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La pista para saber si estallará una erupción solar

Investigadores describen un mecanismo en la corona del Sol que ayuda a prever este peligroso fenómeno.
Las erupciones solares son uno de los eventos más temidos que pueden producirse en el espacio. Imagine una explosión masiva que arroja millones de toneladas de plasma y radiación moviéndose a toda velocidad. Puede ser mortal para los astronautas y peligroso para la Tierra.

Llamarada solar en octubre de 2014 sin erupciones de plasma - NASA

Cuando las erupciones alcanzan el campo magnético que rodea nuestro planeta, el contacto puede crear tormentas geomagnéticas que perturben los servicios de telefonía y los satélites, y noqueen las redes eléctricas. Ya ha ocurrido en el pasado y puede volver a pasar, con la diferencia de que en un mundo cada vez más dependiente de la tecnología los daños serían mucho mayores.

Por este motivo, la NASA, las distintas agencias espaciales y científicos de todo el mundo arden en deseos de saber cuándo una erupción se acerca y cuándo lo que parece ser el comienzo de una explosión es sólo una falsa alarma. Saber la diferencia podría afectar al calendario de futuras misiones espaciales, como los viajes a Marte, y mostrar los pasos que deben tomarse para proteger los satélites, sistemas de energía y otros equipos.

Una nueva investigación que esta semana publica la revista Nature puede arrojar luz sobre el asunto. Científicos del Princeton Plasma Physics Laboratory, del Departamento de Energía de EE.UU., han identificado un mecanismo que puede detener las erupciones antes de que abandonen el Sol. El hallazgo ayuda a distinguir, en su inicio, las explosiones que saldrán disparadas de las que fracasarán.
La mancha más grande

Las erupciones violentas, llamadas eyecciones de masa coronal, se derivan de una liberación súbita de energía magnética almacenada en la corona solar, la capa más externa de nuestra estrella. Esta energía se encuentra a menudo en las llamadas «cuerdas de flujo magnético», estructuras arqueadas masivas que pueden girar y girar como un cordel. Cuando estas estructuras de larga duración giran y se desestabilizan, pueden entrar en erupción hacia el Sistema Solar o fallar y colapsar de nuevo hacia el Sol.

Los investigadores recrearon cómo funciona la corona solar en sus experimentos de laboratorio y comprobaron que esos fallos en la expulsión del plasma se producen cuando el campo magnético guía, una fuerza que corre a lo largo de la cuerda de flujo, es lo suficientemente fuerte como para evitar que la cuerda se tuerza y se desestabilice. En estas condiciones, el campo interactúa con corrientes eléctricas en la cuerda de flujo para producir una fuerza dinámica que detiene las erupciones. Ahí está la clave.

Los investigadores creen que los físicos solares deben estar pendientes de esta actividad del campo magnético del Sol. Un candidato prometedor para el estudio es la mancha o región activa más grande en el pico del ciclo solar, ocurrido en octubre de 2014, que produjo muchas grandes llamaradas, pero sin erupciones. El análisis preliminar de esta región también ha demostrado que un número de erupciones fallidas tiene que ver con el mecanismo descubierto.

Algunos investigadores creen que es «solo cuestión de tiempo» que una tormenta solar «excepcionalmente violenta» acabe golpeando la Tierra destruyendo sus sistemas de comunicación y suministro de electricidad.

Fuentes: ABC.ES
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Una anomalía en el vuelo de los satélites desconcierta a los científicos


Errores en los datos, radiación solar, campos magnéticos, mareas o energía oscura pueden estar detrás del misterio. Lo cierto es que cuando las sondas espaciales, como Rosetta o Cassini, sobrevuelan algunos planetas y lunas para tomar impulso y viajar hacia destinos lejanos, su velocidad varía ligeramente por algún motivo hasta ahora desconocido, lo que ha provocado el desconcierto de la comunidad científica.

Ya desde los comienzos de la exploración espacial las naves siguen una órbita hiperbólica alrededor de planetas o lunas para aprovechar su energía gravitatoria. Una maniobra en la que «algo» hace que los cálculos teóricos de los científicos no se cumplan y la velocidad de las sondas se desvía según lo previsto.

Esta anomalía se ha detectado con precisión en los sobrevuelos a la Tierra, ya que solo en este caso se cuenta con estaciones de seguimiento, como la de la NASA en Robledo de Chabela (Madrid) o la de la Agencia Espacial Europea en Cebreros (Ávila), que permiten registrar con medidas radar las variaciones de velocidad de las naves.

Así se detectó un incremento imprevisto de unos 4 milímetros por segundo cuando la sonda Galileo sobrevoló la Tierra en 1990, o un decremento similar cuando volvió a hacerlo en 1992.

Según Luis Acedo Rodríguez, físico de la Universidad Politécnica de Valencia, estas desviaciones «no afectan seriamente a las trayectorias de las naves, pero, aunque tengan valores aparentemente pequeños, es muy importante aclarar a qué se deben, sobre todo en la era actual de la navegación espacial de precisión». Este experto ah aclarado a la agencia Sinc que los científicos todavía no han encontrado ninguna explicación convincente del fenómeno, aunque han propuesto diversas hipótesis.



Una de las teorías contempla la posibilidad de que sea la radiación solar la que hace variar la velocidad. Otras que son los campos magnéticos o el efecto de las mareas los que influyen, e incluso existen teorías no convencionales, como la existencia de un halo de materia oscura atrapado por la gravedad de la Tierra.

Acedo propone una explicación basada en un supuesto campo gravitomagnético circulante que seguiría los paralelos terrestres, un planteamiento con el que se pueden explicar los efectos en la mayoría de los sobrevuelos.

«La teoría general de la relatividad de Einstein predice un campo similar, pero para el caso de los meridianos, y su existencia está bien confirmada con experimentos como Gravity Probe B», comenta el investigador, aunque reconoce una limitación significativa en su modelo.

«Si existiera ese campo de fuerza sus efectos se deberían apreciar también en las órbitas elípticas de las naves, y se habría detectado hace tiempo con satélites geodinámicos como LAGEOS o LARES; pero no es así, por lo tanto es difícil que un campo de este tipo aclare el misteriosin perturbar seriamente nuestra comprensión de la gravedad terrestre», afirma.

Descartada esta posibilidad, el experto plantea en un estudio publicado en la revista Advances in Space Research que el comportamiento anómalo de las sondas en los sobrevuelos «debe provenir de algún efecto convencional ignorado hasta la fecha o bien por un error en los programas de análisis de datos».

El desfase en las velocidades también podría tener implicaciones mucho más serias en la comprensión de la gravedad. Según Luis Acedo Rodríguez ya existen antecedentes de que una anomalía aparentemente pequeña en las observaciones astronómicas «conduce a nuevas concepciones teóricas, como la del avance del perihelio –punto más próximo al Sol– de Mercurio, que fue fundamental en el desarrollo de la teoría de la relatividad general. En nuestro caso, y sin descartar una explicación por fuentes convencionales, podría ocurrir algo parecido».

Mientras tanto las sondas espaciales siguen poniendo a prueba a los científicos cada vez que hacen un sobrevuelo. Uno de los últimos lo efectuó en octubre de 2013 la nave Juno en la Tierra de camino hacia Júpiter. De momento la NASA no ha publicado los datos, pero todo indica que su velocidad al pasar sobre nuestro planeta volvió a variar respecto a los cálculos.

Fuentes: ABC,ES
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Maven llega a Marte en busca de su atmósfera perdida

La sonda de la NASA alcanzará la órbita del Planeta rojo el próximo lunes para saber cómo se convirtió en un desierto frío y estéril
Maven llega a Marte en busca de su atmósfera
NASA
Recreación de la sonda Maven en órbita sobre Marte

Los astrónomos están convencidos de que hace miles de millones de años, Marte era un planeta mucho más parecido al nuestro: cálido, con grandes volúmenes de agua en su superficie y una atmósfera densa y protectora. Sin embargo, el paisaje actual es el de un desierto infinito, árido y frío, envuelto en una capa gaseosa tan delgada como el papel de un caramelo, expuesto a las radiaciones y el viento solar. Qué ocurrió para que se produjeran cambios tan radicales es lo que pretende ayudar a descubrir la sonda estadounidense Maven (Mars Atmosphere and Volatile Evolution), que alcanzará la órbita marciana en la madrugada del próximo lunes tras un viaje de diez meses y 711 millones de kilómetros.

Maven, que ha costado 671 millones de dólares, es un artefacto no tripulado de 2,4 toneladas lanzado en noviembre de 2013 desde Cabo Cañaveral en Florida (EE UU). «Hasta ahora el funcionamiento de la sonda y de sus instrumentos van bien», ha dicho David Mitchell, del centro Goddard de vuelos espaciales de la NASA y responsable del proyecto. Una vez en órbita provisoria, la sonda comenzará un período de cinco semanas de calibraje de su instrumental.

Después, se ubicará sobre una órbita elíptica definitiva de cuatro horas y media, que le permitirá realizar observaciones de todas las latitudes y todas las capas de la atmósfera superior de Marte, con una altitud variable de 150 km hasta más de 6.000 kilómetros.
Vida microbiana

«La Misión Maven tratará de responder adónde se fue toda el agua que estaba en Marte en un pasado distante, así como el dióxido de carbono (CO2)», dice Bruce Jakosky, de la Universidad de Colorado y principal científico del proyecto. «Estos son asuntos importantes para comprender la historia de Marte, de su clima y de la posibilidad de la vida (en ese planeta), al menos de vida microbiana», señala.

Maven cuenta con ocho instrumentos científicos, entre ellos un espectrómetro de masas para determinar las estructuras moleculares de los gases atmosféricos y el sensor SWEA (Solar Wind Electron Analyzer), que analizará el viento solar. Es precisamente el Sol el principal sospechoso de robar la atmósfera de Marte, a causa de las potentes radiaciones y el viento solar, expulsado al espacio de forma continua. Ahora, los científicos tendrá la oportunidad de comprobar si esta hipótesis está en lo cierto.

Fuentes: ABC.ES
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Amenaza satelital: El 15 de febrero un asteroide pasará muy cerca de la Tierra

El cuerpo celeste 2012 DA14 podría afectar a los satélites

El 15 de febrero del 2013 un asteroide denominado '2012 DA14', que mide entre 40 y 95 metros de largo, pasará muy cerca de la Tierra y podría afectar la conexión satelital en el planeta.
Los cálculos preliminares de la NASA señalan que a las 19.25 (GMT) del 15 de febrero de 2013 el cuerpo celeste se acercará a la Tierra, a unos 26.900 kilómetros, una distancia menor que las órbitas de los satélites geoestacionarios (cerca de 35.000 kilómetros).

El asteroide 2012 DA14 fue detectado el año pasado por los especialistas del Observatorio Astronómico de La Saga, ubicado en el sur de España. Más tarde las observaciones de los científicos españoles fueron ratificadas por otros astrónomos internacionales.

Estos científicos revelaron que el cuerpo celeste pertenece a la familia de los asteroides de Apolo, cuyas órbitas se cruzan con la terrestre. Alrededor de dos tercios de los asteroides conocidos que se acercan a la Tierra son de este tipo. Según los datos disponibles, el cuerpo celeste puede medir entre 40 y 95 metros de largo.

Mínima amenaza


Los especialistas aseguran que el asteroide ya no amenaza con chocar contra la Tierra, como se informó antes o esa posibilidad es muy baja (un 0,031%).

La NASA afirma que en caso de que ocurra, la fuerza de la explosión sería de 2,4 megatones. El impacto de la roca de 140.000 toneladas no pondría fin a la civilización, pero podría causar una pérdida masiva de vidas si cayera en un lugar poblado.

Sin embargo, hay otra amenaza: el asteroide podría chocar con algún satélite de comunicación, lo que provocaría fallos en su funcionamiento. Pero los expertos vuelven a indicar que el impacto es poco probable.

Los observatorios de todo el mundo siguen su órbita y reportan las coordenadas de su recorrido a la Unión Astronómica Internacional.


Texto completo en: http://actualidad.rt.com/
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