Mostrando entradas con la etiqueta Planetas. Mostrar todas las entradas

¿Y si las sondas Viking ya encontraron vida en Marte?

Nuevos datos apuntan a que los experimentos llevados a cabo en Marte en 1976 ya demostraron la existencia de vida en el Planeta rojo

Llevamos más de cuarenta misiones a Marte. Varios rover recorren desde hace años su polvorienta superficie, decenas de orbitadores estudian o han estudiado su atmósfera, su geología, la emisión de gases, la composición del terreno, los casquetes polares, las reservas de agua sobre y bajo la superficie... y todo con el único objetivo de aclarar si allí hubo alguna vez, o hay aún en la actualidad, alguna forma de vida. Hace apenas unos días se incorporó a la lista la misión europea ExoMars, cuyos instrumentos estudiarán con una precisión sin precedentes el metano de Marte para aclarar, por fin, si tiene o no un origen biológico.

Pero la gran pregunta podría haber quedado resuelta hace ya cuarenta años, cuando dos ingenios norteramericanos lograban, por primera vez, aterrizar con éxito en el planeta rojo. Las dos sondas Viking, en efecto, fueron las primeras que proporcionaron a la Humanidad imágenes en alta resolución del planeta, las primeras que estudiaron "in situ" sus características geográficas y analizaron la composición tanto de la atmósfera como de la superficie marcianas. Pero no solo eso. También fueron las primeras en llevar a cabo experimentos científicos destinados a buscar signos de vida en el suelo de Marte.

Sin embargo, aquellos primeros experimentos para detectar vida produjeron una serie de resultados sorprendentes y contradictorios. Uno de ellos en especial, el llamado Experimento LR (Labeled Release), mostró que el suelo de Marte daba positivo para la existencia de metabolismo. Un signo que aquí, en la Tierra, sugiere casi con total seguridad la presencia de vida. Lo malo fue que otro experimento relacionado no logró encontrar rastro de material orgánico, lo que implicaba que no había vida allí. Pero sin sustancias orgánicas, ¿qué es lo que era, o parecía ser, un proceso de metabolización en Marte?
Resultados contradictorios

En los cuarenta años que han pasado ya desde entonces, cientos de científicos han sido incapaces de reconciliar aquellos dos resultados tan contradictorios. Por lo tanto, el consenso generalizado es que las dos sondas Viking no lograron hallar pruebas concluyentes de la existencia de vida en Marte. Pero no todo el mundo está de acuerdo con eso. De hecho, una pequeña minoría de investigadores sigue sosteniendo en la actualidad que los resultados de las Viking sí lograron demostrar que en Marte, después de todo, hay vida.

Entre los que opinan de esta forma destaca Gilbert Levin, que formó parte del experimento LR de las misiones Viking. En un primer momento Levin pensó, como la mayoría, que los resultados no estaban claros, y se limitó simplemente a afirmar que eran "consistentes" con una actividad biológica. Pero a partir de 1997, después de muchos años de nuevos experimentos hechos aquí, en la Tierra, y tras las nuevas revelaciones sobre Marte (que la NASA ha declarado ya como "habitable"), además del hallazgo de organismos terrestres capaces de vivir en condiciones incluso peores de las que se dan en Marte, Levin y su colega Patricia A. Straat empezaron a argumentar que los resultados obtenidos en Marte en los años setenta se explicarían mucho mejor con la existencia de organismos vivientes.

Recientemente, Levin y Straat publicaban un artículo en Astrobiology en el que reconsideraban los resultados del experimento LR a la luz de los hallazgos más recientes en el planeta rojo y las propuestas de que ciertas sustancias inorgánicas podrían "imitar" los procesos que se dan en el metabolismo. Pero ambos investigadores argumentan en su artículo que ninguna de las sustancias no orgánicas propuestas son suficientes para explicar los resultados de las Viking, y que los "microbios marcianos" deberían seguir considerándose como la mejor explicación de los resultados.
Muestras del suelo

Para llevar a cabo el experimento LR, tanto la Viking 1 como la Viking 2 recogieron muestras del suelo marciano, les añadieron unas gotas de una solución de nutrientes diluida y después analizaron el aire justo encima de ese terreno en busca de signos de subproductos metabólicos. Dado que los nutrientes fueron marcados con carbono 14 radiactivo, si los posibles microorganismos del suelo los metabolizaban, el resultado habría sido la detección de subproductos radiactivos, tales como dióxido de carbono o metano radiactivos.

Antes del lanzamiento de las dos sondas, los científicos probaron los protocolos del experimento en una amplia variedad de suelos terrestres, desde los ambientes más áridos, en el Valle de la Muerte, en California, a la Antártida. Y en todos los casos esas pruebas dieron positivo para la existencia de vida. Como medida de control, los investigadores calentaron después todas las muestras hasta una temperatura de 160 grados, para eliminar cualquier forma de vida en ellos, y volvieron a hacer el test, que por supuesto resultó negativo. Para estar del todo seguros de que el experimento no producía falsos positivos, los investigadores volvieron a realizar el test sobre suelos probadamente estériles, como el de la Luna o la isla volcánica de Surtsey, cerca de Islandia. En efecto, en todos esos casos el test resultó negativo.

Una vez en Marte, y tras toda esa batería de pruebas previas, el experimento LR fue llevado a cabo después de que el otro experimento, el dedicado a buscar moléculas orgánicas, no produjera ningún resultado positivo. Fue entonces cuando se produjo la sorpresa, ya que ambas Viking, que estaban a casi 6.500 km. de distancia una de otra, demostraron que había pruebas de metabolismo en sus muestras. Para eliminar la posibilidad de que la fuerte radiación ultravioleta de Marte estuviera causando falsos positivos, ambos módulos recogieron nuevas muestras de suelo enterradas bajo rocas. Pero el resultado de ambos test seguía siendo el mismo.

Además, fuera lo que fuera lo que estaba metabolizando, demostró ser relativamente fragil, ya que la actividad metabólica se redujo significativamente cuando las muestras se calentaron a 50 grados de temperatura, y desapareció totalmente tras guardar las muestras durante dos meses en la más absoluta oscuridad y a una temperatura de 10 grados. Levin y Straat creen que esos resultados constituyen la prueba más fuerte de que aquellas muestras de Marte contenían, efectivamente, alguna forma de vida.
Moléculas orgánicas

Hoy en día los investigadores saben mucho más acerca de Marte que hace 40 años. Uno de los mayores descubrimientos se produjo en 2014, cuando el rover Curiosity detectó allí por primera vez moléculas orgánicas. Durante los últimos dos años, el analizador de muestras SAM del Curiosity ha detectado también metano, hidrocarburos clorados y otras moléculas orgánicas sobre el terreno. Y el hallazgo de moléculas orgánicas en Marte ha reavivado la cuestión de por qué los experimentos de las Viking no lograron detectarlas en 1976. Según explica Levin, existen múltiples razones que podrían explicar estos resultados negativos, entre ellas que el experimento realizado habría necesitado por lo menos de un millón de células microbianas para dar un resultado positivo.

Sin embargo, y a la luz de los descubrimientos más recientes, Levin y Straat creen que sería de la máxima importancia reconsiderar los resultados del experimento LR. Otros investigadores que apoyan este punto de vista han propuesto que las formas de vida marciana podrían darse en forma de metanógenos (organismos que producen metano como subproducto), halófilos (capaces de tolerar altas concentraciones de sal y una radiación severa), o incluso algún tipo de microorganismo "criptobiótico", capaz de permanecer en estado latente y reactivarse en presencia, por ejemplo, de una solución de nutrientes como la usada en el experimento LR.

"Parece muy prudente -escriben Levin y Straat en su artículo- que la comunidad científica considere la biología como una explicación viable para los resultados del experimento LR. Resulta inevitable que en el futuro haya astronautas explorando Marte, y por el bien de su salud y su seguridad, la biología debería de ser considerada como la primera de las posibles explicaciones para los resultados del LR".

Fuentes: ABC.ES
Lea Más

«Primero arregla la Tierra y entonces quizás podamos viajar a Marte en 1.000 años»

Mark McCaughrean, asesor científico de la ESA, vino a Madrid para hablar sobre el final de la misión Rosetta. También habló del reto de explorar otros planetas y las amenazas del cambio climático y la caída de asteroides en la Tierra


Mark McCaughrean, investigador de la Agencia Espacial Europea (ESA) - Cedida por la Fundación BBVA/KIKE PARA
1
Mark McCaughrean es asesor científico senior de la ESA y uno de los responsables de comunicar los avances que se producen en la agencia espacial. Visitó la sede de la Fundación BBVA en Madrid para impartir una conferencia sobre el final de la misión Rosetta, que recientemente se estrelló contra el cometa 67P/Churyumov Gerasimenko. Es experto en formación de sistemas planetarios y también un apasionado conversador que tiene muy en cuenta los retos a los que se enfrenta la humanidad, como la exploración de otros planetas o el cambio climático. También mencionó dos peligrosas amenazas para el futuro: el impacto de un gran asteroide contra la Tierra y la erupción de un supervolcán como el de Yellowstone. «Va a ocurrir», vaticina. A pesar de todo, aún tiene la esperanza de que la divulgación científica y la ciencia ficción puedan reconducir los sueños de la humanidad hacia un futuro menos catastrófico.

-¿Cómo le diría a un lector por qué Rosetta ha sido importante?

Rosetta es algo que le importa a todo el mundo, porque busca el significado de la vida. En ese cometa que estudiaba (el 67P/Churyumov Gerasimenko) hay material que ha quedado remanente del nacimiento del Sistema Solar. Y parte de ese material podría ser realmente la base de la vida. Cuando la Tierra era muy joven estaba muy caliente, no había moléculas orgánicas ni había agua. Entonces, ¿de dónde venimos? Una posibilidad es que viniéramos de los cometas que impactaron contra la Tierra, y que trajeran la materia prima, los ladrillos necesarios para construir vida. Por supuesto la ciencia es más complicada que todo esto, pero la pregunta básica de si estamos hechos de cometas es algo que todos entendemos de alguna forma.

«A largo plazo, seremos golpeados por algo realmente muy grande»

Dicho de otra forma, se puede decir que el cometa 67 P es como un cofre del tesoro que ha estado en una habitación oscura durante 5.500 millones de años. Y que Rosetta es la llave que ha ido allí para abrir el cofre. Lo cierto es que hoy en día la llave está rota en pedazos por el suelo... Tenemos un montón de datos y estamos tratando de juntarlos, pero la ciencia no se hace en una noche. Con lo que hemos recogido, tenemos trabajo para 10 o 20 años más.

-¿Y usted piensa que estamos hechos de cometas?

Lo que hemos aprendido durante la misión Rosetta es que el agua en este cometa no es la misma que el agua de la Tierra. Tiene una proporción distinta de hidrógeno-deuterio: en concreto, este cometa tiene tres veces más deuterio. Esto sugiere que probablemente todo el agua de la Tierra no llegó desde cometas, sino que quizás vino también de asteroides, que son objetos más secos, pero también más numerosos.

Lo que estamos aprendiendo es algo parecido a hacer la receta de una tarta: tenemos la tarta, el agua de la Tierra, y cómo hacerla. Puedo tener algo de harina, los cometas, algo de mantequilla, los asteroides, pero no demasiado salsa de tabasco porque quiero que mi tarta sepa bien. Así que, mirando al agua de la Tierra y analizando a cometas y asteroides podemos aprender cómo se hace la Tierra. Y esto también es cierto para moléculas orgánicas de las que estamos hechos.

Pero aquí la historia es diferente, porque los cometas tienen montones de moléculas orgánicas, como aminoácidos como la glicina o el fósforo, un componente muy importante en el ADN. No significa que haya vida en el cometa, solo significa que si tienes un planeta muerto y tu quieres empezar vida, necesitas algunos ingredientes para la tarta. Y los cometas golpearon mucho la Tierra en el pasado. No lo hacen muy frecuentemente estos días, pero ocurrirá.

-¿Es posible que esto haya ocurrido en otros sistemas estelares y que la vida sea un fenómeno universal?

Sabemos que hay cometas en otros sistemas estelares. Creemos que la mayoría de los sistemas solares se formaron de una forma similar al nuestro: una nube de gas y polvo se convirtió en un disco que giraba alrededor de una estrella, y con las colisiones aparecieron planetas y cuerpos menores. Lo normal es asumir que si aquí los cometas tienen este papel, en la mayor parte de las estrellas también lo tendrán. No creemos que el Sistema Solar sea muy especial, aparte de por el hecho de que estamos aquí, pero lo cierto es que aún no hemos detectado vida en otras estrellas.

-Entonces, ¿fueron muy importantes los impactos de cometas y asteroides?

Al comienzo todo dependió de eso. Gracias a los impactos todos los fragmentos se unieron al comienzo del Sistema Solar. Y 5.000 millones de años después hubo muchos impactos en los planetas y las lunas que existen hoy en día. Esto ocurrió porque los planetas cambiaron sus órbitas: Júpiter y Saturno se movieron, Neptuno y Urano se fueron.

«Nos estamos expandiendo por la Tierra como un virus malvado y pretendemos vivir en Marte»

Si el Sistema Solar se formó como pensamos, ni Neptuno ni Urano deberían estar ahí. Deberían estar más cerca, pero, ¿cómo llegaron ahí? Parece ser que cuando Neptuno y Júpiter se movieron a causa de la gravedad, empujaron a varios planetas hacia el exterior. Y al mismo tiempo todos esos cometas y asteroides se movieron de repente. Fue como lanzar una bomba en una cesta de pelotas de ping pong. De repente las pelotas comenzaron a botar por todas partes y comenzaron a golpear cosas.

El nacimiento del Sistema Solar estuvo marcado por las colisiones- ARCHIVO

Por eso alrededor de 100 millones de años después hay huellas de una inmensa cantidad de impactos en el Sistema Solar. Puedes verlo en los cráteres de la Luna, por ejemplo. Y ahí es cuando pudo llegar a la Tierra la materia prima de la vida, porque fue entonces cuando el planeta se estaba enfriando. Hasta ese momento, no se había desarrollado vida en la Tierra, aunque si lo hubiera hecho, habría muerto a causa de las colisiones.

«¿Cómo detienes un volcán?»


Estos días los impactos no ocurren con tanta frecuencia, pero aún ocurre. Júpiter recibió un impacto en 1994, pudimos verlo, tomar imágenes y medir cómo un cometa entraba en Júpiter. Es verdad que este planeta es muy grande y tiene una enorme gravedad, lo que le hace ser muy bueno a la hora de «tirar» de cometas. Pero estos objetos (cometas y asteroides) también golpean la Tierra. En 1905, el evento Tunguska, en Siberia, fue provocado por un pequeño cometa.

-¿Está la Tierra a salvo de las colisiones?

No, es cuestión de tiempo. Estamos en la era del espacio, medimos muchas cosas, sabemos que los asteroides suelen golpear la Tierra, pero también sabemos que hay algunos pequeños, otros más grandes y algunos realmente enormes. El que acabó con los dinosaurios hace 65 millones de años era uno de esos. Por suerte, estos no vienen muy frecuentemente, así que no vamos a morir por uno grande mañana. Quiero decir, podríamos, pero las probabilidades no son altas mañana. Pero en 10 o en 50 millones de años, claro, ocurrirá. La cuestión es qué haremos al respecto.

Hoy en día se puede oír a mucha gente diciendo que debemos dejar la Tierra y viajar a Marte tan pronto como podamos, de forma que si la vida en la Tierra muere el humano pueda seguir viviendo en el Sistema Solar. Para mi esto es una locura. Si eso pasara... Sabemos que si hay algún lugar donde la vida está en peligro es aquí mismo. No tiene nada que ver con asteroides, sino con el cambio climático. Esta idea de ir a Marte mañana para salvar a la humanidad es una locura, primero arregla la Tierra y entonces quizás podamos viajar a Marte en 1.000 años.

«Si la gente lee artículos de ciencia, quizás los niños quieran ser científicos y no futbolistas»


De todas formas es una pregunta muy interesante porque la Humanidad apenas tiene 200.000 años de antigüedad. Hemos vivido en un tiempo que ha sido muy tranquilo, sin grandes colisiones, ni volcanes (ni supervolcanes). Toda la humanidad ha vivido un tiempo muy tranquilo, y así es como conseguimos extendernos, porque claro, no somos eliminados con frecuencia. Somos seres muy complejos, ya sabes, no somos como cucarachas que pueden sobrevivir a cualquier cosa. Pero es muy fácil matar a los humanos, porque necesitamos muchas estructuras, tanta comida...

Representación de un asteroide de diez kilómetros chocando contra la Tierra- DON DAVIS

Así que toda la historia de la humanidad ocurrió en una época tranquila. Incluso las edades del hielo necesitaron mucho tiempo para ocurrir, fueron y vinieron, y ocurrieron en 10.000 años, así que tuvimos tiempo para adaptarnos.

«Quizás nos daremos cuenta de que conducir por las ciudades y expulsar CO2 a la atmósfera nos va a matar»


Pero a largo plazo, seremos golpeados por algo realmente muy grande, sí, ocurirrá. Pero quizás, solo quizás, antes seremos capaces de resolver el problema de los asteroides desde el espacio. Quizás podremos descubrir de qué están hechos esos objetos, cómo moverlos, verlos con telescopios y decir «ese va a impactar en mil años». Así que quizás tengamos tiempo para moverlos para que no golpeen la Tierra.

Otro grave problema son los supervolcanes de la Tierra. Como el que hay en Yellowstone, por ejemplo. Se han descubierto huellas en India de una enorme y monstruosa zona cubierta de rocas volcánicas formadas a lo largo de miles de años de erupciones constantes, aún mayor que Yellowstone. Y desde ese punto de vista estamos tostados, creo. No podremos arreglar eso, porque es más grande que los seres humanos. Quizás en millones de años seremos criaturas mágicas, pero hoy en día, ¿cómo detienes un volcán?

Por eso, y como hay amenazas para la humanidad, algunos «space geeks» estamos diciendo que debemos ir a Marte. Pero en el fondo, sabemos que solo hay un planeta donde podemos vivir ahora mismo, la Tierra. Y creo que es incluso una pregunta moral: si no podemos arreglar la Tierra, ¿merecemos ir a Marte? (Ríe). ¡Nos estamos expandiendo como un virus malvado por nuestro planeta y pretendemos ir a otro!

Recreación de los módulos habitables diseñados por la misión Mars One- MARS ONE

Creo que hay muchas preguntas interesantes sobre la supervivencia del ser humano, y para mí, muchas de ellas tienen que ver con nuestra naturaleza: los seres humanos somos contadores de historias, así es como pasamos la información. Somos bueno pasando nuestro ADN, como cualquier otra especie. Pero la razón por la que somos tan dominantes es porque nos contamos historias unos a otros. Tú estás escribiendo una historia justo ahora, yo estoy contando una historia, y cuando alguien lea el periódico, leerá una historia.

«La mitad de la población sabe que el cambio climático está ocurriendo, pero cree que no puede evitarlo»


Además de eso, los humanos tenemos una muy buena imaginación, y por eso podemos planear el futuro. Podemos almacenar comida para el invierno y cosas así. Es otra cosa de nuestro cerebro que nos diferencia de los animales. Y si añades esas dos cosas, historias e imaginación, surge la ciencia ficción (sonríe).

Por eso adoramos escribir historias sobre conquistar Universos y viajar a otras estrellas. Pero al final, tan solo somos seres humanos, monos que han bajado de los árboles. ¿Podemos hacerlo? ¿Podemos viajar tan lejos? Los robots, como Rosetta, pueden hacer cosas alucinantes. Puedes hacer que pasen frío, que sufran el calor, pueden quedarse sin energía. No les importa, porque ellos no mueren. Pero esta fantasía de humanos yendo a todas partes y expandiéndose como si fuera Star Trek, no estoy seguro. Estaría bien, pero, ¿de verdad? Quizás podríamos enviar nuestros cerebros, no físicamente, pero descargados en microchips, y enviarlos al espacio. Quizás 10 años después olvidarían de dónde venían y conquistarían el Universo. ¡Perdón, esto no tiene nada que ver con la Agencia Espacial Europea! (Ríe).

-¿Quizás la ciencia ficción es un poco exagerada y sería más inteligente centrarse en resolver problemas más cotidianos?

Bueno, sí y no. La ciencia ficción funciona, hay escritores fantásticos. Julio Verne dijo que podríamos ir a la Luna y lanzar cohetes al espacio, y al final lo hicimos. No fue fácil, pero fue mucho más fácil que será ahora ir a Marte o entrar en un agujero negro. Así que creo que hay un limite en lo que los humanos pueden hacer y lo que predice la ciencia ficcción. Pero aún así, ¡es divertido leerlo!

Falso cartel de propaganda de una agencia de viajes espaciales- NASA

Pero tu pregunta es sobre reparar la Tierra, sobre lo que hemos hablado antes. Puedes decir, estás malgastando dinero en ir a un cometa, o en estudiar un agujero negro con un telescopio. Pero la ventaja que disfrutamos con esto, es que la gente está interesada en estas cosas, lo encuentran muy interesante, ya sean adultos o niños.

«Si quieres asustarte, ven a escuchar a nuestra gente hablando sobre lo que están observando en la Tierra»


Y por eso siento muy fuertemente que si la gente viene mis charlas, leen tus artículos de ciencia o ven dibujos animados sobre el espacio ya no decidirán que quieren ser futbolista o estrella del pop; ahora dirán que quieren ser científicos. Y esto puede ayudar, es lo que necesitamos.Necesitamos gente que haga ciencia, que haga tecnología, ingeniería y matemáticas.

Vengo de un país que acaba de tomar una decisión muy estúpida desde el punto de vista matemático: el Brexit. Ha habido mentiras, y se ha tomado una decisión sin tener en cuenta las matemáticas. Pero si puedes enseñarle a los niños que con matemáticas puedes despegar del suelo y llegar a un cometa, dirán: ¡"Guay", qué interesante! Quizás, solo quizás, en el futuro esos números de los políticos que son en realidad mentiras dejarán de funcionar. Y podrás tener una sociedad con políticos que sean realmente racionales. O quizás hay una esperanza de que nos demos cuenta de que conducir por las ciudades y expulsar CO2 a la atmósfera nos va a matar.

-¿Usted es optimista?

(Suspira). Cuando me levanto a las cuatro y media de la mañana soy muy pesimista, y tengo dos niños adolescentes... (Bromea). Es evidente que el cambio climático está ocurriendo, lentamente para algunas personas pero más rápido para otras: por ejemplo algunas islas del Pacífico se están hundiendo, y los efectos están aumentando cada vez más.

Probablemente en mi vida no va matarme, pero estoy pensando en los nietos de mis hijos, ¿sabes? En esta escala de tiempo las cosas serán muy diferentes. Hay una oportunidad de detener el cambio climático y de evitar otras cosas idiotas que estamos haciendo pero temo que no podemos hacer magia. Sabemos lo que hay que hacer, ¿pero lo estamos haciendo?
ABC

Creo que la gente no es estúpida, entiende que es un problema. Pero lo que pasa cuando afrontas cosas como estas es que te asustas, te preguntas, ¿cómo hago frente a esto? Probablemente la mitad de la población sabe que el cambio climático está ocurriendo y dice sí, es terrible, pero no puedo hacer nada al respecto así que, ¡qué demonios, voy a una fiesta!

«Los humanos, somos malos en escalas largas de tiempo (...) Por eso no nos tomamos en serio los asteroides»


Vivimos en una sociedad muy distinta a la que había 100 años atrás y en la que los gobiernos decían «estamos haciendo esto» y los ciudadanos respondían «sí, por supuesto». Hoy en día todo el mundo opina, la opinión de todos importa. Eso es bueno, pero al final el cambio climático es real o no lo es, sin que importe tu opinión. Y podemos llegar a un punto en que tú creas una cosa, yo crea otra, y por eso no hagamos nada al respecto mientras las cosas empeoran.

Y ahí es donde estamos. La mitad de los Estados Unidos cree que no es un problema. Europa cree que sí. Pero no podemos solucionar el cambio climático sin los Estados Unidos, sin China, etc. Porque no es un problema local, es un problema global. Tenemos que actuar todos juntos.

Y los científicos estamos midiendo esto todo el tiempo, tenemos montones de satélites mirando a la Tierra. Si quieres asustarte, ven a escuchar a nuestra gente hablando sobre lo que están observando en la Tierra. No hace falta que los científicos digan que vamos a morir, tan solo hay que mirar los datos. No tienen motivos para mentir al respecto. Hay gente que dice que todos están mintiendo, que detrás están las grandes compañías y los gobiernos. Pero no es así, sencillamente.

-Y de vuelta a los asteroides ¿Se está haciendo lo suficiente para evitar que nos destruyan?

Tenemos un programa en ESA, llamado «Nearth Earth Object Programme», que es parte de un programa mayor, el «Space Situation Awareness», que vigila la basura espacial y los satélites moribundos que pueden explotar y dañar a otros. El primero está creciendo poco a poco, pero no es una de esas áreas donde le puedas decir al público que si no pagan tu misión todos van a morir al día siguiente.


Representación de un asteroide aproximándose contra la Tierra- P.Chodas (NASA/JPL)

No es así. Los impactos de asteroides no ocurren cada día. Como estos objetos caen cada millón de años nadie ha visto uno, así que se piensa que no son reales. Vale, puedes medirlos, puedes presentar los datos, avisar de que va a pasar, pero como no pasó ayer y no ocurrirá en una generación, nadie se lo toma en serio. Sabes, es un problema de los humanos, somos malos en escalas largas de tiempo. Puedes medirlo, pero no lo sientes.

El problema es que los asteroides peligrosos están entre el Sol y la Tierra. Y desde aquí es muy difícil verlos, porque el Sol esta ahí, así que hace falta poner naves para poder vigilarlos. Este tipo de proyectos van despacio, pero es importante que lleguemos a un punto donde podamos ver a un asteroide que viene contra la Tierra con suficiente tiempo de antelación.

La forma de mover asteroides es llegar a ellos rápidamente. Si están cerca de la Tierra es difícil moverlos lo suficiente para evitar que impacten, pero es más fácil si los coges lejos de la Tierra, porque entonces basta con moverlos un poco para que no choquen contra la Tierra. Por eso, realmente es importante encontrar estas cosas con 100 años de antelación, al menos si quieres tener una oportunidad.

Pero aún entonces, dirás, vale, tiene una posibilidad entre 100 de golpear contra la Tierra. Pero, ¿cómo piensan los seres vivos en los riesgos? «En 100 años hay una probabilidad de que mueras entre 100. ¡Bah, eso no va a ocurrir». Sin embargo, misteriosamente la gente compra billetes de lotería, ¿no? ¿Cuáles son las probabilidades de que les toque? (Ríe). Los humanos son muy raros en lo que se refiere a los números. Cuando es algo que quieren, tienen en cuenta una probabilidad de uno entre un millón. Pero cuando es algo que no quieren, creen que nunca les va a ocurrir.

Fuentes: ABC.ES
Lea Más

Centauros, la amenaza de los cometas gigantes

Estos objetos, situados en las fronteras externas del Sistema Solar, pueden suponer un peligro mucho mayor para la vida que los propios asteroides.

Imagen captada por la sonda Cassini en las cercanías de Saturno - NASA

Hace ya una década, Stephen Hawking avisaba de que una de las posibles razones para la aparente escasez de vida inteligente en nuestra galaxia es la alta probabilidad de que asteroides, o cometas, choquen contra los mundos habitados, acabando con la vida antes de que pueda desarrollarse lo suficiente. Ahora, un equipo de astrónomos de la Universidad de Buckingham afirma que el descubrimiento, durante las dos últimas décadas, de cientos de cometas gigantes (llamados "Centauros") en las fronteras externas de nuestro sistema planetario implica que esos objetos suponen una amenaza mucho mayor para la vida que los propios asteroides.

Los Centauros, en efecto, suelen tener órbitas inestables, ya que se cruzan a menudo con las trayectorias de los grandes planetas exteriores del Sistema Solar, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. De hecho, la fuerza gravitatoria de esos mundos podría fácilmente desviar esos objetos hacia la Tierra. Un cometa del tipo Centauro suele tener entre 50 y 100 km. de diámetro, o incluso más. Una sola de estas rocas heladas tiene más masa que toda la población hallada hasta ahora de asteroides cercanos a nuestro planeta.

Debido a su gran distancia de la Tierra, estos cometas, mucho mayores de los que vemos normalmente, apenas sí aparecen como una débil mota de luz, incluso a través de los telescopios más potentes. Incluso Febe, una de las lunas de Saturno, de unos 200 km. de diámetro, es probablemente un Centauro, capturado por el planeta gigante en algún momento del pasado. Y hasta que se envíe una nave a visitar algún otro cometa gigante, la mejor idea que tenemos sobre su aspecto viene de imágenes como la que encabeza estas líneas, captada por la sonda Cassini en las cercanías de Saturno. Puede que la New Horizons, que llegó a Plutón hace seis meses y que a finales de 2018 se dirigirá a estudiar un lejano objeto aún más lejano, logre aportar un material mejor.

Los cálculos sobre la cantidad de Centauros que, por una u otra razón, terminan por dirigirse hacia el interior del Sistema Solar (donde estamos nosotros), indican que alguno de ellos termina por cruzarse con la órbita de la Tierra por lo menos una vez entre cada 40.000 y 100.000 años. Una vez en el espacio cercano a nuestro planeta, los análisis de los investigadores preven que los Centauros se rompan, dando lugar a una gran cantidad de polvo y a grandes fragmentos de roca que llenarían, literalmente, el interior de nuestro sistema de escombros y harían que un impacto contra la Tierra fuera prácticamente inevitable.
Pruebas del pasado

El estudio de graves trastornos en el clima terrestre, unido al "parón" del progreso en varias civilizaciones antiguas, junto a nuestro conocimiento cada vez mayor de los materiales que nos rodean en el espacio cercano, sugieren con fuerza que un Centauro llegó hasta aquí hace cerca de 30.000 años. Ese gigantesco cometa habría "sembrado" nuestros alrededores con fragmentos cuyos tamaños van desde simples motas de polvo a rocas de varios km. de diámetro. y seguramente alguna de ellas terminó cayendo a la Tierra.

También varios episodios específicos de agitación medioambiental identificados por geólogos y paleontólogos, alrededor de los años 10.800 y 2.300 antes de Cristo, son consistentes con esta nueva comprensión de las poblaciones de cometas y sus comportamientos. Incluso una de las cinco mayores extinciones de la vida terrestre, la que acabó con los dinosaurios hace 65 millones de años, se relaciona, según varias hipótesis, con la visita de un Centauro.

"Durante las tres últimas décadas -explica Bill Napier, de la Universidad de Buckingham- hemos dedicado muchos esfuerzos al rastreo y el análisis de los riesgos de impacto de un asteroide contra la Tierra. Pero nuestro trabajo sugiere que necesitamos también mirar más allá de nuestro vecindario inmediato, observar lo que sucede más allá de la órbita de Júpiter, y localizar Centauros. Si tenemos razón, estos lejanos y gigantescos cometas pueden constituir un serio peligro para nosotros, y es hora de conocerlos y entenderlos mejor".

Los investigadores han descubierto también que existen evidencias en otras disciplinas científicas que apoyan sus hipótesis. Por ejemplo, las edades de los cráteres submilimétricos identificados en rocas lunares traídas a la Tierra por las misiones Apolo son, en su mayoría, inferiores a los 30.000 años, lo que indica un enorme incremento, en aquel momento, de la cantidad de polvo en el Sistema Solar interno.


Fuentes: ABC.ES
Lea Más

Todo lo que no te puedes perder en el cielo este verano

Las Perseidas, eclipses y conjunciones de varios planetas son algunos de los fenómenos astronómicos que tendrán lugar durante la época estival

La lluvia de estrellas conocida popularmente como "Lágrimas de San Lorenzo" experimentará su punto álgido durante la noche del 11 al 12 de agosto. Agencia France Press

El estío es una época muy interesante para disfrutar del cielo. Con la subida de las temperaturas, sumada al hecho de que gran parte de los fenómenos han de ser vistos de noche, se crean unas condiciones idóneas para estar al aire libre y pasar un rato agradable mirando las estrellas y constelaciones. El verano este año comenzó el martes 21 de junio a las 0:34 hora oficial peninsular, y durará hasta el 22 de septiembre. A lo largo de los 93 días que lo componen, se podrán observar en el cielo varios fenómenos astronómicos.

Aunque las Perseidas son el acontecimiento celeste más famoso, también habrá conjunciones, eclipses lunares y solares y algunos planetas que se dejarán ver en el cielo. Emilio García, de la Unidad de Comunicación y Divulgación del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA), recomienda "alejarse de las luces de la ciudad, y con unos buenos prismáticos o simplemente con la vista, disfrutar de estos fenómenos".
Las Perseidas, el gran evento astronómico del verano

La conocida lluvia de estrellas conocida como Perseidas -o Lágrimas de San Lorenzo en los países de tradición católica- este año alcanzará su punto álgido durante la madrugada del 11 al 12 de agosto, aunque estará activa desde mediados de julio hasta finales de agosto. García, del IAA, concreta que las lluvias de estrellas entendidas desde un punto de vista astronómico tienen mucho que ver con los cometas. "Los cometas, cuando orbitan alrededor del sol, dejan un rastro de pequeñas partículas de polvo de mayor o menor tamaño a lo largo de la órbita que van trazando. Cuando la Tierra al orbitar alrededor del Sol atraviesa esa nube de partículas, estas caen sobre la atmósfera terrestre a gran velocidad, calentándose y terminando por evaporarse, dejando una traza luminosa en el cielo: las famosas estrellas fugaces", explica.

En los momentos de mayor actividad, pueden verse cerca de 100 estrellas fugaces por hora en condiciones óptimas de visibilidad

Las Perseidas suceden siempre a mediados de agosto, concretamente cuando la Tierra atraviesa el rastro de partículas que deja el cometa 109P/Swift-Turtle en su órbita. En los momentos de mayor actividad, pueden verse aproximadamente 100 estrellas fugaces por hora en condiciones óptimas de visibilidad. La justificación de su nombre está en la zona del cielo de la cual parecen provenir estas estrellas fugaces: la constelación de Perseo. Es recomendable buscar un lugar oscuro y alejado al máximo de ciudades, pueblos u otras posibles fuentes de luz. "El único inconveniente es que este año la luna va a estar presente, aunque no va a interferir demasiado", añade César González, divulgador de astronomía del Planetario de Madrid. García, por su lado, opina que "siempre que se pueda, y haga buena noche, lo mejor es tumbarse en el suelo y mirar al cielo a simple vista, sin prismáticos ni telescopios".
Hasta cinco planetas se dejarán ver en el cielo

Desde el Planetario de Madrid, apuntan que se podrán ver con bastante claridad los planetas Saturno y Marte. "Quien tenga un telescopio podrá ver Saturno y sus anillos, y aunque ya pasó la fecha en que Marte estuvo más cerca de la Tierra, se va a poder seguir viendo bastante bien a simple vista durante todo el verano", concreta González. Para poder ver estos dos astros, habrá que mirar en dirección de la constelación del Escorpión. Marte concretamente se moverá entre el Escorpión y las constelaciones cercanas, como Libra y Ofiuco.

"Marte se puede ver como un punto rojizo -para los ojos entrenados- en el cielo vespertino, y como ahora está muy cerca de la Tierra su brillo reflejado por el sol es espectacular", opina García. Júpiter ya se puede ver en dirección del horizonte oeste al atardecer, pero hasta mediados de agosto no se podrá apreciar en las mejores condiciones. Para observar los anillos de Júpiter bastará con un pequeño telescopio y un cielo en buenas condiciones, mientras que, como indican desde el IAA, para observar estructuras en Marte es necesario tener un equipo más potente y recurrir a la astrofotografía. "Se pueden conseguir imágenes muy buenas con un telescopio de 25 centímetros, como las que toman los muchos y muy buenos aficionados a la astronomía que tenemos en España", indica García. Urano también se puede observar sobre el horizonte, y durante toda la noche del 3 de septiembre Neptuno se verá también en el cielo, pero su débil brillo hará necesario contar con unos prismáticos. García concreta que "como son planetas tan alejados, es muy difícil verlos, y en cualquier caso aparecerán como unos aburridos puntos de luz".

Según indican desde el IAA, todos los fenómenos astronómicos que tengan que ver con Venus han de ser observados tras la puesta de sol

Por otro lado, durante los días previos y posteriores al 27 de agosto, se podrá ver a Júpiter y a Venus muy próximos en el cielo, fenómeno al que se conoce como "conjunción". Aunque por la posición orbital en la que se encuentran parecen estar muy juntos, lo cierto es que realmente están separados por una enorme distancia. Según indican desde el IAA, todos los fenómenos astronómicos que tengan que ver con Venus han de ser observados tras la puesta de sol, y aunque se podrá ver a simple vista o con unos prismáticos, quienes cuenten con un telescopio serán capaces incluso ver los satélites de Júpiter si las condiciones de oscuridad son relativamente buenas. Se trata de un evento frecuente, que ocurre de media una vez al año. "Sin embargo, es muy bonito ver esos dos puntos luminosos tan juntos en el cielo y pensar que uno es una inmensa bola de gas y el otro un infierno en el que el plomo se funde, o al menos a mí me lo parece", confiesa García. La conjunción tendrá lugar a muy baja altura sobre el horizonte oeste, lo que según indican desde el Planetario de Madrid equivaldría a "extender el brazo y poner tres dedos meñiques sobre el horizonte". "Al estar a tan baja altura lo más conveniente es buscar una zona donde el horizonte oeste esté despejado", explica González.
Los eclipses, siempre protegiendo nuestra vista

Cada año suele haber dos o tres eclipses de luna, y aunque este verano tendrán lugar dos de ellos, el que sucederá en agosto no podrá verse desde España. El eclipse lunar restante podrá ser visto en nuestro país el día 16 de septiembre. Se tratará de un eclipse lunar penumbral, lo que quiere decir que solo se oscurecerá una pequeña proporción, para nada comparable con un eclipse total. "Esto se debe a que de la sombra de la Tierra, la luna solo atravesará su penumbra y no su umbra", especifica García. En Madrid, su máximo se podrá observar aproximadamente a las 21 horas, lo que le restará espectacularidad a causa de la luz diurna.

También habrá un eclipse de sol el día 1 de septiembre, y aunque no se podrá ver desde España, sí podrán hacerlo quienes estén en África, Asia o Australia. Será tratará de un eclipse anular, lo que quiere decir que el disco de la luna no tapará completamente el disco del sol. "Aún así, nunca se deben mirar los eclipses con radiografías, gafas de sol ni películas veladas. El sol es una fuente de luz muy poderosa y hay que utilizar gafas fabricadas al efecto, homologadas y con unos filtros adecuados para mirar el sol", recuerda González.


Fuentes: elpais.com
Lea Más

Consiguen los fondos para estudiar la «megaestructura alienígena» de la estrella KIC 8462852d

El equipo ha conseguido reunir más de 100.000 dólares en menos de un mes para poder financiar la investigación


Recreación de una gran estructura extraterrestre alrededor de la estrella KIC 8462852

El equipo de astrónomos que quería seguir estudiando la estrella más extraña jamás observada está de enhorabuena, y gracias a una campaña de "crowdfunding", en la que cualquiera puede hacer una pequeña aportación económica, ha conseguido los fondos suficientes para investigar, durante un año entero, si realmente nos encontramos ante el descubrimiento de una gran estructura extraterrestre alrededor de la estrella KIC 8462852.

El equipo ha conseguido reunir más de 100.000 dólares en menos de un mes para poder financiar su investigación, y esperan que un año sea tiempo suficiente para llegar a una conclusión definitiva sobre la causa de las inexplicables alteraciones en el brillo de esta estrella, que se encuentra a 1.480 años luz de distancia de la Tierra.

La historia comenzó en 2015, cuando la astrónoma de la Universidad de Yale Tabetha Boyajian empezó a dirigir a un grupo ciudadano de científicos llamado "Planet Hunters" o "Cazadores de planetas", con el objetivo de examinar los datos recolectados por la sonda Kepler, en busca de señales de exoplanetas que hubieran sido ignorados por las computadoras. Kepler está diseñada específicamente para buscar mundos fuera del Sistema Solar con el método del tránsito, que consiste en medir la ligera variación de la luminosidad de una estrella cuando un planeta pasa por delante de ella, oscureciendo ligeramente su brillo.

La estrella KIC 8462852 no era mas que una de las 150.000 estrellas observadas sistemáticamente por la sonda, y una de las que Kepler marcó como "interesante" y posible candidata a albergar planetas, ya que sus instrumentos captaron cambios en sus patrones de luminosidad.

Pero durante el análisis de esos datos surgió la sorpresa. Normalmente, cuando Kepler localiza un posible planeta a través del citado método del tránsito, la estrella anfitriona disminuye durante unas horas su luminosidad en cerca de un 1% y a intervalos regulares, cada vez que el planeta descubierto pasa por delante de ella. Pero esta vez el brillo de la estrella cayó hasta un 22%. Y el oscurecimiento se prolongó durante cerca de 80 días.
De inmediato, los investigadores empezaron a especular sobre el origen de ese comportamiento, jamás observado en ninguna otra estrella conocida. Ningún planeta puede "tapar" más del veinte por ciento del brillo de una estrella, así que tenia que ser otra cosa la que estaba pasando por delante de KIC 8462852. Algo mucho mayor que un planeta. Además, los pequeños oscurecimientos provocados por un tránsito planetario se producen de forma regular, una vez por órbita, y no, como en este caso, siguiendo un patrón aparentemente aleatorio.

Entre todas las ideas manejadas por los científicos, la más probable, o la menos mala, fue que estábamos ante el paso de un gran enjambre de decenas de miles de cometas, lo que podría encajar tanto con el oscurecimiento detectado como con la irregularidad en el patrón de las señales. Pero también existía otra inquietante posibilidad: que nos hubiéramos topado, por pura casualidad, con una gigantesca estructura alienígena, una "esfera de Dyson" construida expresamente alrededor de la estrella por una civilización extraterrestre para extraer su energía. Y aunque no existe aún ninguna prueba de que ese sea el caso, lo cierto es que se trata de una idea interesante y que merece ser tenida en cuenta. Por lo menos de la misma forma que la hipótesis del enjambre cometario, que tampoco ha sido demostrada.

"Los alienígenas son siempre la última hipótesis que consideramos -afirma el astrónomo Jason Wright, de la Penn State University- pero una esfera de Dyson es algo que cabría esperar que una civilización avanzada quisiera construir". Lo cierto es que, desde el descubrimiento, nadie ha sido capaz aún de ofrecer una explicación definitiva y a prueba de críticas para el extraño comportamiento de KIC 8462852. Lo único que sabemos es que nunca hasta ahora se había observado una estrella con un comportamiento parecido.

Y lo peor es que los investigadores ya no pueden seguir usando el telescopio espacial Kepler, que ahora tiene asignada otra misión y que no puede dedicar más tiempo al estudio de KIC 8462852. Por eso, los astrónomos decidieron poner en marcha una campaña de "crowfunding" en Kickstarter. Y ahora han conseguido los fondos necesarios para un año entero de investigación.Esperan que ese tiempo sea suficiente para aclarar el misterio.

"Nuestra petición -explicaba el equipo- cubrirá todos los gastos de un año de observación intensiva de la estrella. Eso incluye un total de dos horas por noche dedicadas exclusivamente a observarla". La nueva campaña de observación se llevará a cabo usando la Red Global de Telescopios del observatorio de Las Cumbres (LCOGT), una serie de telescopios privados que pueden observar a un único objeto durante largos periodos de tiempo.

Fuentes: ABC.ES
Lea Más

Descubren un nuevo compañero de la Tierra

Un pequeño asteroide gira alrededor de nuestro planeta y permanecerá así durante siglos. Lo astrónomos hablan de un «cuasi-satélite»

 El asteroide 2016 HO3 tiene una órbita alrededor del Sol que lo mantiene como un compañero constante de la Tierra

Astrónomos han descubierto un pequeño asteroide en una órbita alrededor del Sol que se ha convertido en un compañero constante de la Tierra, y lo seguirá siendo en los próximos siglos.

La roca, denominada 2016 HO3, fue vista por primera vez el 27 de abril de 2016, por el telescopio PanSTARRS 1 de rastreo de asteroides en Haleakala, Hawái. Su tamaño todavía no se ha establecido firmemente, pero es probable que sea mayor de 40 metros y menor de 100. Al hacer su órbita alrededor del Sol, este nuevo asteroide también parece dar la vuelta alrededor de nuestro planeta. Está demasiado lejos para ser considerado un verdadero satélite, como nuestra Luna, pero es el mejor y más estable ejemplo hasta la fecha de un compañero cercano a la Tierra o «cuasi-satélite».
«2016 HO3 gira alrededor de nuestro planeta y nunca se aventura muy lejos, ya que ambos cuerpos giran alrededor del Sol, por lo que nos referimos a él como un cuasi-satélite de la Tierra», dice Paul Chodas, del Centro de Objetos Cercanos a la Tierra (NEO) en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA en Pasadena, California. «Otro asteroide -2003 YN107- siguió un patrón orbital similar durante un tiempo hace más de 10 años, pero ya se ha desviado de nuestra vecindad. Este nuevo asteroide está mucho más estancado. Nuestros cálculos indican que HO3 2016 ha sido un cuasi-satélite estable de la Tierra durante casi un siglo, y continuará siguiendo este patrón como compañero de la Tierra en los siglos venideros.

En su viaje anual alrededor del Sol, el asteroide 2016 HO3 pasa la mitad del tiempo más cerca de nuestra estrella que de la Tierra. Su órbita está un poco inclinada, haciendo que vaya hacia arriba y luego hacia abajo una vez al año a través del plano orbital de la Tierra. En efecto, este pequeño asteroide se ve atrapado en un juego de «salto de la rana» con la Tierra que va a durar cientos de años.

La órbita del asteroide también experimenta un giro lento hacia atrás y hacia adelante a través de múltiples décadas. «El asteroide gira alrededor de la Tierra un poco por delante o por detrás de año en año, pero cuando va demasiado hacia delante o hacia atrás, la gravedad de la Tierra es lo suficientemente fuerte como para revertir la tendencia y atrapa al asteroide, de modo que nunca se pasea más lejos de unas cien veces la distancia de la Luna», explica Chodas. «El mismo efecto también evita que el asteroide se acerque mucho más de aproximadamente 38 veces la distancia de la Luna. En efecto, este pequeño asteroide se ve atrapado en un pequeño baile con la Tierra».

Fuentes: ABC.ES
Lea Más

El mayor mundo sin nombre del Sistema Solar

El poco conocido 2007 OR10, un planeta enano que orbita más allá de Neptuno, ha resultado ser bastante más grande de lo que se pensaba

Los planetas enanos más grandes del Sistema Solar - Konkoly Observatory/András Pál, Hungarian Astronomical Association/Iván Éder, NASA/JHUAPL/SwRI

Los planetas enanos que se encuentran en el Sistema Solar tienden a ser un grupo misterioso. Con la excepción de Ceres, que reside en el cinturón principal de asteroides entre Marte y Júpiter, todos los miembros de esta clase de planetas de menor importancia se esconden en las profundidades más allá de Neptuno. Están lejos de la Tierra, lo que los hace difíciles de observar, incluso con grandes telescopios. Por todo eso, no es extraño que los astrónomos no hayan descubierto la mayoría de ellos hasta la última década, más o menos.

Uno de estos mundos enigmáticos es 2007 OR10, todavía sin bautizar. Recientemente, un grupo de astrónomos ha combinado los de datos de dos observatorios espaciales para intentar conocer más sobre él y ha descubierto algo sorprendente. Este planeta enano es significativamente más grande de lo que se pensaba.

Resulta que 2007 OR10 es el mundo sin nombre más grande del Sistema Solar y el tercero en la lista actual de alrededor de media docena de planetas enanos. El estudio también encontró que el objeto es bastante oscuro y gira más lentamente que casi cualquier otro cuerpo que orbita nuestro Sol, ya que le lleva 45 horas completar su rotación diaria.

Para su investigación, los científicos utilizaron el telescopio espacial Kepler de la NASA, cuya misión en la búsqueda de planetas se conoce ahora como K2, junto con los datos de archivo del Observatorio Espacial Herschel de infrarrojos de la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA). Los resultados se publican en la revista Astronomical Journal.

La medición revisada establece que el diámetro del planeta enano, de 1.535 km, es aproximadamente 100 km mayor que el segundo planeta enano más grande, Makemake, o alrededor de un tercio más pequeño que Plutón. Otro planeta enano, llamado Haumea, tiene una forma oblonga que es más ancha en su eje más largo que en 2007 OR10, pero su volumen total es menor.

Al igual que su misión predecesora, K2 busca el cambio en el brillo de los objetos distantes. Una atenuación en el brillo de una estrella puede ser la firma de un planeta que pasa (transita) por delante. Pero, en el Sistema Solar, K2 también busca cuerpos pequeños, como cometas, asteroides, lunas y planetas enanos. Debido a su exquisita sensibilidad a pequeños cambios en la luminosidad, Kepler puede observar el brillo de los objetos distantes del Sistema Solar y cómo cambian a medida que giran.

Averiguar el tamaño de esos objetos pequeños y débiles lejos de la Tierra es muy complicado, ya que aparecen como meros puntos de luz, lo que puede ser un desafío para determinar si la luz que emiten representa un objeto brillante más pequeño, o uno más grande, más oscuro. Esto es lo que hace que sea tan difícil observar a 2007 OR10. A pesar de que su órbita elíptica lo trae casi tan cerca del Sol como Neptuno, está actualmente dos veces más lejos del Sol que Plutón.

Las anteriores estimaciones basadas en datos de Herschel solo sugerían un diámetro de aproximadamente 1.280 km para 2007 OR10. Sin embargo, sin conocer bien el período de rotación del objeto, esos estudios estaban limitados en su capacidad para estimar su brillo general, y por lo tanto, su tamaño.

El descubrimiento de la lenta rotación por la misión K2 era esencial para que el equipo construyera modelos más detallados que revelan las peculiaridades de este planeta enano. Juntos, los dos telescopios espaciales han permitido al equipo medir la fracción de la luz solar reflejada por 2007 OR10 (utilizando Kepler) y la fracción absorbida y luego irradiada de nuevo en forma de calor (usando Herschel). Estos datos en conjunto proporcionan una estimación inequívoca del tamaño del planeta enano y el grado de reflectividad que tiene, según explican los investigadores.
Rojizo y oscuro

De acuerdo con las nuevas mediciones, el diámetro de 2007 OR10 es unos 250 km más grande de lo que se pensaba anteriormente. El tamaño más grande también implica una mayor gravedad y una superficie muy oscura, esto último debido a que la misma cantidad de luz es reflejada por un cuerpo más grande. Esta naturaleza oscura es diferente de la mayoría de los planetas enanos, que son mucho más brillantes.

Las observaciones previas basadas en tierra decían que 2007 OR10 tiene un característico color rojo, y otros investigadores han sugerido que esto podría ser debido a hielos de metano en su superficie. «Nuestro mayor tamaño revisado para 2007 OR10 hace que sea cada vez más probable que el planeta está cubierto de hielos volátiles de metano, monóxido de carbono y nitrógeno», dice András Pál, del Observatorio Konkoly en Budapest, Hungría, quien dirigió la investigación. «Es emocionante desentrañar los detalles de un mundo nuevo y distante, especialmente si tiene una superficie de este tipo excepcionalmente oscura y rojiza para su tamaño».

En cuanto a cuándo 2007 OR10 tendrá un nombre apropiado, ese honor le corresponde a sus descubridores. Los astrónomos Meg Schwamb, Mike Brown y David Rabinowitz lo detectaron en 2007 utilizando el telescopio Samuel Oschin en el Observatorio Palomar cerca de San Diego (EE.UU.). «Los nombres de los cuerpos del tamaño de Plutón cuentan una historia sobre las características de sus respectivos objetos. En el pasado, no hemos conocido lo suficiente sobre 2007 OR10 como para darle un nombre que le hiciera justicia», dice Schwamb. Sin embargo, «creo que estamos llegando a un punto en el que podemos dar a 2007 OR10 el nombre que le corresponde».
Fuentes: ABC.ES
Lea Más

Descubren tres planetas «potencialmente habitables» similares a la Tierra

 Pueden ser los mejores candidatos localizados hasta ahora para buscar vida fuera del sistema solar
lustración de la estrella enana ultrafría TRAPPIST-1 desde la superficie de uno de sus planetas.   
Un equipo internacional de astrónomos compuesto por astrofísicos de la Universidad de California (UC) San Diego, en Estados Unidos, ha descubierto tres planetas del tamaño de la Tierra que orbitan cerca de la "zona habitable" de una estrella enana ultra fría, por lo que se trata de los primeros planetas que se han descubierto alrededor de una estrella tan pequeña y tenue.

Los planetas, de los que se informa en un artículo publicado en 'Nature', están tan cerca de la Tierra -a sólo 40 años luz de distancia-- que los astrónomos deberían finalmente poder estudiar con mayor detalle la composición de cada uno de ellos y sus atmósferas, así como buscar señales químicas de la vida. "La clase de planetas que hemos encontrado son muy emocionantes desde el punto de vista de la búsqueda de vida en el universo más allá de la Tierra", afirma Adam Burgasser, profesor de Física en el Centro de de Astrofísica y Ciencias del Espacio de la Universidad de California San Diego y un participante clave del equipo internacional.

Mediante el uso de un telescopio llamado TRAPENSE ('TRAnsiting Planets and PlanetesImals Small Telescope') en el Observatorio La Silla en Chile, los astrónomos rastrearon momento a momento la luz de la estrella a lo largo de 62 noches entre los pasados meses de septiembre a diciembre. Cuando el equipo internacional, dirigido por Michael Gillon, de la Universidad de Lieja, en Bélgica, analizó los cambios en el brillo de la luz de la estrella, vieron disminuciones periódicas a medida que los tres planetas atravesaron su cara proyectando sombras.

Las observaciones de seguimiento con telescopios más grandes indicaron que los planetas tienen tamaños muy similares al de la Tierra. Dos de los planetas poseen periodos orbitales de alrededor de 1,5 días y 2,4 días, respectivamente, y el tercer planeta presenta un periodo peor determinado, en un rango de 4,5 a 73 días. "Con este tipo de periodos orbitales cortos, los planetas están entre 20 y 100 veces más cerca de su estrella que la Tierra del Sol -detalla Gillon-. La estructura de este sistema planetario es mucho más similar en escala al sistema de las lunas de Júpiter que al Sistema Solar".

Podrían tener zonas habitables

El equipo determinó que los tres planetas son más o menos del tamaño de la Tierra y pueden ser rocosos, aunque se necesitarán medidas adicionales de sus masas para determinar sus composiciones. Más importante aún es que a pesar de que orbitan muy cerca de su estrella enana anfitriona, el interior de dos planetas sólo reciben cuatro veces y dos veces, respectivamente, la cantidad de radiación recibida por la Tierra, debido a que su estrella es mucho más débil que el Sol.

Eso los pone justo dentro de la zona habitable de este sistema, un anillo orbital a distancia de las superficies en las cuales es probable que haya agua líquida y vida tal como la conocemos. Todavía es posible que existan regiones habitables en sus superficies, a pesar de que complejidades como sus nubes, y atmósferas -si tienen atmósferas-, hacen que sea difícil predecir si las condiciones de superficie son muy adecuadas para la vida.

La tercera, la órbita del planeta exterior todavía no se conoce bien, pero es probable que reciba menos radiación que la Tierra, pero tal vez todavía lo suficientemente para extenderse dentro de la zona habitable. Los astrónomos dijeron que los dos planetas más cercanos a la estrella son susceptibles de tener una cara siempre hacia la estrella sol y la otra siempre oscuro, lo que podría limitar la circulación del agua y la atmósfera.

Los investigadores especulan que la vida podría existir en el la zona con alba perpetua en el extremo oeste del lado del día. Por otra parte, las fuerzas de marea podrían mantener caliente la superficie del planeta, incluso en el lado oscuro, pero también podría llevar a una vigorosa actividad geotérmica que hacen de las superficies inestables.

"Afortunadamente, podemos ser capaces de responder a estas preguntas en un futuro próximo, ya que la geometría del sistema hace que sea probable que podamos detectar los gases de la atmósfera de estos planetas en la próxima década con el lanzamiento del Telescopio Espacial James", apunta Burgasser. "Esta instalación nos permitirá bsucar gases biogénicos -oxígeno o metano, por ejemplo- lo que indicaría firmemente la presencia de vida, o buscar otras especies de gas que nos indiquen las composiciones de los planetas, la actividad geotérmica y la historia evolutiva".

La estrella que orbitan los planetas -llamada "TRAPENSE-1"- es fría, roja, oscura y tan pequeño que es invisible para la mayoría de los telescopios. Sólo un poco más grande que Júpiter de diámetro, TRAPENSE-1 tiene aproximadamente la mitad de la temperatura del Sol, una décima parte del tamaño y es casi 2.000 veces más débil. La mayor parte de lo que saben los astrónomos de ello proviene de las observaciones en el infrarrojo, el mismo tipo de luz invisible que emiten los mandos a distancia. "Aunque una estrella 'fría' puede sonar exótico, muchas, si no la mayoría, de las estrellas en la Vía Láctea son de esta variedad de fría, roja, pequeña y débil -destaca Burgasser-. Si los planetas similares a la Tierra alrededor de estas estrellas resultan ser colunes, puede haber muchos más planetas habitables por ahí de lo que las estimaciones actuales predicen".

Fuentes La Verdad.es
Lea Más

El regreso del cometa sin cola

Un objeto rocoso, de la época de la formación de la Tierra, vuelve hacia el interior del Sistema Solar tras pasar miles de millones de años congelado en la nube de Oort

Ilustración del singular cometa rocoso C/2014 S3 (PANSTARRS) - ESO
2
ABC.esMadrid - 29/04/2016 a las 14:22:45h. - Act. a las 22:56:52h.Guardado en: Ciencia - Temas: Cometas , Asteroides , Ciencia , Astronomía , Observatorios astronómicos , Planetas
Este diagrama muestra la probable historia de este objeto tanto en el Sistema Solar interior como en el exterior durante un período de más de 4.000 millones de años. La mayor parte de este tiempo permaneció en la Nube de Oort.
Este diagrama muestra la probable historia de este objeto tanto en el Sistema Solar interior como en el exterior durante un período de más de 4.000 millones de años. La mayor parte de este tiempo permaneció en la Nube de Oort.
Este diagrama muestra la probable historia de este objeto tanto en el Sistema Solar interior como en el exterior durante un período de más de 4.000 millones de años. La mayor parte de este tiempo permaneció en la Nube de Oort.- ESO/L. Calçada

Observatorios astronómicos han descubierto un raro objeto que parece estar hecho del material original del Sistema Solar de la época de la formación de la Tierra. Este objeto se habría conservado «congelado» muy lejos, en la nube de Oort, durante miles de millones de años y ahora vuelve tal y como era al interior de nuestro sistema, lo que puede proporcionar importantes pistas sobre sus orígenes. Se trata de un raro tipo de cometa, uno sin cola, que Karen Meech, del Instituto de Astronomía de la Universidad de Hawái, llama cometa Manx, por la raza de gatos que no tiene cola.

En un artículo que publican en la revista Science Advances, Meech y sus colegas concluyen que C/2014 S3 (PANSTARRS) se formó en el interior del Sistema Solar junto con la propia Tierra, pero fue expulsado en una fase muy temprana. Quedó conservado en el congelador de la nube de Oort durante miles de millones de años hasta ahora, que vuelve hacia el interior del sistema.

«Ya sabíamos de la existencia de muchos asteroides, pero todos han sido “cocinados” por el calor y la cercanía del Sol durante miles de millones de años. Este es el primer asteroide “en crudo” que hemos podido observar: se ha conservado en el mejor congelador que hay», explica la investigadora.

C/2014 S3 (PANSTARRS) fue originalmente identificado por el telescopio Pan-STARRS1 como un débil cometa activo a una distancia de algo más de dos veces la distancia Sol-Tierra. Su largo período orbital actual (alrededor de 860 años) sugiere que su origen está en la nube de Oort, y fue empujado hace relativamente poco tiempo a una órbita que lo acerca al Sol.

Inmediatamente, el equipo se dio cuenta de que C/2014 S3 era inusual, ya que no tiene la característica cola que tienen la mayor parte de los cometas de período largo cuando se acercan tanto al Sol. Unas semanas después de su descubrimiento, el equipo obtuvo espectros de este débil objeto con el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral (ESO), instalado en Chile.
El origen de los planetas

Estudios de la luz reflejada por el objeto indican que no parece un cometa típico, de los que se cree que se forman en el Sistema Solar exterior y son helados en lugar de rocosos. Al contrario, parece que el material ha sufrido muy poco procesamiento, indicando que ha permanecido profundamente congelado durante mucho tiempo. La débil actividad es aproximadamente un millón de veces inferior a la de los cometas activos de período largo situados a una distancia similar del Sol.

«Hemos encontrado el primer cometa rocoso y estamos buscando otros. Dependiendo de cuántos encontremos, sabremos si los planetas gigantes bailaron por todo el Sistema Solar cuando eran jóvenes, o si crecieron tranquilamente sin moverse mucho», señala Olivier Hainaut, coautor del estudio e investigador de ESO en Garching, Alemania.

Fuentes: ABC.ES
Lea Más

La NASA desmiente que el Planeta X desvíe una de sus naves

Un estudio reciente informaba de una misteriosa anomalía en la órbita de la Cassini alrededor de Saturno y la relacionaba con el nuevo planeta

Saturno, visto por la nave espacial Cassini de la NASA en 2008

Un estudio publicado recientemente en la revista científica Astronomy&Astrophysics informaba de una misteriosa anomalía en la órbita de la nave espacial Cassini de la NASA que podría explicarse por el tirón gravitacional del Planeta X, un nuevo mundo masivo que, solo según los cálculos matemáticos, se encontraría en los confines del Sistema Solar, mucho más allá de la órbita de Neptuno.

Pero los expertos del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA lo desmienten de forma tajante: la Cassini no está experimentando desviaciones inexplicables en su viaje alrededor de Saturno. Si bien la existencia del planeta propuesto podría ser confirmada por otros medios, los responsables la misión no han observado nada extraño en la nave espacial desde su llegada al plantea de los anillos en 2004.

«Un planeta sin descubrir fuera de la órbita de Neptuno, 10 veces la masa de la Tierra, afectaría a la órbita de Saturno, no a Cassini», explica William Folkner, científico planetario del JPL. Folkner desarrolla información de la órbita planetaria nave espacial utilizado para la navegación de alta precisión de la NASA. «Esto podría producir una firma en las mediciones de Cassini mientras está en órbita alrededor de Saturno, si el planeta estuviera lo suficientemente cerca del Sol. Sin embargo, no vemos ninguna firma inexplicable por encima del nivel del ruido en la medición de datos de Cassini tomada entre 2004 y 2016».

El artículo reciente predice que, si se dispusieran datos de seguimiento de la posición de la Cassini hasta más allá del año 220, podrían ser utilizados para revelar la ubicación del Planeta X en su larga órbita alrededor del Sol. Sin embargo, está previsto que la misión Cassini termine a finales de 2017, cuando la nave espacial, escasa de combustible para continuar, se sumerja en la atmósfera de Saturno.

«Aunque nos gustaría que Cassini pudiera ayudar a detectar un nuevo planeta en el Sistema Solar, no vemos ninguna perturbación en nuestra órbita que no podamos explicar con nuestros modelos actuales», dice Earl Maize, director del proyecto Cassini en el JPL

Fuentes: ABC.ES
Lea Más

Este es el mejor sitio para buscar vida en Marte

Si queremos encontrar vida en Marte, esta llanura es el mejor lugar para hacerlo. Se llama Argyre Planitia, está en el hemisferio sur del Planeta Rojo y, según acaba de publicar un equipo de investigadores en la revista Astrobiology, se trata de un área realmente prometedora.

Los científicos, en efecto, han tratado de averiguar cuáles serían los mejores lugares para buscar vida en Marte para marcarlos como objetivos de futuras misiones, y se han dado cuenta de que Argyre Planitia dispone de todos los ingredientes necesarios, y en abundancia, para que la vida pudiera surgir y evolucionar. En otras palabras, si en algún momento la vida surgió en Marte, es muy probable que lo hiciera precisamente aquí.

"Desde el punto de vista de los astrobiólogos -asegura Alberto Fairén, de la Universidad de Cornell y autor principal del estudio-, el lugar reúne toda una colección de particularidades topográficas realmente prometedoras: depósitos hidrotermales, pingos (pequeñas colinas que solo se forman con la congelación de aguas subterráneas) y depósitos glaciares.

Y lo que es aún mejor, la posición y estructura de toda esta cuenca de más de 1.700 km hacen que se trate de un lugar relativamente sencillo de explorar. Un destino ideal para las próximas misiones robóticas que busquen evidencias de vida presente o pasada en Marte. "Esta colección de características, todas juntas en el mismo sitio y accesibles durante una sola misión, es lo que hacen de Argyre un lugar único", afirma Fairén.

¿Pero por qué es esta llanura en concreto tan especial? Como se sabe, en su momento Marte tuvo una atmósfera que protegía su superficie de la radiación. Y también una gran cantidad de agua, dos características que podrían haber hecho del planeta un lugar habitable. Pero esas condiciones se dieron en el pasado, hace unos 4.000 millones de años, que fue precisamente el momento en que una gran roca espacial impactó contra el Planeta Rojo y formó la gran llanura de Argyre, que en aquél momento contenía una gran masa de agua alimentada por varios ríos. El impacto provocó actividad hidrotermal en las aguas de alrededor de la llanura, y eso pudo ser la "mecha" que prendiera la vida en el planeta.
¿Restos fósiles?

Después, y poco a poco, la capa protectora de la atmósfera marciana fue inexorablemente "arrancada" por la acción del viento solar, y el planeta terminó por secarse y volverse muy frío, un lugar mucho menos adecuado para la vida, tal y como lo conocemos ahora. Pero en el pasado, la llanura de Argyre no fue solo una zona ideal para el surgimiento de la vida, sino que también fue un lugar inmejorable para la preservación de eventuales restos fósiles. Por lo que, incluso si actualmente no existe ya forma de vida alguna en Marte, sí que podría haber muestras inequívocas de su presencia pasada.

La llanura se encuentra a unos 50 grados de latitud sur, más o menos el lugar que ocupan las islas Malvinas en la Tierra. Allí la luz solar escasea durante los meses invernales, por lo que cualquier módulo de aterrizaje no podría contar con la energía solar y debería llevar su propia fuente de energía. Fairén y su equipo sugieren en su artículo que lo mejor sería usar primero orbitadores, para estudiar con detalle toda la región desde arriba, y enviar después módulos de superficie a los puntos más esperanzadores.

"Me gustaría tener allí todo el material científico necesario para analizar las características astrobiológicas y buscar vida - afirma Fairén- Argyre podría ser el depósito de los últimos restos de una antigua biosfera en Marte".


Fuentes: ABC.ES
Lea Más

Júpiter será visto desde cualquier punto de la Tierra el 8 de marzo

Para la observación del planeta más grande del Sistema Solar no harán falta telescopios

Júpiter, el mayor planeta del Sistema Solar y quinto desde la posición del Sol, será visto desde cualquier punto de la Tierra el 8 de marzo sin utilizar telescopio ni binoculares. Una vez cada 13 meses la Tierra se encuentra directamente en la línea entre Júpiter y el Sol. Los astrónomos denominan este evento como la "oposición de Júpiter". Esta posición permite que el astro esté completamente iluminado por el Sol y en su punto más cercano a la Tierra. La unión de estos efectos convierte a Júpiter, cuando alcanza el punto más alto del cielo, en el objeto más luminoso del cielo nocturno y en el segundo planeta más brillante, después de Venus. Sin embargo, Venus solo brilla por el día, mientras que Júpiter se mantendrá toda la noche.

El astro se alzará por el este sobre el atardecer y subirá a su punto más alto a medianoche, después se pondrá por el oeste al amanecer (sobre las siete de la mañana en hora peninsular). Como se encuentra en el lado opuesto al Sol se podrá ver en cualquier momento de la noche, pero será especialmente visible a partir de la medianoche. En ciudades como Madrid se podrá ver a partir de las 19.46 (hora peninsular) y en Ciudad de México después de las 19.10 (hora local del país).

"Al estar en dirección opuesta al Sol, cuando llega la noche está completamente iluminado por el Sol. Esto permite que se vea bastante bien, pero la órbita de Júpiter sigue estando muy lejos de la nuestra", explica Juan Antonio Bernedo, jefe técnico del planetario de Madrid, que recuerda que la observación de Júpiter es posible también cualquier otra noche sin necesidad de telescopio.

El 22 de mayo se podrá observar la oposición de Marte. La cercanía de nuestro planeta con la órbita de Marte permitirá que sea vea de forma total cuando la Tierra esté en línea entre el Sol y el planeta rojo.

Fuentes: ELPAIS.COM
Lea Más

Se estrecha la búsqueda del noveno planeta del Sistema Solar

Astrónomos franceses calculan las posibles posiciones donde puede esconderse ese misterioso mundo

Los astrónomos Michael Brown y Konstantin Batygin, del Instituto de Tecnología de California-Caltech (Pasadena, EE.UU.), anunciaban hace un mes los resultados de unos cálculos matemáticos que sugerían la existencia de un nuevo planeta gigante en los confines del Sistema Solar. Se trataría del noveno planeta del grupo al que pertenece la Tierra, el famoso Planeta X que, hasta ahora, tenía más de leyenda que de posibilidad científica. Según su teoría, el misterioso mundo, que no ha sido visto directamente, gira alrededor del Sol una vez cada 15.000 años. Su existencia es deducida a partir de las órbitas de una serie de planetas enanos y otros objetos descubiertos recientemente, supuestamente perturbadas por el enigmático planeta.

En efecto, los objetos en el Cinturón de Kuiper, pequeños cuerpos similares a Plutón situados más allá de Neptuno, tienen una distribución particular que es difícil de explicar por casualidad. Los investigadores determinaron la órbita del supuesto planeta, que debe ser muy excéntrica e inclinada, pero no limitaron la posición actual, lo que no facilita la tarea de los observadores que tratan de buscarlo en el firmamento.

Ahora, astrónomos franceses han logrado descifrar las posibles posiciones de ese noveno planeta en el Sistema Solar. Agnes Fienga, astrónomo del Observatorio de la Costa Azul; Jacques Laskar, director de investigación del Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS), y su equipo han desarrollado una técnica para calcular el movimiento de los planetas en el Sistema Solar con gran precisión. En particular, a partir de datos de la nave espacial Cassini, la distancia entre la Tierra y Saturno se conoce con una incertidumbre de solo unos 100 m. Los investigadores han tenido la idea de utilizar esos datos para probar la posibilidad de añadir un noveno planeta al conjunto, como fue propuesto por Batygin y Brown.

En el estudio, publicado en la revista Astronomy & Astrophysics Letters, el equipo francés muestra que, dependiendo de la posición del planeta en su perihelio (el punto de su órbita más cercano al Sol), este mundo induce alteraciones en la órbita de Saturno que se pueden detectar mediante el análisis de los datos de la Cassini, en órbita alrededor de Saturno desde 2004.
El lugar donde puede estar

Los investigadores fueron capaces de calcular este efecto inducido por el noveno planeta comparando los datos de la Cassini. Para las direcciones relativas al perihelio menores de 85º o por encima de -65º, las perturbaciones inducidas por el noveno planeta son incompatibles con las distancias observadas por la nave espacial. Lo mismo ocurre para las direcciones entre -130º y -100º. Este resultado permite excluir la mitad de los lugares en los que el planeta se puede encontrar.

Sin embargo, parece que para ciertas direcciones la adición del noveno planeta resulta adecuada. Esto hace plausible su presencia en un rango entre 108º y 129º con respecto al perihelio, con una probabilidad máxima para 118º.

La existencia de un noveno planeta sólo puede ser confirmada por la observación directa, pero el equipo francés cree que restringir posibles direcciones de la investigación puede facilitar la búsqueda a los astrónomos.

Fuentes: ABC.ES
Lea Más

Cinco planetas aparecen juntos en el cielo

Por primera vez en más de una década, se pueden observar a la vez a simple vista Mercurio, Venus, Saturno, Marte y Júpiter

Cinco planetas juntos en el cielo antes del amanecer el día 25 de enero - Sky&Telescope

Es una rareza que no se producía desde hace más de una década. Durante las próximas dos semanas, se podrán ver a simple vista, sin necesidad de telescopio ni binoculares, cinco planetas juntos en el cielo antes del amanecer: Mercurio, Venus, Saturno, Marte y Júpiter. Es uno de los doce eventos astronómicos que se esperan para 2016.

Los cinco planetas serán visibles hasta el 20 de febrero, pero como Mercurio es el más difícil de ver, desde la revista especializada Sky & Telescope aconsejan hacer la observación durante los últimos días de enero y la primera semana de febrero. El momento óptimo es unos 45 minutos antes de la salida del Sol. El motivo es que antes Mercurio está demasiado bajo para ser visto con facilidad, y después el cielo crepuscular se aclara rápidamente.

Lo más adecuado es buscar un lugar con una vista sin obstáculos (ni árboles ni edificios ni montañas) hacia el sureste, en la dirección de la salida del Sol, y localizar Venus, que luce bastante bajo sobre el horizonte. Venus es más brillante que cualquier otro planeta o estrella, así que no tiene pérdida.

Para dar con Mercurio, hay que mirar a la parte inferior izquierda de Venus, a aproximadamente el ancho de tu puño cerrado en el brazo extendido, recomiendan en Sky&Telescope. Mercurio aparecerá como una estrella distinta en el crepúsculo del amanecer. A finales de enero, este planeta se vuelve un poco más brillante y sube más alto (más cerca de Venus) en el cielo antes del amanecer.

Para encontrar los otros tres planetas, haga un barrido con su mirada en un arco largo desde Venus a la parte superior derecha. Primero viene Saturno, que es mucho menos brillante que Venus. La estrella Antares brilla a su parte inferior derecha. A continuación, según se mira hacia el sur, está Marte ligeramente más brillante. Por último, hay que mirar mucho más allá de la brillante estrella Spica para detectar un muy brillante Júpiter alto en el suroeste.
Los cinco planetas, 45 minutos antes del amanecer del 1 de febrero
Los cinco planetas, 45 minutos antes del amanecer del 1 de febrero- Sky&Telescope

Todo el arco de cinco planetas se extiende más allá de la mitad a través del cielo (un arco de 110°). Cerca del final de enero, la Luna menguante entra en escena, y su presencia puede ayudar a identificar los planetas. Estará cerca de Júpiter en la mañana del 27 y 28 de enero; de Marte, el 1 de febrero; de Saturno, el 3; de Venus, el 5, y por encima de Mercurio el 6 de febrero.

Estos cinco planetas aparecen juntos en el cielo dos o tres veces por década, aunque a veces uno o más de ellos están demasiado cerca del Sol para ser vistos fácilmente. Los próximos acontecimientos, a mediados de agosto de 2016 y a mediados de julio de 2020, serán difíciles de ver porque Mercurio estará muy cerca del horizonte, así que conviene no perdernos el que se nos regala este invierno.

Fuentes: ABC.ES
Lea Más

¿Y si los extraterrestres están extinguidos?

La teoría del Cuello de botella de Gaia dice que la vida pudo haber comenzado en muchos planetas pero fue incapaz de arraigar

El radiotelescopio CSIRO en Australia participa en la búsqueda de civilizaciones extraterrestres

Hace decenas de años que la humanidad espera recibir un saludo de otros mundos y solo ha obtenido silencio. Proyectos como el SETI (Search for Extra Terrestrial Intelligente) para la búsqueda de vida inteligente en el espacio se han prolongado sin ninguna señal registrada en sus instrumentos que indique la presencia de civilizaciones alienígenas. Sin embargo, es probable que el Universo esté repleto de planetas habitables, rocosos y húmedos, con los ingredientes y las fuentes de energía necesarias para la vida. Entonces, ¿por qué no hemos recibido aún una respuesta? ¿Por qué no hemos encontrado rastro de vida, aunque sea muy sencilla, por ninguna parte? Es lo que se llama la paradoja de Fermi, expuesta por el físico Enrico Fermi en 1950 y que todavía no tiene solución.

Astrobiólogos de la Universidad Nacional de Australia (ANU) plantean una explicación no muy optimista, una teoría a la que llaman Cuello de botella de Gaia. A su juicio, los alienígenas no existen no porque sean un imposible fantástico propio de las películas de ciencia ficción, sino porque la vida en otros planetas probablemente fue muy breve, acabó muy rápido debido al calentamiento desbocado o al enfriamiento en esos mundos. La conclusión es que los alienígenas están muertos, extinguidos.

«Probablemente, el Universo está repleto de planetas habitables, por lo que muchos científicos piensan que debe de estar lleno de extraterrestres», dice Aditya Chopra, de la Escuela de Investigación de Ciencias de la Tierra de ANU y autor principal del artículo, que se publica en la revista Astrobiología. Pero, «la vida temprana es frágil, por lo que rara vez evoluciona con la suficiente rapidez para sobrevivir -añade-; la mayoría de los ambientes planetarios son inestables cuando nacen. Para producir un planeta habitable, las formas de vida necesitan regular los gases de efecto invernadero, como el vapor de agua y el dióxido de carbono para mantener estables las temperaturas de la superficie».

Hace unos 4.000 millones años, la Tierra, Venus y Marte tenían posibilidades de ser habitables. Sin embargo, más o menos mil millones de años después de su formación, Venus se convirtió en un invernadero y Marte se congeló. La vida microbiana temprana en Venus y Marte, si es que alguna vez hubo alguna, no logró estabilizar el entorno rápidamente cambiante, explica el coautor Charley Lineweaver, profesor del Instituto de Ciencia Planetaria de ANU. Sin embargo, «la vida en la Tierra pudo jugar un papel importante en la estabilización del clima del planeta», añade.

Chopra cree que su teoría resuelve un rompecabezas. «El misterio de por qué todavía no hemos encontrado indicios de vida extraterrestre puede tener menos que ver con la posibilidad del origen de la vida o de la inteligencia y tener más que ver con la rareza de la rápida aparición de la regulación biológica de los ciclos de retroalimentación en las superficies planetarias», explica.

El Cuello de botella de Gaia lleva a una extinción casi general de la vida extraterrestre. «Una predicción intrigante de este modelo es que la gran mayoría de los fósiles en el Universo serán de vida microbiana extinta, no de especies multicelulares como los dinosaurios o humanoides que necesitan miles de millones de años para evolucionar», apunta Lineweaver.

Fuentes: ABC.ES
Lea Más

Solsticio de invierno: Llega la noche más corta del año, y la más larga

La noche del 21 al 22 de diciembre será la más larga del 2015 en el hemisferio norte y la más corta en el hemisferio sur.

   
El segundo solsticio de 2015 será el 22 de diciembre (a las 05:48h, hora peninsular española). Los solsticios son los momentos del año en los que el Sol alcanza su mayor o menor altura aparente en el cielo, y la duración del día o de la noche son las máximas del año, respectivamente. Este comportamiento es, además, inverso en cada hemisferio, por lo que éste será el solsticio de invierno en el hemisferio norte, y de verano en el hemisferio sur.

En la región al norte del Círculo Polar Ártico no saldrá el Sol, mientras que, en la región al sur del Círculo Polar Antártico, el Sol no se pondrá

Esto es así porque las estaciones dependen de la inclinación del eje de rotación de la Tierra respecto al plano de su órbita, y no de la mayor o menor distancia entre nuestro planeta y el Sol. Por ello, las estaciones están invertidas entre ambos hemisferios, pues cuando tenemos el día más largo en uno (y, por tanto. más horas de radiación y más concentrada), sucede lo opuesto en el otro.

El motivo de que los solsticios no ocurran exactamente el mismo día y a la misma hora cada año es  que el periodo orbital terrestre no es exacto: toma 365,2425… días en realizar un giro completo alrededor del Sol. En gran parte, esto es compensado mediante la introducción de los años bisiestos (2016, por cierto, lo es), pero siguen existiendo pequeñas diferencias horarias que hacen saltar en ocasiones un día.

 Planteemos algunas cuestiones extremas que pueden resultar ilustrativas. Por ejemplo, ¿qué ocurriría si el eje de rotación de la Tierra fuese perpendicular al plano de su órbita? Pues que el Sol siempre saldría exactamente por el Este y se pondría exactamente por el Oeste, y que las noches y los días durarían siempre lo mismo. En el caso de la Tierra, esto sólo ocurre dos días al año, los que denominamos equinoccios. Otra consecuencia notable es que no tendríamos estaciones.

Las estaciones están 'invertidas' entre ambos hemisferios: el mismo solsticio de invierno en el hemisferio norte es el solsticio de verano en el hemisferio sur

Sin embargo, la Tierra está inclinada unos 23 grados y medio y, por lo tanto, los días y las noches se suceden variando su duración de forma progresiva. En los equinoccios, la duración del día y de la noche es exactamente igual, y el Sol sale exactamente por el Este y se pone exactamente por el Oeste. Luego el Sol saldrá más al norte o al sur, hasta alcanzar una posición extrema en la que nuestra estrella parece detenerse y regresar de nuevo a la posición original. Este es el denominado solsticio, del latín solstitium o "Sol quieto". El proceso se repite de forma análoga en el sentido opuesto. Es precisamente este efecto el que permitió a Eratóstenes determinar el radio de la Tierra.

En una fecha tan señalada están ocurriendo cosas curiosas en el planeta. En la región al norte del Círculo Polar Ártico no saldrá el Sol, mientras que, en la región al sur del Círculo Polar Antártico, el Sol no se pondrá y permanecerá en el cielo girando alrededor del observador. En los polos (de forma alterna) no saldrá el Sol hasta el equinoccio, siendo de día durante seis meses seguidos de otros seis meses de noche. Otro lugar menos frío pero igualmente único es, en este caso, el Trópico de Capricornio. En él, el Sol pasará exactamente por la vertical el medio día de este solsticio, lo que ocurrirá en el Trópico de Cáncer en el próximo solsticio, dentro de seis meses.

En todas las civilizaciones, el ser humano ha sido capaz de determinar estas efemérides mediante la observación del firmamento

Los solsticios o equinoccios no necesitan de altísima tecnología para su determinación. Un palo o unas piedras, además de nuestra metódica observación del cielo (el Sol en este caso), son suficientes para determinar la fecha. Las civilizaciones más antiguas (incluso extremadamente aisladas, como puede ser la de la Isla de Pascua) ya conocían estas efemérides perfectamente, existiendo festejos relacionados con los mismos en casi todas las civilizaciones. Incluso hay quien propone que en la Edad de Piedra podrían haber poseído ya este conocimiento. La astronomía suele estar relacionada con gran número de festividades en nuestra cultura. Al igual que la Luna llena marca las fechas de la Semana Santa y de los Carnavales, puede que la Navidad o la noche de San Juan estén relacionadas con los solsticios, festejos posiblemente heredados de festividades paganas. Será difícil confirmar o desmentir este punto.

Permítanme aprovechar esta ocasión para desearles un feliz solsticio y una próspera nueva órbita.

Fuentes: elpais.com
Lea Más

Descubren un nuevo planeta dentro del Sistema Solar

Se trata del objeto más distante descubierto hasta ahora en nuestro sistema planetario, a una distancia de 15.400 millones de kilómetros

Su órbita es tan exccéntrica que no puede ser explicada por los modelos, lo que sugiere que esconde algún misterio sobre el Sistema Solar

A muchos les parecerá increíble, pero lo cierto es que nuestro Sistema Solar, el rincón que ocupamos en el Universo, guarda aún un buen número de sorpresas. Y una de ellas, un nuevo planeta, acaba de ser revelada por un grupo de astrónomos de la Institución Carnegie en Washington. Se trata de un objeto de entre 500 y 1.000 km de diámetro y que se encuentra tres veces más lejos del Sol que Plutón. De hecho, es el cuerpo más lejano descubierto hasta ahora dentro de nuestro propio sistema planetario. A la espera de un nombre, el nuevo miembro de nuestra familia planetaria ha sido designado como V774104.

Hará falta otro año completo de investigación para determinar con exactitud la órbita del nuevo mundo y sus demás características, aunque según sus descubridores, el objeto podría llegar a incluirse dentro de una clase emergente de «objetos extremos» del Sistema Solar, con extrañas órbitas que hacen pensar en la influencia oculta de planetas ocultos aún mayores o, incluso, de otras estrellas cercanas.

«No podemos explicar las órbitas de esta clase de cuerpos a partir de lo que sabemos del Sistema Solar -explica Scott Sheppard, astrónomo de la Institución Carnegie, que anunció hoy el hallazgo durante una reunión de la Sociedad Astronómica Americana-. Actualmente, V774104 está a 15.400 millones de km. del Sol. O lo que es lo mismo, a 103 Unidades Astronómicas (UA)». Una UA es la distancia que separa la Tierra del Sol, y equivale a 150 millones de km. V774104, pues, está mucho más lejos del Sol que cualquier otro mundo conocido. Sheppard hizo su descubrimiento utilizando el telescopio japonés de 8 metros Subaru, en Hawaii.
Mundo helado u objeto interno de Oort

Según cuál sea su órbita, el nuevo planeta enano podría ser incluído en dos «clubs planetarios» diferentes. Si su recorrido le llevara, en algún momento, a estar más cerca del Sol, podría ser incluído en el grupo relativamente común de mundos helados cuyas órbitas están determinadas por la influencia gravitatoria de Neptuno. Pero si por el contrario su órbita nunca le llevara a acercarse al Sol, entonces entraría a formar parte directamente del exclusivo club al que, por ahora, solo pertenecen otros dos miembros: Sedna y 2012 VP113.

De hecho, estos dos planetas enanos nunca se acercan al astro rey a menos de 50 Unidades Astronómicas, y sus alargadas órbitas les llevan incluso a distancias superiores a las 1.000 UA. Sheppard los llama «Objetos internos de la nube de Oort», para distinguirlos de los cuerpos helados del Cinturón de Kuiper, más cercanos, a distancias de entre 30 y 50 UA. La nube de Oort es una enorme región esférica densamente poblada de objetos y que rodea por completo al Sistema Solar, a miles de UA de distancia, marcando sus fronteras externas y el límite de la influencia gravitatoria del Sol.

Una fuerza de origen desconocido
Uno de los aspectos más interesantes de los objetos del interior de la nube de Oort es, precisamente, que la excentricidad de sus órbitas no puede ser explicada a partir de la estructura conocida del Sistema Solar. De hecho, los astrónomos están convencidos de que debe haber «algo más» que perturbe esas órbitas hasta tal punto. Algo como un planeta gigante aún no descubierto que «duerma» en lo más profundo de la nube, quizá un mundo expulsado hace miles de millones de años del Sistema Solar interno y que aún permanezca en las proximidades, afectando con su enorme masa a las órbitas de los objetos cercanos.

Otras teorías sugieren que, a esas distancias, los posibles planetas (y sus órbitas) podrían verse afectadas por la fuerza gravitatoria de otras estrellas cercanas. Y hay incluso quien afirma que las fuerzas gravitatorias que aún actúan en el Sistema Solar podrían proceder de la lejana época en la que el Sol se formó, cuando el «proto Sol» estaba rodeado de otros «viveros estelares» que podrían haber aportado los «codazos gravitatorios» necesarios para determinar los movimientos que observamos en la actualidad.

En cualquier caso, hasta que Sheppard y su equipo sean capaces de determinar con exactitud su órbita, no sabremos hasta qué punto V774104 es interesante. Lo que ya es indiscutible es que el nuevo mundo ya tiene el mérito de ser, por ahora, el objeto más distante descubierto hasta ahora en el Sistema Solar.

Fuentes: ABC.ES
Lea Más