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La lluvia de meteoros de las Líridas alcanza hoy su máximo

La Luna llena y el mal tiempo pueden estropear la visión de las estrellas fugaces

Lluvia de estrellas de las Líridas, en una imagen de archivo - La lluvia de meteoros de las Líridas, los luminosos rastros que deja en el cielo el paso del cometa Thatcher, caen del 15 al 25 de abril, pero será la noche de este viernes, día 22, cuando alcancen su máximo. Lo cierto es que esta no es la mejor ocasión: lo harán en Luna llena y con una previsión meteorológica no muy halagüeña en la mayor parte del país, lo que dificultará la visión del espectáculo astronómico. Aún así, esto no pasa todos los días, así que merecerá la pena esforzarse para escudriñar el firmamento.

El número máximo de meteoros que suele dejar esta lluvia es de diez o veinte a la hora, pero las malas condiciones probablemente nos permitan ver un número mucho menor.
Para la observación, como siempre, debes alejarte de las luces de las ciudades y buscar un lugar oscuro, sin iluminación artificial, ni montañas, edificios o grandes árboles que impidan ver el horizonte. Es recomendable mirar alrededor del radiante, el lugar desde el que parecen venir los meteoros, situado en la constelación de Lira, en el noreste, y buscar la estrella Vega, la segunda más brillante del hemisferio norte para situarse. No hacen falta telescopio ni prismáticos, aunque estos últimos pueden venir muy bien para seguir las estelas más persistentes.

La lluvia de estrellas, aunque muy hermosa, no es otra cosa que basura cósmica. Las Líridas se producen cuando las milimétricas partículas de polvo que deja a su paso el cometa Thatcher, del tamaño de granos de arena, se ven atraídas por la gravedad terrestre y entran en contacto con nuestra atmósfera a unos 175.000 km/h. Los meteoroides se desintegran y las rayas de luz aparecen en el cielo.

Dicen que las Líridas tienen la historia más larga de cualquier lluvia de meteoros conocida. Crónicas chinas indican que «estrellas cayeron como la lluvia» en una noche de primavera en el 687 antes de Cristo.

Curiosamente, esta vez coincidirán con la miniluna, la Luna llena más pequeña del año. Ocurre porque nuestro satélite natural se encuentra en su apogeo, el punto de su órbita más alejado de nosotros.

Fuentes: ABC.ES
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Prepárate para fotografiar la lluvia de estrellas más popular del 2015: las Perseidas

En tan solo unos días, del 11 al 14 de agosto, con el momento de máxima intensidad en la noche del 12 al 13, tendremos la increíble oportunidad de observar y fotografiar las Perseidas. La lluvia de estrellas causada por el cometa Swift-tuttle. Este año promete ser espectacular, con hasta más de 60 meteoros por hora.

Además, la luna, con una fase inferior al 5%, no nos contaminará el cielo con su luz. La luna nueva es el 14 de agosto, así que las condicione son inmejorables. No puedes perderte esta la lluvia de estrellas.
Dónde y a qué hora

Este año, se podrá observar la lluvia de estrellas en ambos hemisferios, norte y sur. Los que vivan en el hemisferio norte podrán disfrutar de una punta de entre 50-70 meteoros por hora durante las horas previas al amanecer del día 13, mientras que los que vivan en el hemisferio sur se tendrán que conformar con unos 15-20 meteoros por hora.

El pico de máxima intensidad sucederá el 13 de agosto sobre las 4 de la madrugada (EDT - Eastern Daylight Time). Lo que traducido a la franja horaria de Madrid (España) significa las 10 de la mañana. Así que tendremos que aprovechar al máximo la lluvia que suceda desde la media noche del día 12 hasta que los primeros rayos de luz nos invadan la escena el día 13.
Dónde encuadrar: el radiante

Los meteoros son el resultado de las corrientes de desechos cósmicos entrando en la atmósfera de la Tierra a velocidades extremadamente altas. Los fragmentos más pequeños se queman en la atmósfera produciendo una "estrella fugaz", pero los más grandes pueden realmente producir una impresionante gran bola de fuego.

Durante la lluvia de meteoros, vas a observar como éstos irradian de un sólo punto del cielo: el radiante.

El radiante de las Perseidas (el punto dónde los meteoros aparecen converger) está situado cerca de la constelación de Perseus.

El radiante de las Perseidas y las constelaciones cercanas. Fuente: Sky & Telescope

¿Cómo localizar el radiante en el cielo?

La posición del radiante está definida por dos coordenadas: la Ascensión Recta (3h 4m) y la Declinación (+58).

    La Declinación es el ángulo vertical entre el centro de un cuerpo celeste (sol, luna, estrellas) y el ecuador celeste. Una declinación de +20º significa que el cuerpo celeste se sitúa a 20º norte por encima del ecuador celeste. El polo sur celeste tiene una declinación de -90º, el ecuador celeste está a declinación 0º, y el polo norte celeste está a una declinación de +90º (la estrella polar). La declinación con respecto al globo celeste es lo mismo que la latitud con respecto al globo terrestre, la posición vertical de un objeto.
    La Ascensión Recta se mide a partir del punto Aries en horas (una hora equivale a 15 grados), minutos y segundos hacia el este a lo largo del ecuador celeste.

Sí, lo sé, ambas coordenadas tienen nombres horribles y peores definiciones. La buena noticia es que no necesitas entender la teoría para poder usar la Realidad Aumentada Noche de PhotoPills para ubicar el radiante en el cielo. Solo necesitas aprender a leer la Ascensión Recta y la Declinación en la pantalla de realidad aumentada. En el siguiente vídeo te explicamos cómo hacerlo. Te prometo que es más sencillo de lo que parece ;)


Una vez tengas claro la posición del radiante al inicio y al final de la sesión de fotos, sabrás exactamente dónde encuadrar para capturar el máximo número de meteoros posible.
Cómo fotografiar la lluvia de estrellas

Aquí tenéis unas recomendaciones para ayudaros a fotografiar los meteoros:

Id a una zona con poca contaminación lumínica.
Aseguraos de que encuadráis en la parte correcta del cielo. Utilizad la Realidad Aumentada Noche de PhotoPills para ubicar el radiante.
Utilizad un objetivo angular y luminoso (al menos un f/2.8).
Enfocad a la distància hiperfocal. Aseguraos de que no os quedais cortos al enfocar, ya que aunque os equivoquéis de unos pocos centímetros, vais a tener las estrellas desenfocadas. Así que es mejor pasarse unos 50 cm de la hiperfocal si hace falta, para aseguraos de que las estrellas os quedan enfocadas.
Podéis utilizar nuestra calculadora online de profundidad de campo.
Subid el ISO al nivel máximo que vuestra cámara permita sin que aparezca un ruido excesivo (por ejemplo un ISO entre 800 ó 6400).

Usad la calculadora online Estrellas como Puntos para calcular el tiempo máximo de exposición para que las estrellas os queden como puntos, sin trazos. Normalmente es un valor entre 20 y 35 segundos dependiendo de la cámara y del objetivo utilizado.
Utilizad un intervalo de 2" a 5" de lapso entre fotografías consecutivas para intentar capturar la máxima cantidad de meteoros posible.

En nuestro artículo Como hacer fotos contagiosas de la Vía Láctea encontrarás todo lo que necesitas para imaginar, planificar y tomar fotos espectaculares de las estrellas.

Si tenéis la suerte de capturar unos cuantos meteoros, se puede utilizar la técnica descrita en este vídeo de David Kingham para procesarlas y conseguir un efecto espectacular.

Fuentes: http://es.photopills.com
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La lluvia de meteoros que alarmó a Escocia

Este domingo alcanzan su máximo las Kappa Acuáridas, las raras estrellas fugaces provenientes de un asteroide
La lluvia de meteoros que alarmó a Escocia
Una lluvia de meteoros en una imagen de archivo
NASA
Kappa Acuáridas es una lluvia de meteoros no muy conocida pero curiosa, puesto que al contrario de la mayoría, que proviene del rastro que los cometas van dejando en el espacio, estas estrellas fugaces llegan de un asteroide, probablemente un cometa extinto. Alcanzarán su máxima actividad el próximo domingo, 21 de septiembre, y habrá que esperar a ese día para saber qué ocurrirá, porque pueden dar sorpresas. Ya lo han hecho antes.

En 2012, el 21 de septiembre, el cielo de Escocia se inundó con brillantísimos destellos de luz, que encendieron la alarma, de tal forma que la policía confirmó más de 1.000 llamadas de personas que confirmaban ver luces en la noche que algunos calificaban como fuegos artificiales o accidentes de avión, según los informes de la policía.

Se generó una gran alarma en Escocia. En lugares como Glasgow, Grangemouth, Dumbarton, Renfrewshire, Milton of Campsie Shotts o Fife, el espectáculo fue de mayor magnitud, no recordándose con anterioridad nada parecido. Muchos testigos decían que aquellas “ráfagas de fuego” procedían de todos los lugares del cielo.

Los guardacostas recibieron de igual forma numerosísimas llamadas de los avistamientos en el mar, lugar donde los meteoros se hacían incluso más brillantes por la oscuridad de los cielos al no haber apenas contaminación lumínica.

Este fue un acontecimiento único e inesperado, pues esta lluvia de meteoros no está considerada como una de las grandes del año, como son las Perseidas, las Leónidas, las Líridas, etc. Es por ello, que los observadores de lluvias de estrellas fugaces siempre están pendiente de éstas, por muy moderadas que puedan ser, ya que en ocasiones la sorpresa aparece en forma de “tormenta de meteoros”.

De todas formas la controversia está abierta, dado que las lluvias de las Kappa Acuáridas no suelen ser por lo general muy espectaculares, algunos expertos indicaron que aquél acontecimiento estaba relacionado con la caída de chatarra o basura espacial, procedente de restos de satélites artificiales, que ardieron en su entrada a la atmósfera. Un testigo dijo: “He visto estrellas fugaces y meteoros antes, pero esto era mucho más grande y más colorido”. “Veo bolas amarillas y naranjas”, señaló otro.

“Pensé que era un avión al principio. Fue bastante bajo en el horizonte y se mueve mucho más despacio de lo que pudiera ser una estrella fugaz, pero fue increíble", indicó otro observador de los hechos a la BBC.

En cualquier caso es difícil creer que se tratara de un satélite. Cuando uno de ellos cae a la Tierra, las partes de éste llevan una dirección y están agrupadas, ya lo hemos visto en otras ocasiones, pero lo curioso es que estos trazos luminosos procedían de todas partes del cielo.

Una lluvia muy lenta

En realidad, la velocidad de las partículas de la lluvia de las Kappa Acuáridas es de las más lentas que existen (tal como afirma uno de los testigos) de las aproximadamente 150 lluvias que se dan al cabo del año, ya que sus meteoros entran en la atmósfera a una velocidad de 16 km/s, nada comparado con aquellas que lo hacen a 71 km/s. Lo desconcertante es que la media de meteoros vistos por hora en esta lluvia es de solo 3, pero este dato en cualquier lluvia es muy variable y las sorpresas siempre existen.

Es muy complicado saber con seguridad cuántos meteoros veremos en una lluvia y cuál será la intensidad media del evento, ya que las partículas que flotan en el espacio no se pueden contemplar con ningún instrumento óptico, pues suelen ser del tamaño de un grano de arena, de un grano de arroz o un garbanzo o como mucho del tamaño de un puño. Hay excepciones y algunos de estos restos pueden tener varias decenas de centímetros.

Un cometa convertido en asteroide

Las Kappa Acuáridas no proceden de un cometa, sino de un asteroide, el 2006 AR3. En realidad, un asteroide no debe provocar una lluvia de meteoros, salvo que antes fuera un cometa. Cuando los cometas han pasado decenas o cientos de veces por las proximidades del Sol, estos se van quedando sin material sobre la superficie, esencialmente hielo y pequeñas partículas sólidas. Este material, que sale de los cometas formando largar colas, es que el produce las lluvias de meteoros.

Cuando un cometa se ha “desgastado” completamente por los sucesivos pasos cercanos al Sol, ya no emite más partículas al espacio y se convierte en un asteroide; una roca que no tiene hielo en la superficie, “una roca limpia”. Esto es lo que le ha pasado al asteroide 2006 AR3, un excometa, pero las partículas que salieron de él en el pasado aún siguen flotando en el espacio. Por eso, todos los 21 de septiembre podemos ver la lluvia de las Kappa Acuáridas.

Cómo ver la lluvia

En cualquier caso, fuera lo que fuere lo visto aquel 21 de septiembre de 2012, salga a ver la lluvia, no necesitará ningún instrumento óptico, solo sus ojos. Aléjese de las luces de las ciudades y encuentre un lugar lo más oscuro posible, póngase cómodo y tumbado, procure mirar principalmente hacia el E durante las primeras horas de la noche, al S sobre la 1.30 h y a partir de las 4.00 h hacia el Oeste.

Fuentes: ABC.ES
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Así caerán las Leónidas, la lluvia de estrellas más sorprendente del año


  •   (acontecimientos)
  • Ciencia (acontecimientos)

Ya pueden verse algunas estelas en el cielo, pero el máximo de actividad se producirá la noche del próximo domingo, con 100 meteoros por hora

Así caerán las Leónidas, la lluvia de estrellas más sorprendente del año
Wikipedia
Leónidas en 1833 y 1966
La famosa lluvia de estrellas de las Leónidas está al llegar. El máximo de su actividad está previsto para la noche del 17 al 18 de noviembre, cuando se espera un número similar a 100 meteoros por hora. No obstante, el 17 de noviembre coincide exactamente con la Luna llena, por lo que la visión del máximo será imposible. 

La lluvia dura entre el 6 y el 30 del mismo mes, con mayor intensidad del 10 al 21 y durante estos días se podrán observar unos 20 meteoros por hora, por lo que es conveniente observarla en su inicio y en su final, evitando así la luz de la Luna. En cualquier caso, este tipo de lluvia de meteoros o de estrellas fugaces siempre es sorpresiva y puede durar más tiempo del esperado.
 
Los meteoros suelen ser de color rojo, aunque las estelas que dejan en el firmamento y que pueden perdurar durante segundos o más de un minuto, pueden ser de color verde. Viajan a 71 km/s. 
El radiante, o el lugar de dónde parecen partir las estrellas fugaces, se localiza en la constelación de Leo. Esta constelación comienza a salir sobre el horizonte sobre la 1 de la madrugada a primeros de noviembre y sobre las 23 h a finales de mes. El planeta Marte, una estrella brillante de color rojo, permanecerá bajo esta constelación por lo menos hasta mediados del mes de noviembre.

Comparable a fuegos artificiales

La lluvia de las estrellas meteoros (o lluvia de estrellas fugaces), que denominamos Leónidas ha venido siendo, en ocasiones y desde hace cientos de años, un fenómeno de tal magnitud, que el público en general y los estudiosos de los fenómenos celestes, han quedado impresionados y desconcertados durante algunos años en los que fue un verdadero espectáculo, que en ciertos momentos, fue comparado con fuegos artificiales.

Las lluvias de estrellas fugaces, de las que se conocen más de 140 al cabo del año, son en realidad pequeños fragmentos (rocas y hielo) que entran en nuestra atmósfera de cuerpos estelares procedentes en su mayoría de los denominados cometas. 

Así caerán las Leónidas, la lluvia de estrellas más sorprendente del año
NASA
Leónidas vistas desde el espacio










Los cometas, que son rocas envueltas en hielo, de muy diversas medidas, que van desde pocos cientos de metros de diámetro hasta varias decenas de kilómetros, en sus aproximaciones al Sol, e incluso cuando rebasan la órbita de Júpiter y se dirigen hacia el Sistema Solar interior pasando por Marte, la Tierra, Venus y Mercurio, se desprenden de pequeños trozos de hielo y pequeñas rocas de su superficie, debido al calor que empiezan a recibir del Sol, provocando una enorme cola de gas u polvo de millones de km de longitud. 

El hielo de su superficie se sublima y esto provoca reacciones y transformaciones en el cometa, en ocasiones incluso llegan los cometas a fragmentarse por completo y desaparecer con el tiempo.
Todas estas partículas, en su mayoría, diminutas, quedan flotando en el espacio coincidiendo con la órbita del cometa, y son de muy diversos tamaños, es decir, se va ensuciando de esta materia “la carretera” (órbita) por la que pasa el cometa. Si la Tierra en su órbita alrededor del Sol, atraviesa esa “carretera”, comienza el espectáculo.

Decenas, cientos o miles de pequeños objetos no mayores de un grano de arroz, chocan con nuestra atmósfera, algunos a velocidades de hasta 71 km/s, a tal velocidad, tanto los pequeños trozos de hielo y rocas y debido a la fricción con nuestra atmósfera, se desintegran en su mayoría, dejando ver en ocasiones y dependiendo del tamaño del objeto, una luz brillante que corre por el cielo y hay momentos en los que son tan espectaculares, que podemos oír un silbido, incluso el destello puede ser tan poderoso, que en un instante se ilumine el suelo, o prácticamente se haga, por un sólo instante, de día

Este último caso no es corriente, pero ocurre, como ocurrió el 18 de noviembre de 2009 en Utah, el meteoro que iluminó la ciudad de Madrid en 2012 o el meteoro de 500 kg de peso que cayó el pasado febrero en los Urales provocando daños a la población y en los edificios.

Las tormentas meteóricas

Lo curioso de la Leónidas es que los restos que deja el cometa Tempel-Tuttle 1866 I y que atraviesa la Tierra el 17 de noviembre, no están distribuidos en la órbita de forma uniforme. Si así fuera, todos los años podríamos contar más o menos con el mismo número de estrellas fugaces por hora, pero esto es lo mejor. Hay años en los que la Tierra atraviesa los restos de este cometa y se encuentra con las partículas mayores y si además el número es más abundante, nos encontramos con una verdadera “lluvia de fuegos artificiales”, que llamamos tormentas meteóricas. Por ello, los estudiosos del cielo no dejan de mirarlo el 17 de noviembre de cada año.

La sorpresa puede ser mayúscula. Para entender estas tormentas de meteoros, tenemos que imaginar un collar con algunas perlas. El hilo del collar sería la órbita del cometa y las partículas que deja tras de sí, pero sin ser muy abundantes, la Tierra atraviesa esas partículas todos los años sobre el 17 de noviembre. Las escasas perlas serían los espacios más nutridos de partículas, en las que el cometa ha sufrido “convulsiones” debido a su aproximación al Sol y ha expulsado al espacio una mayor masa del mismo. Es ahí, cuando la Tierra atraviesa esas “perlas”, cuando se producen las tormentas meteóricas cada 33 años aproximadamente y esto es lo más típico de las Leónidas.

Así caerán las Leónidas, la lluvia de estrellas más sorprendente del año
Una estrella fugaz, desde el Observatorio de Almadén de la Plata en Sevilla
Miguel Gilarte

Bolas de fuego

Y ya contamos desde el lejano pasado con sorprendentes declaraciones de aquellos que tuvieron la oportunidad de verlo. ¿Han imaginado ver estrellas fugaces del tamaño y brillo de la Luna llena (denominadas bolas de fuego)? Pues es esto lo que cuentan miles de testigos, que habitaban la parte más septentrional del hemisferio norte, en una noche de noviembre de 1799. Imagínense el pensamiento que podrían tener aquellos habitantes de tierras tan extrañas como Groenlandia... Pensarían tal vez en un castigo divino o en el propio fin del mundo.

Ahora, gracias a la ciencia y al conocimiento que tenemos sobre el Universo, podemos decir que es un hecho natural. Aquellos lejanos observadores contemplaron más de 1.000 estrellas fugaces por hora y además caían de forma incansable durante más de 4 horas.
 
Estas escalofriantes lluvias de estrellas fugaces se repiten, según los testigos y las crónicas que nos han dejado, cada 33 años. Así pues, cada 33 años pasamos por el lugar más denso de detritos que ha ido dejando en su órbita el cometa Tempel-Tuttle, aunque no siempre ocurre así y las sorpresas pueden llegar antes de este período.

Así que tras el año 1799, habría que esperar hasta el 1833, en esta ocasión, los afortunados de otra deslumbrante visión, fueron los ciudadanos de América, principalmente aquellos que habitaban en la costa oeste. 1833 es una fecha relativamente próxima en el tiempo. Aquellos miles de observadores, quedaron atónitos ante otro prodigio del firmamento. Las Leónidas ya no se contaban como un millar, tal como ocurrió hacía 33 años, sino se contabilizaban por cientos de miles, más de un cuarto de millón de estrellas fugaces caían desde el cielo.
 
Aquel evento no fue comparado con cohetes artificiales, ganó en magnitud y en grandiosidad y se habló de que se trataba de una nevada. Algunos testigos que no conocían el evento, salieron de sus casas a las 3 de la madrugada asustados por la poderosa luz que se veía tras sus ventanas, narraban que la claridad que les llegaba del exterior era como si tratara de la luz del Sol. Cuando salieron de sus hogares y miraron hacia arriba, pudieron ver lo que muchos describían como el fin del mundo: “las estrellas se caían del cielo en enorme número y brillo”. 

Los gritos de algunos vecinos alertaron a otros y sin saber que la lluvia iba a acontecer, fue una de las lluvias más vistas de la historia. Hay cientos de testimonios que justifican la aparición de estrellas fugaces tan grandes como la Luna llena, pero aquellas luces que la mayoría de las personas desconocían su procedencia y su naturaleza, se siguieron viendo durante gran parte del día siguiente a la luz del Sol.

La lluvia de 1866 fue otro grandioso espectáculo de las Leónidas, contabilizándose más de 6.000 estrellas fugaces por hora, muchas de ellas de gran intensidad y colorido, no defraudó a nadie de los que pudieron contemplarlo, aunque fue menos intensa que las dos anteriores, estuvieron ante algo que es prácticamente inenarrable.

Efecto de los planetas gigantes

Así caerán las Leónidas, la lluvia de estrellas más sorprendente del año
M. Gilarte


Pero las esperadas tormentas meteóricas posteriores a 1866 y hasta 1933 no fueron para muchos lo que se esperaba. Algo había cambiado. Tengamos en cuenta, que los cometas son cuerpos menores del Sistema Solar, y con frecuencia y debido a la gravedad de los planetas dominantes como Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, son desviados de sus órbitas iniciales para conseguir otras trayectorias. 

Nuestro cometa pasa por las órbitas de los tres primeros planetas señalados, y el enjambre principal de los restos del cometa Tempel-Tuttle, fue desviado a más de tres millones de km de la Tierra, por lo que ahora, nuestro planeta en su movimiento alrededor del Sol, no coincidía con el enjambre principal, sino con los restos de partículas dejadas por el cometa que eran normales en número y tamaño, por eso las lluvias de 1899 y 1933 fueron también normales, aunque dentro de la normalidad, la de 1933 fue en cierta medida intensa, contándose hasta 200 meteoros por hora.

Por aquella modificación y debido a la atracción gravitatoria planetaria, ya no es fácil predecir el futuro de la lluvia de las Leónidas.

De hecho, el cometa, según Leverrier, tenía en un principio una órbita parabólica, pero un sobrevuelo por las proximidades de Urano cerró dicha órbita, en el año 126, haciendo que el cometa se paseara por las órbitas de Urano y la Tierra de forma incansable, provocando la lluvia de las Leónidas.
Miguel Gilarte Fernández es director del Observatorio Astronómico de Almadén de la Plata en Sevilla y presidente de la Asociación Astronómica de España.

Fuentes: ABC.ES 
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