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Un nuevo planeta enano en el Sistema Solar

Se encuentra más allá del borde conocido del sistema planetario, en la nube de Oort.
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Materia Oscura Un nuevo planeta enano en el Sistema Solar.

Nuestro barrio cósmico, el Sistema Solar, ha deparado una nueva sorpresa. Científicos han descubierto un lejano planeta enano, llamado 2012 VP113, que se encuentra más allá del borde conocido del sistema planetario, en la región interna de la nube de Oort. Además, los investigadores creen posible la presencia de un enorme planeta, tal vez de hasta diez veces el tamaño de la Tierra, que no se ve, pero que puede influir en la órbita de la nueva roca y en otros objetos.

Fuentes: ABC.ES
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La NASA confirma el peligroso acercamiento de un cometa a Marte

Siding Spring pasará muy cerca del Planeta rojo en octubre de 2014 y es posible que choque contra su superficie

La NASA confirma el peligroso acercamiento de un cometa a Marte
NaSA
Órbita del cometa 2013 A1 Siding Spring
Los astrónomos permanecen atentos al cometa 2013 A1, más conocido como Siding Spring, ya que existe la posibilidad de choque brutalmente contra la superficie de Marte en octubre de 2014. Las últimas observaciones del Programa de Objetos Cercanos a la Tierra en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA en Pasadena, California, indican que el cometa pasará a 50.000 kilómetros de Marte, mucho más cerca que lo estimado previamente. Esa distancia es aproximadamente dos veces y medio la órbita de Deimos, la luna más alejada del planeta.

Los científicos generaron la trayectoria del cometa Siding Spring en base a los datos obtenidos por observaciones desde octubre de 2012 y esperan afinarla aún más a medida que se obtengan nuevos datos. La NASA advierte de que, en la actualidad, Marte se encuentra dentro de la gama de posibles caminos del cometa y la posibilidad de un impacto no puede excluirse

Sin embargo, esa probabilidad es actualmente menor de una entre 600, por lo que observaciones futuras quizás puedan descartar por completo la colisión. Si efectivamente eso ocurriera, podría dejar un cráter de 500 km de diámetro y 2 km de profundidad sobre su superficie, según anunciaron hace algunos días astrónomos rusos. La energía del impacto equivaldría a 20.000 millones de megatones. 

Un evento de tal envergadura eclipsaría el famoso bombardeo de Júpiter por fragmentos del cometa desintegrado Shoemaker-Levy en julio de 1994, que se estima tenía unos 15 km de diámetro.

Visible con binoculares

Durante la aproximación a Marte, el cometa no podrá ser contemplado a simple vista desde la Tierra, pero puede llegar a ser lo suficientemente brillante (alrededor de magnitud 8) para ser visto desde el hemisferio sur, a mediados de septiembre de 2014, con binoculares o telescopios pequeños.

Los científicos creen que Siding Spring ha realizado un viaje de más de un millón de años, procedente de la distante nube de Oort de nuestro Sistema Solar. El cometa podría contener los gases volátiles de los que los cometas de período corto suelen carecer debido a sus regresos frecuentes a la vecindad del Sol.
El astrónomo Rob McNaught descubrió el cometa Siding Spring el 3 de enero de 2013 desde el Observatorio Siding Spring en Australia. 

Fuentes: ABC.ES
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Detectan un «bombardeo de cometas» en otro sistema solar

El fenómeno recuerda al evento sucedido en nuestro propio sistema hace varios miles de millones de años, que muchos creen que trajo a la Tierra el agua y los ingredientes necesarios para la vida

Detectan un «bombardeo de cometas» en otro sistema solar
El telescopio Espacial Spitzer, de la NASA, acaba de detectar signos inequívocos de una lluvia de cometas en un sistema solar no demasiado lejos del que nosotros habitamos. El extraordinario fenómeno recuerda lo que sucedió en nuestro propio sistema hace varios miles de millones de años, durante el "Gran Bombardeo tardío", el evento que muchos creen que trajo a la Tierra el agua y los ingredientes necesarios para la vida.
 
Durante aquella época lejana, numerosos cometas y otros objetos helados procedentes de la zona exterior del Sistema Solar se precipitaron hacia los planetas interiores. Aquél tremendo bombardeo dejó heridas bien visibles en Marte, Venus, Mercurio o la propia Luna, y los numerosos impactos levantaron enormes cantidades de polvo y residuos minerales.
Ahora, el Spitzer ha conseguido vislumbrar un gran halo de polvo alrededor de una brillante estrella cercana, llamada Eta Corvi, a unos 60 años luz de distancia. Y la composición de ese halo coincide a la perfección con los restos que dejaría un enorme cometa tras su colisión con un planeta.

El halo, además, se encuentra lo suficientemente cerca de la estrella como para que en la zona existan mundos parecidos a la Tierra. En resumen, todo apunta a la posibilidad de que una (o varias) colisiones han tenido lugar allí, seguramente entre un planeta y un número indeterminado de cometas.
Como remate, el sistema de Eta Corvi tiene aproximadamente mil millones de años de antiguedad, la edad adecuada para que una "tormenta cometaria" de estas características se produzca.

"Creemos tener evidencias directas de un "Gran Bombardeo Tardío" en curso en el cercano sistema de Eta Corvi, y en una época análoga a cuando algo así ocurrió en nuestro propio Sistema Solar", afirma Carey Lisse, investigador del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad John Hopkins y autor principal del estudio que próximamente se publicará en Astrophysical Journal. Lisse presentó sus resultados durante un simposio celebrado el miércoles en el Centro Espacial Goddard.

Hielo y compuestos orgánicos

Los astrónomos utilizaron los detectores de infrarrojo del Spitzer para analizar la luz procedente del halo de polvo alrededor de Eta Corvi. Y observaron que la nube contenía hielo de agua, compuestos orgánicos y rocas, lo que se esperaría encontrar en un cometa de gran tamaño.
Además, la composición encontrada coincide con la de una famosa roca de nuestro Sistema Solar, el meteorito Almahata Sitta, cuyos fragmentos cayeron en Sudán en 2008. La similitud entre el meteorito y el cometa destruido en Eta Corvi implica que ambos se formaron en zonas análogas en sus respectivos sistemas solares.

Aquí, alrededor de nuestro Sol, los cometas proceden fundamentalmente del cinturón de Kuiper y de la nube de Oort, dos "anillos" de escombros que rodean a nuestro sistema planetario. Y resulta que también en Eta Corvi existe un cinturón masivo de escombros helados y material sobrante de su formación. Un reservorio ideal para cometas y cuya existencia se descubrió en 2005.

El Cinturón de Kuiper es, como se ha dicho, el hogar de un buen número de estos grandes cuerpos helados. Hace cerca de 4.000 millones de años, apenas 600 millones de años después de que se formara el Sistema Solar, el cinturón de Kuiper se descompensó debido a la migración (hasta sus posiciones actuales) de los dos mundos gigantes de nuestro sistema, Júpiter y Saturno.
Su llegada hizo que la mayor parte de los cuerpos helados del cinturón de Kuiper (se piensa que cerca del 90% de ellos) salieran disparados en todas direcciones. Algunos de ellos, por supuesto, salieron despedidos hacia el interior del Sistema Solar.

El bombardeo de cometas resultante se produjo hace unos 3.800 millones de años, y afectó por igual a todos los planetas interiores, incluída la Tierra. Son muchos los que piensan que el agua de los océanos procede precisamente de ese bombardeo cometario, igual que algunos ingredientes fundamentales sin los que la vida no habría podido desarrollarse.
"Pensamos que el sistema de Eta Corvi debería ser estudiado con detalle - afirma Lisse- para aprender más sobre las lluvias de cometas y de otros objetos cuyo impacto podría haber supuesto el pistoletazo de salida para la vida en nuestro propio mundo".
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