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Los restos de la primera gran guerra, hace 13 mil años

En la orilla occidental del Nilo, en Jebel Sahaba (Sudán del Norte), docenas de esqueletos humanos están siendo analizados y estudiados por los investigadores.
Jebel sahaba
La mayoría presentan heridas de flechas y parecen ser las víctimas de la primera guerra a gran escala conocida, que se habría librado en el lugar hace unos 13000 años.

Durante los dos años que llevan en marcha las excavaciones por parte de antropólogos de la universidad francesa de Burdeos, se han podido localizar varias decenas de impactos de proyectiles como saetas o dardos, e incluso fragmentos de las mismas en los propios huesos de los esqueletos.

Las investigaciones en el lugar datan ya de los años 60, pero ahora se han encontrado muchos más restos y evidencias. El cementerio fue descubierto en 1964 por el arqueólogo norteamericano Fred Wendorf, y ahora se está examinando de nuevo con la tecnología actual, lo cual está arrojando algunas sorpresas.

Algunos materiales incluso se pueden ver ya en el British Museum desde hace un mes, como parte de la nueva galería dedicada a Egipto.

Lo que más ha sorprendido a los investigadores es que las causas de la guerra parecen haber sido raciales o étnicas, y que los ataques se prolongaron durante varios meses o incluso años. Las víctimas han sido identificadas como sub-saharianos, mientras que la identidad de sus atacantes continúa siendo un misterio.

La época en que se produjo la guerra padeció un severo cambio climático, con escasez de recursos y agua, lo cual puede haber sido la causa del enfrentamiento. Los pozos se secaron, la vegetación retrocedió y los animales escaseaban, habiendo emigrado hacia lugares con mayor suministro de agua como el Nilo. Es lo que se ha llamado el período Dryas Reciente.

Fuentes: labrujulaverde.com
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Una misión española abre una cámara intacta de más de 4.000 años en una necrópolis egipcia

La expedición dirigida por un profesor de la Universidad de Jaén encontró la tumba hace varios años y ahora ha logrado acceder al interior, donde había un ataúd con restos momificados.
Acceso al interior de la cámara sellada
Acceso al interior de la cámara sellada. UJA

Una misión española, dirigida por el profesor de Historia Antigua de la Universidad de Jaén (UJA) Alejandro Jiménez, ha conseguido abrir una cámara intacta de más de 4.000 años en las tumbas de Qubbet el Hawa, uno de los cementerios privados más importantes de Egipto.

El profesor jienense, que encontró hace varios años la cámara secreta con la ayuda del doctor Mohamed el-Bialy, por aquel entonces responsable del Consejo Supremo de Antigüedades en Asuán y Nubia, ha trabajado durante tres años para tener acceso a la gran losa de piedra pulida que sellaba la cámara, según ha explicado este lunes en Jaén durante la presentación de los hallazgos de su expedición.

Una vez retirada la losa, los excavadores han podido acceder al interior de la cámara donde había un ataúd que contenía los restos momificados de un antiguo gobernante de Elefantina de la época del reinado del faraón Amenemhat III (1818-1773 a C).

La momia escondía un secreto, según el investigador, ya que "el difunto había sido enterrado en dos ataúdes, tanto el exterior como el interior estaban decorados", pero, mientras "el exterior se encontraba muy mal debido a que había sido afectado por los xilófagos (termitas), el interior estaba en perfectas condiciones, porque estaba hecho de una madera mucho más dura".

Las inscripciones de la caja exterior identificaban al difunto como un hombre. "Sin embargo, los jeroglíficos de la caja interior se referían a la momia como una mujer".

Los estudios preliminares de la misma han determinado que se trataba de un hombre, un gobernador de Elefantina que murió de forma repentina, en torno a los 26 años, y que "al no disponer sus parientes de un ataúd preparado para un hombre utilizaron otro que estaba destinado a una mujer de la familia".

Luego introdujeron este ataúd en otra caja en la que sí realizaron las correctas inscripciones identificando al difunto como un hombre.

La cámara ha permanecido intacta durante tanto tiempo gracias a unos ladrones de tumbas, que hace varios miles de años entraron en la tumba 33 de Qubbet el Hawa en busca de tesoros y centraron su atención en un pozo adyacente a la cámara, amontonando los escombros delante de la puerta secreta que daba a la cámara.

Qubbet el Hawa es una necrópolis faraónica que se encuentra en una colina rocosa frente a la ciudad de Asuán, a orillas del Nilo y en sus tumbas descansan los restos de los nobles que gobernaron Elefantina, la provincia más al sur de Egipto.

Fuentes: ELHERALDO.ES
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