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El planeta «zombi» puede no estar solo

Observaciones del Hubble sugieren que otros mundos aún desconocidos expulsaron al reaparecido Fomalhaut b hasta una extraña órbita

El planeta «zombi» puede no estar solo
ESA
Recreación artística del planeta Fomalhaut b alrededor de su estrella

Es raro Fomalhaut b. Situado a 25 años luz de la Tierra en la constelación de Piscis Austrinus, este planeta se ha ganado el sobrenombre de «zombi» por su curiosa historia. Fue descubierto por el telescopio espacial Hubble en 2008 dentro de un enorme anillo de escombros que rodea su estrella, pero pronto muchos científicos rechazaron su existencia. 

Sin pruebas contundentes a su favor, el pobre Fomalhaut b fue eliminado de la lista de mundos extrasolares. Sin embargo, el planeta volvió a dar muestras de su existencia en octubre del pasado año. Ahora, nuevas observaciones revelan que se mueve en una órbita tan extraña como él mismo y que, quizás, tiene compañía. Otros cuerpos planetarios pudieron darle un buen empujón gravitacional para colocarle donde ahora se encuentra.

Según nuevos datos del Hubble obtenidos el pasado año, Fomalhaut b, un par de veces la masa de Júpiter, sigue una órbita elíptica muy inusual que dura unos 2.000 años y que lo lleva por un camino potencialmente destructivo a través de un amplio cinturón de escombros. Además, en su trayectoria el planeta se sitúa a 4.600 millones de kilómetros de su estrella en su punto más cercano, mientras que el más lejano se encuentra mucho más lejos, a una distancia de 27.000 millones de km. «Estamos impresionados. Esto no es lo que esperábamos», asegura Paul Kalas, de la Universidad de California en Berkeley.

Los científicos, que han presentado su investigación en la reunión de la Sociedad Astronómica Americana, que se celebra estos días en California, creen que otros cuerpos planetarios pudieron haber perturbado gravitacionalmente a Fomalhaut b hasta colocarlo en una órbita muy excéntrica. Entre las hipótesis para explicar la órbita de Fomalhaut b se encuentra la idea de que un planeta aún no descubierto expulsó al mundo «zombi» desde una posición más cercana a la estrella, y lo envió volando a una órbita que se extiende más allá del cinturón de polvo.

Un agujero en el cinturón

La vista exquisita del Hubble también ha observado que el cinturón de polvo y hielo alrededor de la estrella Fomalhaut tiene un «boquete» aparente que podría haber sido creado por otro planeta sin detectar, por lo que los científicos creen adecuado comenzar su búsqueda.
El planeta «zombi» puede no estar solo
NASA
Trayectoria del planeta Fomalhaut de 2004 a 2012

Si su órbita está en el mismo plano con el cinturón de polvo, entonces Fomalhaut b se cruzará con este alrededor de 2032 en el tramo de salida de su órbita. Durante el encuentro, restos helados y rocosos del cinturón podrían chocar contra la atmósfera del planeta y crear el tipo de fuegos artificiales cósmicos observados cuando el cometa Shoemaker-Levy 9 chocó contra Júpiter

La mayoría de los fuegos artificiales de las colisiones se verá en luz infrarroja. Sin embargo, si no están en el mismo plano, lo único que se verá será un oscurecimiento gradual de Fomalhaut b a medida que se desplace lejos de la estrella.

Fomalhaut es un sistema especial porque parece ofrecer una instantánea de cómo era nuestro Sistema Solar hace 4 millones de años. La arquitectura planetaria está siendo rediseñada, los cinturones de cometas están evolucionando, y los planetas pueden ganar o perder sus lunas. Los astrónomos continuarán el seguimiento de Fomalhaut b en las próximas décadas, ya que pueden tener la oportunidad de observar un planeta entrando en una cinta de escombros helados que es como el Cinturón de Kuiper en el borde de nuestro Sistema Solar.

Fuentes: ABC.ES
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Detectan un «bombardeo de cometas» en otro sistema solar

El fenómeno recuerda al evento sucedido en nuestro propio sistema hace varios miles de millones de años, que muchos creen que trajo a la Tierra el agua y los ingredientes necesarios para la vida

Detectan un «bombardeo de cometas» en otro sistema solar
El telescopio Espacial Spitzer, de la NASA, acaba de detectar signos inequívocos de una lluvia de cometas en un sistema solar no demasiado lejos del que nosotros habitamos. El extraordinario fenómeno recuerda lo que sucedió en nuestro propio sistema hace varios miles de millones de años, durante el "Gran Bombardeo tardío", el evento que muchos creen que trajo a la Tierra el agua y los ingredientes necesarios para la vida.
 
Durante aquella época lejana, numerosos cometas y otros objetos helados procedentes de la zona exterior del Sistema Solar se precipitaron hacia los planetas interiores. Aquél tremendo bombardeo dejó heridas bien visibles en Marte, Venus, Mercurio o la propia Luna, y los numerosos impactos levantaron enormes cantidades de polvo y residuos minerales.
Ahora, el Spitzer ha conseguido vislumbrar un gran halo de polvo alrededor de una brillante estrella cercana, llamada Eta Corvi, a unos 60 años luz de distancia. Y la composición de ese halo coincide a la perfección con los restos que dejaría un enorme cometa tras su colisión con un planeta.

El halo, además, se encuentra lo suficientemente cerca de la estrella como para que en la zona existan mundos parecidos a la Tierra. En resumen, todo apunta a la posibilidad de que una (o varias) colisiones han tenido lugar allí, seguramente entre un planeta y un número indeterminado de cometas.
Como remate, el sistema de Eta Corvi tiene aproximadamente mil millones de años de antiguedad, la edad adecuada para que una "tormenta cometaria" de estas características se produzca.

"Creemos tener evidencias directas de un "Gran Bombardeo Tardío" en curso en el cercano sistema de Eta Corvi, y en una época análoga a cuando algo así ocurrió en nuestro propio Sistema Solar", afirma Carey Lisse, investigador del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad John Hopkins y autor principal del estudio que próximamente se publicará en Astrophysical Journal. Lisse presentó sus resultados durante un simposio celebrado el miércoles en el Centro Espacial Goddard.

Hielo y compuestos orgánicos

Los astrónomos utilizaron los detectores de infrarrojo del Spitzer para analizar la luz procedente del halo de polvo alrededor de Eta Corvi. Y observaron que la nube contenía hielo de agua, compuestos orgánicos y rocas, lo que se esperaría encontrar en un cometa de gran tamaño.
Además, la composición encontrada coincide con la de una famosa roca de nuestro Sistema Solar, el meteorito Almahata Sitta, cuyos fragmentos cayeron en Sudán en 2008. La similitud entre el meteorito y el cometa destruido en Eta Corvi implica que ambos se formaron en zonas análogas en sus respectivos sistemas solares.

Aquí, alrededor de nuestro Sol, los cometas proceden fundamentalmente del cinturón de Kuiper y de la nube de Oort, dos "anillos" de escombros que rodean a nuestro sistema planetario. Y resulta que también en Eta Corvi existe un cinturón masivo de escombros helados y material sobrante de su formación. Un reservorio ideal para cometas y cuya existencia se descubrió en 2005.

El Cinturón de Kuiper es, como se ha dicho, el hogar de un buen número de estos grandes cuerpos helados. Hace cerca de 4.000 millones de años, apenas 600 millones de años después de que se formara el Sistema Solar, el cinturón de Kuiper se descompensó debido a la migración (hasta sus posiciones actuales) de los dos mundos gigantes de nuestro sistema, Júpiter y Saturno.
Su llegada hizo que la mayor parte de los cuerpos helados del cinturón de Kuiper (se piensa que cerca del 90% de ellos) salieran disparados en todas direcciones. Algunos de ellos, por supuesto, salieron despedidos hacia el interior del Sistema Solar.

El bombardeo de cometas resultante se produjo hace unos 3.800 millones de años, y afectó por igual a todos los planetas interiores, incluída la Tierra. Son muchos los que piensan que el agua de los océanos procede precisamente de ese bombardeo cometario, igual que algunos ingredientes fundamentales sin los que la vida no habría podido desarrollarse.
"Pensamos que el sistema de Eta Corvi debería ser estudiado con detalle - afirma Lisse- para aprender más sobre las lluvias de cometas y de otros objetos cuyo impacto podría haber supuesto el pistoletazo de salida para la vida en nuestro propio mundo".
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