audio. Cualquier cosa valía.

8-Llevar a cabo experimentos controlados.

Entre otras cosas, los agentes trataban de reproducir los fenómenos desconocidos de los que habían sido informados en el laboratorio para tratar de averiguar su origen.

9-Recopilar pruebas y evidencias forenses.

Una vez que todo lo demás fallaba, los agentes de la CIA se encargaban de «recoger todo aquello humanamente posible que pudiera ser verificado y comprobado». Estas pruebas eran enviadas al Laboratorio de Materiales de la Fuerza Aérea, donde eran analizadas su radiación y su composición.

10-Educar a los agentes.

Aunque no es estrictamente un paso, la CIA siempre le dio importancia a educar a sus agentes -así como a los militares y policías- para que supueran identificar objetos que, comúnmente, eran asociados con ovnis. Así pues, se llevaron a cabo pruebas entre el personal en las que se les obligaba a aprender la forma que tenían objetos como globos aerostáticos vistos en plena noche y con fuentes de luz determinadas.

Al saber cómo reconocer correctamente los objetos que eran comúnmente confundidos con ovnis, los investigadores podrían eliminar rápidamente los informes falsos y centrarse en la identificación de los avistamientos que se mantenían sin explicación.

Fuentes: ABC.ES
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Un veterano agente de la CIA revela que Hitler «fingió» su muerte y huyó a Tenerife

Un equipo de expertos capitaneado por Bob Baer cuestiona el suicidio del dirigente nazi y de Eva Braun, tras acceder a documentos desclasificados del FBI

Un veterano agente de la CIA ha asegurado que tiene pruebas de que el líder de la Alemania nazi Adolf Hitler y su amante Eva Braun fingieron su propia muerte en su búnker al final de la Segunda Guerra Mundial. En vez de eso, escaparon a la isla canaria de Tenerife, donde vivieron un tiempo antes de desplazarse a Argentina, su destino final.

Se trata de una de las sorprendentes conclusiones a la que ha llegado el equipo de expertos que analizó una colección de archivos del FBI nunca antes vista. A partir del estudio de los documentos, desarrolla la teoría de que Hitler en realidad no se suicidó, como tampoco Eva Braun, sino que huyeron a Canarias.

Así lo mantiene el experimentado agente de la CIA, Bob Baer, en una información que publicada por el diario británico 'The Mirror': "La narrativa que el Gobierno -de Estados Unidos- nos da es una mentira. Si nos fijamos en los archivos del FBI, hay que abrir una investigación", sostiene.

"Lo que estamos haciendo es volver a examinar la historia, la historia que pensamos que se resolvió con que Hitler murió en el búnker, pero hay que profundizar más en eso. Para mí está claro que no tenemos evidencias de ello", remarca Baer.

El grupo de expertos capitaneados por el veterano agente ha tenido acceso a 700 páginas de información recientemente desclasificada. Uno de los documentos señala: "Los oficiales del ejército estadounidense en Alemania no han localizado el cuerpo de Hitler ni hay ninguna fuente fiable que certifique que Hitler está muerto".

Uso de un doble
A partir de lo que dicen haber descubierto en los archivos del FBI, incluidos detalles sobre el cadáver hallado en el búnker, el equipo de especialistas considera que Hitler fingió "fácilmente" su propia muerte a través del uso de un doble.

Por si fuera poco, en una serie emitida en Canal Historia, el exinvestigador de crímenes de guerra de la ONU, John Cencich, sugiere que Hitler residió un tiempo en Tenerife antes de volar a Argentina.

"Cuando la guerra llegó a su fin muchos nazis hicieron un éxodo a América del Sur para comenzar una nueva vida lejos de Europa". De acuerdo a esta hipótesis, Hitler habría viajado en barco desde Tenerife a Argentina para reunirse con sus "compañeros".

Cencich explica en el mismo documental sus vivencias en torno a una red secreta de túneles que se construyeron en Berlín para escapar hasta el aeropuerto de Tempelhof en caso necesario, una vía que pudo haber sido utilizada por Hitler para huir hasta Canarias. "La verdad aceptada de que se suicidó es ambiguo", zanja.

Fuentes: ABC.ES
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La CIA reconoce la existencia del Área 51, la mítica base secreta en Nevada



Tras años de negativas, la CIA ha reconocido la existencia del Área 51, el misterioso complejo en el desierto de Mojave, en Nevada, convertido en un emblema de la iconografía popular impulsado por las especulaciones de que allí el Gobierno estadounidense trabajaba con extraterrestres.

La confirmación se ha obtenido gracias a la desclasificación de documentos decretos de la agencia solicitada en 2005 por la universidad George Washington. La nueva información que incluye un mapa del lugar, sin embargo, decepcionará a los aficionados a las teorías de la conspiración y la ciencia ficción, ya que el Área 51 era una base militar construida durante la Guerra Fría para desarrollar programas de vigilancia y probar aviones espía U-2 y OXCART, capaces de volar a gran altura, una circunstancia que explica por qué los aparatos eran confundidos con OVNIS.

Aunque sí se tenía conocimiento específico de la existencia de esa base, es la primera vez que la CIA la denomina explícitamente como Área 51, el nombre que constaba en los mapas del Polígono de Ensayos de Nevada. “No existe ningún lugar llamado Área 51”, señaló en 1995 un abogado de la Fuerza Aérea en una vista ante un tribunal federal con motivo de la investigación de varias demandas de empleados del complejo que denunciaron sufrir enfermedades respiratorias debido a su exposición a materiales tóxicos mientras trabajaban allí. Los miembros de la base se referían a ese lugar secreto como El Rancho.

De acuerdo con los documentos desclasificados, en 1955, la CIA y la compañía Lokcheed Martin trataban de buscar un lugar para poder probar el modelo de avión U-2. La localización debía estar apartada, para preservarla del acceso de curiosos, o espías rusos. Comenzaron a sobrevolar el área de California, hasta que en pleno desierto de Nevada, junto al lago Groom, avistaron una pista de aterrizaje abandonada que la Armada había empleado durante la II Guerra Mundial. Era el sitio perfecto.

Ese mismo año, el presidente Dwight D. Eisenhower aprobó la construcción de la base militar. El Rancho fue evacuado en junio de 1957 debido a una serie de pruebas nucleares, ante el riesgo de que el Área 51 pudiera resultar contaminada, pero en septiembre de 1959 volvió a estar operativa. La CIA regresó para desarrollar los modelos de avión A2, el precursor del SR-71. A lo largo de estos años, el complejo se ha ampliado y las medidas de seguridad se han endurecido.

La CIA hizo circular de manera interna la historia oficial de las pruebas con U-2 en 1992, una documentación que se hizo pública en 2002 y que ahora, con la nueva petición de la universidad de George Washington se ha ampliado. En 1996 también se reconoció el programa de desarrollo de los aviones OXCART. La nueva información esclarece que en los hangares del Área 51 no se ocultaban naves espaciales ni se hacían autopsias a extraterrestres, sino que se trabaja en algo más prosaico como la vigilancia.

Tras las primeras denuncias de los trabajadores, la Administración Clinton trató de paralizar la proliferación de nuevas demandas. El presidente firmó una orden ejecutiva eximiendo al Área 51 de tener que desglosar sus índices de contaminación, si bien, finalmente, la Agencia de Medio Ambiente obligó a descontaminar la base.

El secretismo del Gobierno en torno al Área 51 ha contribuido a dar verosimilitud a quienes aseguraban que en la base se trabaja con extraterrestres. En 1989, las declaraciones de un empleado del complejo asegurando que había trabajado en la base secreta con una nave alienígena que se había estrellado en la zona, contribuyeron a dar pábulo a más de dos décadas de teorías de la conspiración.

Fuentes: El Pais.com
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