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Todo lo que no te puedes perder en el cielo este verano

Las Perseidas, eclipses y conjunciones de varios planetas son algunos de los fenómenos astronómicos que tendrán lugar durante la época estival

La lluvia de estrellas conocida popularmente como "Lágrimas de San Lorenzo" experimentará su punto álgido durante la noche del 11 al 12 de agosto. Agencia France Press

El estío es una época muy interesante para disfrutar del cielo. Con la subida de las temperaturas, sumada al hecho de que gran parte de los fenómenos han de ser vistos de noche, se crean unas condiciones idóneas para estar al aire libre y pasar un rato agradable mirando las estrellas y constelaciones. El verano este año comenzó el martes 21 de junio a las 0:34 hora oficial peninsular, y durará hasta el 22 de septiembre. A lo largo de los 93 días que lo componen, se podrán observar en el cielo varios fenómenos astronómicos.

Aunque las Perseidas son el acontecimiento celeste más famoso, también habrá conjunciones, eclipses lunares y solares y algunos planetas que se dejarán ver en el cielo. Emilio García, de la Unidad de Comunicación y Divulgación del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA), recomienda "alejarse de las luces de la ciudad, y con unos buenos prismáticos o simplemente con la vista, disfrutar de estos fenómenos".
Las Perseidas, el gran evento astronómico del verano

La conocida lluvia de estrellas conocida como Perseidas -o Lágrimas de San Lorenzo en los países de tradición católica- este año alcanzará su punto álgido durante la madrugada del 11 al 12 de agosto, aunque estará activa desde mediados de julio hasta finales de agosto. García, del IAA, concreta que las lluvias de estrellas entendidas desde un punto de vista astronómico tienen mucho que ver con los cometas. "Los cometas, cuando orbitan alrededor del sol, dejan un rastro de pequeñas partículas de polvo de mayor o menor tamaño a lo largo de la órbita que van trazando. Cuando la Tierra al orbitar alrededor del Sol atraviesa esa nube de partículas, estas caen sobre la atmósfera terrestre a gran velocidad, calentándose y terminando por evaporarse, dejando una traza luminosa en el cielo: las famosas estrellas fugaces", explica.

En los momentos de mayor actividad, pueden verse cerca de 100 estrellas fugaces por hora en condiciones óptimas de visibilidad

Las Perseidas suceden siempre a mediados de agosto, concretamente cuando la Tierra atraviesa el rastro de partículas que deja el cometa 109P/Swift-Turtle en su órbita. En los momentos de mayor actividad, pueden verse aproximadamente 100 estrellas fugaces por hora en condiciones óptimas de visibilidad. La justificación de su nombre está en la zona del cielo de la cual parecen provenir estas estrellas fugaces: la constelación de Perseo. Es recomendable buscar un lugar oscuro y alejado al máximo de ciudades, pueblos u otras posibles fuentes de luz. "El único inconveniente es que este año la luna va a estar presente, aunque no va a interferir demasiado", añade César González, divulgador de astronomía del Planetario de Madrid. García, por su lado, opina que "siempre que se pueda, y haga buena noche, lo mejor es tumbarse en el suelo y mirar al cielo a simple vista, sin prismáticos ni telescopios".
Hasta cinco planetas se dejarán ver en el cielo

Desde el Planetario de Madrid, apuntan que se podrán ver con bastante claridad los planetas Saturno y Marte. "Quien tenga un telescopio podrá ver Saturno y sus anillos, y aunque ya pasó la fecha en que Marte estuvo más cerca de la Tierra, se va a poder seguir viendo bastante bien a simple vista durante todo el verano", concreta González. Para poder ver estos dos astros, habrá que mirar en dirección de la constelación del Escorpión. Marte concretamente se moverá entre el Escorpión y las constelaciones cercanas, como Libra y Ofiuco.

"Marte se puede ver como un punto rojizo -para los ojos entrenados- en el cielo vespertino, y como ahora está muy cerca de la Tierra su brillo reflejado por el sol es espectacular", opina García. Júpiter ya se puede ver en dirección del horizonte oeste al atardecer, pero hasta mediados de agosto no se podrá apreciar en las mejores condiciones. Para observar los anillos de Júpiter bastará con un pequeño telescopio y un cielo en buenas condiciones, mientras que, como indican desde el IAA, para observar estructuras en Marte es necesario tener un equipo más potente y recurrir a la astrofotografía. "Se pueden conseguir imágenes muy buenas con un telescopio de 25 centímetros, como las que toman los muchos y muy buenos aficionados a la astronomía que tenemos en España", indica García. Urano también se puede observar sobre el horizonte, y durante toda la noche del 3 de septiembre Neptuno se verá también en el cielo, pero su débil brillo hará necesario contar con unos prismáticos. García concreta que "como son planetas tan alejados, es muy difícil verlos, y en cualquier caso aparecerán como unos aburridos puntos de luz".

Según indican desde el IAA, todos los fenómenos astronómicos que tengan que ver con Venus han de ser observados tras la puesta de sol

Por otro lado, durante los días previos y posteriores al 27 de agosto, se podrá ver a Júpiter y a Venus muy próximos en el cielo, fenómeno al que se conoce como "conjunción". Aunque por la posición orbital en la que se encuentran parecen estar muy juntos, lo cierto es que realmente están separados por una enorme distancia. Según indican desde el IAA, todos los fenómenos astronómicos que tengan que ver con Venus han de ser observados tras la puesta de sol, y aunque se podrá ver a simple vista o con unos prismáticos, quienes cuenten con un telescopio serán capaces incluso ver los satélites de Júpiter si las condiciones de oscuridad son relativamente buenas. Se trata de un evento frecuente, que ocurre de media una vez al año. "Sin embargo, es muy bonito ver esos dos puntos luminosos tan juntos en el cielo y pensar que uno es una inmensa bola de gas y el otro un infierno en el que el plomo se funde, o al menos a mí me lo parece", confiesa García. La conjunción tendrá lugar a muy baja altura sobre el horizonte oeste, lo que según indican desde el Planetario de Madrid equivaldría a "extender el brazo y poner tres dedos meñiques sobre el horizonte". "Al estar a tan baja altura lo más conveniente es buscar una zona donde el horizonte oeste esté despejado", explica González.
Los eclipses, siempre protegiendo nuestra vista

Cada año suele haber dos o tres eclipses de luna, y aunque este verano tendrán lugar dos de ellos, el que sucederá en agosto no podrá verse desde España. El eclipse lunar restante podrá ser visto en nuestro país el día 16 de septiembre. Se tratará de un eclipse lunar penumbral, lo que quiere decir que solo se oscurecerá una pequeña proporción, para nada comparable con un eclipse total. "Esto se debe a que de la sombra de la Tierra, la luna solo atravesará su penumbra y no su umbra", especifica García. En Madrid, su máximo se podrá observar aproximadamente a las 21 horas, lo que le restará espectacularidad a causa de la luz diurna.

También habrá un eclipse de sol el día 1 de septiembre, y aunque no se podrá ver desde España, sí podrán hacerlo quienes estén en África, Asia o Australia. Será tratará de un eclipse anular, lo que quiere decir que el disco de la luna no tapará completamente el disco del sol. "Aún así, nunca se deben mirar los eclipses con radiografías, gafas de sol ni películas veladas. El sol es una fuente de luz muy poderosa y hay que utilizar gafas fabricadas al efecto, homologadas y con unos filtros adecuados para mirar el sol", recuerda González.


Fuentes: elpais.com
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Dos eclipses, el mejor momento para ver Júpiter y el inicio de la primavera

Llegamos al final del invierno en el Hemisferio Norte. La primavera en este hemisferio comenzará el domingo 20 de marzo a las 4h30m, hora peninsular, 3h30m en Canarias. Naturalmente, en ese mismo momento, comenzará el otoño en el Hemisferio Austral.

Esta estación durará 92 días y 18 horas y finalizará el 21 de junio con la entrada del verano en el Norte y del invierno en el Sur. En los equinoccios, el día tiene una duración muy aproximadamente igual a la de la noche: 12 horas. Entonces, los dos polos de la Tierra están a la misma distancia del Sol y sólo una mitad exacta de la Tierra está iluminada. En esos días de los equinoccios el Sol nace exactamente por el punto Este y se pone exactamente por el punto Oeste. En los polos terrestres el día del equinoccio es muy especial. En el Polo Norte se pasa de un periodo de 6 meses de noche a un periodo de 6 meses de día. Allí, el día 20, el Sol aparecerá después de 6 meses de noche, será visible durante 12 horas como medio disco rasante sobre el horizonte, y no volverá a esconderse hasta el equinoccio de otoño.

Además, en este mes tendrá lugar el cambio al horario de verano que, como es habitual y de acuerdo con las directrices europeas, se realiza en la madrugada del último domingo de marzo. A las 2 horas de la madrugada, hora peninsular, del domingo 27 deberemos adelantar todos nuestros relojes para ponerlos a las 3h. El día 27 será, por tanto, especialmente corto pues tendrá oficialmente 23 horas.

El plenilunio tendrá lugar el 23 de marzo con nuestro satélite en Virgo. Esta luna llena, la primera de la primavera, se suele llamar 'Luna de la Cuaresma', 'Luna del cuervo' o 'Luna de la savia'. El novilunio tendrá lugar el día 9 en la constelación de Acuario. El perigeo (posición de mínima distancia Tierra-Luna) tendrá lugar el día 10 con la Luna a 359.521 kilómetros de la Tierra, y el apogeo (máxima distancia) el día 25, con nuestro satélite a 406.109 kilómetros de la Tierra.

El día 8 Júpiter se encontrará en oposición. Esto significa que Júpiter, la Tierra y el Sol se situarán sobre la misma línea recta. En esta configuración, Júpiter se encuentra lo más cerca posible de nuestro planeta, pero, aún así, su distancia supera los 660 millones de kilómetros. Ese día, el gigante gaseoso se levantará según se acueste el Sol y atravesará la bóveda celeste para acostarse al amanecer. En la mitad de la noche se encontrará a unos 50 grados de elevación en condiciones inmejorables para su observación desde España. Con unos buenos prismáticos o un pequeño telescopio será posible observar sus características bandas nubosas, su gran mancha roja y sus cuatro mayores satélites: Io, Europa, Ganimedes y Calisto, que fueron descubiertos por Galileo en 1610. Además de Júpiter, este mes podremos disfrutar de la observación de Marte, Venus y Saturno, que serán nuestros luceros matutinos.

Entre los días 8 y 9 de marzo tendrá lugar un eclipse total de Sol. No será visible desde España, pero será observable desde una estrecha zona que va desde Indonesia, Malasia, hasta el norte del Océano Pacífico. El eclipse se iniciará el 8 de marzo a las 23h19m de Tiempo Universal en el Océano Índico y terminará el día 9 a las 4h34m al norte de Hawái. La duración total del fenómeno será 5 horas y 15 minutos. La zona de totalidad cruzará la isla de Sumatra y seguirá por Borneo para terminar en las Molucas septentrionales. El eclipse total visto desde en el punto máximo del eclipse (que se encuentra en el Pacífico, al sur de las islas Marianas) será de 4 minutos y 10 segundos.

El 23 de marzo tendrá lugar un eclipse penumbral de luna, eclipse que tampoco será visible desde España. La zona en la que será visible se extiende desde Asia, pasando por Australia y el Océano Pacífico para llegar hasta la mayor parte de América. Se iniciará el día 23 a las 9h 41m de Tiempo Universal y terminará a las 13h 54m.

Dado que los eclipses requieren del alineamiento casi perfecto de los tres astros (Sol, Luna y Tierra), y dado que el plano de la órbita de la Luna alrededor de la Tierra está inclinado por unos 5 grados respecto al plano de la órbita de la Tierra alrededor del Sol, los eclipses se dan muy pocas veces a lo largo del año: el número anual de eclipses varía entre 4 y 7, incluyendo todos los de Sol y Luna. En muchos casos los eclipses son parciales, los de Luna a veces penumbrales, y visibles desde una fracción de la superficie terrestre. Los eclipses solares se dan cuando la Luna se encuentra en una posición del cielo cercana a la del Sol, en fase de luna nueva. Sin embargo, los eclipses lunares se dan cuando la Luna se encuentra en la dirección opuesta al Sol en fase de luna llena.

(*) Rafael Bachiller es astrónomo y director del Observatorio Astronómico Nacional (IGN).


Fuentes: ELMUNDO.ES
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Poco antes de Año Nuevo el cometa más brillante de 2015 visita la Tierra

2014 no ha acabado aún cuando ya tenemos oportunidad de observar en el cielo uno de los mejores y más brillantes cometas de 2015: el Lovejoy. El objeto espacial se está iluminando más rápido de lo esperado, creando un increíble espectáculo para las fiestas.
Poco antes del Año Nuevo
C/2014 Q2 o Lovejoy es el quinto cometa descubierto desde 2007 por el astrónomo aficionado australiano Terry Lovejoy. El cometa promete ser todo un espectáculo gracias a su ubicación y brillo, y solo se irá haciéndo más brillante durante las primeras semanas de enero, informa la página Slate. Actualmente el cometa podrá ser visto en el cielo del hemisferio sur.

Lovejoy se está moviendo hasta el norte y el 7 de enero al alcanzar su posición más cercana a la Tierra, a unos 70 millones de kilómetros, será fácilmente visible sin ayuda óptica para los observadores del hemisferio norte. Como beneficio adicional, Lovejoy está pasando cerca de la constelación de Orión, haciéndola más fácil de encontrar en el cielo. Luego se deslizará hacia Tauro y las Pléyades, lo que debería producir escenas fotogénicas.

Fuentes: ACTUALIDAD.RT.COM


Guía completa para observar el cometa C/2014 Lovejoy Q2

Cometa Lovejoy. Crédito: Paul Stewart/en.Wikipedia.org
El firmamento de este invierno tiene un invitado que no podemos dejar escapar. Se trata del cometa C/2014 Lovejoy Q2. Este cometa podría alcanzar, según las estimaciones, la magnitud aparente +4, pudiendo llegar a ser visible a simple vista. No obstante hay que ser cautos pues los cometas son objetos difusos y incluso en condiciones favorables, para lograr observarle sin instrumento alguno deberíamos alejarnos a lugares con poca contaminación lumínica.
El cometa Lovejoy fue descubierto en la constelación Puppis el 17 de agosto pasado por Terry Lovejoy, cuando tenía una magnitud aparente de +15. El próximo 7 de enero será el día de máxima aproximación a nuestro planeta, a 0,469 UA (una unidad astronómica equivale a la distancia promedio entre la Tierra y el Sol, unos 150 millones de kilómetros). El 9 de enero cruzará el ecuador celeste, adentrándose en el hemisferio norte. Y será el 30 de enero cuando alcance su perihelio (punto más cercano al Sol), pasando a 1,29 UA del astro rey.

Estructura y composición de los cometas
En un cometa podemos discernir su cola de polvo, que está constituida por pequeños granitos de silicatos y material orgánico que se mueven por la acción conjunta de la gravedad solar y la presión de la radiación. Es visible porque parte de esos granitos reflejan la luz solar que reciben. Por ello, las colas tienen un  color blanquecino o amarillento.

Dependiendo de la cantidad de material expulsado y del tamaño del núcleo, las colas de los cometas se extienden en el espacio hasta unos 100 millones de kilómetros, aunque en casos excepcionales (los cometas de los años 1680 y 1843), la cola ha alcanzado hasta unos 300 millones de kilómetros.  

Las colas de los cometas pueden presentar filamentos y girones debido a la actuación de los diferentes campos magnéticos interplanetarios e incluso pueden sufrir un corte y continuar después. A veces, las imperfecciones que se observan en la estructura de las colas o incluso la presencia de chorros que salen directamente del núcleo son debidas a la propia naturaleza del núcleo y la distribución de los materiales que lo forman.
Junto a la cola de polvo, los cometas pueden mostrar una cola recta, con un color ligeramente azulado que se debe a su composición iónica. Es la cola de plasma o iones que se forma, esencialmente, por la interacción del material iónico cometario con el del viento solar y el campo magnético que arrastra. Las colas nacen de la coma, una nebulosa de polvo y gas que, en ocasiones presenta ciertas estructuras brillantes como chorros, capas o abanicos. Finalmente, oculto tras la coma, está lo que sería la esencia cometaria, el núcleo.
La anticola ocurre cuando el núcleo cometario eyecta gran cantidad de partículas de gran tamaño, que por efecto de la atracción gravitatoria, se precipitan al Sol. Para poder observar una anticola en un cometa se deben dar ciertas condiciones: la Tierra debe estar cerca del plano orbital del cometa y el ángulo entre el Sol-cometa-Tierra debe ser mayor de 90°. 
El núcleo es un conglomerado de hielos, mayoritariamente agua, pero también monóxido de carbono y granos de polvo. Cuando el núcleo es calentado por el Sol, los hielos subliman, liberando el gas que arrastran consigo los granos de polvo. El núcleo es un cuerpo sólido de forma irregular y baja densidad, con un tamaño del orden de los kilómetros. Se mueve por el cielo por la acción gravitatoria del Sol y demás cuerpos del Sistema Solar, así como por la reacción que produce cuando el gas es liberado. Las partículas despedidas del núcleo miden entre una milésima de milímetro hasta un centímetro de tamaño.
La envoltura de hidrógeno es una corona que fue detectada por primera vez por los satélites OGO 5 y OAO 2. Pueden alcanzar los millones de kilómetros de diámetro. 
Las investigaciones realizadas han permitido detectar la presencia de un gran número de compuestos tanto en las comas como en las colas. Hoy sabemos que los componentes volátiles mayoritarios son el agua (80%), seguido del dióxido de carbono, monóxido de carbono, metanol, metano, sulfuro de hidrógeno y amoniaco, y trazas de otros 60 compuestos diferentes.

¿A dónde debo mirar?
Trayectoria del cometa Lovejoy en enero 2015. Haz click en la imagen para ampliar

En estos momentos el cometa se encuentra en una declinación muy baja, en la constelación de Lepus. Tal y como hemos comentado la cosa irá mejorando a medida que avancen las semanas. Entrará en la constelación de Eridiano el 2 de enero. A continuación, el 9 de enero se adentrará en la constelación de Tauro.
Abandonará Tauro el 16 de enero para adentrarse en Aries, y para aquellos que deseéis realizar fotografías del cometa, tendréis una buena ocasión el día 19, cuando estará a tan sólo 8 grados del cúmulo M45 (Pléyades). El 25 de enero entrará en la constelación del Triángulo, donde permanecerá hasta finales de mes. En este mismo artículo tenéis una carta donde se muestra el movimiento del cometa a lo largo del mes de enero. Al final del artículo aparecen las coordenadas detalladas para todo el mes de enero.
¿Con que instrumento observo el cometa?
A todos nos encantaría que fuese visible a simple vista. Incluso siendo visible a simple vista, los prismáticos serán los instrumentos de observación ideales para los cometas brillantes. Los prismáticos, si bien tienen menos aumentos que los que podemos tener con un telescopio, ofrecen a cambio un gran campo de visión y mucha luminosidad. Los cometas -al menos los brillantes- son cuerpos extensos y difusos. Al ser un cuerpo extenso, lo ideal es tener bastante campo de visión, el suficiente como para poder contemplar la mayor parte del mismo. Al ser difusos, su brillo estará repartido por una superficie amplia -al igual que ocurre con, por ejemplo, las galaxias-. Esto implica que un cometa de la magnitud +5 no es [aparentemente] igual de brillante que una estrella de la magnitud +5. La estrella concentra toda su luminosidad en un punto.

Son prismáticos adecuados aquellos en los que el cociente entre el diámetro de sus lentes objetivo y el aumento dé un valor próximo al de la apertura de nuestra pupila. De este modo aprovechamos toda la luz que sale del sistema óptico. Este valor suele ser de 7 para personas jóvenes y 5 para personas adultas -puede variar de una persona a otra-. Así un prismático de 10x50, que daría un cociente de 5, o uno de 11x80, que daría 7,2, serían buenas elecciones. Sin embargo sería una mala elección un prismático de 20x50, pues el cociente es 2,5 y parte de nuestra pupila no recibiría luz -serían menos luminosos-.
En el caso de cometas más débiles de magnitudes +7, sería recomendable usar telescopio. Podríamos seguir usando prismáticos, pero a medida que se hace más débil el cometa, necesitaríamos cielos más oscuros y menos polucionados. Sería especialmente difícil si está próximo el amanecer. Si usamos telescopio, el más adecuado será aquel que tenga una relación focal menor. Esta relación focal se obtiene dividiendo la apertura del objetivo entre la longitud focal. Son especialmente interesantes aquellos con relaciones focales situadas entre 4 y 7. Un menor valor en la relación focal lo convierte en un instrumento más adecuado para objetos débiles y difusos. Valores mayores lo convierten en instrumentos más adecuados para la observación lunar, planetaria o de estrellas dobles. Generalmente los telescopios que tienen mayor luminosidad son los reflectores de tipo Newton, si bien, hoy en día, en el mercado hay refractores muy luminosos y a precios muy asequibles.
Si tenemos telescopio con montura ecuatorial, podemos usar la técnica llamada Piggy-Back. Esta técnica consiste en acoplar la cámara en paralelo al tubo del telescopio y usar éste como guía de precisión.
¿Como puedo fotografiar el cometa?
Cometa Hyakutake. Marzo 1996
Para realizar fotografía de objetos celestes es necesario tener una cámara fotográfica que nos permita exposiciones largas. Las compactas que habitualmente usamos día a día no suelen ofrecer dicha posibilidad. Así pues, la cámara ideal podría ser o bien un réflex digital o una cámara CCD. Las cámaras CCD son mucho más sensibles (eficiencia cuántica del sensor mayor) por lo que son ideales para la astronomía, aunque requieren uso de ordenador, procesado de imágenes y su coste sube bastante. Quedan reservadas para personas ya iniciadas en la astronomía y que las suelen usar para fotografiar de modo habitual otros cuerpos celestes. En esta misma página podréis encontrar ejemplos si buscáis por la palabra clave "CCD".
Si el cometa es visible a simple vista, posiblemente muestre una notable cola. Así, podríamos aprovechar antes del amanecer para sacar fotografías con mucho campo y donde los intensos colores del horizonte aporten belleza adicional. Normalmente se suele trabaja con un ISO 400 a 800 y los tiempos de exposición a partir de los 5 segundos. Todo ésto está sujeto a la magnitud que alcance el cometa. Si el cometa es más débil de la magnitud +5 necesitaremos acoplar la cámara a un telescopio, o bien usar una focal larga en el objetivo de la cámara. A la vez, tendremos que ampliar el tiempo de exposición.
Con el tiempo de exposición tendremos que tener cuidado. Por ejemplo, un tiempo de exposición superior a 10 segundos en focales superiores a los 28 mm provocará que las estrellas, debido a la rotación terrestre, no aparezcan como puntos -siempre y cuando únicamente usemos un trípode para apoyar la cámara-. A medida que usamos focales mayores, el efecto se acentúa. Con telescopio se hace imprescindible usar una montura ecuatorial motorizada que compense la rotación de la Tierra.
Aquellos que sean más expertos en software fotográfico, pueden emplear una técnica usada en la fotografía astronómica con CCD. Consiste en capturar varias imágenes y apilarlas/sumarlas. Así, para lograr un tiempo de exposición de 60 segundos, podemos tomar una única exposición de 60 segundos -con el riesgo de que el seguimiento con la montura ecuatorial no sea bueno y arruine la fotografía- o bien 10 exposiciones de 6 segundos cada una -menor riesgo de errores de seguimiento-. El resultado es el mismo -siempre y cuando la respuesta de la cámara mantenga la linealidad durante el tiempo de exposición- pero si hacemos varias exposiciones, el riesgo de errores de seguimiento es menor.
¿Que datos debería recoger para que mis observaciones sean útiles a la comunidad científica?
Evidentemente el primer objetivo que tenemos al observar el cometa es nuestro propio disfrute. Sin embargo, haciendo un poco más de esfuerzo, podemos tomar algunos datos que, adecuadamente tratados, podrían ser de utilidad a la comunidad científica. Para ello hay una serie de mediciones que podemos hacer y entre las que se incluye la estimación del brillo aparente, el ángulo de posición de la cola o el grado de condensación. Una vez que tenemos los datos, podemos enviarlos a organismos como SOMYCE. En algunos casos es obligatorio enviar los datos con un formato concreto. Sobre ello hablaremos al final del artículo.
Estimar la magnitud aparente de un cometa: El método Bobrovnikoff
Existen diferentes métodos de realizar la estimación de magnitud aparente de un cometa. Uno de ellos es el llamado método Bobrovnikoff (también conocido como método out-out). Para hacer dicha estimación, la observación debe hacerse con algún instrumento óptico, ya sean prismáticos o telescopio. En primer lugar debemos identificar dos estrellas en el campo visual donde tenemos localizado el cometa. Una de ellas (llamémosla A) tiene que ser más brillante que el cometa mientras que la otra (llamémosla B) debe ser más débil -normalmente la diferencia de brillo entre ambas se recomienda que sea entre 0,5 y 1 magnitudes. Cuanto menor sea la diferencia más precisa será la medida-.
A continuación desenfocamos hasta que tanto la estrella A, como la estrella B, como el cometa, tengan el mismo diámetro. A continuación dividimos mentalmente la diferencia de brillo entre la estrella A y B en 10 divisiones, y decidimos en que punto de dichas divisiones está el brillo del cometa. Por ejemplo podría ser A2C8B, que indicaría que el cometa tiene un brillo muy próximo a la estrella A. A continuación usaríamos la siguiente fórmula para calcular la magnitud del cometa, donde a y b son los índices de comparación (en el ejemplo a=2 y b=8):

Mc sería la magnitud estimada del cometa, Ma la magnitud de la estrella A, y Mb la de la estrella B. Para los observadores de variables, verán que dicha fórmula corresponde a la usada para el método Argelander. Así debe ser pues básicamente se trata de un método de interpolación lineal.
Una alternativa al método Bobrovnikoff: El método Sidgwick
También conocido como método in-out, el método Sidgwick es muy similar, aunque en este caso, primero memorizamos el brillo y diámetro del cometa, y desenfocamos las estrellas hasta que ambas tengan el mismo diámetro que el del cometa antes de desenfocar (en este caso no nos preocupamos del grado de desenfoque del cometa). Al igual que antes dividiríamos la diferencia de brillo entre ambas estrellas en 10 divisiones y estimaríamos en que punto está el brillo del cometa. La fórmula a aplicar es la misma.
Otros datos interesantes a tomar
Entre los datos que podemos tomar de modo sencillo, el que habitualmente se suele tomar es el denominado grado de condensación, que representa numéricamente la densidad de la envoltura gaseosa (coma) que rodea al núcleo. Su valor va de 0 a 9 y esta es la escala:
   - 0: para una coma totalmente difusa y sin condensación central
   - 3: para una coma difusa pero en la que aumenta la condensación gradualmente
   - 6: para una coma con un pico de condensación central muy claro
   - 9: para una coma con apariencia puntual -estelar-
Grados de condensación. Crédito: Wikipedia
Otros datos interesantes son el ángulo de posición de la cola, comenzando a medir los 0º desde la posición norte, y evolucionando a 90º este, 180º sur y 270º oeste. También es interesante medir la longitud de la cola (en grados). 
Reportar las observaciones realizadas
Cuando hay que reportar datos de observaciones de cometas, dependiendo a donde las enviemos, nos pueden pedir un formato concreto. En particular hay dos muy conocidos. El primer formato que se usa para reportar es el conocido como COHP, mientras que el segundo es el llamado ICQ.
El primero (COHP) es muy sencillo y el más usado, por lo que será el que os mostremos como completar:
- Primero se debe reportar la fecha: yyyy mmm dd.dd (en TU)
- m1 indica la magnitud del cometa. (Por ejemplo 5,0)
- Dia es el diámetro de la coma en minutos de arco. (Por ejemplo 5’)
- DC es el grado de condensación (como ya indicamos 0 es difuso y 9 puntual). (Por ejemplo 3 (bastante difuso))
- Longitud de la cola, en minutos de arco (Por ejemplo 25')
- Ángulo de posición de la cola (0 = hacia el N., 90 hacia el E, ...). (Por ejemplo 45º)
- Instrumento (L=Reflector, R=Refractor, SCT=Schmidt-Cassegrain, B=Prismáticos, NE=simple vista). 
- Observador (Por ejemplo Fran Sevilla)
- Lugar de observación (Por ejemplo Durango, Spain)
De modo que la línea de ejemplo sería:
2014 Dec 26.75, m1=5.0, Dia=5', DC=3, Tail=25', PA=45º, 10cm R 48x, Fran Sevilla (Durango, Spain)

Un formato alternativo ICQ
Cada día es más habitual que sea más aceptado el otro formato, ICQ (International Comet Quarterly), por lo que detallamos aquí también el formato a usar -un poco más extricto que el usado en el COHP. Entre cada campo se debe dejar un espacio en blanco, además de los que se indiquen (los ejemplos usan los mismos valores que en el caso del COHP).
- Campo 1: IIIYYYYMnL   
Denominación del cometa, p.e. [espacio][espacio][espacio]2014Q2
- Campo 2: YYYY[espacio]MM[espacio]DD.DD   
Fecha año mes día fracción horario, p.e. 2014[espacio]12[espacio]26.75
- Campo 3: [espacio]M[espacio]mm.m[espacio]r   
Método (S=Sidgwick/B=Bobrovnikoff), magnitud y catálogo (p.e. TK es el Tycho 2. Si el código es de dos letras, se usará el espacio en blanco que separa con el siguiente campo, p.e. [espacio]B[espacio]05.0[espacio]TK (y por lo tanto no hay espacio en blanco entre campo 3 y campo 4)
- Campo 4: AAA.ATFF   
Apertura (cm), instrumento (B=prismáticos/T=reflector/R=refractor) y focal, p.e. 010.0R[espacio][espacio]
- Campo 5: XXX   Aumentos, p.e. [espacio]48
- Campo 6: [espacio]dd.dd[espacio]DC   
Diámetro coma (') y grado condensación, p.e. [espacio]05.00[espacio][espacio]3
- Campo 7: [espacio]t.tt[espacio]AAA   
Longitud cola (º) y ángulo posición cola, p.e. [espacio]0.41[espacio]045
- Campo 8: ICQ[espacio]XX[espacio]OOOOO   
Formato del fichero, texto fijo y observador, p.e. ICQ[espacio]XX[espacio]FJS00
Es obligatorio incluir al menos los campos 1, 2, 3, 4 y 8. Aquí podéis encontrar información muy detallada sobre este formato: enlace
Coordenadas del cometa Lovejoy para enero de 2015

A continuación indicamos la coordenadas detalladas para enero de 2015 para localizar el cometa. Fuente de los datos: Minor Planet Center (MPC).

- Día 1: A.R. 5h 4m 27,8s. Decl. -19º 12' 11". Elongación131,3º
- Día 2: A.R. 4h 57m 20,2s. Decl. -17º 2' 14". Elongación131,7º
- Día 3: A.R. 4h 50m 12,5s. Decl. -14º 46' 39". Elongación131,9º
- Día 4: A.R. 4h 43m 6s. Decl. -12º 26' 7". Elongación131,9º
- Día 5: A.R. 4h 36m 1,9s. Decl. -10º 1' 24". Elongación131,7º
- Día 6: A.R. 4h 29m 1,3s. Decl. -7º 33' 25". Elongación131,2º
- Día 7: A.R. 4h 22m 5,2s. Decl. -5º 3' 11". Elongación130,6º
- Día 8: A.R. 4h 15m 14,8s. Decl. -2º 31' 46". Elongación129,7º
- Día 9: A.R. 4h 8m 30,9s. Decl. 0º 0' 13". Elongación128,7º
- Día 10: A.R. 4h 1m 54,5s. Decl. 2º 30' 23". Elongación127,4º
- Día 11: A.R. 3h 55m 26,2s. Decl. 4º 59' 3". Elongación126,1º
- Día 12: A.R. 3h 49m 6,7s. Decl. 7º 24' 54". Elongación124,6º
- Día 13: A.R. 3h 42m 56,6s. Decl. 9º 47' 7". Elongación123º
- Día 14: A.R. 3h 36m 56,4s. Decl. 12º 5' 4". Elongación121,3º
- Día 15: A.R. 3h 31m 6,4s. Decl. 14º 18' 13". Elongación119,6º
- Día 16: A.R. 3h 25m 26,9s. Decl. 16º 26' 12". Elongación117,8º
- Día 17: A.R. 3h 19m 58,1s. Decl. 18º 28' 45". Elongación116,1º
- Día 18: A.R. 3h 14m 40,2s. Decl. 20º 25' 44". Elongación114,4º
- Día 19: A.R. 3h 9m 33,2s. Decl. 22º 17' 8". Elongación112,6º
- Día 20: A.R. 3h 4m 37,1s. Decl. 24º 2' 58". Elongación110,9º
- Día 21: A.R. 2h 59m 51,7s. Decl. 25º 43' 23". Elongación109,3º
- Día 22: A.R. 2h 55m 17,1s. Decl. 27º 18' 31". Elongación107,7º
- Día 23: A.R. 2h 50m 53s. Decl. 28º 48' 35". Elongación106,1º
- Día 24: A.R. 2h 46m 39,1s. Decl. 30º 13' 49". Elongación104,5º
- Día 25: A.R. 2h 42m 35,4s. Decl. 31º 34' 28". Elongación103º
- Día 26: A.R. 2h 38m 41,5s. Decl. 32º 50' 48". Elongación101,6º
- Día 27: A.R. 2h 34m 57,1s. Decl. 34º 3' 3". Elongación100,2º
- Día 28: A.R. 2h 31m 21,9s. Decl. 35º 11' 29". Elongación98,8º
- Día 29: A.R. 2h 27m 55,7s. Decl. 36º 16' 21". Elongación97,5º
- Día 30: A.R. 2h 24m 38,1s. Decl. 37º 17' 53". Elongación96,3º
- Día 31: A.R. 2h 21m 28,9s. Decl. 38º 16' 20". Elongación95º


Fuentes: http://www.vega00.com
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Un mes de eclipses, lluvias de estrellas y un cometa 'marciano'


El director del Observatorio Astronómico Nacional (IGN) nos presenta los fenómenos más atractivos que tendrán lugar en la bóveda celeste este mes: planetas, eclipses, lluvias de meteoros, curiosidades cósmicas y toda la información para disfrutar del Cosmos.

En el mes de octubre tenemos unas 13 horas diarias para observar el cielo nocturno. Además, el cambio de hora, que tendrá lugar como es habitual en la madrugada del último domingo de octubre, aumentará la sensación de nocturnidad por las tardes hacia final de mes, pues a partir de ese momento el atardecer tendrá lugar a una hora civil más temprana. El cambio de hora se realizará a las 3:00 horas de la madrugada del domingo 26, cuando deberemos retrasar todos nuestros relojes para ponerlos a las 2:00. Por tanto, ese domingo tendrá oficialmente 25 horas.

La fase de Luna llena se alcanzará el miércoles 8, cuando nuestro satélite se encuentre en una posición aún bastante cercana a la Tierra, pues el perigeo (el punto de mayor aproximación Tierra-Luna) habrá tenido lugar dos días antes. La luna llena de octubre se denomina a veces 'Luna del cazador' por tratarse de un momento favorable para la caza nocturna. El novilunio tendrá lugar el jueves 23. En octubre, Venus está demasiado cerca de la visual al Sol, pero Marte y Júpiter se verán brillantes y serán fácilmente observables. Marte será visible durante un par de horas después del anochecer. El día 28, hacia las 20h, estará muy cerca de la Luna creciente hacia el Suroeste. Durante unas cinco horas antes del amanecer podremos observar Júpiter en Cáncer, se verá alto en el horizonte justo antes de que despunte el día. Precisamente justo antes del amanecer del día 18, mirando hacia el Este, el gigante gaseoso formará una bonita estampa con la brillante estrella Régulo y la Luna menguante.

En octubre sucederán dos eclipses, pero ninguno de ellos será visible desde España. El día 8, durante el plenilunio, tendrá lugar un eclipse total de Luna; mientras que el día 23, durante el novilunio, tendrá lugar un eclipse parcial de Sol. El eclipse total de Luna será visible desde Asia, Australia, América, y desde el océano Pacífico. Su fase de totalidad durará casi una hora. El eclipse parcial de Sol del día 23 podrá verse antes del atardecer desde la mayor parte de Norteamérica. El máximo del eclipse parcial se producirá en el territorio de Nuvanut (Canadá), cerca de la isla Príncipe de Gales, lugar en que el 80 % del disco solar quedará escondido por la Luna. En las ciudades de Vauncover, Denver y San Francisco, solo quedará oculto algo más de la mitad del disco solar.

Durante este mes podremos contemplar dos lluvias de meteoros. Las Dracónidas son pequeños fragmentos del Giacobini-Zinner, un cometa de 6 años de periodo. Es una lluvia relativamente débil, excepto en los años en los que el cometa se acerca al Sol. El máximo de actividad de esta lluvia tendrá lugar el día 9 de octubre, es decir, el día siguiente al plenilunio, con la Luna muy brillante iluminando el cielo, por lo que no se espera poder apreciar muchos meteoros. Las Oriónidas están originadas por fragmentos procedentes del famoso cometa Halley, un cometa de 76 años de periodo que nos visitó por última vez en 1986. Las Oriónidas suelen generar unos 20 meteoros por hora. Su máximo tendrá lugar el día 21 de octubre, muy cerca de la Luna nueva, por lo que resultará interesante realizar su observación en torno a esas noches oscuras.

El día 19 de este mes tendrá lugar un fenómeno astronómico excepcional: el cometa Siding Spring se aproximará a tan solo unos 140.000 kilómetros de Marte, esto equivale aproximadamente a un tercio de la distancia Tierra-Luna. No se piensa que el cometa suponga un gran peligro para ninguna de las naves espaciales que se encuentran orbitando al pequeño planeta, ni para los dos robots que recorren su superficie (Curiosity y Opportunity), pues no parece que el cometa genere una gran lluvia de meteoros. Sin embargo, esta aproximación ofrecerá una ocasión extraordinaria para la observación de un cometa desde el planeta rojo.

Fuentes: EL MUNDO.ES
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