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La Tierra ¿Cárcel o Paraíso?

¿PRISIÓN TERRENAL Y ESCLAVITUD ABSOLUTA O PLANETA ESCUELA ESPIRITUAL?

Hace eones de años, vibraciones inter dimensionales generaron todo lo que existe, Galaxias, Sistemas Solares, planetas, etc. En nuestro Sistema Solar, cuando contenían todos los planetas que conocemos en la actualidad, múltiples grupos de Seres habitaron varios planetas del Sistema Solar incluyendo el Planeta Tierra.

Con el tiempo llegaron los Atlantes. Esta Civilización Atlante, estaba unida y  estrechamente conectada con la frecuencia y vibración sonido del agua.

El agua es la manifestación pura del sonido, ya que ésta experimenta todas las vibraciones y frecuencias.  El agua “siente” o “experimenta” todo tipo las frecuencias y vibraciones electromagnéticas o sonido.

    Vibraciones de muy baja frecuencia (frecuencia < 1 Hz).
    Vibraciones de baja frecuencia (frecuencia comprendida entre 1 y 20 Hz).
    Vibraciones de alta frecuencia (frecuencia comprendida entre 20 y 2000 Hz).

En aquella época, los Atlantes compartían el planeta con los Sirianos, los Reptilianos-Serpientes, los Anunnaki, los seres de Marte y los Levíticos  de Plutón.

En cada planeta del Sistema Solar había una Raza de Seres determinada, igual que en muchos planetas del exterior de nuestro sistema solar también poseen razas de seres que viven en ellos.

En aquél periodo los planetas fueron divididos, conteniendo en cada uno de ellos razas de seres con determinada y específica expresión física. Además de las diferentes expresiones se incluyen los Seres Interdimensionales.

¿Somos nosotros mismos nuestro paraíso o cárcel?

¿Por qué los Seres Humanos existimos tal como somos hoy?

En un punto  del  tiempo del planeta tierra, el grupo de los Anunnaki, promovidos por Enki, Enlil, Marduk, y otros, además del grupo de los Sirianos, los Reptilianos-Serpientes, los levíticos de Plutón y los seres de Marte, llegaron a determinados planetas, donde se conformaron acuerdos específicos para la creación de vida, generando duraderas alianzas de colaboración.

Los Seres Anunnaki poseen una gran longevidad, llegando a vivir miles de años, pero como todos al final acababan sucumbiendo a la muerte en su plano. Los Anunnaki sostenían su existencia en planos interdimensionales, ya que su planeta original se sitúa en otra dimensión.

Pero Anu, Enlil y Enki junto a su hijo Marduk, generaron la existencia de los Seres Humanos de la Tierra. El cuerpo de los humanos está diseñado expresamente para su control y gestión.

Inicialmente los cuerpos se compusieron con potestades de Libre Elección y Libre Albedrío, pero ulteriormente se alteraron para reconvertirlos en “prisiones biológicas” o en “robots biológicos”. La necesidad de “mano de obra esclava o sirviente” era fundamental para configurar sus colonias terrestres, que llegó a ser una de sus necesidades principales de muchas razas de seres.

Limitando las capacidades del cuerpo físico y de los cuerpos sutiles del Ser, generaron una existencia “Homo Sapiens” extremadamente limitada y gobernable, que estaría obligada a la fisicalidad terrenal, impidiéndosele el completo acceso espiritual.

¿Cómo? Encerrándolos  en su propia realidad, en su propio diseño y en su propia mente limitada a lo físico exclusivamente.

Para el control de estos nuevos seres humanos, generaron el arquetipo de “un Dios” que obligaba al asentamiento físico y aparente espiritualidad. Estos dioses eran los portadores de los “arquetipos mentales” que diseñan nuestras bases sociales, familiares y propias.

El concepto de un “Dios”, configura la expresión mental del Arquetipo de un Gran Ser, que desde el más allá, fuera en el espacio, vive y nos controla individual y colectivamente, gestionando nuestras vidas, y aportándonos satisfacciones o sufrimientos, según sus designios, debiendo conferirles adoración y ritualidad con la que se le rinde pleitesía.

Posteriormente se generaron civilizaciones humanas y también se aumentaron los tipos de arquetipos mentales que gobernaban las conciencias de estos humanos.

Las modificaciones cerebrales que limitan nuestra inteligencia, los arquetipos mentales que limitan nuestras conciencias, generaron individuos egocéntricos, egoístas, separatistas e ignorantes o ciegos de su verdadera realidad del Ser Espiritual.

Los arquetipos generaron pensamientos y creencias que gobernaban nuestras vidas depositando nuestro poder terrenal y espiritual en aquél Dios, como un algo más grande a nosotros, al que debíamos sumisión y respeto.

Todos estos pensamientos y creencias han conformado todas nuestras civilizaciones y a todos sus individuos, impidiéndoles ver la realidad de su Ser. Pero el escenario es que  todas las respuestas están ante nuestros ojos, en esta realidad.

El ejercicio de los pensamientos y creencias, que generaron los arquetipos mentales, nos impide ver más allá del velo de la ignorancia y del secreto dimensional del Ser, ya que no queremos ver, ni oír, ni sentir, ni respirar multidimensionalmente, por lo que pretendemos sostenernos o apoyarnos en esas creencias/pensamientos basadas en:

    La creencia o pensamiento de la esperanza que se depositada sobre un ser superior que nos subyuga a ser sus siervos.
    La creencia de la superioridad de unos humanos sobre otros humanos o seres.
    La creencia del destino y sus designios.
    La creencia de poseer la libre elección y albedrio sin ejercer ningún trabajo personal.
    La creencia de que alguien nos salvará y nosotros no debemos más que adorarle sin hacer nada por nosotros mismos.
    La creencia de que nuestros cuerpos físicos son simplemente cuerpos o vasijas.
    La creencia de que nuestro cuerpo está vacío, con un alma que se situada en su interior, manteniendo una única experiencia de vida, basando toda su eternidad en esa única experiencia vivida, condenándola o no.
    El pensamiento o creencia de que la libertad y libre albedrio está depositada en el Dios que la otorga o no. No las basamos en nuestras decisiones, acciones, palabras e intenciones, por lo que otro Ser nos representa y nos gobierna cuerpo, mente y conciencia.
    Etc.

La libertad está justo delante de nosotros.

La libertad está dentro de nosotros.

Somos seres de Luz y solo hay que descubrirlo.

Las tinieblas son nuestros pensamientos y creencias.

Los arquetipos mentales son los mandos que controlan nuestro Ser.

La oscuridad está en nuestro egoísmo.

La maldad o maledicencia es la oscuridad del Ser.

Nuestro libre albedrío está en nuestra conciencia transmutada.

Nuestra divinidad está en nuestra frecuencia vibración de elevada conciencia.

Solo debes mirar en tu interior y ver lo grande que eres.

Todos somos Uno, porque todos los seres, existentes en éste Universo u otros, somos conciencia manifestada energéticamente en sus distintos modelos cuerpos y planos dimensionales.

Somos formas de pensamientos y creencias que conforman nuestro Ser exterior e interior.

El núcleo de nuestra Luz, es el diminuto punto resplandeciente, que debes ver como una gran esfera. Observar tu interior y elevar ese punto de luz hasta convertirla en un Ser enorme de Luz, conformará tu Conciencia energética.

La voluntad y el deseo es nuestra herramienta de combate ante las tentaciones de la oscuridad.

Nuestra intención convertirá nuestra realidad día a día.



La esclavitud absoluta.

Marduk decidió generar la “prisión terrenal”, ya que él fue el diseñador y responsable del proyecto humano que hoy conocemos, tanto en la limitación mental, arquetipos mentales, creación de creencias y pensamientos, y símbolos, pero otros Seres de otras razas no encontraron sentido a esa decisión.

Una de las creencias pensamientos más sugestivas fue la creación del vínculo relacional físico con otros a través de las emociones.

¿Habrá algún ser humano que pueda transcender todas las creencias, pensamientos, símbolos mentales y emociones que nos limitan, sin perderse en el tiempo y el espacio?

    Será el amor la solución.
    Sera el auto reconocimiento la solución.
    Será la sinceridad interna la solución.
    Será la expansión interna la solución.
    Será la interdimensionalidad la solución.
    Será la energía sutil la solución.
    Será la física cuántica la solución.
    Será la unidad la solución.
    Será la Luz  interna la solución.

La caída de los Ángeles.

Marduk creó el diseño y Anu utilizó ese diseño para su interés. La caída del homo sapiens o “los ángeles caídos” es simplemente el encarcelamiento terrenal. Nadie cayó solo se les atrapó.

¿Qué conocimientos o información debemos adquirir para salir de la Prisión Terrenal  o de nuestro paraíso?

Fuentes: http://osmisteriosdelatierra.es
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El mayor mundo sin nombre del Sistema Solar

El poco conocido 2007 OR10, un planeta enano que orbita más allá de Neptuno, ha resultado ser bastante más grande de lo que se pensaba

Los planetas enanos más grandes del Sistema Solar - Konkoly Observatory/András Pál, Hungarian Astronomical Association/Iván Éder, NASA/JHUAPL/SwRI

Los planetas enanos que se encuentran en el Sistema Solar tienden a ser un grupo misterioso. Con la excepción de Ceres, que reside en el cinturón principal de asteroides entre Marte y Júpiter, todos los miembros de esta clase de planetas de menor importancia se esconden en las profundidades más allá de Neptuno. Están lejos de la Tierra, lo que los hace difíciles de observar, incluso con grandes telescopios. Por todo eso, no es extraño que los astrónomos no hayan descubierto la mayoría de ellos hasta la última década, más o menos.

Uno de estos mundos enigmáticos es 2007 OR10, todavía sin bautizar. Recientemente, un grupo de astrónomos ha combinado los de datos de dos observatorios espaciales para intentar conocer más sobre él y ha descubierto algo sorprendente. Este planeta enano es significativamente más grande de lo que se pensaba.

Resulta que 2007 OR10 es el mundo sin nombre más grande del Sistema Solar y el tercero en la lista actual de alrededor de media docena de planetas enanos. El estudio también encontró que el objeto es bastante oscuro y gira más lentamente que casi cualquier otro cuerpo que orbita nuestro Sol, ya que le lleva 45 horas completar su rotación diaria.

Para su investigación, los científicos utilizaron el telescopio espacial Kepler de la NASA, cuya misión en la búsqueda de planetas se conoce ahora como K2, junto con los datos de archivo del Observatorio Espacial Herschel de infrarrojos de la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA). Los resultados se publican en la revista Astronomical Journal.

La medición revisada establece que el diámetro del planeta enano, de 1.535 km, es aproximadamente 100 km mayor que el segundo planeta enano más grande, Makemake, o alrededor de un tercio más pequeño que Plutón. Otro planeta enano, llamado Haumea, tiene una forma oblonga que es más ancha en su eje más largo que en 2007 OR10, pero su volumen total es menor.

Al igual que su misión predecesora, K2 busca el cambio en el brillo de los objetos distantes. Una atenuación en el brillo de una estrella puede ser la firma de un planeta que pasa (transita) por delante. Pero, en el Sistema Solar, K2 también busca cuerpos pequeños, como cometas, asteroides, lunas y planetas enanos. Debido a su exquisita sensibilidad a pequeños cambios en la luminosidad, Kepler puede observar el brillo de los objetos distantes del Sistema Solar y cómo cambian a medida que giran.

Averiguar el tamaño de esos objetos pequeños y débiles lejos de la Tierra es muy complicado, ya que aparecen como meros puntos de luz, lo que puede ser un desafío para determinar si la luz que emiten representa un objeto brillante más pequeño, o uno más grande, más oscuro. Esto es lo que hace que sea tan difícil observar a 2007 OR10. A pesar de que su órbita elíptica lo trae casi tan cerca del Sol como Neptuno, está actualmente dos veces más lejos del Sol que Plutón.

Las anteriores estimaciones basadas en datos de Herschel solo sugerían un diámetro de aproximadamente 1.280 km para 2007 OR10. Sin embargo, sin conocer bien el período de rotación del objeto, esos estudios estaban limitados en su capacidad para estimar su brillo general, y por lo tanto, su tamaño.

El descubrimiento de la lenta rotación por la misión K2 era esencial para que el equipo construyera modelos más detallados que revelan las peculiaridades de este planeta enano. Juntos, los dos telescopios espaciales han permitido al equipo medir la fracción de la luz solar reflejada por 2007 OR10 (utilizando Kepler) y la fracción absorbida y luego irradiada de nuevo en forma de calor (usando Herschel). Estos datos en conjunto proporcionan una estimación inequívoca del tamaño del planeta enano y el grado de reflectividad que tiene, según explican los investigadores.
Rojizo y oscuro

De acuerdo con las nuevas mediciones, el diámetro de 2007 OR10 es unos 250 km más grande de lo que se pensaba anteriormente. El tamaño más grande también implica una mayor gravedad y una superficie muy oscura, esto último debido a que la misma cantidad de luz es reflejada por un cuerpo más grande. Esta naturaleza oscura es diferente de la mayoría de los planetas enanos, que son mucho más brillantes.

Las observaciones previas basadas en tierra decían que 2007 OR10 tiene un característico color rojo, y otros investigadores han sugerido que esto podría ser debido a hielos de metano en su superficie. «Nuestro mayor tamaño revisado para 2007 OR10 hace que sea cada vez más probable que el planeta está cubierto de hielos volátiles de metano, monóxido de carbono y nitrógeno», dice András Pál, del Observatorio Konkoly en Budapest, Hungría, quien dirigió la investigación. «Es emocionante desentrañar los detalles de un mundo nuevo y distante, especialmente si tiene una superficie de este tipo excepcionalmente oscura y rojiza para su tamaño».

En cuanto a cuándo 2007 OR10 tendrá un nombre apropiado, ese honor le corresponde a sus descubridores. Los astrónomos Meg Schwamb, Mike Brown y David Rabinowitz lo detectaron en 2007 utilizando el telescopio Samuel Oschin en el Observatorio Palomar cerca de San Diego (EE.UU.). «Los nombres de los cuerpos del tamaño de Plutón cuentan una historia sobre las características de sus respectivos objetos. En el pasado, no hemos conocido lo suficiente sobre 2007 OR10 como para darle un nombre que le hiciera justicia», dice Schwamb. Sin embargo, «creo que estamos llegando a un punto en el que podemos dar a 2007 OR10 el nombre que le corresponde».
Fuentes: ABC.ES
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¿Puedes descifrar este mensaje «alienígena»?

Un astrofísico en el Instituto Max Planck de Investigación del Sistema Solar ha creado un largo código binario como si una lejana civilización alienígena lo estuviera enviando y ha retado a los científicos a desencriptarlo


Recreación de los alrededores de la estrella KIC 8462852, en los que algunos han encontrado indicios de una civilización extraeterrestre

«Supón que un telescopio de la Tierra recibe una serie de pulsos desde una fuente lejana, más allá del Sistema Solar. Según los cálculos, el origen de esta fuente está a 50 años luz de la Tierra. Los pulsos son recibidos en forma de señales de onda corta/larga en una banda muy estrecha en torno a la frecuencia de los 452.12919 megaherzios. El algoritmo de un ordenador identifica la naturaleza artificial de los pulsos. Resulta que los pulsos llevan un mensaje».
René Heller/Instituto Max Planck de Investigación del Sistema Solar

Entonces llega la hora de descifrarlo. Al menos eso es lo que ha propuesto René Heller, un astrofísico en el Instituto Max Planck de Investigación del Sistema Solar (MPISSR), en Gotinga (Alemania), en un mensaje publicado para llegar a la comunidad científica. Quizás la idea de Heller no sea tán disparatada, puesto que algunos aseguran que la luz caótica de una estrella lejana podría producirse cuando una estructura aligenígena de gran tamaño pasa delante de ella.

Esta propuesta, cuya finalidad es convertirse en un «divertido reto científico», consiste en tratar de descifrar un largo código binario creado por Heller y que, en teoría, podría ser similar al que enviara una civilización alienígena. Todos aquellos que estén interesados en estas cuestiones, pueden enviarle sus respuestas a través de correo electrónico (a heller@mps.mpg.de). Además, a través del hashtag #SETIDecryptChallenge es posible debatir y buscar soluciones.

El mensaje entero puede encontrarse aquí.

Una vez descifrado el mensaje, habrá que responder a varias preguntas, claves en este falso mensaje alienígena:

-¿Cuál es el tamaño de su Sol?

-¿Cuál es su tiempo de vida típico?

-¿Cuál es la escala de los dispositivos que envían ese mensaje?

-¿Cuándo comenzó a enviarse el mensaje?

-¿En qué tipo de objeto viven estos alienígenas?

-¿Qué edad tiene su sistema estelar?

Heller no ha puesto más reglas, aparte de limitar el número de intentos a tres.

El 3 de junio, si ninguna civilización alienígena ha invado la Tierra, los descifradores ganadores serán reconocidas públicamente



Fuentes: ABC.ES
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Se estrecha la búsqueda del noveno planeta del Sistema Solar

Astrónomos franceses calculan las posibles posiciones donde puede esconderse ese misterioso mundo

Los astrónomos Michael Brown y Konstantin Batygin, del Instituto de Tecnología de California-Caltech (Pasadena, EE.UU.), anunciaban hace un mes los resultados de unos cálculos matemáticos que sugerían la existencia de un nuevo planeta gigante en los confines del Sistema Solar. Se trataría del noveno planeta del grupo al que pertenece la Tierra, el famoso Planeta X que, hasta ahora, tenía más de leyenda que de posibilidad científica. Según su teoría, el misterioso mundo, que no ha sido visto directamente, gira alrededor del Sol una vez cada 15.000 años. Su existencia es deducida a partir de las órbitas de una serie de planetas enanos y otros objetos descubiertos recientemente, supuestamente perturbadas por el enigmático planeta.

En efecto, los objetos en el Cinturón de Kuiper, pequeños cuerpos similares a Plutón situados más allá de Neptuno, tienen una distribución particular que es difícil de explicar por casualidad. Los investigadores determinaron la órbita del supuesto planeta, que debe ser muy excéntrica e inclinada, pero no limitaron la posición actual, lo que no facilita la tarea de los observadores que tratan de buscarlo en el firmamento.

Ahora, astrónomos franceses han logrado descifrar las posibles posiciones de ese noveno planeta en el Sistema Solar. Agnes Fienga, astrónomo del Observatorio de la Costa Azul; Jacques Laskar, director de investigación del Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS), y su equipo han desarrollado una técnica para calcular el movimiento de los planetas en el Sistema Solar con gran precisión. En particular, a partir de datos de la nave espacial Cassini, la distancia entre la Tierra y Saturno se conoce con una incertidumbre de solo unos 100 m. Los investigadores han tenido la idea de utilizar esos datos para probar la posibilidad de añadir un noveno planeta al conjunto, como fue propuesto por Batygin y Brown.

En el estudio, publicado en la revista Astronomy & Astrophysics Letters, el equipo francés muestra que, dependiendo de la posición del planeta en su perihelio (el punto de su órbita más cercano al Sol), este mundo induce alteraciones en la órbita de Saturno que se pueden detectar mediante el análisis de los datos de la Cassini, en órbita alrededor de Saturno desde 2004.
El lugar donde puede estar

Los investigadores fueron capaces de calcular este efecto inducido por el noveno planeta comparando los datos de la Cassini. Para las direcciones relativas al perihelio menores de 85º o por encima de -65º, las perturbaciones inducidas por el noveno planeta son incompatibles con las distancias observadas por la nave espacial. Lo mismo ocurre para las direcciones entre -130º y -100º. Este resultado permite excluir la mitad de los lugares en los que el planeta se puede encontrar.

Sin embargo, parece que para ciertas direcciones la adición del noveno planeta resulta adecuada. Esto hace plausible su presencia en un rango entre 108º y 129º con respecto al perihelio, con una probabilidad máxima para 118º.

La existencia de un noveno planeta sólo puede ser confirmada por la observación directa, pero el equipo francés cree que restringir posibles direcciones de la investigación puede facilitar la búsqueda a los astrónomos.

Fuentes: ABC.ES
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¡Sorpresa! El Planeta X existe de verdad

Se trataría del noveno planeta de nuestro sistema estelar y ha sido apodado como «Planeta Nueve». Aún no se ha observado directamente, pero su presencia se ha inferido al estudiar las órbitas de sus vecinos, más allá de Plutón

Representación artística del nuevo planeta

Al final, el famoso Planeta X podría convertirse pronto en realidad. El conocido astrónomo Michael Brown, descubridor de Eris y Sedna, acaba de aportar, junto a su colega Konstantin Batygin, las mejores evidencias que existen hasta ahora de la existencia de un nuevo y distante planeta gigante en los confines del Sistema Solar. Su trabajo, que está revolucionando a la comunidad científica internacional, acaba de publicarse en The Astronomical Journal.

Todo parece indicar que estamos más cerca que nunca de descubrir el noveno planeta del Sistema Solar. Y no se trata esta vez de pequeños mundos helados más allá de la órbita de Plutón, como el que anunció la Institución Carnegie el pasado mes de noviembre, ni tampoco de un simple objeto transneptuniano, sino de un auténtico gigante de tamaño comparable a Neptuno y que, de confirmarse definitivamente su existencia, entraría por la puerta grande en el selecto club planetario del que la Tierra forma parte y del que, en 2006, fue expulsado el propio Plutón. En otras palabras, podría tratarse del famoso y escurridizo Planeta X, ese que los astrónomos persiguen desde hace más de un siglo y que la cultura popular ha terminado por convertir en leyenda.

Los autores del trabajo, un equipo de investigadores de Instituto de Tecnología de California, le han bautizado como «Planeta Nueve». Tiene entre cinco y diez veces la masa de la Tierra, gira alrededor del Sol una vez cada 15.000 años y, aunque aún no lo han observado directamente, Michael Brown y Konstantin Batygin han deducido su existencia a partir de las órbitas de toda una serie de planetas enanos y otros objetos extremos de nuestro Sistema descubiertos recientemente. Se sabe desde hace tiempo que las extrañas «maniobras orbitales» de estos pequeños mundos podrían explicarse gracias a la perturbación gravitatoria de un hipotético planeta gigante nunca visto hasta ahora. Brown y Batygin creen que el nuevo planeta pudo ser «expulsado» lejos del Sol y al espacio profundo hace miles de millones de años, como consecuencia de un «empujón gravitatorio» de Júpiter o Saturno.
Escepticismo

Los investigadores saben que su trabajo será sometido a toda clase de revisiones por astrónomos de todo el mundo. No es la primera vez, en efecto, que se anuncia el hallazgo del misterioso Planeta X, cuya búsqueda está plagada de errores, exageraciones e, incluso, pura y simple charlatanería. Por eso, Brown y Batygin se han preparado conta la inevitable ola de escepticismo con una larga serie de datos, análisis orbitales de otros objetos distantes y sesudas simulaciones informáticas. «Si dices que tienes evidencias del planeta X -afirma Brown- prácticamente cualquier astrónomo dirá: ´¿Otra vez? Estos chicos, claramente, están locos. ¿por qué esta vez debería ser diferente a las demás?´. Esta vez es diferente porque esta vez tenemos razón».

Los dos astrónomos dedujeron la presencia del«Planeta Nueve» por la singular agrupación de seis objetos previamente conocidos y cuyas órbitas se encuentran más allá de Neptuno. Según sus datos, solo hay un 0,007% de probabilidades (una entre 15.000) de que esa agrupación se deba a una simple coincidencia. Mucho más probable es que un planeta con la masa de diez tierras esté guiando a los seis objetos en sus extrañas y peculiares órbitas elípticas, muy inclinadas con respecto al plano del Sistema Solar.

Del mismo modo, también la órbita del nuevo planeta está inclinada, y también estirada hasta distancias tan grandes que obligarán a revisar algunas de las ideas más establecidas sobre la dinámica planetaria dentro de nuestro sistema.
Locura

La mayor aproximación del Planeta Nueve al Sol lo sitúa hasta siete veces más lejos que Neptuno, a 200 Unidades Astronómicas (UA) de distancia. (Una Unidad Astronómica es la distancia que hay entre la Tierra y el Sol, 150 millones de km). Pero en su periplo orbital, el recién descubierto Planeta X podría llegar a alejarse periódicamente del Sol entre 600 y 1.200 Unidades Astronómicas. Es decir, mucho más allá del cinturón de Kuiper, la región de los pequeños mundos helados más allá de Neptuno, que empieza a «solo» unas 30 UA.

Hace años, la investigación de Brown y Batygin no iba encaminada a descubrir un nuevo planeta, sino todo lo contrario, a demostrar que el Planeta Nueve no existía. Pero el trabajo de otros dos astrónomos, que descubrieron una inusual agrupación de pequeños mundos helados en una remota región del Sistema Solar, les hizo cambiar de idea. En 2014, además, un estudio publicado en Nature por Scott Sheppard Y Chad Trujillo, de la Institución Carnegie, apuntaba a la existencia potencial de un planeta gigante desconocido, uno cuya gravedad, precisamente, estuviera afectando a las órbitas de todos esos cuerpos más pequeños. Al principio Brown pensó que era una locura, y trató de demostrarlo con una serie de ecuaciones y simulaciones informáticas que, al final, terminaron por demostrar que la del planeta gigante oculto era la mejor de las explicaciones posibles.

Según sostienen Brown y Batygyn, si el Planeta X está ahí fuera, los astrónomos deberían encontrar muy pronto más objetos en «órbitas reveladoras», influenciadas por el gigante oculto. Aunque Brown sabe muy bien que nadie creerá de verdad en el descubrimiento hasta que el Planeta X, en todo su esplendor, sea detectado por fin con un telescopio. «Hasta que no haya una detección directa -afirma el astrónomo- estamos ante una hipótesis». El equipo de investigadores utilizará ahora sus cálculos para «cazar» al escurridizo planeta con uno de los grandes telescopios instalados en Hawaii. Y no cabe duda de que, con los datos de su trabajo en la mano, muchos otros astrónomos intentarán hacer lo mismo.
Matar a Plutón

De hecho, grandes telescopios de dos continentes están tratando ya de poner la vista encima al Planeta X, que sería, por tamaño, el quinto mayor del Sistema Solar, después de Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Pero a tanta distancia, no se trata de una tarea sencilla, ya que el Planeta Nueve, o X, refleja tan poca luz solar que pone a prueba la capacidad de los mejores intrumentos de observación disponibles.

Resulta irónico que sea precisamente Michael Brown el descubridor del noveno planeta del Sistema Solar. De hecho, fue él quien, en 2005, descubrió Eris, un pequeño y distante mundo helado del mismo tamaño de Plutón y que demostró que el hasta entonces noveno planeta de nuestro sistema era más que uno entre muchos mundos similares del cinturón de Kuiper. Fue precisamente su descubrimiento el que provocó que, apenas un año más tarde, en 2006, la Unión Astronómica Internacional reclasificara a Plutón, privándole de su título planetario y degradándolo a planeta enano. El propio Brown contó este proceso en su libro «Cómo maté a Plutón». Unos años antes, en 2003, Brown también protagonizó el descubrimiento de Sedna, otro pequeño y lejano mundo, aunque menor que Eris y Plutón.

«Matar a Plutón fue divertido -afirma el investigador-. Y encontrar a Sedna fue científicamente interesante. Pero esto está una cabeza por encima de todo lo demás«.

Fuentes: ABC.es
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Solsticio de invierno: Llega la noche más corta del año, y la más larga

La noche del 21 al 22 de diciembre será la más larga del 2015 en el hemisferio norte y la más corta en el hemisferio sur.

   
El segundo solsticio de 2015 será el 22 de diciembre (a las 05:48h, hora peninsular española). Los solsticios son los momentos del año en los que el Sol alcanza su mayor o menor altura aparente en el cielo, y la duración del día o de la noche son las máximas del año, respectivamente. Este comportamiento es, además, inverso en cada hemisferio, por lo que éste será el solsticio de invierno en el hemisferio norte, y de verano en el hemisferio sur.

En la región al norte del Círculo Polar Ártico no saldrá el Sol, mientras que, en la región al sur del Círculo Polar Antártico, el Sol no se pondrá

Esto es así porque las estaciones dependen de la inclinación del eje de rotación de la Tierra respecto al plano de su órbita, y no de la mayor o menor distancia entre nuestro planeta y el Sol. Por ello, las estaciones están invertidas entre ambos hemisferios, pues cuando tenemos el día más largo en uno (y, por tanto. más horas de radiación y más concentrada), sucede lo opuesto en el otro.

El motivo de que los solsticios no ocurran exactamente el mismo día y a la misma hora cada año es  que el periodo orbital terrestre no es exacto: toma 365,2425… días en realizar un giro completo alrededor del Sol. En gran parte, esto es compensado mediante la introducción de los años bisiestos (2016, por cierto, lo es), pero siguen existiendo pequeñas diferencias horarias que hacen saltar en ocasiones un día.

 Planteemos algunas cuestiones extremas que pueden resultar ilustrativas. Por ejemplo, ¿qué ocurriría si el eje de rotación de la Tierra fuese perpendicular al plano de su órbita? Pues que el Sol siempre saldría exactamente por el Este y se pondría exactamente por el Oeste, y que las noches y los días durarían siempre lo mismo. En el caso de la Tierra, esto sólo ocurre dos días al año, los que denominamos equinoccios. Otra consecuencia notable es que no tendríamos estaciones.

Las estaciones están 'invertidas' entre ambos hemisferios: el mismo solsticio de invierno en el hemisferio norte es el solsticio de verano en el hemisferio sur

Sin embargo, la Tierra está inclinada unos 23 grados y medio y, por lo tanto, los días y las noches se suceden variando su duración de forma progresiva. En los equinoccios, la duración del día y de la noche es exactamente igual, y el Sol sale exactamente por el Este y se pone exactamente por el Oeste. Luego el Sol saldrá más al norte o al sur, hasta alcanzar una posición extrema en la que nuestra estrella parece detenerse y regresar de nuevo a la posición original. Este es el denominado solsticio, del latín solstitium o "Sol quieto". El proceso se repite de forma análoga en el sentido opuesto. Es precisamente este efecto el que permitió a Eratóstenes determinar el radio de la Tierra.

En una fecha tan señalada están ocurriendo cosas curiosas en el planeta. En la región al norte del Círculo Polar Ártico no saldrá el Sol, mientras que, en la región al sur del Círculo Polar Antártico, el Sol no se pondrá y permanecerá en el cielo girando alrededor del observador. En los polos (de forma alterna) no saldrá el Sol hasta el equinoccio, siendo de día durante seis meses seguidos de otros seis meses de noche. Otro lugar menos frío pero igualmente único es, en este caso, el Trópico de Capricornio. En él, el Sol pasará exactamente por la vertical el medio día de este solsticio, lo que ocurrirá en el Trópico de Cáncer en el próximo solsticio, dentro de seis meses.

En todas las civilizaciones, el ser humano ha sido capaz de determinar estas efemérides mediante la observación del firmamento

Los solsticios o equinoccios no necesitan de altísima tecnología para su determinación. Un palo o unas piedras, además de nuestra metódica observación del cielo (el Sol en este caso), son suficientes para determinar la fecha. Las civilizaciones más antiguas (incluso extremadamente aisladas, como puede ser la de la Isla de Pascua) ya conocían estas efemérides perfectamente, existiendo festejos relacionados con los mismos en casi todas las civilizaciones. Incluso hay quien propone que en la Edad de Piedra podrían haber poseído ya este conocimiento. La astronomía suele estar relacionada con gran número de festividades en nuestra cultura. Al igual que la Luna llena marca las fechas de la Semana Santa y de los Carnavales, puede que la Navidad o la noche de San Juan estén relacionadas con los solsticios, festejos posiblemente heredados de festividades paganas. Será difícil confirmar o desmentir este punto.

Permítanme aprovechar esta ocasión para desearles un feliz solsticio y una próspera nueva órbita.

Fuentes: elpais.com
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La NASA ofrece más pruebas sobre los misteriosos ‘geoglifos de la estepa’

Unas extrañas figuras geométricas aparecidas en Kazajistán, que solo se pueden distinguir desde el aire, podrían tener hasta 8.000 años.Hallado un colosal monumento megalítico junto a Stonehenge

el Cuadrado Ushtogaysky en Kazajistán
Desde lo alto de los cielos de Kazajistán, la tecnología espacial ha revelado un antiguo misterio oculto en el suelo.

Las imágenes por satélite de una estepa recóndita y pelada en el norte del país revelan geoglifos colosales: figuras geométricas de cuadrados, cruces, líneas y anillos del tamaño de varios campos de fútbol, que solo se pueden distinguir desde el aire. Según los cálculos, las más antiguas se remontan hasta 8.000 años.

La figura más grande, cerca de un yacimiento neolítico, es un cuadrado gigante formado por 101 montículos, cuyas esquinas están conectadas por una cruz diagonal, y tiene una extensión mayor que la Gran Pirámide de Keops. Otra figura es una especie de esvástica de tres brazos, acabados en zigzag en sentido contrario a las agujas del reloj.

Estos geoglifos (como mínimo 260 —entre montículos, zanjas y terraplenes— dispuestos en cinco formas básicas), en la región de Turgai, en el norte de Kazajistán, fueron descritos el año pasado en una conferencia de arqueología celebrada en Estambul como unas obras únicas y desconocidas hasta la fecha.

La figura más grande, cerca de un yacimiento neolítico, tiene una extensión mayor que la Gran Pirámide de Keops

Localizados en Google Earth por Dmitriy Dey, un economista kazajo amante de la arqueología, en 2007, los denominados "geoglifos de la estepa" siguen resultando profundamente enigmáticos y prácticamente desconocidos para el resto del mundo.

Hace dos semanas, en lo que constituye la mayor señal hasta la fecha de interés oficial por investigar los yacimientos, la NASA publicó imágenes de satélite de algunas de las figuras, tomadas desde unos 700 kilómetros de altura . “Nunca había visto nada semejante; me parece extraordinario”, comenta Compton J. Tucker, un experimentado científico de la biósfera que trabaja para la NASA en Washington y que envió las imágenes, tomadas por DigitalGlobe, un proveedor de imágenes por satélite, a Dey y a The New York Times.

Ronald E. LaPorte, científico de la Universidad de Pittsburgh que ayudó a difundir los hallazgos, define la participación de la NASA como “de enorme importancia” a la hora de movilizar apoyos para una investigación más minuciosa. La pasada semana, la NASA puso en la lista de tareas de los astronautas de la Estación Espacial Internacional el tomar fotografías espaciales de la región. “Puede que la tripulación tarde un tiempo en obtener imágenes de su yacimiento, pues estamos a merced de los ángulos de elevación solar, las restricciones meteorológicas y el calendario de la tripulación”, escribía Melissa Higgins, miembro del Departamento de Operaciones de la Misión, a LaPorte en un correo electrónico.

Las imágenes tomadas por la NASA se suman a la amplia investigación que Dey recopiló este año en una conferencia en PowerPoint, traducida del ruso al inglés.

La NASA ha pedido a los astronautas de la Estación Espacial Internacional que tomen imágenes de las figuras

“No creo que la intención fuera que las observasen desde el aire”, explica Dey, de 44 años, en una entrevista desde su ciudad, Kostanay, y descarta las conjeturas descabelladas sobre alienígenas y nazis; mucho antes de la llegada de Hitler, la esvástica era un elemento de diseño antiguo y casi universal. Su teoría es que las figuras construidas a lo largo de líneas rectas sobre elevaciones constituían “observatorios horizontales para seguir los movimientos del sol naciente”.

Los científicos sostienen que Kazajistán, una vastísima exrepública soviética rica en petróleo que comparte frontera con China, se ha movido con lentitud a la hora de investigar y proteger los hallazgos, y apenas ha difundido noticias sobre ellos. “Me preocupaba que pudiese ser un fraude”, reconoce LaPorte, profesor emérito de epidemiología en Pittsburgh, que el año pasado se topó con un informe sobre los hallazgos mientras investigaba enfermedades en Kazajistán.
Sin protección de la Unesco

Con la ayuda de James Jubilee, un exfuncionario estadounidense dedicado al control de armas y ahora coordinador de ciencia y tecnología en materia sanitaria de Kazajistán, LaPorte se puso en contacto con Dey a través del Departamento de Estado, y sus imágenes y documentación pronto les convencieron de la autenticidad y relevancia de los geoglifos. Buscaron fotos de KazCosmos, la agencia espacial del país, y presionaron a las autoridades locales para que solicitaran la protección urgente de los yacimientos a la Unesco, pero sin suerte hasta la fecha.
Esvástica de Turgai
Esvástica de Turgai
La esvástica de Turgai. / DigitalGlobe / NASA

En el periodo cretácico, hace 100 millones de años, la región de Turgai estaba dividida por un estrecho que iba desde el actual Mediterráneo al Océano Ártico. Las tierras fértiles de la estepa eran un destino para las tribus de la Edad de Piedra en busca de terrenos de caza, y la investigación de Dey indica que la cultura mahandzhar, que floreció allí entre el 7.000 y el 5.000 a. C., podría tener relación con las figuras más antiguas. Sin embargo, a los científicos les sorprende que una población nómada se quedase en un mismo lugar el tiempo necesario para talar y disponer los árboles de los terraplenes, y para sacar del fondo de los lagos el sedimento con el que construir los enormes montículos, que en un principio tenían entre dos y tres metros de alto y ahora tienen un metro de alto y unos 12 de ancho.

Persis B. Clarkson, arqueólogo de la Universidad de Winnipeg que vio algunas de las imágenes de Dey, explica que estas figuras y otras similares en Perú y Chile están cambiando la concepción que tenemos sobre los primeros nómadas.

“La idea de que estos pueblos pudiesen reunir el número de personas necesario para emprender proyectos de grandes dimensiones, como crear los geoglifos de Kazajistán, ha hecho que los arqueólogos reconsideren profundamente la naturaleza y los ritmos de la organización humana a gran escala y compleja, como precursora de las sociedades sedentarias y civilizadas”, explica Clarkson.

“Se dedicó un esfuerzo ingente” a las estructuras, según confirma también Giedre Motuzaite Matuzeviciute, arqueóloga de la Universidad de Cambridge y profesora visitante de la Universidad de Vilnius, en Lituania, que el año pasado estuvo en dos de los yacimientos. Matuzeviciute afirma que no estaba convencida de definir las estructuras como geoglifos —un término aplicado a las enigmáticas líneas de Nazca, en Perú, que representan animales y plantas— porque los geoglifos “se conciben como arte, más que como objetos con una función”.

Varias de las figuras podrían ser observatorios solares del estilo de Stonehenge, en Inglaterra, y las torres Chanquillo, en Perú

Matuzeviciute y dos arqueólogos de la Universidad de Kostanay, Andrey Logvin e Irina Shevnina, debatieron sobre las figuras en el encuentro de arqueólogos europeos celebrado en Estambul el año pasado.

Al no haber material genético para analizar, pues ninguno de los dos montículos en los que se ha excavado es una tumba, Matuzeviciute explica que usó la luminiscencia estimulada ópticamente —un método para medir la cantidad de radiación ionizante— con el fin de analizar el material de construcción, y descubrió que uno de los montículos se remontaba al 800 a. C. Otros estudios preliminares dataron las primeras obras como de hace más de 8.000 años, lo que podría convertirlas en las creaciones más antiguas de este tipo halladas hasta la fecha. Otros materiales apuntan a fechas en la Edad Media.

Dey sostiene que, según algunas teorías, varias de las figuras podrían ser observatorios solares del estilo de Stonehenge, en Inglaterra, y las torres Chanquillo, en Perú.

“Todo está vinculado por el culto del sol”, explica Dey, que habla en ruso por Skype a través de un intérprete, Shalkar Adambekov, estudiante de doctorado de la Universidad de Pittsburgh.

Fue un descubrimiento por accidente. En marzo de 2007, Dey estaba en su casa viendo un programa del Discovery Channel, Pirámides, momias y tumbas, y recuerda que se dijo: “Hay pirámides por todo el mundo. En Kazajistán también debería haber”.

Acto seguido, empezó a buscar imágenes de Kostanay y sus alrededores en Google Earth. No había pirámides, pero, según cuenta, unos 320 kilómetros al sur de la ciudad vio algo igual de intrigante: un cuadrado gigante de más de 275 metros de lado, formado por puntitos y atravesado por una X punteada.
Anillo Bestamskoe
Anillo Bestamskoe
Imagen del anillo Bestamskoe. / DigitalGlobe / NASA

Al principio Dey pensó que podía tratarse de una antigua instalación soviética, quizá uno de los experimentos de Nikita Jruschov de cultivar tierra virgen para la producción de pan. Sin embargo, al día siguiente, Dey localizó una segunda figura gigante, la esvástica de tres brazos con las puntas ornamentadas, de unos 90 metros de diámetro. Antes de que acabara ese año, Dey había encontrado otros ocho cuadrados, círculos y cruces. En 2012 ya eran 19, y ahora tiene registrados 260, entre ellos varios montículos con dos líneas descendientes, llamadas “bigotes” o “mostacho”.

Antes de emprender la búsqueda de las figuras en el terreno, Dey preguntó a los arqueólogos kazajos si tenían constancia de estas formas. Recibió un no por respuesta. En agosto de 2007, llevó a Logvin y a otros científicos hasta la figura más grande, ahora conocida como Cuadrado de Ushtogaysky, en honor a la aldea más cercana.

“Era difícil, dificilísimo, comprenderlo desde el suelo”, recuerda. “Las líneas se dirigen hacia el horizonte, es imposible imaginarse de qué figura se trata”.

    No podemos excavar todos los montículos, sería contraproducente. Necesitamos tecnología moderna, como la que hay en Occidente”

Cuando excavaron en uno de los montículos no encontraron nada. “No era un cenotafio, donde hay pertenencias del fallecido”, explica. Sin embargo, no muy lejos de allí encontraron objetos de un asentamiento neolítico de entre 6.000 y 10.000 años de antigüedad, entre ellos varias puntas de lanza. Ahora, explica Dey, “el plan es construir una base de operaciones”.

“No podemos excavar todos los montículos, sería contraproducente”, dice. “Necesitamos tecnología moderna, como la que hay en Occidente”. LaPorte afirma que Dey, sus compañeros y él han intentado usar drones, como hace el Ministerio de Cultura peruano, para trazar mapas y proteger los yacimientos antiguos.

Pero el tiempo es un enemigo, sostiene Dey. Este año, una figura denominada Cruz de Koga resultó considerablemente dañada por los constructores de carreteras. “Y eso que fue después de que avisáramos a las autoridades”, subraya.

Fuentes: ELPAIS.COM
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¿Podría un astronauta solo sobrevivir en Marte?

La radiación o las sales del suelo serían un inconveniente serio para la supervivencia de un astronauta abandonado el planeta, como plantea la película 'Marte (The Martian)', que se estrena mañana


Imagen de la película 'The Martian'. / FOX

Si necesitásemos un planeta distinto de la Tierra para vivir, el único que nos daría alguna opción de supervivencia sería Marte. Los robots exploradores que han visitado aquel planeta nos han enviado imágenes de un mundo parecido a los desiertos terrestres, sin vegetación ni ríos a la vista, pero algo más acogedor que la espléndida desolación que encontraron los astronautas cuando llegaron a la Luna. Desde que a finales del siglo XIX el astrónomo italiano Giovanni Schiaparelli descubrió los canales que surcaban el planeta rojo, aquel mundo ha capturado la imaginación de los terrícolas y en él se concentraron las esperanzas de encontrar vida extraterrestre. La llegada de las primeras sondas a Marte y el intento fallido de las Viking de encontrar vida microscópica enfriaron un poco los ánimos en torno a un planeta mucho más hostil para la vida que cualquier desierto terrestre.

Desde que el astrónomo italiano Giovanni Schiaparelli descubrió los canales que surcaban el planeta rojo, aquel mundo ha capturado la imaginación de los terrícolas

Según explica Victorino Parro, vicedirector del Centro de Astrobiología (INTA-CSIC) de Madrid, “aquella decepción cambió la manera de plantear las misiones a Marte, y ahora se trata de avanzar en el conocimiento de las condiciones que el planeta ofrece para la vida, con objetivos que se puedan cumplir, antes de lanzarse a buscar la vida en sí y arriesgarse a que suceda algo parecido a lo que pasó con las Viking”. Esta cautela no ha impedido que se sigan enviando sofisticadas misiones a Marte, para estudiarlo desde la órbita, pero también con robots sobre la superficie. Junto a estos proyectos, algunos como el explorador Curiosity que alcanzan los 2.500 millones de euros de inversión, las agencias espaciales mundiales, y en particular la NASA, siguen trabajando para lograr los apoyos necesarios con los que enviar una misión tripulada a aquel planeta.

Mientras los ingenieros y los políticos se ponen de acuerdo en la mejor manera para llevar a humanos a un desierto abrasado por la radiación a millones de kilómetros de distancia, la ficción puede hacer más llevadera la espera. Mañana viernes se estrena en España Marte (The Martian), de Ridley Scott. En esta historia, basada en la novela de Andy Weir El Marciano, se cuenta la epopeya de Mark Watney, un astronauta interpretado por Matt Damon que, tras ser dado por muerto, se queda solo en Marte. Abandonado por sus compañeros y sin un medio de transporte para regresar a la Tierra, se da cuenta de que tiene que asumir que es hombre muerto o apañárselas para sobrevivir durante cuatro años hasta la llegada de la siguiente misión de exploración marciana. Watney elige vivir y sabe que solo la ciencia le dará alguna posibilidad de escapar de aquel mundo.

En un evento organizado en el Centro de Astrobiología de Madrid (CAB) con motivo de la Semana del Espacio, el astronauta Pedro Duque comentaba que las peripecias de Watney le hicieron sonreír por momentos debido a su similitud con las situaciones que se pueden vivir en una misión espacial. Sin embargo, también reconocía que el entorno al que se tendría que enfrentar una persona abandonada en suelo de aquel planeta sería aún más hostil de lo que se muestra en la película. Una de las más importantes es que Marte es algo más que un desierto seco y helado.
Un planeta que conquistar

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La Tierra cuenta con un potente campo magnético producido por su núcleo de hierro, situado a más de 3.000 kilómetros de profundidad. Esa barrera protectora desvía parte de la radiación que barre el espacio y que resulta dañina para los seres vivos. Se sabe que Marte contaba con un intenso campo magnético parecido al terrestre, pero desapareció hace 4.000 millones de años, 500 después de la formación del planeta. Sin ese escudo, el planeta rojo está sometido a un intenso bombardeo radiactivo, que obligaría a los exploradores humanos a llevar algún tipo de indumentaria que les protegiese. Según comentaba Pedro Duque, con el traje de astronauta de Watney, la prolongada exposición a la radiación le condenaría en poco tiempo a sufrir intensas mutaciones y cáncer. Este es el motivo por el que algunos de los diseños para las futuras colonias marcianas sean subterráneos.

Otro de los importantes contratiempos que sufriría un naúfrago en Marte sería la comida. Watney es botánico y debe aplicar todo su talento para producir patatas con las que sobrevivir hasta la llegada de una misión de rescate. Sin cuestionar las habilidades del astronauta de Ridley Scott, que vive su aventura en un futuro no muy lejano, en la actualidad aún queda mucho por aprender para convertir el desierto marciano en un entorno más o menos fértil.

Algunos estudios han mostrado que plantas como los tomates pueden germinar en una recreación del suelo marciano y el uso de desechos humanos podría servir para aportar los nutrientes que faltan en Marte. No obstante, algunos aspectos de la composición de aquel terreno harían difícil el cultivo de suficientes plantas para alimentar a un humano. Uno de los venenos escondidos en el suelo es, precisamente, el que hace posible que exista agua líquida en aquel planeta. Los percloratos son un tipo de sales que harían posible que el agua fluyese a temperaturas por debajo de cero, pero también resultan tóxicas para los vegetales.

Marte carece del campo magnético que protege a la Tierra de la radiación espacial

Para solventar este contratiempo, además de desarrollar técnicas para limpiar el suelo, se está trabajando con plantas transgénicas capaces de obtener alimento y sobrevivir en terrenos extremos. Estas capacidades se suelen obtener a partir de los genes de microorganismos capaces de obtener alimento o energía en condiciones imposibles para otros seres vivos.

Junto la falta de nutrientes o la toxicidad de algunos elementos de la tierra en Marte, cultivar vegetales terrestres en aquel planeta supondría enfrentarse a una gravedad mucho menor que la de nuestro planeta. Con un tercio del efecto gravitatorio terrestre, en Marte es posible que un volcán como el monte Olimpo crezca hasta los casi 25 kilómetros de altitud. Esas dimensiones en la Tierra le harían caer bajo su propio peso y es previsible que la menor gravedad también condicionaría el crecimiento de plantas acostumbradas al efecto gravitatorio terrestre.

Por último, el pequeño agricultor atrapado en Marte también debería sufrir la falta de luz solar. En la superficie de nuestro planeta vecino, solo se recibe la mitad de luz del Sol que en la Tierra, una cantidad que se reduciría aún más si se necesita proteger los cultivos dentro de un invernadero.

Marte es, en definitiva, un mundo que en las imágenes que conocemos puede parecer inhóspito, pero que en la realidad lo es aún más. Esto no intimida a astronautas como Duque o a científicos como los del CAB. Todos reconocen las dimensiones del reto, pero consideran que se puede afrontar, siempre con la misma herramienta a la que el astronauta Watney se agarra para salir con vida del planeta rojo: la ciencia.

Fuentes: ELPAIS.COM
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“Ningún objeto va a impactar contra la Tierra en los próximos 100 años”

La NASA se ve obligada a desmentir un rumor viral que asegura que un asteroide va a destruir parte del continente americano en septiembre.

La NASA tuvo que salir al paso ayer de los rumores extendidos por numerosos blogs, vídeos y publicaciones web, que están afirmando que un asteroide impactará la Tierra en algún momento entre el 15 y el 28 de septiembre. Entre esas fechas, según asegura un rumor que se ha vuelto viral, habrá un impacto -"evidentemente" cerca de Puerto Rico, dicen- llevando la destrucción a las costas de los Estados Unidos y el Golfo de México, así como a América Central y del Sur.

"No hay ninguna base científica, ni una pizca de evidencia, de que un asteroide o cualquier otro objeto celeste impactará la Tierra en esas fechas", dijo Paul Chodas, gerente de la oficina de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA en el Laboratorio de Propulsión a Chorro en Pasadena, California, en un comunicado.

De hecho, las observaciones de este programa indican que no ha habido asteroides o cometas observados que pudieran afectar a la Tierra en ningún momento en el futuro previsible. Todos los asteroides potencialmente peligrosos tienen una probabilidad de menos del 0,01% de impactar contra la Tierra en los próximos 100 años.

La oficina de objetos cercanos a la Tierra en el JPL es un grupo clave involucrado con la colaboración internacional de astrónomos y científicos que vigilan en el cielo con sus telescopios, en busca de asteroides que podrían acercarse a nuestro planeta y predecir sus trayectorias a través del espacio para el próximo futuro. Si hubiera alguna observación sobre cualquier cosa que se dirigiera a nuestro planeta, "Chodas y sus colegas lo sabrían", asegura el comunicado de la NASA.

"Si hubiera cualquier objeto lo suficientemente grande como para hacer ese tipo de destrucción en septiembre, habríamos visto algo ya", declara. Otra cosa que Chodas y su equipo saben es que esta no es la primera vez que se ha hecho una "salvaje afirmación sin fundamento" de que un objeto celeste está a punto de impactar la Tierra, "y por desgracia, probablemente no será la última". Parece ser uno de los temas favoritos de la World Wide Web, indica el comunicado.

    Si hubiera cualquier objeto lo suficientemente grande como para hacer ese tipo de destrucción en septiembre, habríamos visto algo ya"

En 2011 hubo rumores sobre el llamado "día del juicio final" del cometa Elenin, que nunca planteó ningún peligro de dañar a la Tierra y se dividió en una corriente de desechos pequeños en el espacio. Después surgieron las afirmaciones de Internet que rodean el final del calendario maya el 21 de diciembre de 2012, insistiendo en que el mundo se acabaría con un gran impacto de un asteroide.

Este mismo año, se ha dicho que los asteroides 2004 BL86 y 2014 YB35 tenían peligrosas trayectorias cercanas a la Tierra, pero sus sobrevuelos cercanos a nuestro planeta en enero y marzo fueron sin incidentes, destaca la agencia espacial estadounidense. "Una vez más, no hay evidencia existente de que un asteroide o cualquier otro objeto celeste esté en una trayectoria de impacto contra la Tierra", dice Chodas. "De hecho, ni uno solo de los objetos conocidos tiene alguna posibilidad creíble de golpear nuestro planeta durante el próximo siglo", ha concluido.

Fuentes: ELPAIS.COM
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La NASA halla el primer planeta en zona habitable similar a la Tierra

La Agencia estadounidense lo ha calificado como "un primo, más grande y más viejo, de la Tierra"
La NASA halla el primer planeta en zona habitable similar a la Tierra.


La Agencia Nacional de Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos (NASA) ha anunciado el hallazgo del primer planeta que orbita en la zona habitable de una estrella similar al Sol, lo que lo convierte en un firme candidato a albergar vida y en un planeta "primo" de la Tierra.

El Kepler-452b fue detectado por el telescopio espacial Kepler, que analiza cambios en la intensidad de la energía emitida por una estrella, considerando frecuencia y reducción de luminosidad, para confirmar la existencia de planetas.

Jon Jenkins, jefe de análisis de datos de la misión Kepler, ha explicado en rueda de prensa que el planeta es un 60% más grande que la Tierra, por lo que la gravedad en su superficie sería dos veces la del nuestro. No obstante, su tamaño permite a los científicos adelantar que el planeta es rocoso, probablemente con una atmósfera más densa y con una importante concentración de volcanes activos.

El planeta recibe un 10% más energía de su estrella que la Tierra, ya que el astro está en un estadio más avanzado de su vida, por lo que emite más brillo y es más grande.

La NASA lo ha calificado como "un primo, más grande y más viejo, de la Tierra". "Este es hasta ahora el planeta que más se asemeja a la Tierra y algo que podemos llamar hogar", ha explicado uno de los científicos del programa.

La órbita alrededor de su estrella es bastante similar a la de la Tierra, ya que el Kepler-452b completa su año en 385 días. No obstante, el "primo" de la Tierra se encuentra a 1.400 millones de años luz.

La NASA considera como la zona habitable de un sistema solar la franja en la que la temperatura permitiría la existencia de agua en estado líquido en un planeta.

Hasta el momento, el más prometedor hallazgo de un planeta parecido a la Tierra era el Kepler-186f, con un tamaño muy parecido a nuestro planeta, pero que orbita alrededor de una estrella enana, mucho menos cálida que el Sol.


Fuentes: CADENASER.COM
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Llegada a Plutón: en busca de los misterios del abismo

Después de más de nueve años de viaje, este 14 de julio, la sonda alcanzará las proximidades de Plutón, el planeta enano
Llegada a Plutón: en busca de los misterios del abismo
NASA/JHUAPL/SWRI
En la primera exploración de Plutón y del cinturón de Kuiper. Se cree que ayudará a entender los orígenes del Sistema Solar

«Cuando emprendas tu viaje a Ítaca pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias, no temas a los lestrigones ni a los cíclopes, ni al colérico Poseidón», decía Cavafis en su poema «Viaje a Ítaca». Quizás para recordar que es imposible comenzar una importante empresa si no se está dispuesto a experimentar la incertidumbre de lo desconocido, que no se puede llegar a ningún destino sin caminar y tropezar con piedras.

Cuando la pequeña sonda «New Horizons» partió en enero de 2006 con dirección a Plutón, los científicos de la NASA estaban dispuestos a sumergirse en un largo e incierto viaje, repleto de aventuras. El objetivo era lanzar la nave más veloz hasta la fecha para llegar a los horizontes de lo conocido, en los confines del Sistema Solar, y ampliarlos un poco más.

Después de más de nueve años de viaje, cuando este 14 de julio la sonda llegue a las proximidades de Plutón, la «New Horizons» será la primera nave en llegar a este planeta enano y después en la primera exploradora del Cinturón de Kuiper, una vasta región del espacio más allá de Neptuno, repleta de rocas, cometas y pequeños mundos helados.

«La primera visita a Plutón es un hecho crucial en la historia de la ciencia y la exploración. El vuelo de la «New Horizons» es especialmente importante porque revelará con detalle la naturaleza del planeta doble formado por Plutón y Caronte (se habla de un planeta doble, porque ambos giran en torno a un centro común, y no uno alrededor del otro, como en el caso de la Tierra y la Luna), lo que ayudará a entender cómo se formaron. Además, permitirá observar de cerca los cuerpos que forman el Cinturón de Kuiper», explica a ABC Henry Throop, integrante de la misión y miembro del Instituto de Ciencia Planetaria, en Arizona, EE.UU.
Primera toma de contacto con Plutón

Para esta exploración, la «New Horizons» cuenta con siete instrumentos principales, entre ellos una potente cámara de fotos acoplada a un telescopio, otra cámara para trazar mapas en alta resolución de la superficie y un detector de partículas que analizará el polvo presente en las proximidades del planeta. Además, lleva otras herramientas para analizar la composición de la superficie y la atmósfera. Todo ello confinado en una pequeña nave con forma de piano que no llega a los 500 kilos.

Para los científicos, lo más emocionante es no saber qué se van a encontrar: «Lo realmente fascinante acerca de Plutón es que apenas sabemos nada de él. Incluso las cosas más básicas, como su origen, su tamaño o la edad de su superficie, son realmente desconocidas», explica Henry Throop, que añade: «Mientras que hemos estado en Marte una docena de veces, en Plutón aún tenemos que hacer el primer reconocimiento».

Por ello, la NASA tiene puestas grandes esperanzas en este histórico primer vistazo a Plutón. Creen que podrían encontrar una geología inédita, una extraña atmósfera o alguna nueva luna que sumar a las cinco que ya se conocen. «Pero una cosa que hemos aprendido al estudiar el Sistema Solar es que cuando exploramos nuevos mundos, acabamos encontrando algo más sorprendente de lo que podíamos imaginar», avisa Throop.

Sorpresas aparte, con la llegada a Plutón y al Cinturón de Kuiper, el hombre habrá explorado las partes más significativas del Sistema Solar al menos una vez. Además, podrá explorar una región que es como un «vertedero» donde quedan restos de las materias primas con que se construyó el sistema planetario. Por ello, el miembro de la misión explica que «ahora vamos a poder estudiar la formación del Sistema Solar».
Viaje al origen del Sistema Solar

Para hacerlo, la sonda va provista con el «Student Dust Counter» (contador de polvo de los estudiantes), realizado por alumnos de la universidad de Colorado en Boulder para analizar las partículas microscópicas que encuentre a su paso y que, a juicio de Throop, «es como una máquina del tiempo que nos puede mostrar el estado del Sistema Solar, tal como era hace 4.500 millones de años».

Además, los descubrimientos que haga la «New Horizons» quizás devuelvan a Plutón la categoría de planeta. O, como opina Throop, consigan que «la Unión Astronómica Internacional (IAU, en inglés) elabore una buena definición de planeta». Mientras eso ocurre, muchos científicos siguen sin estar de acuerdo con la «degradación» de Plutón y recuerdan que la definición de planeta –cuerpo que orbita alrededor del Sol, que tiene suficiente gravedad como para tener forma esférica y una órbita despejada de restos– deja fuera de la categoría de planeta a la Tierra, si se interpreta literalmente, puesto que nuestro planeta tiene un satélite y que su esfera está achatada.

Al margen de este debate, en los próximos años la NASA intentará recoger un pedazo de asteroide y lanzará una sonda para explorar Europa, el satélite de Júpiter. En opinión de Henry Throop, «ambas misiones complementarán a la «New Horizons», porque recogerán muestras de los «ladrillos» primitivos con los que se construyeron los planetas». Por ello, parece que el viaje hacia lo desconocido continúa.



Fuentes: ABC.ES
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Júpiter arrasó el Sistema Solar y lo hizo habitable

Una simulación sugiere que el sistema planetario de la Tierra es distinto a los conocidos por una migración del planeta gigante que lanzó varios planetas contra el Sol
“Sin la Luna, la Tierra entraría en un movimiento caótico y la vida humana sería imposible”

Composición creada a partir de cuatro imágenes de Júpiter tomadas por la sonda Cassini / NASA/JPL/UNIVERSITY OF ARIZONA

Como una gigantesca bola de demolición, durante la infancia del Sistema Solar, Júpiter avanzó hacia el Sol desde el extrarradio donde se había formado. El empujón de aquella masa gigantesca arrasó una primera generación de planetas, algo más grandes que la Tierra y con atmósferas más densas, muy distintos de los que hoy ocupan las primeras filas en torno a nuestra estrella. Sacados de sus casillas orbitales, comenzaron a chocar entre ellos y acabaron hechos añicos y lanzados contra el Sol. Con los escombros de aquel derribo, se formaron los planetas terrestres actuales, de Mercurio a Marte, más pequeños y con atmósferas menos densas que las habituales en otros sistemas planetarios conocidos.

Esta es la hipótesis planteada esta semana por un equipo de investigadores de EE UU en la revista PNAS para explicar por qué el Sistema Solar es distinto a los cientos de sistemas planetarios descubiertos durante los últimos años. En estos mundos lejanos descubiertos por telescopios como Kepler, la masa de los planetas terrestres cercanos a su estrella es mayor que la de los solares. Además, normalmente, en estos sistemas hay al menos un planeta mayor que la Tierra orbitando a una distancia menor que Mercurio y en general se encuentran más próximos a su estrella.


Los cambios provocados por Júpiter hacen que la atmósfera de la Tierra sea diferente a la de otros sistemas planetarios.


Las simulaciones propuestas por los científicos de la Universidad de California en Santa Cruz y el Instituto Tecnológico de California (EE UU) sugieren también que hubo un segundo movimiento que permitió la aparición de los planetas terrestres que conocemos. Durante aquellos primeros millones de años de vida del Sistema Solar, cuando Júpiter parecía lanzado hacia una colisión ineludible contra el Sol, apareció un segundo gigante que detuvo la caída. El planeta de los anillos se formó más tarde, pero fue atraído a mayor velocidad hacia la estrella de tal manera que acabó atrapando a su hermano mayor.

Cuando los dos planetas estaban lo bastante próximos, quedaron trabados en lo que se conoce como resonancia orbital. Cada vez que Júpiter completaba una vuelta en torno al Sol, Saturno completaba dos, produciendo un tirón mutuo acompasado, como una madre que impulsa a su hija en un columpio, que detuvo el avance de los dos objetos. En ese punto comenzó un retorno, desde las 1,5 unidades astronómicas de distancia mínima hasta el Sol (una unidad astronómica es la distancia que separa el Sol de la Tierra), hasta las 5 de la actualidad.

Con esa retirada, fue posible que los restos de la escabechina que había provocado el ataque inicial de Júpiter sobreviviesen para formar los planetas terrestres actuales. Según explican los autores, su hipótesis requiere varios millones de años para que los trozos de planetas fruto de la primera destrucción se volviesen a reunir. Esto cuadra con los datos que sugieren que la Tierra se formó entre 100 y 200 millones de años después de la aparición del Sol. Además, la formación del planeta tiempo después de que se disolviese la nube de hidrógeno y helio en la que surgió el Sistema Solar, explicaría por qué la Tierra no contiene hidrógeno en su atmósfera.


La aparición de la Luna tras un choque catastrófico facilitó la aparición de la vida en la Tierra.


Por último, el camino de ida y vuelta de Júpiter acabó produciendo una peculiaridad más del Sistema Solar frente a la mayoría del resto de sistemas conocidos: la existencia de dos gigantes gaseosos muy alejados de la estrella. En el también improbable caso de que estos monstruos existan, suelen encontrarse próximos a su astro.

El estudio publicado en la revista PNAS sugiere que el entorno planetario en el que surgió la vida puede no ser tan común. Además, en el caso de la Tierra, habría que contar con otro fenómeno desastroso que acabó creando unas condiciones favorables para el desarrollo de los seres vivos. Hace 4.500 millones de años, cuando se estaban empezando a formar de nuevo planetas a partir de los restos que quedaron tras el empujón de Júpiter, la Tierra colisionó con otro cuerpo menor. Del choque, que prácticamente destruyó nuestro planeta, surgió la Luna. Este satélite, mucho mayor en relación al planeta que orbita que otros objetos similares del Sistema Solar, estabilizó el eje de la Tierra frente a las influencias gravitatorias del Sol o Júpiter, que lo habrían convertido en un mundo inhóspito con cambios de temperatura brutales en periodos relativamente cortos.

Así, dos sucesos desastrosos pudieron convertir el Sistema Solar en un lugar peculiar donde pudo aparecer un planeta de circunstancias infrecuentes como la Tierra en el que apareció algo tan extraño (por lo que se conoce hasta ahora al menos) como la vida.

Fuentes: EL PAIS.COM
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La ONU tabaja en la forma de anunciar el fin del MUndo

Cómo anunciar el fin del mundo
Un equipo de especialistas designado por Naciones Unidas trabaja en un plan para detectar e informar al planeta el peligro de un cometa o asteroide potencialmente fatal


Fotograma de la película 'Deep impact' en la que un cometa amenaza con destruir la Tierra. /

"Buenas tardes. Hace unos minutos, los embajadores de Estados Unidos en cada país en el mundo hablaron con los líderes de esos países para informarles de lo que les voy a decir. Es un poco complicado y me tomará tiempo explicarlo, así que espero que tengan paciencia y escuchen lo que tengo que decir", advertía el presidente de EE UU, Tom Beck, antes de anunciar al mundo que un cometa "más grande que el Everest" se dirigía al encuentro de la Tierra, un choque que podría matar a millones de personas en el mejor de los casos. El presidente Beck, interpretado por Morgan Freeman en la película Deep Impact (Mimi Leder, 1998), convertía la sala de prensa de la Casa Blanca en el punto de origen de la información más decisiva de la historia de la humanidad. En el imaginario colectivo occidental, acostumbrados como estamos a que los extraterrestres siempre elijan ese país para aterrizar, no sorprende demasiado que el anuncio lo realice el líder electo de los estadounidenses. Sin embargo, ¿es el escenario ideal? ¿Cómo debería comunicarse una potencial catástrofe de este tipo a la población de todo el mundo?

    Sería cada gobierno quien daría la noticia a su población, tomando en consideración aspectos culturales y religiosos", explica el líder del plan de la ONU

6 de octubre de 2008. Astrónomos de todo el mundo observan un objeto espacial que va a impactar contra la Tierra. Por primera vez en la historia, se detecta un meteorito antes de que rasgue la atmósfera. Expertos y aficionados lo cazaban hasta 20 horas antes de que llegara al planeta. Sin embargo, en el Centro de Planetas Menores (MPC, por sus siglas en inglés), institución que recopila las observaciones de asteroides y cometas, no recibieron permiso para informar oficialmente sobre ese objeto que se dirigía como un proyectil hacia Sudán hasta varias horas después de haberlo identificado. Sencillamente, no sabían cómo hacerlo. No existía un protocolo preparado para, en su caso, anunciar al mundo que se tomaran las medidas necesarias para mitigar daños.

Afortunadamente, el asteroide TC3 solo tenía el tamaño de un coche. "Se tardó horas y parecía que estábamos tratando de ocultar algo. Simplemente, no había un sistema para comunicarlo de manera rápida porque no se pensaba que esto fuera a ocurrir", explica el español José Luis Galache, astrónomo del MPC. Ahora, Galache forma parte del equipo fundacional que, por mandato de Naciones Unidas, va a diseñar cómo detectar, controlar e informar estos sustos. La primera reunión de este grupo de expertos y especialistas en diversas disciplinas, generó una convicción entre los asistentes: hay que decidir cómo comunicar estos eventos a todo el mundo, con mensajes asequibles para cualquier habitante del planeta, no solo para los que han visto cintas como Armageddon.

Morgan Freeman, anunciando la amenaza de un cometa como presidente Beck en la película 'Deep impact'.

Celebrada en enero en la sede del MPC (en el Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, en Massachusetts), la cita contaba con representantes de todas las instituciones que hoy por hoy se dedican a la detección de asteroides, cometas y otras amenazas para la Tierra: NASA, ESA, JAXA nipona, CNRS francés, Academia de Ciencias rusa, el Centro Aeroespacial de Alemania y varias instituciones académicas. Naciones Unidas había ordenado crear un organismo (IAWN, siglas en inglés de Red Internacional de Alerta de Asteroides) que coordinara y centralizara esos trabajos tan atomizados para que la humanidad contara con un único referente al que consultar, del que fiarse en caso de preocupación, quien informara con rigor cuando llegue el momento. Tras la segunda reunión de este grupo, celebrada en septiembre, acaban de presentar un informe en el que señalan las prioridades para la comunicación acertada del peligro de que una roca espacial golpee al planeta Tierra.

El hombre que coordina este mandato de la ONU, el mexicano Sergio Camacho, explica que IAWN avisaría directamente a los líderes de los países amenazados en caso de detectarse un meteorito que afectara a una región concreta. "Sería ese gobierno —o gobiernos— quien informaría a su población. Idealmente, la noticia se daría en el idioma de la población en riesgo, tomando en consideración aspectos culturales y religiosos", explica. Pero Camacho no se engaña. Estas circunstancias son completamente impredecibles: el 14 de febrero del año pasado, mientras astrónomos de todo el mundo preparaban sus equipos para avistar al asteroide DA14, que rozaría la Tierra, un meteorito arañaba la atmósfera sobre la ciudad rusa de Cheliábinsk.

"Los medios se enterarían independientemente de que algo pasa por lo que IAWN debe de estar lista a proporcionar información veraz. Por los muchos escenarios de riesgo de impacto por un asteroide que se podrían presentar, es difícil asegurar que la noticia se dé en condiciones idóneas", asume Camacho, por lo que su misión será la de establecer cauces transparentes y estables con los periodistas para tenerlos convenientemente informados: "Serán ellos quienes divulguen la noticia". Siguiendo con el ejemplo cinematográfico, en Deep Impact el presidente Beck se ve obligado a adelantar su anuncio por las indagaciones de una reportera. Y al realizar su declaración, alguien grita en la redacción de una cadena de noticias: "¡¿Dónde está el periodista científico?!".

Por tanto, en caso de detectarse una amenaza en algún observatorio, esta información iría directamente a IAWN y, sin solución de continuidad, a los gobiernos interesados. A partir de ahí, ya sería cada país el que decidiría cómo gestionar la crisis a su manera. En caso de tratarse de un evento que pusiera en riesgo a buena parte del planeta, habría tiempo para decidir cómo hacerle frente al fin del mundo. "Cuanto más daño puede hacer el asteroide o cometa, más grande es. Y cuanto más grande es, más visible resulta porque refleja mucha más luz. Por tanto, se detectaría con antelación", razona Galache. Otro grupo se encarga en paralelo de analizar desde ya todas las posibles respuestas ante una amenaza global, en función de los distintos escenarios: velocidad, tamaño, ángulo de entrada, material, etc.
Se está desarrollando una nueva escala de alertas que irá del 1 (el objeto estalla en la atmósfera) hasta el 6 ("destrucción global")

Escala propuesta por los expertos para alertar a la población. / IAWN

Los expertos se exigen transparencia para ganar la confianza de la población en general y de los líderes y los periodistas en particular. Pero también un lenguaje comprensible y en todos los idiomas. Y hoy por hoy, los datos referentes a todos los objetos espaciales potencialmente peligrosos están a disposición del público en las webs de muchos organismos científicos. Pero son números y referencias técnicas que solo unos pocos expertos lo entienden. "No es información, son datos. Discuto con otros colegas porque confunden las dos cosas. Cuando ves las noticias del tiempo, no quieres que te hablen de isobaras sino que te digan si es probable que llueva", resume Galache.

En ese contexto han creado una nueva escala de riesgos, denominada Broomfield (así se llama el pueblo en el que se reunieron la segunda vez, en septiembre), que servirá para jubilar otras escalas probabilísticas tan complejas como inútiles. La escala Bloomberg —inspirada en la de huracanes— se moverá entre la amenaza de tipo 1 (color verde, ver imagen), que sería algo así como el meteorito TC3 de Sudán, hasta la amenaza de tipo 6 (color negro) que implicaría una "destrucción global".

    Cuanto más daño puede hacer el asteroide, más grande es. Y cuanto más grande es, más visible resulta. Se detectaría con antelación", razona Galache

Además, otras de las recomendaciones del informe son evitar las comparaciones con bombas nucleares a la hora de explicar la fuerza del impacto, mantener encuentros periódicos con los medios y, sobre todo, tener una presencia online estable y unificada. Este mismo lunes se registró el dominio iawn.int para crear allí la web de este organismo. Les hubiera gustado comprar iawn.org pero pertenece a la Red Internacional de Mujeres Anglicanas, con quienes comparten las mismas siglas en inglés. Problemas de logística que no salen en las películas de Hollywood.

"De haber un riesgo sustancial digamos en el próximo año, la organización estaría suficientemente preparada para responder con información científica claramente articulada para los líderes políticos de los países afectados", asegura Laura Delgado López, experta en comunicación científica y coordinadora de esta reunión de IAWN. El horizonte es haberse establecido como un organismo de referencia dentro de cinco años. Para Delgado, deberían lograr una conciencia pública del peligro de los asteroides y cometas y preparar al planeta para evitar malas interpretaciones.

Por ejemplo, evitando las barreras culturales y religiosas. "A nosotros nos parecería lógico intentar destruir o desviar un cometa potencialmente destructor. Sin embargo, puede haber personas que crean que es una acción divina que hay que respetar", pone como ejemplo Galache. El mexicano Camacho mantiene una certeza con la que deben trabajar: "Lo que es seguro es que la Tierra volverá a ser impactada por un asteroide de dimensiones tales que destruya un pueblo, una ciudad o que cause daño a escala nacional o regional. Lo que no sabemos es cuándo".


Fuentes: ELPAIS.COM
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Gaia puede descubrir hasta 70.000 exoplanetas en 10 años

Satélite Gaia
El satélite europeo Gaia, lanzado en 2013, podría revelar decenas de miles de nuevos planetas, y proporcionar una mejor comprensión de su cantidad, variedad y distribución. Esta es la conclusión de un estudio publicado en 'The Astrophysical Journal', y elaborado por investigadores de la Universidad de Princeton y la Universidad de Lund (Suecia).

   Estos expertos han calculado que el satélite podría detectar hasta 21.000 exoplanetas --aquellos que se encuentran fuera del Sistema Solar-- durante su misión de cinco años prevista por la Agencia Espacial Europea (ESA). En este sentido, señalan que, si el proyecto se extiende a 10 años, Gaia podría detectar hasta 70.000 exoplanetas.

   Los investigadores apuntan en el trabajo que, igual de importante que el número de descubrimientos, son los tipos de planetas que esperan que detecte la sonda. Según apunta uno de los principales autores, Michael Perryman, existen mundos difíciles de encontrar por sus órbitas, de larga duración o invisibles desde la Tierra.

   Al respecto ha indicado que los instrumentos del satélite podrían revelar objetos que se consideran poco frecuentes en la Vía Láctea, como unos 25 o 50 planetas del tamaño de Júpiter que orbitan estrellas de baja masa, conocidas como enanas rojas. También existen planetas que orbitan en la dirección opuesta de sus compañeros en el sistema y pueden "inspirar años de investigación únicos", ha indicado Perryman.

   "No es sólo acerca de números. Cada uno de estos planetas está transmitiendo algunos detalles muy específicos, y muchos serán muy interesante a su manera", ha asegurado el investigador. "Gaia no sólo descubrirá toda una lista de planetas, además lo hará en un área que no se ha explorado a fondo hasta el momento", ha apuntado.

Fuentes: EUROPAPRESS.ES
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La sonda de ‘Rosetta’ cumplirá siete horas de caída libre al suelo del cometa

El descenso del módulo europeo 'Philae' al núcleo del 67P/Churyumov-Gerasimenko, el 12 de noviembre, es una maniobra de alto riesgo que nunca se ha intentado

Ilustración comparativa de tamaño del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko con la ciudad de Los Ángeles. / ESA /anosmicovni

A las 9.35 (hora peninsular española) del próximo 12 de noviembre, comenzará una nueva y arriesgada aventura de la historia de la exploración espacial: el módulo Philae se separará en ese momento de la sonda Rosetta que está dando vueltas alrededor del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, e iniciará un descenso de siete horas de duración en caída libre hasta llegar al suelo del núcleo cometario. Nunca hasta ahora se ha intentado una maniobra así y las experiencias de descenso de robots adquiridas en Marte o incluso en la luna Titán de Saturno no sirven de mucho porque el pequeño núcleo del cometa, a diferencia de esos objetos del Sistema Solar visitados in situ por artefactos terrestres, apenas tiene gravedad, señalan los especialistas de la Agencia Europea del Espacio (ESA) que tienen calculada al milímetro toda la operación. Y se hará a unos 450 millones de kilómetros de la Tierra, en un objeto del Sistema Solar que ahora está entre las órbitas de Júpiter y de Marte.

“Empezamos las operaciones científicas de Rosetta el pasado 7 de mayo, cuando la sonda iba acercándose al cometa [llegó el 6 de agosto]”, ha señalado Matt Taylor, responsable científicos de la misión. El núcleo cometario tiene un volumen de unos 25 kilómetros cúbicos y está “predominantemente” cubierto de polvo. “La temperatura media allí es de 70 grados centígrados bajo cero, con picos de hasta 40 bajo cero, y suda 300 mililitros de agua por segundo”, comenta el científico.

El coma, la envoltura de gas y polvo que se desarrolla al irse acercando el objeto al Sol, mide ya 19.000 kilómetros de largo. En cuanto a la composición, “el perfume del cometa es de azufre, amoniaco, metano y alcohol”, resume Taylor. Los instrumentos científicos de la Rosetta seguirán tomando datos a medida que el 67P/Churyumov-Gerasimenko siga viajando en dirección a la estrella (su máxima aproximación será el verano que viene) y la misión, en principio, terminará en diciembre de 2015.

La nave Rosetta, con 11 instrumentos científicos a bordo más el módulo de descenso, partió de la Tierra en marzo de 2004 y recorrió 6.400 millones de kilómetros (parte de ellos en hibernación) hasta su cita con el cometa. En la misión, con un coste de 1.300 millones de euros, participan varios equipos científicos españoles y cinco empresas del sector.

'Philae' pesaba cien kilos en la Tierra, que no serán más de 10 gramos en el cometa dada la escasa atracción gravitatoria.

“El Philae se separará de la Rosetta con una velocidad de 18 centímetros por segundo, que será de 95 centímetros pos segundo en el momento del contacto con la superficie del cometa”, ha explicado esta mañana Laurence O´Rourke, coordinador de operaciones científicas de la misión en ESAC, el centro de la ESA en Madrid. El Philae se comunicará con la Rosetta y esta enviará toda la información a la Tierra. Las señales, viajando a la velocidad de la luz, tardarán 28 minutos y 20 segundos en llegar a las antenas de recepción, ha explicado este experto.

Así, el horario de acontecimientos el próximo 12 de noviembre tendrá los picos de emoción en el centro de control a las 10.03 (hora peninsular española), cuando deberá llegar la señal que indique que el módulo se separó correctamente casi media hora antes, y a las 17 horas, cuando se tendrá el primer dato del contacto con el suelo. Entre medias irán llegando datos de cómo se ejecuta la secuencia de descenso y la información –incluidas fotos- que vayan tomando varios instrumentos sobre gravedad, campo magnético, polvo y plasma.

“El lugar elegido para el aterrizaje, denominado J, está en la cabeza del cometa y el de reserva, C, en el cuerpo”, ha señalado O´Rourke. La sorprendente forma de 67P/Churyumov-Gerasimenko, desconocida hasta que ha llegado allí la sonda espacial europea, recuerda a los científicos a un pato de goma con dos lóbulos pegados, uno bautizado el cuerpo y otro la cabeza. El núcleo del cometa mide unos cuatro kilómetros de diámetro máximo. La Rosetta dará un leve impulso a la sonda de descenso (al desenroscarse una especie de tornillos y, si no funciona este método, con un muelle que se soltará mediante unos dispositivos pirotécnicos) cuando este a 22,5 kilómetros de la superficie del cometa.

El lugar J tiene buena iluminación, es una superficie más o menos llana y tiene rasgos interesantes para los científicos. Pero aunque sea el lugar más idóneo no está exento de riesgos: puede haber rocas (bloques de hielo y polvo), o una inclinación excesiva en algún punto, apunta O´Rourke. Como 67P/Churyumov-Gerasimenko tiene tan poca gravedad, los ingenieros han tenido que dotar al Philae de dispositivos para agarrarse al suelo del cometa, ya que si no, rebotaría y saldría despedido al espacio de nuevo: unos arpones en las patas desplegadas deben garantizar la sujeción inmediata, ayudados por un propulsor en la parte superior del módulo que lo aplastará contra el suelo.

El Philae mide 0,85x0,85 metros de lado, 1,3 de altura y 1,46 de largo con las patas desplegadas, y pesaba cien kilos en la Tierra, que no serán más de 10 gramos en el cometa dada la escasa atracción gravitatoria, han comentado los científicos de ESAC. Si todo va bien, el módulo de descenso puede funcionar hasta tres meses tomando imágenes y datos de la composición del suelo (incluso lleva un taladro para perforar hasta 20 centímetros de profundidad y tomar muestras) y explorando las propiedades de la superficie y la subsuperficie. “Esperábamos que fuera un sitio con mucho hielo y ha resultado ser un sitio cubierto con mucho polvo”, ha declarado O´Rourke.

El Philae se separará de la Rosetta con una velocidad de 18 centímetros por segundo.

Los instrumentos de a bordo podrán buscar allí aminoácidos, que no serían un indicador directo de vida, pero sí de un entorno idóneo, apunta de la misión otro científico, Nicolás Altobellí. Esto podría ayudar a despejar dudas respecto a la hipótesis que apunta a los cometas como vehículos en los que podría viajar la vida en el Sistema Solar y en los que hubiera podido llegar a la Tierra.

La nave Rosetta está ahora dando vueltas al cometa, a ocho kilómetros de distancia sobre la superficie y completando un rodeo completo cada cuatro días. Cuando está a 30 kilómetros, tarda un par de semanas, han explicado los especialistas de ESAC. Un total de 25 ingenieros y físicos se ocupan de la operación científica de la misión (76 personas en total en los distintos centros europeos implicados), ha señalado Miguel Pérez de Ayúcar, científico de Rosetta.


Fuentes: EL PAIS.COM
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