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Los sacrificios humanos que nunca pidieron los dioses

El estudio de casi un centenar de culturas demuestra que estos terribles rituales, lejos de aplacar la sed de sangre de una divinidad, ayudaban a mantener el poder y la jerarquía social

Los rituales incorporaban sacrificios humanos

Los sacrificios humanos rituales han sido una práctica común en múltiples culturas a lo largo de la Historia. Sus víctimas han perecido en la hoguera, lapidadas, desmembradas, ahogadas o decapitadas, en un largo catálogo de formas de matar destinado a apaciguar a los dioses. Pero el objetivo último de estas terroríficas prácticas era otro, mucho más mundano que una divinidad de temperamento caprichoso sedienta de sangre. Investigadores de la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda, con la ayuda de otros colegas de su país, autralianos y alemanes, han llevado a cabo un estudio que demuestra que los sacrificios resultaban una pieza fundamental en el mantenimiento de la parte superior de la jerarquía social en el poder.

«La religión se ha considerado tradicionalmente como un motor clave de la moralidad y la cooperación, pero nuestro estudio revela que aquellos rituales tuvieron un papel más siniestro en la evolución de las sociedades modernas», dice Joseph Watts, de Auckland, autor principal del estudio, que se publica en la revista Nature.

Watts y su equipo utilizó métodos informáticos de investigación derivados de la biología evolutiva para analizar los datos históricos de 93 culturas austranesias, que comparten una lengua ancestral común. Este pueblo se originó en Taiwán y se propagó por todo el Pacífico en una de las mayores migraciones de la historia de la humanidad, extendiéndose desde Madagascar hasta la Isla de Pascua el sur de Nueva Zelanda. Resulta que la práctica del sacrificio humano era generalizada en toda Austronesia antes del contacto con las naciones industrializadas modernas: 40 de las 93 culturas incluidas en el estudio practicaban alguna forma de matanza humana ritualista.

Los métodos de sacrificio eran de lo más variados, incluidos la hoguera, el ahogamiento, la estrangulación, la lapidación, la decapitación, el aplastamiento o el desmembramiento. Las víctimas eran por lo general de baja condición social o esclavos, mientras que los instigadores solían ser personas de alto estatus social, como sacerdotes y jefes.

El estudio dividió a las 93 culturas diferentes en tres grupos principales de alta, moderada o baja estratificación social. Se encontró que las culturas con el más alto nivel de estratificación eran más propensas a practicar sacrificios humanos. De las culturas con la estratificación moderada, menos de la mitad se dedicaban a estos martirios, mientras que en las sociedades más igualitarias estas prácticas eran mucho menos comunes.
Control social

«Con estos sacrificios humanos para castigar violaciones de los tabúes, desmoralizar a la clase baja e infundir miedo, las élites del poder fueron capaces de mantener y construir control social», explica Watts. El sacrificio humano era utilizado para preservar el poder, con la excusa de un deseo sobrenatural.

«Los sacrificios humanos proporcionan un medio particularmente eficaz de control social. Debido a una justificación sobrenatural para el castigo, los gobernantes -como sacerdotes y jefes-, se creían a menudo descendientes de los dioses y el sacrificio humano ritual era la demostración definitiva de su poder», indica Russell Gray, coautor del estudio.

Una característica única de las investigaciones con métodos computacionales evolutivos permitió al equipo reconstruir la secuencia de los cambios en los sacrificios humanos y la situación social en el transcurso de la historia del Pacífico. Esto permitió al equipo probar si el sacrificio precedió o siguió a un cambio en el estatus social. «Encontramos que el sacrificio fue la fuerza motriz, haciendo a las sociedades más predispuestas a aceptar la existencia de un estatus social alto y menos a volver a una estructura social igualitaria», señala el coautor Quentin Atkinson.

Fuentes: ABC.ES
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Unas casitas de hace 14.000 años

Arqueólogos españoles descubren en Tarragona el grabado más antiguo de representación de viviendas.

Infografía que muestra cómo debió de ser el campamento tarraconense de Molí del Salt, en el municipio de Vimbodí i Poblet. / Grupo Arqueológico Molí del Salt

Hace 13.800 años un artista del Paleolítico grabó en una roca de esquisto lo que sería la referencia arquitectónica más antigua descubierta hasta hoy: el diseño de un campamento de siete cabañas semiesféricas a orillas de un río en el yacimiento tarraconense de Molí del Salt, en el municipio de Vimbodí i Poblet.

Según los arqueólogos españoles Marcos García Díez, profesor de la Universidad del País Vasco, y Manuel Vaquero, investigador de la Rovira i Virgili de Tarragona y director de la excavación, hasta este descubrimiento los restos más antiguos hallados que testimoniaban que el hombre ya no sólo representaba imágenes de animales totémicos —o que constituían el objetivo de la caza—, signos mágicos o figuras humanas, sino también aspectos de la vida diaria del hombre prehistórico, como la vivienda, correspondían al Neolítico, hace unos 8.000 años. La piedra grabada encontrada en Molí del Salt antecede, pues, en 6.000 años a dichos restos.

Paisajes y vida cotidiana fueron muy poco representados en el arte Paleolítico que, a juzgar por los restos encontrados en todo el planeta, se orientó sobre todo a la representación de animales y de signos mágicos o religiosos propios de una sociedad de cazadores.

Por ello, el descubrimiento de Molí del Salt, que ha sido refrendado por algunos de los principales etnógrafos y arqueólogos de la comunidad mundial y por la prestigiosa revista científica estadounidense Plos One, puede tratarse de uno de los primeros diseños arquitectónicos trazados por el hombre, al menos el más antiguo de los encontrados hasta hoy.

Detalles del fragmento de esquisto encontrado en Tarragona.

La piedra grabada podría muy bien representar, según García Díez, siete cabañas semicirculares junto a un río, “es decir, un típico campamento de cazadores recolectores del Paleolítico Superior, tal y como se cree que debieron ser tomando como referencia los poblados en los que viven los grupos humanos similares a los de nuestros ancestros de hace 14.000 años, como los kung africanos o algunos aborígenes de Australia”, ya que de dichas cabañas nunca se ha hallado un resto fosilizado, al haber sido construidas con materiales perecederos.

Grupos de arqueólogos llevan trabajando en el yacimiento de Molí del Salt desde 1999, pero fue en 2013 cuando salió a la luz este fragmento de esquisto que hoy se guarda en el Instituto de Paleoecología Humana de Tarragona. “Desde el principio ya vimos algo inusual en la piedra y durante el proceso de limpieza se revelaron con más claridad estos grabados que contrastan absolutamente con las representaciones de índole natural más frecuentes de los hombres de ese período”, dice Marcos García Díez.

Este arqueólogo, director de Cuevas Prehistóricas de Cantabria hasta 2010, apunta que un artista del Paleolítico Superior grabó de una sola vez las siete cabañas en la piedra —de 18 centímetros por 8,5 y con un grosor de 3,5 centímetros— encontrada a la entrada de una cueva y siendo su modelo el pequeño campamento que se alzaba a escasos metros. Lo que plasmó en la roca dicho artista puede ser hoy la representación de un paisaje humano más antigua de la que hay testimonio.

Para Manuel Vaquero, “el aspecto etnográfico del descubrimiento podría ser incluso más trascendente que el arquitectónico, ya que también nos da la primera imagen social de un grupo humano, probablemente compuesto por unas treinta personas”.

“Una imagen etnográfica, por cierto, muy difícil de obtener en excavaciones arqueológicas de ese período, en las que lo que solemos encontrar son evidencias de que en un yacimiento pudo haber un campamento, a partir de restos de hogares donde se cocinaba o agujeros que podrían haber sido producidos por los postes de las cabañas, pero es muy distinto la visión de dicho asentamiento”, añade el director de la excavación.

Vaquero resalta también la importancia, por su significado social, de que la piedra refleje un conjunto de viviendas y no una estructura aislada. “Y, además, la roca de Molí del Salt revela algo muy emocionante y de nuevo casi imposible de conseguir en un yacimiento prehistórico: la contemporaneidad; cuando hallamos restos tan antiguos diseminados a pocos metros de distancia es muy difícil establecer si pertenecen a distintos asentamientos separados en el tiempo por cientos o miles de años, pero estos grabados nos revelan que en un momento determinado hubo siete estructuras contemporáneas entre sí, seguramente unidades familiares”.


¿Un artista único?

El arqueólogo Manuel Vaquero considera que la roca de Molí del Salt introduce otra singularidad muy importante: “Que nunca se haya encontrado nada parecido a esto entre las miles de representaciones del arte rupestre halladas en España, Francia o Italia o en el resto de Europa —donde se cuentan por miles los restos del Paleolítico— nos indica algo también sobre el individuo que hizo esto, ya que se alejó de la iconografía del momento”.

Esto podría ser, pues, “una primera indicación de cómo pueden evolucionar las formas artísticas. Quizá el autor del grabado fuera un niño que todavía no había asimilado las normas sociales como las tenía un adulto de ese campamento de cazadores”.

El yacimiento de Molí del Salt es uno de los más importantes de Europa, debido a la cantidad impresionante de muestras que se obtienen en cada campaña anual, que consta de un mes de excavaciones. Alrededor de 5.000 restos de sílex, herramientas para fabricar pieles, puntas de proyectiles, conchas marinas se extraen cada año.


Fuentes: ELPAIS.COM
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El primer encuentro sexual de neandertales y sapiens

Sucedió hace 100.000 años en Oriente Medio, un cruce en el que la otra especie humana inteligente recibió nuestros genes

Representación de la salida de África de los sapiens hace 100.000 años

La relación entre el Homo sapiens, la especie a la que pertenecemos todos los seres humanos actuales, y los neandertales, la otra especie humana inteligente ya extinta, es un largo e intrincado culebrón antropológico prolongado durante miles de años en el que no faltan los encuentros sexuales y el intercambio genético. E igual que en una de esas historias por entregas, uno no puede saltarse un capítulo si no quiere acabar perdido. El último episodio, publicado en la revista Nature y firmado por un amplio plantel internacional de investigadores, entre ellos varios españoles, resulta fascinante.

Los científicos, codirigidos por Sergi Castellano, del Instituto de Antropología Evolutiva Max Planck en Leipzig, Alemania, han dado un auténtico giro de guion. Han descubierto que hubo al menos dos cruces entre el hombre anatómicamente moderno y los neandertales. Uno en Europa hace unos 50.000 años, que ya se conocía, y otro anterior, completamente inesperado, que se produjo hace 100.000 años en Oriente Medio. Por si fuera poco, hay otra gran sorpresa. Desde que en 2010 Svante Päävo desentrañó el genoma neandertal, es sabido que en esa segunda cita ellos nos transmitieron sus genes, motivo por el que todas las personas de origen euroasiático llevan esa pequeña herencia en su «código de barras» -alrededor del 2% de nuestro genoma es neandertal-, pero resulta que también sucedió al revés: en la primera hibridación fuimos nosotros quienes les aportamos nuestro material genético.
Antonio Rosas sostiene un fémur de neandertal
Antonio Rosas sostiene un fémur de neandertal- CSIC

El estudio parte del análisis de los genomas completos de un neandertal y un denisovano (otro misterioso ancestro humano) de las montañas de Altái en Siberia, cerca de la frontera entre Rusia y Mongolia, y la secuencia del cromosoma 21 de un neandertal de la cueva asturiana de El Sidrón y de otro de Vindija, en Croacia. Los resultados plantean un escenario completamente nuevo. Probablemente gracias a un cambio climático favorable, los humanos modernos salieron fuera de África hacia Asia hace más de 100.000 años, una expansión revelada por los restos encontrados en los yacimientos israelíes de Skhul y Qafzeh. Pudieron hacerlo por dos vías: a través de lo que ahora es Egipto e Israel o por la franja del Mar Rojo o el Cuerno de África hacia la Península Arábiga.

«Muchos creían que fue una migración fallida, sin descendencia, y que no llegaron muy lejos, pero unas herramientas de piedra recuperadas al sur de Arabia y los restos hallados en China recientemente nos dicen lo contrario», explica a ABC Antonio Rosas, profesor de investigación del CSIC en el Museo Nacional de Ciencias Naturales y coautor del estudio. Probablemente, estos humanos modernos se extinguieron más tarde y por eso no forman parte de nuestros ancestros.
Múltiples cruces

«Esos sapiens eran hombres de aspecto robusto y primitivo, que aún recuerdan al Homo erectus; también portadores de rasgos que comparten todas las poblaciones subsaharianas actuales», describe Rosas. Durante ese viaje temprano se produjo la primera hibridación con los neandertales, que posteriormente pudieron desplazarse al sur de la actual Siberia, portando los genes sapiens. Pero no todos los neandertales tienen esas secuencias genéticas. No es el caso de los dos de la Península Ibérica, por lo que puede que esos grupos no coincidieran con los sapiens o, si lo hicieron, no tuvieran descendencia. Nuestra «huella» tampoco aparece en el denisovano analizado.
Mandíbula de neandertal procedente de la cueva de El Sidrón
«Este descubrimiento representa un paso más en la demolición del anterior paradigma de la evolución humana. Ahora sabemos que ha habido múltiples cruzamientos entre humanos modernos y homínidos arcaicos que han contribuido a acelerar la adaptación de estas poblaciones», apunta Carles Lalueza-Fox, líder del Laboratorio de Paleogenómica del Instituto de Biología Evolutiva (IBE), quien también cree además que «esto ha debido ocurrir también en el pasado más remoto de nuestro linaje, desde hace millones de años».

Los hijos, con los sapiens

Los investigadores todavía desconocen cómo se produjeron esos encuentros entre ambas especies, si fueron varones sapiens y féminas neandertales quienes mantuvieron relaciones, o al revés. «Pero cabe sospechar que los descendientes híbridos, ya sea porque una sapiens se quedara embarazada de un neandertal o una neandertal fuera raptada por unos sapiens, permanecían en los grupos sapiens, y a su vez sus descendientes se cruzaban con otros sapiens», dice Rosas. «Lo que también está claro es que la hibridación fue relativamente frecuente pero cuantitativamente escasa: la transferencia de secuencias genéticas hacia el ser humano es pequeña, de solo un 2%», puntualiza. Sin embargo, las consecuencias llegan hasta nuestros días y es ahora cuando empezamos a descubrirlas. Una investigación de la Universidad Vanderbilt en Nashville (Tennessee, EE.UU.), publicada en la revista Science hace una semana, relacionaba la depresión, la adicción al tabaco, el infarto de miocardio e incluso algunas lesiones cutáneas con la herencia de esos parientes europeos.

El Homo neanderthalensis desapareció para siempre hace unos 40.000 años por causas que todavía son un misterio, aunque quizás la endogamia fue un factor determinante, ya que los neandertales tenían una baja diversidad genética. Cuando por fin pueda ser escrita, esa historia cerrará un capítulo de la evolución humana del que aún hay mucho que contar.

Fuentes: ABC.ES
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Los enigmáticos «hobbits» de la isla de Flores no eran humanos

Un nuevo estudio descarta que fueran Homo sapiens con algún trastorno genético

El hallazgo de un homínido de apenas un metro de estatura y el cerebro del tamaño de un chimpancé que vivió en la isla de Flores (Indonesia) hace miles de años desconcertó a los científicos cuando se dio a conocer en 2004 y abrió un debate que aún hoy sigue candente. De este «Homo floresiensis» al que pronto bautizaron con el apodo de «hobbit», en un guiño a Tolkien, se ha dicho que era un Homo erectus que «encogió» para adaptarse a la vida en una isla, que se trataba de un Homo Sapiens que sufría síndrome de Down o algún trastorno genético...

Ahora un nuevo estudio llevado a cabo por los investigadores franceses Antoine Balzeau, del Musée de l'Homme, y Philippe Charlier, de la Universidad de Versalles-San Quintín, concluye que estos diminutos homínidos no eran humanos.
Un cráneo hallado en la isla de Flores
Un cráneo hallado en la isla de Flores- REUTERS

La microtomografía de alta resolución del cráneo del especimen mejor conservado de este «Hombre de las Flores», el denominado LB1, muestra que éste no tiene signos de ninguna patología conocida en el Homo Sapiens, ni las características que definen a nuestra especie.

La investigación, publicada en The Journal of Human Evolution, descarta así las hipótesis de que estos hobbits, de un metro de altura y 25 kilos de peso, eran en realidad hombres cuyo pequeño tamaño había sido causado por algún trastorno genético. Se sospechó que pudieran haber sufrido cretinismo, a veces provocado por la falta de yodo, o microcefalia o síndrome de Down.

Desde un punto de vista médico, este «hombrecillo» tiene numerosos caracteres internos que caen dentro de la variación normal de los homínidos, como la falta de neumatización frontal, explica Europa Press. Sin embargo, sufrió de hiperostosis frontal interna.

La estructura y la forma del cráneo muestran similitudes claras al Homo erectus. De hecho, la distribución del espesor de hueso, la estructura interna y la configuración de las estructuras craneales son primitivas entre los homínidos, al menos cuando el Homo erectus se compara con el neandertal y el sapiens.

Los resultados de este estudio fueron muy claros, según Balzeau: «No mostró características de nuestra especie». Es decir, de Homo sapiens. Tampoco ninguna señal que corresponda a las principales enfermedades que otros investigadores habían señalado.

Pero si una parte del misterio parece haber sido solucionada, otra sigue abierta. Los científicos no han podido aclarar si el «hobbit» era una versión reducida del Homo erectus, que habría llegado a esta isla vecina de Java hace millones de años, o si el Homo floresiensis que cazaba, fabricaba herramientas y utilizaba el fuego, era una especie por derecho propio.

«Por el momento, no se puede decir ni lo uno ni lo otro», señala Balzeau a AFP.

Fuentes: ABC.ES
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Las herramientas de piedra más antiguas no son humanas

Unos 150 artefactos de piedra han sido datados en 3,3 millones de años atrás, unos 700.000 años antes de la aparición de nuestro género

Sonia Harmand examina una de las herramientas de piedra. / MPK-WTAP

 Una de las teorías clave sobre el pasado de nuestra especie, la que atribuye la primera cultura de la piedra a la evolución del género Homo, necesita una revisión a fondo. Unos 150 artefactos de piedra recién descubiertos en Kenia han sido datados en 3,3 millones de años atrás, unos 700.000 años antes de la aparición de nuestro género. Como las herramientas no han aparecido junto a restos fósiles, la identidad de su autor se desconoce, pero el único homínido que andaba por allí en la época era el horrísono Kenyanthropus platyops, una enigmática mezcla con rasgos de australopiteco y humano moderno.

El cuadro de la evolución humana es bastante simple a grandes rasgos: nuestro linaje y el de los chimpancés se separaron hace seis millones de años; luego se suceden, coexisten y se extinguen varias especies de australopitecos; y finalmente, hace unos 2,5 millones de años, aparecen los nuestros, el género Homo, con un cráneo más grande y unos fósiles asociados a las primeras herramientas de piedra tallada. O eso se creía.

Las arqueólogas Sonia Harmand, Hélène Roche y sus colegas de Francia, Kenia y Estados Unidos presentan en el artículo principal de Nature los hallazgos del Proyecto Arqueológico del Oeste de Turkana (WTAP en sus siglas inglesas), que comenzó en 2011 a explorar y excavar el Lomekwi de la formación de Nachukui, al oeste del lago Turkana, norte de Kenia, en busca de evidencias de las primeras industrias líticas de nuestros ancestros. Allí han encontrado lo que denominan Lomekwi 3, un sitio arqueológico datado en 3,3 millones de años con 150 artefactos de piedra. El fósil de Homo más antiguo está datado en 2,3 millones de años.

Los desconocidos fabricantes de las herramientas de Lomekwi 3 no tenían un estilo tan depurado como el de los posteriores Homo. Según Harmand y sus colegas, tenían un “entendimiento en desarrollo de las propiedades de fractura de la piedra”. Estas herramientas aportan así un cierto alivio gradualista a lo que parecía hasta ahora un suceso algo brusco en las escalas de los paleontólogos. De modo similar a la forma en que Kenyanthropus platyops, con rasgos intermedios entre austrolopiteco y Homo, aporta un respiro parsimonioso a la de otro modo súbita aparición del género Homo.

Los autores de las herramientas tenían un “entendimiento en desarrollo de las propiedades de fractura de la piedra”

“La premisa”, dicen Harmand y sus colegas, “era que solo nuestro linaje, el género Homo, había dado el salto cognitivo de golpear una piedra contra otra para desprender lascas, y que ese había sido el fundamento de nuestro éxito evolutivo”. Ese modelo se acababa de redondear con el cambio climático que, hace unos 2,5 millones de años, extendió por el este de África las praderas de la sabana. Los nuevos hallazgos restan simplicidad y rotundidad a esa teoría, porque el “salto cognitivo” llegó 700.000 años antes que las sabanas y el género Homo.
Una historia de la evolución humana

El repertorio lítico prehumano (o pre-Homo) hallado en Lomekwi 3 incluye 83 núcleos líticos (la piedra de la que se extraen las lascas), 35 lascas, siete posibles yunques (la piedra de superficie plana que sirve de apoyo para el trabajo), siete percutores (o martillos para golpear el núcleo lítico) y otras piezas de interpretación más ambigua. No hay signos de la técnica más refinada de los posteriores Homo, que sujetaban el núcleo lítico con una mano mientras la golpeaban con la otra. El control de la muñeca de los prehumanos de Lomekwi 3 era solo relativo.

Pero incluso esa técnica lítica limitada debió exigir, según Harmand, “un control sustancial del control motor de la mano, y por tanto la expansión o reorganización de varias regiones del córtex cerebral”. Entre ellas, por todo lo que saben los neurólogos, el córtex somatosensorial (que procesa las señales táctiles que le llegan de los dedos), el visual, el promotor (que planea las acciones de la mano) y el motor (que las ejecuta), además del cerebelo, ocupado de aprender los procedimientos que requieren ejecutar unas acciones en un orden determinado.

El Homo ha perdido la exclusiva del diseño de herramientas. Quizá esto sea malo para nuestro orgullo de género, pero seguramente fue bueno para la industria lítica, que pudo así perfeccionar lo anterior en lugar de inventarse todo de golpe.


Fuentes: ELPAIS.COM
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El alucinante hombre de Altamura


Tras 20 años de olvido, un equipo científico recupera para la ciencia uno de los restos neandertales más espectaculares del mundo. Sólo un puñado de personas en todo el mundo ha tenido el privilegio de mirarle cara a cara.

   
Imagen invertida del hombre de Altamura. En la cueva, el cráneo está boca arriba / Ministero dei beni e delle attività culturali e del turismo-Soprintendenza Archeologia della Puglia

En 1993, un equipo de espeleólogos buscaba nuevas cuevas cerca de Altamura, una ciudad de unos 70.000 habitantes en el sur de Italia, muy cerca del tacón de la bota que forma la península.

Tras bajar por una chimenea vertical de unos 15 metros encontraron tres pasillos. El del centro tenía unos 20 metros de largo. Cuando entraron, las lámparas de carburo iluminaron las paredes cubiertas de huesos de animales atrapados entre estalactitas y estalagmitas. Al final del pasillo había una pequeña cámara donde, desde una columna de material calcáreo, los exploradores descubrieron la alucinante calavera del hombre de Altamura, uno de los fósiles humanos más espectaculares del mundo.

Los científicos que bajaron a la cueva siguiendo a los espeleólogos tomaron algunas fotografías, vídeos y describieron sucintamente el hallazgo. Probablemente, dijeron, se trataba de un hombre adulto que cayó a un pozo en el que había multitud de animales muertos. Sobrevivió a la caída, pero quedó paralizado y acabó muriéndose de hambre. No sabían de qué especie era ni tampoco cuándo vivió. Sí comprobaron que bajo el cráneo, también sepultados en una tumba de mineral, había muchos otros huesos del mismo individuo, imposibles de sacar sin dañar el extrañísimo conjunto.

    Creemos que es el esqueleto más completo y antiguo de un neandertal

Poco después el hombre de Altamura se convirtió en un “monumento intocable”. Las autoridades locales y regionales decidieron restringir la entrada a la cueva de Lamalunga y el excepcional hallazgo cayó en el más injusto de los olvidos, recuerda Giorgio Manzi, investigador de la Universidad de Roma La Sapienza. Ahora, más de 20 años después del descubrimiento, este paleoantropólogo italiano lidera un nuevo proyecto científico para intentar averiguar quién era el hombre de Altamura.

Manzi y otros investigadores han vuelto a bajar a la cueva y, con la ayuda de un brazo robótico, han extraído un pequeño fragmento del omóplato del homínido. David Caramelli, experto en genética de la Universidad de Florencia y colaborador de Manzi, perforó el hueso con un taladro y envió un poco de polvo a su amigo Carles Lalueza-Fox. Este paleoantropólogo español había sido uno de los expertos capaces de secuenciar el genoma del neandertal y ahora debía intentar extraer algo de ADN de este fósil. Era un más difícil todavía pues, a juzgar por las pocas fotos y vídeos grabados del cráneo, este humano podía tener hasta 400.000 años, una eternidad que suele aniquilar todo rastro de material genético. Mientras, otro equipo de Australia analizó una de las pequeñas formaciones calcáreas que había encima del hueso para intentar datarlo.


Extracción del fragmento de omóplato / Ministero dei beni e delle attività culturali e del turismo-Soprintendenza Archeologia della Puglia

Los resultados, publicados recientemente en el Journal of Human Evolution, arrojan unos resultados espectaculares. El hombre de Altamura vivió hace entre 130.000 y 172.000 años y su ADN demuestra que sin duda era un neandertal. “Creemos que es el esqueleto más completo y antiguo de un neandertal y además se trata del ADN más antiguo de esta especie que se ha obtenido nunca”, resalta Caramelli. La cueva ha actuado como una cápsula del tiempo, aunque aún no se sabe si podrá rescatarse suficiente ADN como para responder todas las preguntas que quedan abiertas.

La resurrección científica del hombre de Altamura también ha removido la cuestión de qué hacer con este tipo de hallazgos. Un océano de tiempo y el goteo lento del agua han cubierto parte del cráneo y el resto del esqueleto con pequeñas formaciones calcáreas en forma de coral hasta convertirlo en un ejemplar único. Los científicos creen que si se sacan los restos pueden responder muchas más preguntas sobre los neandertales, una especie tan cercana a la nuestra que llegamos a tener hijos fértiles con ellos antes de que se extinguieran, hace unos 30.000 años. Pero para hacerlo deben destruir parte del conjunto.

Un caso complejo
Manzi reconoce que hay políticos regionales y locales y también parte de la sociedad que siguen viendo al hombre de Altamura como un monumento y apoyan dejarlo tal y como está. A su equipo le interesa sobre todo el cráneo, que, por su antigüedad y conservación, es único en Europa. Pero para estudiarlo habría que extraerlo de la gran columna de calcita en la que está sepultado y después eliminar los bultos que lo recubren con un vibroincisor, un martillo hidráulico en miniatura que hay que manejar con destreza para no dañar el fósil y que no limpia del todo las impurezas, explica Antonio Rosas, experto en neandertales del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC). Para este experto, que también ha participado en el rescate de fósiles de neandertales asturianos para la secuenciación del genoma neandertal, “si se saca este fósil dejará de ser único” para convertirse en “un neandertal más”.

Los coordinadores científicos del proyecto no tienen dudas. “El único modo de conocer bien los restos es estudiarlos y para hacerlo hay que sacarlos”, resume Manzi. “Es posible extraer los huesos sin destruirlos, si no nos arriesgamos a pasar otros 20 años sin que la comunidad científica pueda estudiar estos restos y, peor aún, la cueva podría quedar cerrada por movimientos de tierra y los perderíamos para siempre”, expone Caramelli. La opción de convertir el yacimiento en un museo es imposible, dada su inaccesibilidad, por eso quieren sacar parte de los huesos y exhibirlos en un centro especializado en la misma Altamura.

Manzi y Caramelli ya tienen un plan detallado para estudiar el estado de conservación y microclima de la cueva y después extraer parte de los fósiles, siempre con el permiso de las autoridades locales y de la región de Puglia. No será antes de un año y quizás se tarden dos o más, pero es viable, dice Manzi. Al fin y al cabo, señala, el trabajo no es tan difícil como el que ya se ha hecho en Sudáfrica para rescatar a Little Foot, un fósil engastado en roca más dura que hace apenas unas semanas puso patas arriba el árbol genealógico de todos los humanos.

Un tesoro difícil de rescatar
"Sin duda este es el fósil más difícil de sacar de su tumba", opina Carles Lalueza-Fox, investigador de la Universidad Pompeu Fabra y el CSIC. Este experto consiguió recuperar un pequeño fragmento de ADN mitocondrial del hombre de Altamura. Este tipo de ADN lo legan las madres a los hijos, por lo que permite aclarar solo la mitad del linaje de este individuo. Por ahora, lo poco que muestra es que es un ADN "característico de los neandertales", dice Lalueza-Fox. El hombre de Altamura se ha convertido gracias a este estudio en un importante punto medio entre los pobladores de Atapuerca (Burgos) de hace unos 400.000 años, los homínidos más antiguos de los que se ha podido rescatar ADN, y las poblaciones posteriores que vivieron hace unos 50.000 en Asia y Europa. Para saber más detalles, hace falta más ADN, a ser posible del núcleo de la célula, donde se encuentra el grueso del genoma. Caramelli asegura que ya han rescatado otros dos fragmentos de hueso y que intentarán extraer de ellos más material genético.


Fuentes: ELPAIS.COM
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La Tierra entra en la era del Antropoceno

Un grupo internacional de investigadores propone cambiar el nombre a la época actual a causa del terrible impacto dejado en el planeta por la actividad humana
La Tierra entra en la era del Antropoceno
Cheng (Lily) Li
La acción del ser humano sobre el medioambiente puede poner nombre a la época actual, el Antropoceno

El hombre puede ser un animal terrible, posiblemente el único dedicado a destruir con ahínco su propio hogar y fuente de alimentación. La actividad humana ha hecho desaparecer ecosistemas en todo el mundo, ha cambiado la calidad del aire, ha influido en el clima global y ha exterminado de una u otra forma centenares y centenares de especies. Un prestigioso plantel de científicos advertía hace dos años en la revista Science de que la Tierra se aproxima a un colapso medioambiental inminente e irreversible si no se toman pronto las medidas adecuadas. Hace tan solo unos meses, otros expertos afirmaban en la misma revista que el mundo se encuentra inmerso en su sexta extinción masiva, y no por catástrofes naturales. Esa es nuestra huella en el planeta y los científicos creen que es tan profunda que debe poner nombre a toda una era: se llama Antropoceno, la era de los seres humanos.

La Comisión Internacional de Estratografía, el mayor grupo científico dentro de la Unión Internacional de Ciencias Geológicas (IUGS), formada por geólogos, biólogos, químicos, arqueólogos y antropólogos de universidades de todo el mundo, se reunirá el viernes en Berlín para proponer que el Holoceno (del griego, la era totalmente reciente), tal y como se conoce a los últimos 12.000 años, la actual época del periodo Cuaternario en la historia terrestre, ha llegado a su fin para dar paso al Antropoceno, por la forma en la que los seres humanos y sus industrias están alterando el planeta, especialmente su clima, según informa la agencia AP.

Aunque el comienzo del Holoceno sí está muy bien determinado por la propia IUGS, no ocurre lo mismo con el del Antropoceno, por lo que existe una discusión sobre sus inicios. Algunos científicos creen que arrancó con la Revolución Industrial, a finales del siglo XVIII, mientras que otros consideran que empezó hace 8.000 años con la primera deforestación masiva para liberar suelo cultivable. Otros hablan de situarlo en el comienzo de la era nuclear.

El grupo de trabajo examina el Antropoceno como potencial era geológica, es decir, del mismo nivel jerárquico que el Pleistoceno o el Holoceno, con la implicación de que se encuentra dentro del periodo Cuaternario, lo que pondría fin al Holoceno. Como alternativa, también se considera que pueda ser una época menor en el nivel jerárquico, como una subdivisión del actual Holoceno.
Calentamiento global

El término Antropoceno fue acuñado en el año 2000 por Paul Crutzen, premio Nobel de Química. Su propuesta caló bien entre sus colegas, que lo utilizan de forma informal, y también entre los medios de comunicación. Tan solo este año, más de 500 estudios científicos han sido publicados refiriéndose al período de tiempo actual como Antropoceno.

Según el comité de la IUGS, las señas de identidad de esta era marcada por la humanidad son la erosión y el transporte de sedimentos asociados con una variedad de procesos, incluidos la agricultura, la urbanización, los cambios en la composición química de la atmósfera, los océanos y los suelos, con perturbaciones significativas en los ciclos de elementos como el carbono, el nitrógeno, el fósforo y diversos metales... Las condiciones ambientales generadas por estas perturbaciones son el calentamiento global, la acidificacion de los océanos y la difusión de zonas muertas oceánicas. Los cambios en la biosfera incluyen la pérdida de hábitat, la depredación, las invasiones de especies... Toda una colección de horrores. Se trataría del primer período de tiempo geológico creado por la acción directa de una sola especie animal, la más terrible que existe.



Fuentes: ABC.ES
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Observan por primera vez cómo los chimpancés crean «cultura»

Un grupo de la selva de Uganda adoptó una nueva herramienta, el uso de un musgo como esponja para beber agua, después de observar cómo lo hacía un macho dominante
Observan por primera vez cómo los chimpancés crean «cultura»
Observan por primera vez cómo los chimpancés crean «cultura»
Catherine Hobaiter
Un chimpancé Sonso de Budongo (Uganda) utiliza un musgo como esponja, un comportamiento que aprendió observando a su madre

Durante décadas, los científicos han estado fascinados por las diferencias de comportamiento entre las comunidades de chimpancés salvajes. Algunos utilizan herramientas que otros nunca emplean para una tarea y otros hacen la misma tarea con múltiples herramientas. Estas variaciones de comportamiento se consideran «culturales», lo que en términos humanos significa que se propagan cuando una persona aprende de otra. Lo que ocurre con los chimpancés es que la mayoría de esas prácticas están largamente establecidas y es difícil saber cómo se originaron dentro de un grupo.

Sin embargo, científicos de las británicas universidades de St Andrews y Anglia Ruskin, la suiza de Neuchâtel y la canadiense de Quebec han tenido la «increíble suerte de estar en el lugar correcto en el momento adecuado» para observar la aparición y propagación de dos conductas novedosas en un grupo de chimpancés Sonso que vive en la selva de Budongo en Uganda. «Es algo extraordinariamente raro en la naturaleza», asegura Catherine Hobaiter, profesora de Psicología en St Andrews.

Los investigadores, que describen sus resultados en la revista PLoS ONE, estudiaron la difusión del uso de las nuevas variaciones de unas esponjas de hojas, que son herramientas que se sumergen en el agua para beber, comúnmente fabricadas por los chimpancés Sonso doblando hojas en su boca. Los científicos observaron cómo diferentes individuos desarrollaban dos nuevas variantes de esta herramienta: la esponja-musgo (una esponja hecha de musgo o una mezcla de hojas y musgo) y la esponja-hoja reutilizada (con una esponja dejada en una visita anterior). Ni la esponja-musgo ni la de hoja reutilizada se habían observado previamente en Sonso en más de veinte años de observación continua.
Los chimpancés son considerados como los más «culturales» de todos los animales no humanos, pero la mayoría de los estudios que examinan cómo se transmite el comportamiento se lleva a cabo en grupos cautivos. Esto ha sido durante mucho tiempo un argumento para los críticos de la cultura chimpancé, que señalan que sin pruebas similares en el medio silvestre es difícil argumentar a favor de una conexión evolutiva entre la cultura humana y la chimpancé.

Aquí, por primera vez, los investigadores dicen haber seguido en tiempo real cómo se aprobó un nuevo comportamiento natural de individuo a individuo en una comunidad salvaje. «Nuestros resultados proporcionan una fuerte evidencia de transmisión social a lo largo de la red social de los chimpancés, lo que demuestra que los chimpancés salvajes se enseñan el uso de novedosas herramientas los unos a los otros y apoya la afirmación de que parte de la diversidad del comportamiento observado en chimpancés salvajes se debe interpretar como "cultural"», dice William Hoppitt, profesor de Zoología de Anglia Ruskin.
«Nambi» aprende de «Nick»

El análisis comenzó cuando «Nick», de 29 años de edad, chimpancé macho alfa (dominante), hizo una esponja con musgo mientras era observado por «Nambi», una hembra adulta dominante. Durante los seis días siguientes otros siete individuos hicieron y utilizaron esponjas de musgo. Seis de ellos habían observado el comportamiento antes de adoptarlo y el séptimo fue visto volver a utilizar una esponja de musgo desechada. Los científicos también registraron a un macho de 12 años recuperar y utilizar una esponja-hoja desechada. Los investigadores estimaron que cada vez que un chimpancé «novato» observaba la esponja-musgo, tenía 15 veces más probabilidades de desarrollar el mismo comportamiento. Este efecto sorprendente contrasta con el comportamiento de reutilización, en el que el aprendizaje social jugó un papel mucho menos importante.
El estudio indica que las variantes de comportamiento en chimpancés salvajes pueden ser socialmente aprendidas, lo que sugiere que este requisito previo para la cultura se originó en un ancestro común de los grandes simios y los seres humanos, antes de la aparición de los humanos modernos. «Este estudio nos dice que la cultura chimpancé cambia con el tiempo, poco a poco, construyéndose sobre el conocimiento previo que se encuentra dentro de la comunidad», explica Thibaud Gruber, de la Universidad de Neuchâtel. «Esta es probablemente la forma en la que la cultura de nuestros primeros antepasados también cambió con el tiempo. A este respecto, este es un gran ejemplo de cómo el estudio de la cultura chimpancé puede ayudar a modelar la evolución de la cultura humana. Sin embargo, algo debió de haber ocurrido posteriormente en nuestra evolución que causó un cambio cualitativo en lo que podríamos transmitir, haciendo nuestra cultura mucho más compleja que cualquier cosa que se encuentra en los simios salvajes. Entender este salto cualitativo en nuestra historia evolutiva es lo que tenemos que investigar ahora».

Fuentes: ABC:ES
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Técnicas geofísicas no invasivas parar estudiar la cripta de Pakal


A partir de avanzadas técnicas geofísicas no intrusivas se descubren más datos sobre la cripta de Pakal. Existen anomalías que corresponden a dos cavidades de dos y tres metros respectivamente detectadas por un georadar en la fachada del Templo de Inscripciones en Palenque, y la confirmación de que la cripta de Pakal no yace sobre roca. Este hecho indica que la cámara funeraria no era el comienzo de de esta construcción maya, como pensó su descubridor, el arqueólogo Alberto Ruiz Lhuillier.

Esta suposición proviene de los análisis geométricos no invasivos o destructivos que facilitan  los trabajos arqueológicos. En este proyecto colaboran dos naciones y recibe el apoyo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y el Centro Nacional de Investigación de Francia. Asimismo, los ingenieros José Ortega Ramírez y Luis Ángel Villa Alvarado, del laboratorio Geofísico del INAH, además de los doctores Maksim Bano y Pascal Sailhac del  Centro Nacional de Investigación de Francia participaron en este yacimiento en el norte de Chiapas para profundizar en sus investigaciones.

La cripta se apoya en una estructura de piedras construidas y rellenadas con fragmentos de roca. En el Templo de las Inscripciones los investigadores han empleado varias tecnologías para llevar a cabo un estudio más preciso. Por un lado, la Penetración de Superficies con Georadar. Por otro lado, la Tomografía de Resistencia Eléctrica. Según el ingeniero Luis Ángel, los efectos de la tomografía son parecidos a los del electrocardiograma en el cuerpo humano.

La cripta de Pakal no yace sobre roca


El doctor Bano, que ya ha colaborado en otros proyectos por todo el mundo, afirmó que no se limitan a conocer los aspectos físicos del subsuelo del Templo de las Inscripciones, sino también los secretos de la cámara funeraria en relación con un personaje de la historia como  Pakal. El objetivo, pues, es desarrollar un proyecto de exploración empleando el georadar y la tomografía de resistencia eléctrica, confirmó Arnoldo González Cruz, arqueólogo responsable del yacimiento de Palenque.

Según éste, “es cierto que hay una teoría acerca del acceso a la tumba de Pakal en la parte frontal del edificio, pero esto no deja de ser una suposición hasta que se realice un trabajo arqueológico apropiado en el exterior, basado en la tecnología geofísica”.

Fuentes: redhistoria.com
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Confirmado: el Homo Antecessor de Atapuerca tiene 900.000 años

La datación del yacimiento de la Gran Dolina fue objeto, desde el principio, de un intenso debate.

Uno de los aspectos más controvertidos (y que más debate generan) de los yacimientos de Atapuerca es la datación de los estratos en los que se encuentran los fósiles. Se trata de un aspecto de fundamental importancia a la hora de determinar la antigüedad de los restos humanos hallados en la localidad burgalesa y, por lo tanto para establecer una cronología exacta que permita situar a Homo Antecessor en el lugar evolutivo que le corresponde.

Ahora, un equipo del Centro Nacional de Evolución Humana acaba de publicar los datos más fiables al respecto en la revista «Journal of Archaeological Science». Y el resultado es que los sedimentos de Gran Dolina, donde en 1994 aparecieron los primeros restos de Homo Antecessor, tienen 900.000 años de antigüedad.

En 1995, la revista Nature publicó el hallazgo de los restos de un hominino en el estrato TD6 de Gran Dolina, atribuyéndole 780.000 años de antigüedad. Se trataba del primer ejemplar de Homo antecessor, el humano más antiguo conocido en Europa.

Sin embargo, la datación de este yacimiento fue objeto, desde el principio, de un intenso debate, hasta el punto de que, en 2012, un diario británico llegó a acusar a Juan Luis Arsuaga, uno de los directores de Atapuerca, de «distorsionar el cuadro de la evolución humana». Pero los investigadores españoles estaban ya trabajando entonces para resolver el problema y despejar cualquier duda que pudiera existir sobre las fechas atribuíbles a los fósiles.

Josep María Parés, del citado Centro de Evolución Humana, ha dirigido la nueva datación del nivel TD6 de Gran Dolina y afirma que «hemos aplicado nuevos métodos y técnicas, y además ahora tenemos un mejor conocimiento, tanto de campo como de laboratorio. Hemos publicado un estudio que representa un pequeño paso hacia un objetivo mucho mayor y que nos llevará mucho más tiempo: revisar todas las dataciones y afinarlas lo más posible. La idea es construir un marco geocronológico mucho más sólido que el actual».

Uno de los aspectos que aporta este nuevo estudio es la combinación de la técnica del paleomagnetismo (lo que implica la revisión de la polaridad de los materiales que constituyen las capas estratigráficas) con las cifras obtenidas en estudios anteriores.

«Por un lado -prosigue el investigador- empleamos resonancias magnéticas. Y por otro lo que se conoce como luminescencia estimulada opticamente. Lo cual proporciona una serie de datos numéricos, que son edades absolutas. Hemos revisado esos datos y los hemos combinado con las nuevas cifras de paleomagnetismo con el fin de ampliar la cronología del nivel TD6 de la Gran Dolina y de los fósiles que contiene».

A esos fósiles se les había atribuido una edad mínima de 780.000 años. Ahora los investigadores saben que la cifra correcta es cerca de 900.000. «La diferencia -añade Parés- puede sonar muy pequeña o muy grande, pero el estrato TD6 se conoce con precisión por haber sido el lugar del descubrimiento de Homo antecessor. Ahora sabemos también su edad».

Desde aquel primer hallazgo, se han descubierto cerca de 90 fósiles humanos y más de 200 fragmentos de piedra tallada en Gran Dolina. La extensión de la excavación se hace cada vez más grande y ser capaces de concretar al máximo sus fechas es algo del máximo interés para los científicos.

«El lugar - explica el artículo- ha producido ya miles de fósiles y artefactos y se ha convertido en un hito del Pleistoceno para el estudio de los primeros asentamientos humanos fuera del continente africano».

Ahora, los investigadores están intentando usar fósiles individuales, especialmente dientes, para obtener dataciones directas de los restos y comprobar si coinciden con las del terreno.

Fuentes: ABC.ES
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Estos antiguos cráneos alargados no son humanos.


¿Estás listo para ser confrontado con pruebas que contradicen directamente la versión de "la historia del mundo" que le enseñaron en la escuela? En los últimos años, cientos de cráneos extremadamente raros se han descubierto en todo el planeta.

Las pruebas científicas que se han realizado en algunos de ellos demuestran concluyentemente que estos antiguos cráneos alargados no son humanos. Muchas personas no son capaces de aceptar lo que estás a punto de ver, ya que es demasiado radical para ellos.

Pero la verdad es que los textos antiguos nos han estado diciendo acerca de estos "seres híbridos" para miles de años. Hay incluso algunas antiguas tradiciones de la India que dicen que estas criaturas eran en América del Norte antes de que los indios eran.
De hecho, hay incluso una antigua tradición de la India sobre una guerra entre una tribu de indios y de una raza de gigantes caníbales pelirrojos.

La Biblia se refiere a estos híbridos como "Nephilim", y el paso del tiempo la evidencia continúa acumulándose de que eran muy, muy real.
Abajo, en el Perú, particularmente en la península de Paracas, los investigadores han estado encontrando algunos muy grandes cráneos alargados que son muy antiguos.   En su página de Facebook , Brien Foerster publicó una foto de uno de estos antiguos cráneos que todavía tiene el pelo rojo en él ...
Otro espécimen con el pelo rojo fue descubierto recientemente. Pero éste era el cráneo de un niño pequeño. Esta foto es también del de Brien Foerster... Estos cráneos alargados son mucho, mucho más grande de lo normal cráneos humanos serían. Deformación craneana con propósito puede cambiar la forma de un cráneo, pero no se puede aumentar el volumen del cráneo. Además, estos cráneos tienen algunas otras características físicas bastante importantes que ellos establecen en gran medida, aparte de cráneos humanos normales. Brien Foerster se analizan algunas de estas diferencias clave en el siguiente vídeo de cinco minutos ...



En una reciente entrevista con el examinador , Foerster explicó que su investigación le ha llevado a la conclusión de que estas criaturas son o bien "una especie diferente" o son "una mezcla de ADN humano y alienígena" ...

Examinador: En un video reciente, "? Extranjero híbrido Bebés encontrados en el Perú", que muestra los restos de un bebé con un cráneo alargado, así como un feto con un cráneo alargado.¿Tiene alguna teoría de por qué estos bebés pueden haber desarrollado naturalmente con cráneos deformados?

 Foerster: Estos ejemplos son completamente naturales en forma, y ​​tienen un enorme volumen craneal. Ellos son una especie diferente a nosotros, o, posiblemente, son una mezcla de ADN humano y alienígena.

Una muestra del pelo rojo de uno de estos cráneos se envía a un laboratorio para ser analizadas. Lo que se descubrió fue absolutamente alucinante. Usted puede ver investigador LA Marzulli discutir lo que el laboratorio encontró a partir de la marca diez minutos del siguiente video.


Un cráneo alargado momificado encontrado en Perú podría finalmente probar la existencia de extraterrestres.

La cabeza de forma extraña - casi tan grande como su 50cm (20 pulgadas) del cuerpo - ha desconcertado a los antropólogos.

Fue uno de los dos conjuntos de restos hallados en la ciudad de Andahuaylillas, en la sureña provincia de Quispicanchis.


Cuando un equipo internacional de antropólogos estudiaron el cráneo que fue encontrado, también estuvieron de acuerdo en que era " no un ser humano "...

Dávila Riquelme dijo que tres antropólogos, de España y Rusia, llegaron al museo la semana pasada para investigar los resultados y de acuerdo en que "no era un ser humano" y llevarían a cabo más estudios.
Y agregó: "A pesar de que la evaluación fue superficial, es obvio que sus características no corresponden a ningún grupo étnico en el mundo. '


Otro antiguo cráneo que ha causado mucha controversia en los últimos años es el denominado "Starchild Skull". La siguiente es una foto de la "Starchild Skull" en comparación con el cráneo de un humano normal ...

 

Obviamente, las diferencias físicas son muy grandes. Pero el  proyecto Starchild quería ir aún más lejos. Querían hacer extensas pruebas de ADN en el cráneo para determinar qué tan cerca de ser humano esta criatura era en realidad ...

Durante 13 años nosotros en el Proyecto Starchild conocido el cráneo Starchild provenía de un ser que no era del todo humano, si humana en absoluto. En primer lugar, no comparte características físicas con un cráneo-ninguno humano normal!Por desgracia, esta divergencia asombrosa en puntos físicos de comparación nunca impresionó científicos de corriente, ya que podría, y con qué frecuencia, con soltura a explicar todos a la basura al insistir: La naturaleza puede hacer cualquier cosa! Pero eso nunca fue cierto.

Naturaleza funciona de hecho por normas estrictas que limitan la vida de límites bien definidos delineados por el código genético único de cada especie. No hay leyes que están más firmemente establecido que las leyes de la genética. Cincuenta testigos oculares pueden decir que una persona ha cometido un delito, pero si el ADN demuestra lo contrario, los testigos son ignorados. ADN domina en los tribunales, ya que es la matemática de la biología. Se dice lo que dice, una y otra vez, con la consistencia que usted puede apostar en su vida. 
Cuando regresaron, los resultados de las pruebas de ADN eran absolutamente impactante. El siguiente es un breve extracto del informe

En cuanto a este importantísimo ADNmt en el Starchild, nuestro genetista ha recuperado cuatro razonablemente grandes fragmentos que conjuntamente suponen 1.583 pares de bases, o 9,55% del total de 16.569 pares de bases para los seres humanos.
Como antes, esto es sólo un resultado parcial, sino también como antes, es altamente indicativo de lo que será el resultado final de un análisis completo del genoma de ADNmt.

Dentro de esos 1.583 pares de bases, el Niño lleva un total de 93 variaciones que son diferentes del genoma de ADNmt humano muy altamente conservadas. Eso es 93 en sólo el 9,5% del genoma! Ya está cerca del máximo de 120 variaciones en el ADN mitocondrial humano. Si hacemos una extrapolación simple, pero muy fiable matemática, la ampliación del 9,5% a 100% (10,5 veces) encontramos que 93 variaciones establecidas extrapola a 977 variaciones!


Puedes leer el resto del informe aquí , y he publicado el vídeo del investigador Lloyd Pye discutir el cráneo Starchild a continuación ...

La evidencia continúa señalando que "la gente" que no sean los humanos una vez que vagaban por la tierra. La Biblia se refiere a ellos como " los gigantes ". Otros textos antiguos tienen otros nombres para ellas. Los indios Paiute afirman una vez han librado una guerra contra una raza de gigantes caníbales pelirrojos en Nevada.

De hecho, una huella de la mano de uno de esos gigantes todavía se pueden encontrar en una cueva cercana . Pero mucha gente por ahí no estarán dispuestos a considerar siquiera nada de esto.Ya que no encaja con la "visión aceptada de la historia" que siempre se les ha enseñado, se acaba de despedir a todo esto sin ni siquiera evaluar las pruebas. ¿Qué piensa usted de todo esto? Por favor, siéntase libre de compartir sus pensamientos mediante la publicación de un comentario más abajo ..

Fuentes: http://thetruthwins.com/
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Los cráneos alargados de México

Arqueólogos descubren cerca de Sonora un yacimiento con 25 entierros humanos, la mitad con una extraña deformación del cráneo y cinco con mutilación dentaria

Arqueólogos han descubierto a 300 metros del pueblo de Onavas, al sur de Sonora (México), un cementerio prehispánico de 1.000 años de antigüedad en el que están enterrados 25 individuos. De ellos, trece presentan una deformación intencional del cráneo y cinco mutilación dentaria, prácticas culturales que resultan muy llamativas y que ya se habían encontrado en otros grupos prehispánicos. La deformación craneal en las culturas mesoamericanas se utilizó para diferenciar a un grupo social de otro o con fines rituales, y la manipulación de los dientes se practicaba en púberes como un rito de paso hacia la adolescencia. 

Algunas de las osamentas portaban ornamentos elaborados con conchas y caracoles de la región del Golfo de California, como brazaletes, pendientes y collares. Un individuo fue enterrado con un caparazón de tortuga colocado a la altura del abdomen. Pero para los arqueólogos, lo relevante del descubrimiento es la evidencia de costumbres que no se habían registrado en los antiguos grupos culturales de Sonora: la deformación craneal (frontal occipital) que se aplicó a algunos de ellos, así como la modificación mediante el desgaste de la parte lateral de las piezas para darles forma de «v».
 
«El Cementerio de Onavas no pertenece a grupos mesoamericanos migratorios, sino a uno sedentario que tuvo un desarrollo local y que en algún momento de su historia entabló contacto con Mesoamérica e incorporó algunas ideas a su cultura», explica Cristina García Moreno, directora del proyecto de investigación, que es realizado por la Universidad Estatal de Arizona (EE.UU.) con aprobación del Consejo de Arqueología del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México (INAH).

De los indígenas pimas

Según García, el sitio debió pertenecer a los antiguos indígenas pimas, grupo cultural de la región cuyos descendientes se desplazaron hacia lo que hoy es el límite estatal Sonora-Chihuahua; pudo ser parte de un asentamiento ubicado dentro del área de tránsito que seguían los pueblos de la costa occidental al suroeste de Estados Unidos en el comercio de la turquesa, “y en ese transitar de poblaciones, los pimas adoptaron nuevas tradiciones procedentes de Mesoamérica”.

La deformación craneal en las culturas mesoamericanas se usó para diferenciar a un grupo social de otro o con fines rituales, en tanto que la mutilación dentaria en las culturas de Nayarit se practicó en púberes como un rito de paso hacia la adolescencia, lo cual coincide con los hallazgos de Sonora, donde los cinco cuerpos que la presentan son mayores de 12 años.

De los restos óseos de los 25 individuos recuperados, 17 corresponden a menores de edad —de entre 5 meses y 16 años— y 8 son de adultos. La cantidad de infantes y púberes identificados en el cementerio puede ser un indicador de la mala práctica en la deformación craneal, que ocasionó su muerte por el exceso de fuerza al momento de apretar el cráneo. Esto se deduce a partir de estudios hechos a los restos, cuyos resultados no arrojaron ninguna enfermedad que pudiera haber causado su muerte.

Fuentes: ABC.ES
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