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Rosetta encuentra la «tumba» de Philae, la sonda perdida


Un mes antes de que finalice la misión, una cámara de alta resolución ha conseguido localizar al pequeño módulo encajado en una grieta del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko


Primer plano de Philae. El aterrizale del módulo falló y no se pudo conseguir que los paneles solares alimentaran las baterías para hacer experimentos científicos - ESA/Rosetta/MPS

La nave Rosetta ha logrado localizar a Philae, el pequeño módulo que hizo un accidentado aterrizaje en el cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko el pasado 12 de noviembre de 2014.

Estaba encajado en una grieta y volcado sobre un lateral, de modo que se explica por qué hace meses las baterías se descargaron y le fue imposible hacer los experimentos sobre la superficie del cometa que estaban previstos. Los científicos solo pudieron usar algunos de los diez instrumentos embarcados en Philae y durante 3 días.

Las imágenes fueron tomadas el pasado 2 de septiembre con la cámara OSIRIS, cuando la nave se acercó a tan solo 2,7 kilómetros de la superficie del cometa. En la imagen, publicada este lunes, se puede apreciar el cuerpo y dos de sus tres brazos.

«A solo un mes de finalizar la misión Rosetta, estamos muy contentos por haber tomado por fin una imagen de Philae, y verla con un nivel de detalle tan increíble», ha dicho en un comunicado de la Agencia Espacial Europea (ESA), Cecilia Tubiana, miembro del equipo de la cámara OSIRIS, y la primera en ver la imagen, descargada ayer desde la nave Rosetta.

Rosetta, acercándose al cometa- ESA

La misión Rosetta fue lanzada en marzo de 2004 y su objetivo era orbitar y aterrizar sobre un cometa por primera vez en la historia. Se pretendía examinarlo desde el espacio y desde la superficie para hacer análisis cruciales sobre la composición y el funcionamiento de estos objetos que se cree que son fundamentales para reconstruir los orígenes del Sistema Solar. Por ello, contaba con dos elementos: la nave Rosetta, capaz de examinar al cometa desde una distancia ajustable, y el módulo de aterrizaje Philae, cuyo propósito era tomar muestras en el suelo.

Mientras que la nave Rosetta está formada por un cubo de unos dos metros de largo y tiene dos brazos de paneles solares de 30 metros de envergadura, el pequeño módulo Philae apenas mide un metro. Por su parte, el cometa analizado, tiene unos 4,3 kilómetros en su lado más largo. Tiene forma de pato de goma (con dos grandes lóbulos) y viaja por el espacio a unos 135.000 kilómetros por hora, girando sobre sí mismo y sacudido por el viento solar y violentas explosiones de vapor sobre su superficie.
«Aterrizaje forzoso»

La última vez que se vio a Rosetta fue cuando chocó en la región de Agilkia, rebotó y voló durante otras dos horas antes de posarse en otro lugar, después llamado Abydos, en el lóbulo más pequeño del cometa.

Después de tres días, la batería primaria de Philae se agotó y la sonda entró en estado de hibernación, solo para despertarse brevemente entre junio y julio de 2015, cuando el cometa 67P pasó por las cercanías el Sol y los paneles solares suministraron algo de energía.
Larga y cuidadosa búsqueda

Sin embargo, hasta hoy, la localización precisa del lugar de reposo de Philae era desconocida. Las señales de radio acotaron la localización a una zona de decenas de metros. Dentro de esta, se detectaron varios candidatos a tratarse del módulo Philae, pero no había imágenes en suficiente resolución para analizarlos. Hasta ahora.

Situación del módulo Philae- ESA/Rosetta/MPS

Las evidencias apuntaron a uno de estos candidatos, que ha sido confirmado este lunes como el módulo Philae. Todo gracias a la cámara OSIRIS, capaz de identificar el cuerpo y las patas características de Philae después de acercar a la nave Rosetta a tan solo 2,7 kilómetros de la superficie del cometa.

«Este descubrimiento llega al final de una larga y cuidadosa búsqueda», dijo Patrick Martin, investigador de la ESA en la misión Rosetta. «Estábamos empezando a pensar que Philae permanecería perdida para siempre. Es increíble que la hayamos capturado en el momento final».
La última misión de Rosetta

«Esta noticia maravillosa significa que ahora tenemos la información que nos faltaba para poner en contexto los datos recogidos por Philae, ahora que sabemos donde estaba», ha dicho Matt Taylor, otro de los investigadores de la ESA que trabaja en Rosetta.

«Ahora, que la búsqueda de Philae ha finalizado, nos sentimos libres para el aterrizaje de Rosetta, y esperamos con ilusión captar imágenes aún más cercanas del lugar donde Rosetta se posará en el terreno», ha dicho Holger Sierks, investigador de la cámara OSIRIS.

El descubrimiento de Philae llega menos de un mes antes de que Rosetta descienda hasta la superficie del cometa. Ocurrirá el 30 de septiembre, cuando la nave será enviada en su última misión para observar al cometa desde cerca, incluyendo un pozo en la región Ma´at donde se espera obtener información crítica sobre la estructura interna de los cometas.


Fuentes: ABC.ES
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La sonda de ‘Rosetta’ cumplirá siete horas de caída libre al suelo del cometa

El descenso del módulo europeo 'Philae' al núcleo del 67P/Churyumov-Gerasimenko, el 12 de noviembre, es una maniobra de alto riesgo que nunca se ha intentado

Ilustración comparativa de tamaño del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko con la ciudad de Los Ángeles. / ESA /anosmicovni

A las 9.35 (hora peninsular española) del próximo 12 de noviembre, comenzará una nueva y arriesgada aventura de la historia de la exploración espacial: el módulo Philae se separará en ese momento de la sonda Rosetta que está dando vueltas alrededor del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, e iniciará un descenso de siete horas de duración en caída libre hasta llegar al suelo del núcleo cometario. Nunca hasta ahora se ha intentado una maniobra así y las experiencias de descenso de robots adquiridas en Marte o incluso en la luna Titán de Saturno no sirven de mucho porque el pequeño núcleo del cometa, a diferencia de esos objetos del Sistema Solar visitados in situ por artefactos terrestres, apenas tiene gravedad, señalan los especialistas de la Agencia Europea del Espacio (ESA) que tienen calculada al milímetro toda la operación. Y se hará a unos 450 millones de kilómetros de la Tierra, en un objeto del Sistema Solar que ahora está entre las órbitas de Júpiter y de Marte.

“Empezamos las operaciones científicas de Rosetta el pasado 7 de mayo, cuando la sonda iba acercándose al cometa [llegó el 6 de agosto]”, ha señalado Matt Taylor, responsable científicos de la misión. El núcleo cometario tiene un volumen de unos 25 kilómetros cúbicos y está “predominantemente” cubierto de polvo. “La temperatura media allí es de 70 grados centígrados bajo cero, con picos de hasta 40 bajo cero, y suda 300 mililitros de agua por segundo”, comenta el científico.

El coma, la envoltura de gas y polvo que se desarrolla al irse acercando el objeto al Sol, mide ya 19.000 kilómetros de largo. En cuanto a la composición, “el perfume del cometa es de azufre, amoniaco, metano y alcohol”, resume Taylor. Los instrumentos científicos de la Rosetta seguirán tomando datos a medida que el 67P/Churyumov-Gerasimenko siga viajando en dirección a la estrella (su máxima aproximación será el verano que viene) y la misión, en principio, terminará en diciembre de 2015.

La nave Rosetta, con 11 instrumentos científicos a bordo más el módulo de descenso, partió de la Tierra en marzo de 2004 y recorrió 6.400 millones de kilómetros (parte de ellos en hibernación) hasta su cita con el cometa. En la misión, con un coste de 1.300 millones de euros, participan varios equipos científicos españoles y cinco empresas del sector.

'Philae' pesaba cien kilos en la Tierra, que no serán más de 10 gramos en el cometa dada la escasa atracción gravitatoria.

“El Philae se separará de la Rosetta con una velocidad de 18 centímetros por segundo, que será de 95 centímetros pos segundo en el momento del contacto con la superficie del cometa”, ha explicado esta mañana Laurence O´Rourke, coordinador de operaciones científicas de la misión en ESAC, el centro de la ESA en Madrid. El Philae se comunicará con la Rosetta y esta enviará toda la información a la Tierra. Las señales, viajando a la velocidad de la luz, tardarán 28 minutos y 20 segundos en llegar a las antenas de recepción, ha explicado este experto.

Así, el horario de acontecimientos el próximo 12 de noviembre tendrá los picos de emoción en el centro de control a las 10.03 (hora peninsular española), cuando deberá llegar la señal que indique que el módulo se separó correctamente casi media hora antes, y a las 17 horas, cuando se tendrá el primer dato del contacto con el suelo. Entre medias irán llegando datos de cómo se ejecuta la secuencia de descenso y la información –incluidas fotos- que vayan tomando varios instrumentos sobre gravedad, campo magnético, polvo y plasma.

“El lugar elegido para el aterrizaje, denominado J, está en la cabeza del cometa y el de reserva, C, en el cuerpo”, ha señalado O´Rourke. La sorprendente forma de 67P/Churyumov-Gerasimenko, desconocida hasta que ha llegado allí la sonda espacial europea, recuerda a los científicos a un pato de goma con dos lóbulos pegados, uno bautizado el cuerpo y otro la cabeza. El núcleo del cometa mide unos cuatro kilómetros de diámetro máximo. La Rosetta dará un leve impulso a la sonda de descenso (al desenroscarse una especie de tornillos y, si no funciona este método, con un muelle que se soltará mediante unos dispositivos pirotécnicos) cuando este a 22,5 kilómetros de la superficie del cometa.

El lugar J tiene buena iluminación, es una superficie más o menos llana y tiene rasgos interesantes para los científicos. Pero aunque sea el lugar más idóneo no está exento de riesgos: puede haber rocas (bloques de hielo y polvo), o una inclinación excesiva en algún punto, apunta O´Rourke. Como 67P/Churyumov-Gerasimenko tiene tan poca gravedad, los ingenieros han tenido que dotar al Philae de dispositivos para agarrarse al suelo del cometa, ya que si no, rebotaría y saldría despedido al espacio de nuevo: unos arpones en las patas desplegadas deben garantizar la sujeción inmediata, ayudados por un propulsor en la parte superior del módulo que lo aplastará contra el suelo.

El Philae mide 0,85x0,85 metros de lado, 1,3 de altura y 1,46 de largo con las patas desplegadas, y pesaba cien kilos en la Tierra, que no serán más de 10 gramos en el cometa dada la escasa atracción gravitatoria, han comentado los científicos de ESAC. Si todo va bien, el módulo de descenso puede funcionar hasta tres meses tomando imágenes y datos de la composición del suelo (incluso lleva un taladro para perforar hasta 20 centímetros de profundidad y tomar muestras) y explorando las propiedades de la superficie y la subsuperficie. “Esperábamos que fuera un sitio con mucho hielo y ha resultado ser un sitio cubierto con mucho polvo”, ha declarado O´Rourke.

El Philae se separará de la Rosetta con una velocidad de 18 centímetros por segundo.

Los instrumentos de a bordo podrán buscar allí aminoácidos, que no serían un indicador directo de vida, pero sí de un entorno idóneo, apunta de la misión otro científico, Nicolás Altobellí. Esto podría ayudar a despejar dudas respecto a la hipótesis que apunta a los cometas como vehículos en los que podría viajar la vida en el Sistema Solar y en los que hubiera podido llegar a la Tierra.

La nave Rosetta está ahora dando vueltas al cometa, a ocho kilómetros de distancia sobre la superficie y completando un rodeo completo cada cuatro días. Cuando está a 30 kilómetros, tarda un par de semanas, han explicado los especialistas de ESAC. Un total de 25 ingenieros y físicos se ocupan de la operación científica de la misión (76 personas en total en los distintos centros europeos implicados), ha señalado Miguel Pérez de Ayúcar, científico de Rosetta.


Fuentes: EL PAIS.COM
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Rosetta fotografía el cometa donde aterrizará a finales de año

La nave europea se encuentra a una distancia de 5 millones de kilómetros de la roca.
Rossetta fotografía el cometa donde aterrizará a finales de año
El cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, donde Rosetta depositará una sonda a finales de año.

La nave espacial Rosetta de la Agencia Espacial Europea (ESA) ha observado, por primera vez desde su despertar, el cometa que visitará el próximo mes de agosto, 67P/ Churyumov-Gerasimenko. La sonda tomó varias imágenes de la roca los pasados 20 y el 21 de marzo, con su cámara OSIRIS a una distancia de 5 millones de kilómetros.

Por ahora, la luz del cometa apenas ocupa menos de un píxel y requiere una serie de 60 a 300 segundos de exposición con gran angular y cámara de ángulo estrecho para poder ser captada. Posteriormente, los datos obtenidos por OSIRIS viajaron 37 minutos a través del espacio para llegar a la Tierra, en donde la imagen tardó alrededor de una hora en descargarse.

Tras este proceso, el investigador principal de OSIRIS, Holger Sierks, ha explicado que ver "por fin el destino de esta misión después de un viaje de 10 años a través del espacio es una sensación increíble". "Estas primeras imágenes tomadas desde una distancia enorme nos demuestran que OSIRIS está listo para la próxima aventura", ha añadido.

Para el responsable del equipo de la misión Rosetta, Matt Taylor, este logro es "un gran comienzo". Su departamento se encuentra actualmente realizando pruebas con los 11 instrumentos, más el aterrizador, que forman Rosetta y así comprobar que no han sufrido daños durante la hibernación.

OSIRIS es el encargado de proporcionar detalles sobre la geología de la superficie del cometa, su gravedad, la masa, la forma y su estructura, a través de las imágenes que deberá ir captando a lo largo de la misión.

Los expertos han explicado que, ahora que OSIRIS se ha reactivado en la primera semana de puesta en marcha de instrumentos, el plan es continuar probando los otros experimentos científicos de Rosetta y, a partir de dichos resultados, mirar si hay que modificar alguno de los plazos de la misión que ya han sido programados.

Fuentes: ABC.ES



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