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Los científicos que creen posible que el universo que nos rodea no sea real

¿Somos reales? ¿Vivimos en un universo creado? The Matrix articuló esta narrativa como ninguna otra película lo había hecho antes.
Escena de "The Matrix"
¿Eres real? ¿Y yo?

Algunos físicos, cosmólogos y otros científicos no tienen problema hoy en día en contemplar la posibilidad de que todos estemos viviendo dentro de una simulación computarizada gigante, como en la famosa película de finales de los años 90, The Matrix.

Nos rebelamos por instinto ante esa idea, por supuesto. Todo se siente demasiado real como para ser una simulación.

Pero piensa por un momento el extraordinario progreso que ha habido en computación y tecnologías de la información en décadas recientes.

Las computadoras nos han dado juegos de increíble realismo, así como simuladores de realidad virtual muy persuasivos. Es más que suficientemente para ponerse paranoico.

¿Cómo diferenciar entre la realidad y una simulación? ¿E importa en realidad en cuál de las dos vivimos?

    La nueva y misteriosa partícula que puede cambiar lo que sabemos del Universo
    ¿Cómo será el fin de nuestro universo?

El universo es un experimento

La idea de que somos parte de una simulación tiene algunos simpatizantes de alto perfil.
Una imagen artística del Big Bang
¿Quién o qué creó nuestro universo? Una pregunta sin respuesta definitiva.
En junio del 2016 el empresario en tecnología Elon Musk señaló que las probabilidades de que estuviéramos viviendo en una realidad objetiva eran "una en mil millones".

En esa misma línea, tanto Alan Guth, del Instituto de Tecnología de Massachusetts, en Estados Unidos, como el gurú de las máquinas inteligentes, Ray Kurzwell, sugieren que "a lo mejor todo nuestro universo es un experimento de ciencia de un estudiante de secundaria en otro universo".

Ninguno de ellos cree que somos seres físicos atrapados en una realidad falsa, como en The Matrix. En cambio, hay al menos dos formas en que es posible que el universo que nos rodea no sea real.

El cosmólogo Alan Guth de MIT ha sugerido que el universo puede ser una especie de experimento de laboratorio, concebido por cuenta de un Big Bang artificial por alguna inteligencia superior.

Una vez formado, creó su propia burbuja de tiempo-espacio. Pero si creemos en esta teoría, el universo resultante sería perfectamente real, aunque se hubiese originado por un proceso artificial.

El segundo escenario, en cambio -al que se adhieren personalidades como Musk-, sugiere que los humanos somos seres completamente simulados: poco más que información manipulada por una gran computadora, como los personajes de un videojuego.

En este Universo no hay escape al estilo Matrix: este es el lugar donde vivimos y es nuestra única oportunidad de vivir.

Pero, ¿por qué creer esta posibilidad tan rebuscada? La respuesta es sencilla: ya recreamos el mundo a través de la realidad virtual.

No solo realizamos simulaciones para los videojuegos, sino también para investigaciones científicas. ¿Quién dice que dentro de poco no seremos capaces de crear seres virtuales que muestren señales de conciencia?
Una persona frente una pared de circuitos de computación
Las supercomputadoras cada vez son más poderosas.
Si alguna vez alcanzamos ese nivel, estaremos desarrollando una enorme cantidad de simulaciones, más allá de nuestro mundo "real".

¿No es posible entonces que un ser inteligente en otra esquina del universo haya llegado ya a ese punto?
Un mundo virtual

El filósofo Nick Bostrom, de la Universidad de Oxford, ha definido tres posibilidades en relación con este escenario:

1.- Las civilizaciones inteligentes nunca llegan a desarrollarse a un nivel tan elevado como para producir estas simulaciones, porque quizás se erradican a sí mismas de la faz de la tierra.

2.- Una civilización llegó a tener la capacidad para hacer estas simulaciones, pero por alguna razón decidió no realizarlas.

3.- Hay una probabilidad abrumadora de que estemos viviendo en una simulación.

¿Cuál de estas tres opciones es la más probable?
Una imagen artística que simula el origen del universo
Los científicos han simulado el "nacimiento" del universo. Y muchas otras cosas.
El astrofísico y ganador del premio Nobel, George Smoot, señaló que no hay razones sólidas para creer en las opciones 1 y 2.

Es cierto que la humanidad se ha causado una gran cantidad de problemas. Por ejemplo, está el cambio climático, las armas nucleares y la posibilidad de una extinción masiva. Pero ninguno de ellos tiene por fuerza que ser terminal.

Adicionalmente, no hay nada que sugiera que simulaciones verdaderamente detalladas, en la que los agentes se experimentan a sí mismos como reales y libres, sean imposibles en principio.

Smoot agrega que, dado el conocimiento alcanzando en este momento sobre la existencia de otros planetas, sería el colmo de la arrogancia pensar que somos la inteligencia más avanzada del universo.

¿Qué hay de la opción 2? Smoot piensa que también es improbable. Después de todo, una de las razones por las que hacemos simulaciones hoy es para conocer mejor el mundo real; para hacerlo mejor y salvar vidas. Son motivos éticamente indiscutibles para continuar recreando la vida.

Con esos argumentos solo nos queda la opción 3: probablemente estamos en una simulación.
Cómo demostrarlo

Una de las formas de averiguar si estamos viviendo en una simulación es buscar fallas en el programa que la produce.
Una mano humana y otra hecha de píxeles que se tocan
¿Seremos, al final, no más que una simulación computarizada?
Por ejemplo, encontrar inconsistencias en las leyes de la física.

También pueden hallarse errores debido al redondeo de cifras en las computadoras, como sugirió una vez el experto en inteligencia artificial Marvin Minsky.

Por ejemplo, cada vez que un evento tiene varios resultados posibles, sus probabilidades deben sumar 1. Si detectamos que no es así, algo debe estar mal.

Para otros científicos, la prueba de que estamos en una realidad virtual radica en el Universo mismo: todo está diseñado para que encaje perfectamente.

Incluso la menor alteración de las fuerzas naturales habría hecho del átomo una partícula inestable, o habría hecho imposible la vida en la Tierra.

La mecánica cuántica ha dado con toda clase de cosa extraña. Por ejemplo, tanto la materia como la energía parecen granulares: como la pixelación de una pantalla, cuando la ves muy cerca.
Imagen artística mostrando gotas de agua muy cerca
El universo funciona con una precisión tal, que despierta suspicacias.

Otro poderoso argumento es que el Universo parece funcionar a través de líneas matemáticas, como si se tratara de un programa de computación.

Sin embargo, este argumento parece morderse la cola: si una superinteligencia estuviese administrando simulaciones en su propio mundo "real", se supone que lo haría basándose en principios físicos que rigen su universo, así como lo hacemos nosotros ahora con el nuestro.

En ese caso, la razón por la cual nuestro mundo es matemático no sería porque es administrado por una computadora, sino porque el mundo "real" también es así.

En todo caso, es muy difícil -si no imposible- encontrar evidencia sólida que demuestre que estamos en una simulación.

En palabras de Smoot, quizás nunca lo sabremos, porque nuestra mente no está lista para afrontar esa tarea.

Después de todo, diseñas a unos agentes en una simulación para que funcionen dentro de unas reglas, no para que las subviertan.
Realidad cuántica

En el fondo de este debate reposa una idea que quizás disminuya la preocupación por determinar si solo somos información manipulada por una gigantesca computadora.
Fórmulas matemáticas en una pizarra
En su raíz, puede que el universo sea pura matemática.
Para algunos físicos, eso es lo que el mundo real es, en cualquier caso.

Cada vez más, la teoría cuántica está siendo formulada en términos de información y computación. Algunos especialistas creen que, en su nivel más fundamental, puede que la naturaleza no sea matemática pura, sino información pura: como los ceros y los unos de las computadoras.

Al respecto, el reconocido físico John Wheeler propuso que todo lo que pasa, desde la interacción de partículas hacia arriba, es en cierta forma computación.

"Si uno mira las entrañas del Universo -la estructura de la materia en su escala más pequeña- se da cuenta que no son más que bits realizando operaciones digitales locales", dice Seth Lloyd, del Instituto Tecnológico de Massachusetts.

Esto nos lleva al meollo del asunto. Si la realidad es sólo información, entonces nosotros no somos más o menos "reales" si estamos en una simulación o no. En cualquiera de los casos, información es todo lo que podemos ser.

Casi con absoluta certeza Elon Musk no va por ahí diciéndose que todas las personas que ve son construcciones hechas por computadoras que procesan data codificada por su propia conciencia.

En parte porque es imposible mantener esa imagen por mucho tiempo en nuestras cabezas, y porque también en el fondo sabemos que la única noción de realidad que vale la pena tener es la que experimentamos, y no algún hipotético mundo detrás de todo.

El concepto del "mundo como simulación" toma una vieja diatriba filosófica y le pone el traje de la tecnología. Eso no hace daño nadie: simplemente nos anima a examinar nuestras asunciones y preconcepciones.
Imagen que representa la física cuántica
El mundo cuántico es vago e indeterminado.

Pero hasta que se pueda demostrar que distinguir entre lo que experimentamos y lo que es "real" se traduce en una diferencia entre lo que observamos o hacemos, nuestra noción de la realidad no cambia de manera significativa.

A principios del siglo XVIII el filósofo George Berkeley argumentaba que el mundo era una mera ilusión.

Y para cuestionar esta idea, el vivaz escritor inglés Samuel Johnson exclamó: "yo refuto eso", y pateó una piedra.

En realidad, Johnson no refutó nada. Sin embargo, puede que se le haya ocurrido la respuesta correcta.

Fuentes: http://www.bbc.com/
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Científicos demuestran que el alma no muere

Los científicos de renombre internacional dicen que pueden probar la existencia del alma.

Científicos demuestran que el alma no muere

El doctor Stuart  Hameroff, que es emérito en el Departamento de Anestesiología y Psicología así como Directivo del Centro de los Estudios de Conciencia de la Universidad de Arizona, en la ciudad de Tucson, Estados Unidos, y su colega, Sir Roger Penrose, físico matemático en la Universidad de Oxford, en el Reino Unido,  desde 1996 han estado trabajando en una teoría cuántica de la conciencia, que determina que nuestras almas están contenidas en estructuras llamadas microtúbulos, que viven en nuestras células cerebrales.

    La idea nace de que el cerebro es una computadora biológica, con cien billones de neuronas cuyas conexiones sinápticas actúan como redes de información.

Las conclusiones del estudio apuntan a que nuestras experiencias de conciencia son el resultado de los efectos de la gravedad cuántica en los microtúbulos, un proceso que llaman reducción objetiva orquestada (Orch-­OR).


Científicos demuestran que el alma no muere.


Hasta ahora había un cierto consenso científico en considerar que la consciencia emergió como una propiedad de los organismos biológicos durante la evolución. Sería, por tanto, una adaptación beneficiosa que confiere una ventaja evolutiva a las especies conscientes. En cambio, la teoría Orch OR afirma que la consciencia es una característica intrínseca de la acción de un universo no computable.

    Según un reportaje publicado por el Daily Mail, en una experiencia cercana a la muerte, por ejemplo, los microtúbulos pierden su estado cuántico, pero la información dentro de ellos no se destruye. Es decir, que en términos comprensibles, el alma no muere, sino que vuelve al universo.

El Dr. Hameroff explicó ampliamente su teoría en un documental narrado por el connotado actor Morgan Freeman, llamado “Through the wormhole” (A través del agujero de gusano), que fue emitido por el canal Science de Estados Unidos.

En este documental el doctor Hameroff declaró que:

    Cuando “el corazón deja de latir, la sangre deja de fluir, los microtúbulos pierden su estado cuántico. La información cuántica en los microtúbulos no se destruye; no puede ser destruida; simplemente se distribuye y se disipa por el universo”.

Y añadió que “si el paciente es resucitado, esta información cuántica puede volver a los microtúbulos y el paciente dice “Tuve una experiencia cercana a la muerte”. Si el paciente muere, “sería posible que esta información cuántica exista fuera del cuerpo indefinidamente, como un alma”

El Dr. Hamerof cree que las nuevas ideas sobre el papel de la física cuántica en los procesos biológicos como la navegación en pájaros, ayudan a confirmar la teoría.

Ambos científicos, de renombre internacional, se suman pues a la idea de la existencia del alma, como el Dr. Rick Strassman  que cree que la entrada del alma en el cuerpo humano se produce a través de la glándula pineal.



Fuentes: http://www.mundotkm.com
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Últimas noticias (científicas) sobre extraterrestres

Investigadores dan un nuevo enfoque a la famosa ecuación de Drake y dicen que las probabilidades de que nunca haya existido otra civilización inteligente además de la nuestra son asombrosamente bajas

La ecuación de Drake, arriba. La de los investigadores de Rochester, abajo, elimina algunas variables - Universidad de Rochester

¿Estamos solos en el Universo? Es la pregunta del millón, que ha cumplido medio siglo sin que nadie pueda dar, todavía, una respuesta concluyente en ningún sentido. La famosa ecuación de Drake fue la primera en intentar contestarla con un cálculo de probabilidades. Esta fórmula matemática, propuesta por el readioastrónomo Frank Drake en 1961, intentaba estimar la cantidad de civilizaciones en nuestra galaxia que podrían emitir señales de radio. Para ello, tenía en cuenta varios factores, como la formación de estrellas adecuadas en una galaxia, el número de éstas que tienen planetas en su órbita o la fracción de esos planetas donde la vida inteligente puede haber desarrollado una tecnología.

Investigadores de la Universidad de Rochester en Nueva York han dado un nuevo enfoque a la ecuación, teniendo en cuenta los recientes descubrimientos de planetas fuera del Sistema Solar. Sus cálculos no intentan saber si ahora hay alguien más en el Universo, sino si pudo haberlo alguna vez o, más exactamente, cuál es la posibilidad de que, desde su origen, nosotros seamos los únicos seres tecnológicos que lo hayamos ocupado. Sus resultados no dejan lugar a dudas: las posibilidades de que la especie humana haya formado la primera civilización avanzada del Universo son asombrosamente bajas.

Los investigadores señalan que la ecuación de Drake tiene tres grandes incertidumbres. «Desde hace mucho tiempo sabemos cuántas estrellas existen aproximadamente. Pero no sabíamos cuántas de esas estrellas tenían planetas que podrían albergar vida, con qué frecuencia podría evolucionar la vida y conducir a seres inteligentes, y cuánto tiempo pueden durar las civilizaciones antes de extinguirse», plantea Adam Frank, profesor de Física y Astronomía en la Universidad de Rochester y coautor del trabajo. «Gracias al satélite Kepler de la NASA y otras búsquedas, ahora sabemos que aproximadamente una quinta parte de las estrellas tienen planetas en zonas habitables, donde las temperaturas podrían albergar vida tal como la conocemos. Así que una de las tres grandes incertidumbres ha sido reducida».

Sin embargo, la tercera gran pregunta -cuánto pueden sobrevivir las civilizaciones- es todavía completamente desconocida. «El hecho de que los seres humanos hayan tenido tecnología rudimentaria desde hace aproximadamente diez mil años no nos dice realmente si otras sociedades durarían tanto tiempo o tal vez mucho más», explica el investigador.

Frank y su colega Woodruff Sullivan, del departamento de Astronomía y Astrobiología de la Universidad de Washington, descubrieron que podían eliminar ese término por completo de la ecuación simplemente ampliando la pregunta. «En lugar de preguntar cuántas civilizaciones existen ahora, nos preguntamos '¿somos la única especie tecnológica que ha surgido?'», dice Sullivan. «Este cambio de enfoque elimina la incertidumbre de la duración de la civilización y nos permite hacer frente a lo que llamamos la cuestión cósmica arqueológica, cuántas veces en la historia del Universo la vida ha evolucionado hasta un estado avanzado».

De esta forma, los científicos calcularon la posibilidad de un Universo donde la humanidad ha sido el único experimento de civilización y otro donde otros han llegado antes que nosotros. «Con el uso de este método podemos decir exactamente cómo de baja es la probabilidad de que nuestra civilización sea la única que haya producido el Universo. Lo llamamos la 'línea del pesimismo'. Si la probabilidad real es mayor que la línea del pesimismo, entonces probablemente ha habido una especie tecnológica antes».
En busca de un contacto

¿El resultado? Mediante la aplicación de los nuevos datos de exoplanetas al Universo como un todo, Frank y Sullivan encontraron que la civilización humana sería única en el Cosmos sólo si las probabilidades de una civilización en desarrollo en un planeta habitable son inferiores a aproximadamente una en 10.000 millones de billones, o una parte en 10 elevado a 22. Ese resultado «es increíblemente pequeño», dice Frank. «Para mí, esto implica que es muy probable que otras especies inteligentes que producen tecnología se hayan desarrollado antes que nosotros. Piénselo de esta manera. Antes de nuestro resultado usted sería considerado un pesimista si se imaginaba que la probabilidad de que se desarrolle una civilización en un planeta habitable fuera, digamos, una en un billón. Pero incluso esa conjetura implica que lo que ha sucedido aquí en la Tierra con la humanidad ha sucedido, de hecho, ¡otras 10.000 millones de veces más de la historia cósmica!».

Para volúmenes más pequeños los números son menos extremos. Por ejemplo, otra especie tecnológica probablemente ha evolucionado en un planeta habitable en nuestra propia Vía Láctea si las probabilidades en contra son mejores que una entre 60.000 millones.

Sin embargo, la posibilidad de que podamos entablar diálogo parece muy escasa. «El Universo tiene más de 13.000 millones de años», dice Sullivan. «Eso significa que incluso si ha habido un millar de civilizaciones en nuestra galaxia, si viven sólo el tiempo de la nuestra, diez mil años, entonces probablemente ya están extintas. Y otras no van a evolucionar hasta que nosotros nos hayamos ido. Para que tengamos muchas posibilidades de éxito en la búsqueda de otra civilización tecnológica activa 'contemporánea', en promedio, tienen que durar mucho más que nuestra vida presente».

«Teniendo en cuenta las grandes distancias entre las estrellas nunca podremos tener una conversación con otra civilización de todos modos», dice Frank. Pero incluso si no podemos comunicarnos, el nuevo resultado tiene, a juicio de sus autores, una gran importancia científica y filosófica, y también un aspecto práctico. A medida que la humanidad se enfrenta a su crisis de sostenibilidad y cambio climático, podemos preguntarnos si otras civilizaciones pasaron por un cuello de botella similar y qué oportunidades . Como dice Frank, «ni siquiera sabemos si es posible tener una civilización de alta tecnología que dure más de unos pocos siglos».
Fuentes: ABC.ES
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El universo se expande más rápido de lo que se pensaba

El universo se está expandiendo a un ritmo más acelerado de lo que se creía. Esto genera un problema: la continuación de esta expansión dará lugar a la refrigeración de todo el universo, llegando a ser demasiado frío como para albergar vida, y con la detención del tiempo.

Los científicos ahora tratan de conocer más sobre la velocidad de expansión para calcular el tiempo que le queda a nuestro ‘hogar’.
El estudio que afirma que el universo se expande más rápidamente fue publicado en arXiv, y creen que se trata de un 8% a lo antes pensado. Esto podría significar que nuestro conocimiento sobre la materia oscura es menos robusta de lo que creíamos.
“Creo que hay algo en el modelo cosmológico estándar que no entendemos”, afirma Adam Riess, astrofísico de la Universidad Johns Hopkins, uno de los descubridores de la materia oscura y autor principal de este estudio.
Según la nueva investigación, el universo se expande a una velocidad de 73 kilómetros por segundo por megapársec, no 67,3 como se estimaba. Para medir la tasa de expansión se utiliza la referencia de las “candelas estándar”, unas fuentes de luz como las estrellas o las supernovas, y que son muy útiles ya que, a medida que el universo se expande, los astrónomos pueden averiguar su velocidad viendo la alteración de la luminosidad de estos objetos.
A pesar de la atracción gravitatoria generada por la materia, y el efecto de unión proporcionada por la materia oscura, el universo ha seguido creciendo a un ritmo acelerado desde el Big Bang. Los expertos sugieren que es debido a la misteriosa energía oscura, que constituye el 68 por ciento del universo, y que aún no se ha demostrado directamente, sus efectos son evidentes: hay algo que está ‘empujando’ el ‘tejido’ del espacio-tiempo, obligando a que ‘todo’ se aleje de lo demás.

Fuentes: http://www.nature.com
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El ‘Hubble’ fotografía la galaxia más lejana del universo

El telescopio espacial toma imágenes de una galaxia que existió cuando el cosmos solo tenía 400 millones de años y hacía poco que era visible.

El Hubble fotografía la galaxia más lejana del universo. El Telescopio Espacial Hubble ha fotografiado la galaxia más lejana hasta la fecha

El Telescopio Espacial Hubble, el observatorio espacial más potente del mundo, es además una máquina del tiempo. Esta semana, se ha hecho público que ha logrado tomar imágenes de la galaxia más lejana jamás vista. La luz que ahora recoge el Hubble nos muestra aquel objeto tal y como era cuando el universo tenía solo 400 millones de años (ahora tiene más de 13.000), poco después de que las primeras estrellas y cuásares reionizasen el cosmos y comenzasen a hacerlo visible.

La galaxia, bautizada como GN-z11, es 25 veces más pequeña que la Vía Láctea y tiene solo un 1% de su masa en estrellas. Sin embargo, en aquella galaxia juvenil se estaban formando estrellas a un ritmo 20 veces superior.

Los científicos están sorprendidos con el hallazgo. Marijn Franx, de la Universidad de Leiden (Holanda), afirma en un comunicado del Hubble que su “trabajo previo sugería que estrellas tan brillantes no deberían existir en una etapa tan temprana del universo”. Las teorías sobre la evolución del universo tienen dificultades para explicar cómo solo 200 o 300 millones de años una galaxia pudo acumular la masa de mil millones de soles. El ritmo de formación de estrellas tuvo que ser frenético.

Ivo Labbe, también de Leiden, explica que descubrimientos como este muestran que aún se desconoce mucho sobre aquel universo infantil. “Aún es un misterio cómo se formó GN-z11. Probablemente estamos viendo la primera generación de estrellas formándose alrededor de agujeros negros”, concluye.


Fuentes: ELPAIS.COM
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Solsticio de invierno: Llega la noche más corta del año, y la más larga

La noche del 21 al 22 de diciembre será la más larga del 2015 en el hemisferio norte y la más corta en el hemisferio sur.

   
El segundo solsticio de 2015 será el 22 de diciembre (a las 05:48h, hora peninsular española). Los solsticios son los momentos del año en los que el Sol alcanza su mayor o menor altura aparente en el cielo, y la duración del día o de la noche son las máximas del año, respectivamente. Este comportamiento es, además, inverso en cada hemisferio, por lo que éste será el solsticio de invierno en el hemisferio norte, y de verano en el hemisferio sur.

En la región al norte del Círculo Polar Ártico no saldrá el Sol, mientras que, en la región al sur del Círculo Polar Antártico, el Sol no se pondrá

Esto es así porque las estaciones dependen de la inclinación del eje de rotación de la Tierra respecto al plano de su órbita, y no de la mayor o menor distancia entre nuestro planeta y el Sol. Por ello, las estaciones están invertidas entre ambos hemisferios, pues cuando tenemos el día más largo en uno (y, por tanto. más horas de radiación y más concentrada), sucede lo opuesto en el otro.

El motivo de que los solsticios no ocurran exactamente el mismo día y a la misma hora cada año es  que el periodo orbital terrestre no es exacto: toma 365,2425… días en realizar un giro completo alrededor del Sol. En gran parte, esto es compensado mediante la introducción de los años bisiestos (2016, por cierto, lo es), pero siguen existiendo pequeñas diferencias horarias que hacen saltar en ocasiones un día.

 Planteemos algunas cuestiones extremas que pueden resultar ilustrativas. Por ejemplo, ¿qué ocurriría si el eje de rotación de la Tierra fuese perpendicular al plano de su órbita? Pues que el Sol siempre saldría exactamente por el Este y se pondría exactamente por el Oeste, y que las noches y los días durarían siempre lo mismo. En el caso de la Tierra, esto sólo ocurre dos días al año, los que denominamos equinoccios. Otra consecuencia notable es que no tendríamos estaciones.

Las estaciones están 'invertidas' entre ambos hemisferios: el mismo solsticio de invierno en el hemisferio norte es el solsticio de verano en el hemisferio sur

Sin embargo, la Tierra está inclinada unos 23 grados y medio y, por lo tanto, los días y las noches se suceden variando su duración de forma progresiva. En los equinoccios, la duración del día y de la noche es exactamente igual, y el Sol sale exactamente por el Este y se pone exactamente por el Oeste. Luego el Sol saldrá más al norte o al sur, hasta alcanzar una posición extrema en la que nuestra estrella parece detenerse y regresar de nuevo a la posición original. Este es el denominado solsticio, del latín solstitium o "Sol quieto". El proceso se repite de forma análoga en el sentido opuesto. Es precisamente este efecto el que permitió a Eratóstenes determinar el radio de la Tierra.

En una fecha tan señalada están ocurriendo cosas curiosas en el planeta. En la región al norte del Círculo Polar Ártico no saldrá el Sol, mientras que, en la región al sur del Círculo Polar Antártico, el Sol no se pondrá y permanecerá en el cielo girando alrededor del observador. En los polos (de forma alterna) no saldrá el Sol hasta el equinoccio, siendo de día durante seis meses seguidos de otros seis meses de noche. Otro lugar menos frío pero igualmente único es, en este caso, el Trópico de Capricornio. En él, el Sol pasará exactamente por la vertical el medio día de este solsticio, lo que ocurrirá en el Trópico de Cáncer en el próximo solsticio, dentro de seis meses.

En todas las civilizaciones, el ser humano ha sido capaz de determinar estas efemérides mediante la observación del firmamento

Los solsticios o equinoccios no necesitan de altísima tecnología para su determinación. Un palo o unas piedras, además de nuestra metódica observación del cielo (el Sol en este caso), son suficientes para determinar la fecha. Las civilizaciones más antiguas (incluso extremadamente aisladas, como puede ser la de la Isla de Pascua) ya conocían estas efemérides perfectamente, existiendo festejos relacionados con los mismos en casi todas las civilizaciones. Incluso hay quien propone que en la Edad de Piedra podrían haber poseído ya este conocimiento. La astronomía suele estar relacionada con gran número de festividades en nuestra cultura. Al igual que la Luna llena marca las fechas de la Semana Santa y de los Carnavales, puede que la Navidad o la noche de San Juan estén relacionadas con los solsticios, festejos posiblemente heredados de festividades paganas. Será difícil confirmar o desmentir este punto.

Permítanme aprovechar esta ocasión para desearles un feliz solsticio y una próspera nueva órbita.

Fuentes: elpais.com
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“Es posible que la vida regrese a Marte”

El responsable de exploración planetaria de la NASA está convencido de que se descubrirá vida fuera de la Tierra durante la próxima década. 
La exploración espacial puede ser muy tediosa. Años de negociaciones para conseguir el dinero necesario, cálculos exhaustivos para colocar la sonda en el planeta deseado, recogida de datos sobre percloratos, porcentajes de nitrógeno en la atmósfera o movimientos orbitales. Pero después, todos esos datos gélidos pasan por la cabeza de personas como James Green, que los convierten en respuestas a cuestiones existenciales.

Green, que ha estado en Madrid para contar los últimos hallazgos sobre Plutón invitado por la Obra Social La Caixa y el Planetario de Madrid, es director de la División de Ciencias Planetarias de la NASA y expresa una convicción casi temeraria en que va a seguir ofreciendo ese tipo de respuestas. “Les he dicho a todos los científicos planetarios que planeo ser el director de ciencias planetarias como soy ahora cuando encontremos vida más allá de la Tierra, en los próximos diez años”.
Hitos recientes de la exploración espacial

    El primer viaje de la humanidad a Plutón
    La NASA halla nuevas pruebas de agua líquida en Marte

Pregunta. ¿Qué es lo más sorprendente de lo que nos ha mostrado el paso de la sonda New Horizons por Plutón?

Respuesta. Plutón es un objeto menor que nuestra Luna, y cuando miramos objetos similares en el Sistema Solar, las superficies, habitualmente, están llenas de impactos. Esperábamos ver un cuerpo lleno de cráteres, un mundo muerto, no uno activo. Vimos algo completamente diferente, increíble. Vimos enormes casquetes polares, en forma de corazón. Estos hielos son glaciares y se han trasladado por la superficie, arrasando los cráteres y fluyendo hacia valles. También hemos visto que tiene atmósfera, que es mucho más tenue que la nuestra, pero es significativa. En esa atmósfera se forman unas moléculas de carbono que llamamos "tolines" que se precipitan, como la lluvia. Si estuvieses en Plutón, verías nieve, algo que no sucede en la Luna.

Además, en Plutón hay distintos tipos de hielo. Vemos agua helada que forma montañas, así que debe haber algún tipo de actividad en Plutón que ha permitido que la corteza haya cambiado y se haya movido. Vemos glaciares, que son de nitrógeno. Está tan frío que el gas acaba por convertirse en un sólido. También vemos metano helado. Hay hielos de monóxido de carbono en cantidades importantes. Todo esto corresponde a un mundo activo, no a un mundo muerto, y esa es la gran sorpresa, que algo tan pequeño y tan lejano sea tan activo geológicamente.

    Un nuevo cambio climático puede hacer que parte de sus antiguos océanos vuelvan a Marte"

P. ¿Hay más interés en esa región del Sistema Solar después de esta visita?

R. El cinturón de Kuiper, más allá de Plutón, se llama así porque Gerard Kuiper, en los años 50 del siglo pasado, propuso que debería haber escombros más allá de los planetas gigantes, restos de la creación de nuestro Sistema Solar. Pero hasta los 90 no empezamos a ver objetos más allá de Plutón. Ahora creemos que hay decenas de miles de objetos ahí fuera y hemos encontrado 1500. La controversia sobre si Plutón es un planeta o no comenzó con el descubrimiento de un planeta que se llama Eris, mucho más lejos y mayor que Plutón, pero ahora que hemos sobrevolado Plutón, sabemos que es ligeramente mayor que Eris, alrededor de cincuenta kilómetros más.

P. ¿Hay otros objetos que está estudiando la NASA que también nos pueden contar la historia sobre el origen del Sistema Solar?

R. Entre Marte y Júpiter, en el cinturón de asteroides, hay cientos de miles de objetos, casi todos rocosos, pero también hay algunos de hielo. En algún momento pensamos que estos objetos eran restos de otros mayores que colisionaron y dejaron estos escombros, pero resulta que no es cierto. Estos objetos están tratando en realidad de convertirse en un planeta, pero Júpiter, que tiene una gravedad enorme, se lo impide. En esta región está Ceres, que sabemos que no fue creado donde está. Es probable que fuese creado en una zona más alejada, más allá de Neptuno. Es probable que sea un objeto del cinturón de Kuiper, como Plutón, y que viajó hacia el interior.

    El 60% del agua de la Tierra puede proceder de más allá de Plutón"

Esta idea de que los planetas se mueven y no se formaron en el lugar en el que se encuentran hoy es relativamente nueva. Comenzó a plantearse a partir de nuestro conocimiento sobre los exoplanetas. Vemos algunos sistemas solares en los que hay júpiteres gigantescos en órbitas alrededor de su Sol más cerca de lo que está Mercurio. No se pueden haber formado allí. Se tienen que haber formado más lejos para después migrar hacia el interior de su sistema planetario.

Ahora entendemos un poco mejor las dinámicas de los sistemas solares, y una de ellas se llama resonancia gravitatoria. Sucede cuando los planetas que se forman y se trasladan alrededor de una estrella se dan tirones y empujones cuando se cruzan. Algunas veces, estos tirones y empujones son tan grandes que pueden sacar a un planeta de su órbita. Eso es lo que les pasa a estos júpiteres.

Por cada sistema solar donde vemos estos planetas inmensos cerca de su estrella hay un planeta que ha sido expulsado de su sistema solar. Ahora sabemos que hay planetas sin estrella, que están vagando por la galaxia. Y eso es parte del proceso de formación planetaria.

P. ¿Esto también ha pasado en nuestro Sistema Solar?

R. Tenemos modelos matemáticos en los que probamos si es posible que los planetas de nuestro Sistema Solar se hayan formado dónde están ahora, y Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno no se pueden formar dónde están hoy. Hemos decidido probar a formarlos más cerca, todos en el interior de la órbita de Saturno, y cuando hacemos eso, sí funciona. Las interacciones gravitatorias empujan a Júpiter hacia el interior y Júpiter empuja a los demás planetas hacia el exterior. Y eso ocurre en nuestros modelos alrededor de 800 millones de años después de la formación de los planetas. Cuando empujan hacia fuera, lo que está ahí es el cinturón de Kuiper. Todos esos cuerpos helados fueron atraídos por la fuerza de la gravedad. y entonces se precipitaron sobre todo el interior del Sistema Solar. Durante ese evento creemos que bombardearon la Tierra, Venus, Marte, y trajeron una cantidad significativa de agua y otros gases. Así, nuestro planeta puede tener agua que procede de los confines del Sistema Solar, de más allá de Plutón. Se calcula que hasta el 60% del agua de nuestro planeta puede venir de ese evento.

    Plutón es un mundo activo, y esa es la gran sorpresa, que algo tan pequeño y tan lejano sea tan activo geológicamente"

Ahora sabemos que nuestro Sistema Solar ha cambiado significativamente y las resonancias gravitatorias siguen sucediendo. Una de ellas es la que sucede entre Júpiter y Mercurio, y habrá un momento en el que esa resonancia será tan grande que Mercurio será expulsado de su órbita y del Sistema Solar. Cuando eso suceda es mejor que estemos al otro lado del Sol.

En muy poco tiempo hemos descubierto planetas que orbitan otras estrellas, resonancias orbitales que moldean sistemas solares y una región entera como el cinturón de Kuiper. Y hemos descubierto, quizá, cómo se trajo la vida a este planeta, junto a su agua. Todo en muy pocos años.

P. ¿Qué tipo de vida se puede encontrar en Marte?

R. Será microbiana, porque eso es lo que probablemente sobrevive hoy. Pero hace tiempo, Marte se parecía a la Tierra. Hace 3.000 millones de años Marte tenía mucho agua, océanos. Dos tercios de su hemisferio norte estaban sumergidos en agua, y en algunos sitios con más de kilómetro y medio de profundidad. Tenía nubes, lluvia, ríos que fluían y llegaban al océano; un ciclo hidrológico completo. Así que no hay razón para pensar que Marte no albergó vida entonces. Después, un cambio climático masivo convirtió un mundo acuático en un mundo seco como es hoy. Pero eso podría volver a cambiar. En unos mil millones de años, la temperatura de Marte se incrementará en unos siete grados, y esto derretirá los casquetes de CO2, que creará un efecto invernadero que derretirá el agua helada y hay mucha en Marte. Y parte de esos océanos volverán, y es posible que la vida regrese a Marte.

El Pais.com
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La NASA ofrece más pruebas sobre los misteriosos ‘geoglifos de la estepa’

Unas extrañas figuras geométricas aparecidas en Kazajistán, que solo se pueden distinguir desde el aire, podrían tener hasta 8.000 años.Hallado un colosal monumento megalítico junto a Stonehenge

el Cuadrado Ushtogaysky en Kazajistán
Desde lo alto de los cielos de Kazajistán, la tecnología espacial ha revelado un antiguo misterio oculto en el suelo.

Las imágenes por satélite de una estepa recóndita y pelada en el norte del país revelan geoglifos colosales: figuras geométricas de cuadrados, cruces, líneas y anillos del tamaño de varios campos de fútbol, que solo se pueden distinguir desde el aire. Según los cálculos, las más antiguas se remontan hasta 8.000 años.

La figura más grande, cerca de un yacimiento neolítico, es un cuadrado gigante formado por 101 montículos, cuyas esquinas están conectadas por una cruz diagonal, y tiene una extensión mayor que la Gran Pirámide de Keops. Otra figura es una especie de esvástica de tres brazos, acabados en zigzag en sentido contrario a las agujas del reloj.

Estos geoglifos (como mínimo 260 —entre montículos, zanjas y terraplenes— dispuestos en cinco formas básicas), en la región de Turgai, en el norte de Kazajistán, fueron descritos el año pasado en una conferencia de arqueología celebrada en Estambul como unas obras únicas y desconocidas hasta la fecha.

La figura más grande, cerca de un yacimiento neolítico, tiene una extensión mayor que la Gran Pirámide de Keops

Localizados en Google Earth por Dmitriy Dey, un economista kazajo amante de la arqueología, en 2007, los denominados "geoglifos de la estepa" siguen resultando profundamente enigmáticos y prácticamente desconocidos para el resto del mundo.

Hace dos semanas, en lo que constituye la mayor señal hasta la fecha de interés oficial por investigar los yacimientos, la NASA publicó imágenes de satélite de algunas de las figuras, tomadas desde unos 700 kilómetros de altura . “Nunca había visto nada semejante; me parece extraordinario”, comenta Compton J. Tucker, un experimentado científico de la biósfera que trabaja para la NASA en Washington y que envió las imágenes, tomadas por DigitalGlobe, un proveedor de imágenes por satélite, a Dey y a The New York Times.

Ronald E. LaPorte, científico de la Universidad de Pittsburgh que ayudó a difundir los hallazgos, define la participación de la NASA como “de enorme importancia” a la hora de movilizar apoyos para una investigación más minuciosa. La pasada semana, la NASA puso en la lista de tareas de los astronautas de la Estación Espacial Internacional el tomar fotografías espaciales de la región. “Puede que la tripulación tarde un tiempo en obtener imágenes de su yacimiento, pues estamos a merced de los ángulos de elevación solar, las restricciones meteorológicas y el calendario de la tripulación”, escribía Melissa Higgins, miembro del Departamento de Operaciones de la Misión, a LaPorte en un correo electrónico.

Las imágenes tomadas por la NASA se suman a la amplia investigación que Dey recopiló este año en una conferencia en PowerPoint, traducida del ruso al inglés.

La NASA ha pedido a los astronautas de la Estación Espacial Internacional que tomen imágenes de las figuras

“No creo que la intención fuera que las observasen desde el aire”, explica Dey, de 44 años, en una entrevista desde su ciudad, Kostanay, y descarta las conjeturas descabelladas sobre alienígenas y nazis; mucho antes de la llegada de Hitler, la esvástica era un elemento de diseño antiguo y casi universal. Su teoría es que las figuras construidas a lo largo de líneas rectas sobre elevaciones constituían “observatorios horizontales para seguir los movimientos del sol naciente”.

Los científicos sostienen que Kazajistán, una vastísima exrepública soviética rica en petróleo que comparte frontera con China, se ha movido con lentitud a la hora de investigar y proteger los hallazgos, y apenas ha difundido noticias sobre ellos. “Me preocupaba que pudiese ser un fraude”, reconoce LaPorte, profesor emérito de epidemiología en Pittsburgh, que el año pasado se topó con un informe sobre los hallazgos mientras investigaba enfermedades en Kazajistán.
Sin protección de la Unesco

Con la ayuda de James Jubilee, un exfuncionario estadounidense dedicado al control de armas y ahora coordinador de ciencia y tecnología en materia sanitaria de Kazajistán, LaPorte se puso en contacto con Dey a través del Departamento de Estado, y sus imágenes y documentación pronto les convencieron de la autenticidad y relevancia de los geoglifos. Buscaron fotos de KazCosmos, la agencia espacial del país, y presionaron a las autoridades locales para que solicitaran la protección urgente de los yacimientos a la Unesco, pero sin suerte hasta la fecha.
Esvástica de Turgai
Esvástica de Turgai
La esvástica de Turgai. / DigitalGlobe / NASA

En el periodo cretácico, hace 100 millones de años, la región de Turgai estaba dividida por un estrecho que iba desde el actual Mediterráneo al Océano Ártico. Las tierras fértiles de la estepa eran un destino para las tribus de la Edad de Piedra en busca de terrenos de caza, y la investigación de Dey indica que la cultura mahandzhar, que floreció allí entre el 7.000 y el 5.000 a. C., podría tener relación con las figuras más antiguas. Sin embargo, a los científicos les sorprende que una población nómada se quedase en un mismo lugar el tiempo necesario para talar y disponer los árboles de los terraplenes, y para sacar del fondo de los lagos el sedimento con el que construir los enormes montículos, que en un principio tenían entre dos y tres metros de alto y ahora tienen un metro de alto y unos 12 de ancho.

Persis B. Clarkson, arqueólogo de la Universidad de Winnipeg que vio algunas de las imágenes de Dey, explica que estas figuras y otras similares en Perú y Chile están cambiando la concepción que tenemos sobre los primeros nómadas.

“La idea de que estos pueblos pudiesen reunir el número de personas necesario para emprender proyectos de grandes dimensiones, como crear los geoglifos de Kazajistán, ha hecho que los arqueólogos reconsideren profundamente la naturaleza y los ritmos de la organización humana a gran escala y compleja, como precursora de las sociedades sedentarias y civilizadas”, explica Clarkson.

“Se dedicó un esfuerzo ingente” a las estructuras, según confirma también Giedre Motuzaite Matuzeviciute, arqueóloga de la Universidad de Cambridge y profesora visitante de la Universidad de Vilnius, en Lituania, que el año pasado estuvo en dos de los yacimientos. Matuzeviciute afirma que no estaba convencida de definir las estructuras como geoglifos —un término aplicado a las enigmáticas líneas de Nazca, en Perú, que representan animales y plantas— porque los geoglifos “se conciben como arte, más que como objetos con una función”.

Varias de las figuras podrían ser observatorios solares del estilo de Stonehenge, en Inglaterra, y las torres Chanquillo, en Perú

Matuzeviciute y dos arqueólogos de la Universidad de Kostanay, Andrey Logvin e Irina Shevnina, debatieron sobre las figuras en el encuentro de arqueólogos europeos celebrado en Estambul el año pasado.

Al no haber material genético para analizar, pues ninguno de los dos montículos en los que se ha excavado es una tumba, Matuzeviciute explica que usó la luminiscencia estimulada ópticamente —un método para medir la cantidad de radiación ionizante— con el fin de analizar el material de construcción, y descubrió que uno de los montículos se remontaba al 800 a. C. Otros estudios preliminares dataron las primeras obras como de hace más de 8.000 años, lo que podría convertirlas en las creaciones más antiguas de este tipo halladas hasta la fecha. Otros materiales apuntan a fechas en la Edad Media.

Dey sostiene que, según algunas teorías, varias de las figuras podrían ser observatorios solares del estilo de Stonehenge, en Inglaterra, y las torres Chanquillo, en Perú.

“Todo está vinculado por el culto del sol”, explica Dey, que habla en ruso por Skype a través de un intérprete, Shalkar Adambekov, estudiante de doctorado de la Universidad de Pittsburgh.

Fue un descubrimiento por accidente. En marzo de 2007, Dey estaba en su casa viendo un programa del Discovery Channel, Pirámides, momias y tumbas, y recuerda que se dijo: “Hay pirámides por todo el mundo. En Kazajistán también debería haber”.

Acto seguido, empezó a buscar imágenes de Kostanay y sus alrededores en Google Earth. No había pirámides, pero, según cuenta, unos 320 kilómetros al sur de la ciudad vio algo igual de intrigante: un cuadrado gigante de más de 275 metros de lado, formado por puntitos y atravesado por una X punteada.
Anillo Bestamskoe
Anillo Bestamskoe
Imagen del anillo Bestamskoe. / DigitalGlobe / NASA

Al principio Dey pensó que podía tratarse de una antigua instalación soviética, quizá uno de los experimentos de Nikita Jruschov de cultivar tierra virgen para la producción de pan. Sin embargo, al día siguiente, Dey localizó una segunda figura gigante, la esvástica de tres brazos con las puntas ornamentadas, de unos 90 metros de diámetro. Antes de que acabara ese año, Dey había encontrado otros ocho cuadrados, círculos y cruces. En 2012 ya eran 19, y ahora tiene registrados 260, entre ellos varios montículos con dos líneas descendientes, llamadas “bigotes” o “mostacho”.

Antes de emprender la búsqueda de las figuras en el terreno, Dey preguntó a los arqueólogos kazajos si tenían constancia de estas formas. Recibió un no por respuesta. En agosto de 2007, llevó a Logvin y a otros científicos hasta la figura más grande, ahora conocida como Cuadrado de Ushtogaysky, en honor a la aldea más cercana.

“Era difícil, dificilísimo, comprenderlo desde el suelo”, recuerda. “Las líneas se dirigen hacia el horizonte, es imposible imaginarse de qué figura se trata”.

    No podemos excavar todos los montículos, sería contraproducente. Necesitamos tecnología moderna, como la que hay en Occidente”

Cuando excavaron en uno de los montículos no encontraron nada. “No era un cenotafio, donde hay pertenencias del fallecido”, explica. Sin embargo, no muy lejos de allí encontraron objetos de un asentamiento neolítico de entre 6.000 y 10.000 años de antigüedad, entre ellos varias puntas de lanza. Ahora, explica Dey, “el plan es construir una base de operaciones”.

“No podemos excavar todos los montículos, sería contraproducente”, dice. “Necesitamos tecnología moderna, como la que hay en Occidente”. LaPorte afirma que Dey, sus compañeros y él han intentado usar drones, como hace el Ministerio de Cultura peruano, para trazar mapas y proteger los yacimientos antiguos.

Pero el tiempo es un enemigo, sostiene Dey. Este año, una figura denominada Cruz de Koga resultó considerablemente dañada por los constructores de carreteras. “Y eso que fue después de que avisáramos a las autoridades”, subraya.

Fuentes: ELPAIS.COM
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¿Podría un astronauta solo sobrevivir en Marte?

La radiación o las sales del suelo serían un inconveniente serio para la supervivencia de un astronauta abandonado el planeta, como plantea la película 'Marte (The Martian)', que se estrena mañana


Imagen de la película 'The Martian'. / FOX

Si necesitásemos un planeta distinto de la Tierra para vivir, el único que nos daría alguna opción de supervivencia sería Marte. Los robots exploradores que han visitado aquel planeta nos han enviado imágenes de un mundo parecido a los desiertos terrestres, sin vegetación ni ríos a la vista, pero algo más acogedor que la espléndida desolación que encontraron los astronautas cuando llegaron a la Luna. Desde que a finales del siglo XIX el astrónomo italiano Giovanni Schiaparelli descubrió los canales que surcaban el planeta rojo, aquel mundo ha capturado la imaginación de los terrícolas y en él se concentraron las esperanzas de encontrar vida extraterrestre. La llegada de las primeras sondas a Marte y el intento fallido de las Viking de encontrar vida microscópica enfriaron un poco los ánimos en torno a un planeta mucho más hostil para la vida que cualquier desierto terrestre.

Desde que el astrónomo italiano Giovanni Schiaparelli descubrió los canales que surcaban el planeta rojo, aquel mundo ha capturado la imaginación de los terrícolas

Según explica Victorino Parro, vicedirector del Centro de Astrobiología (INTA-CSIC) de Madrid, “aquella decepción cambió la manera de plantear las misiones a Marte, y ahora se trata de avanzar en el conocimiento de las condiciones que el planeta ofrece para la vida, con objetivos que se puedan cumplir, antes de lanzarse a buscar la vida en sí y arriesgarse a que suceda algo parecido a lo que pasó con las Viking”. Esta cautela no ha impedido que se sigan enviando sofisticadas misiones a Marte, para estudiarlo desde la órbita, pero también con robots sobre la superficie. Junto a estos proyectos, algunos como el explorador Curiosity que alcanzan los 2.500 millones de euros de inversión, las agencias espaciales mundiales, y en particular la NASA, siguen trabajando para lograr los apoyos necesarios con los que enviar una misión tripulada a aquel planeta.

Mientras los ingenieros y los políticos se ponen de acuerdo en la mejor manera para llevar a humanos a un desierto abrasado por la radiación a millones de kilómetros de distancia, la ficción puede hacer más llevadera la espera. Mañana viernes se estrena en España Marte (The Martian), de Ridley Scott. En esta historia, basada en la novela de Andy Weir El Marciano, se cuenta la epopeya de Mark Watney, un astronauta interpretado por Matt Damon que, tras ser dado por muerto, se queda solo en Marte. Abandonado por sus compañeros y sin un medio de transporte para regresar a la Tierra, se da cuenta de que tiene que asumir que es hombre muerto o apañárselas para sobrevivir durante cuatro años hasta la llegada de la siguiente misión de exploración marciana. Watney elige vivir y sabe que solo la ciencia le dará alguna posibilidad de escapar de aquel mundo.

En un evento organizado en el Centro de Astrobiología de Madrid (CAB) con motivo de la Semana del Espacio, el astronauta Pedro Duque comentaba que las peripecias de Watney le hicieron sonreír por momentos debido a su similitud con las situaciones que se pueden vivir en una misión espacial. Sin embargo, también reconocía que el entorno al que se tendría que enfrentar una persona abandonada en suelo de aquel planeta sería aún más hostil de lo que se muestra en la película. Una de las más importantes es que Marte es algo más que un desierto seco y helado.
Un planeta que conquistar

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La Tierra cuenta con un potente campo magnético producido por su núcleo de hierro, situado a más de 3.000 kilómetros de profundidad. Esa barrera protectora desvía parte de la radiación que barre el espacio y que resulta dañina para los seres vivos. Se sabe que Marte contaba con un intenso campo magnético parecido al terrestre, pero desapareció hace 4.000 millones de años, 500 después de la formación del planeta. Sin ese escudo, el planeta rojo está sometido a un intenso bombardeo radiactivo, que obligaría a los exploradores humanos a llevar algún tipo de indumentaria que les protegiese. Según comentaba Pedro Duque, con el traje de astronauta de Watney, la prolongada exposición a la radiación le condenaría en poco tiempo a sufrir intensas mutaciones y cáncer. Este es el motivo por el que algunos de los diseños para las futuras colonias marcianas sean subterráneos.

Otro de los importantes contratiempos que sufriría un naúfrago en Marte sería la comida. Watney es botánico y debe aplicar todo su talento para producir patatas con las que sobrevivir hasta la llegada de una misión de rescate. Sin cuestionar las habilidades del astronauta de Ridley Scott, que vive su aventura en un futuro no muy lejano, en la actualidad aún queda mucho por aprender para convertir el desierto marciano en un entorno más o menos fértil.

Algunos estudios han mostrado que plantas como los tomates pueden germinar en una recreación del suelo marciano y el uso de desechos humanos podría servir para aportar los nutrientes que faltan en Marte. No obstante, algunos aspectos de la composición de aquel terreno harían difícil el cultivo de suficientes plantas para alimentar a un humano. Uno de los venenos escondidos en el suelo es, precisamente, el que hace posible que exista agua líquida en aquel planeta. Los percloratos son un tipo de sales que harían posible que el agua fluyese a temperaturas por debajo de cero, pero también resultan tóxicas para los vegetales.

Marte carece del campo magnético que protege a la Tierra de la radiación espacial

Para solventar este contratiempo, además de desarrollar técnicas para limpiar el suelo, se está trabajando con plantas transgénicas capaces de obtener alimento y sobrevivir en terrenos extremos. Estas capacidades se suelen obtener a partir de los genes de microorganismos capaces de obtener alimento o energía en condiciones imposibles para otros seres vivos.

Junto la falta de nutrientes o la toxicidad de algunos elementos de la tierra en Marte, cultivar vegetales terrestres en aquel planeta supondría enfrentarse a una gravedad mucho menor que la de nuestro planeta. Con un tercio del efecto gravitatorio terrestre, en Marte es posible que un volcán como el monte Olimpo crezca hasta los casi 25 kilómetros de altitud. Esas dimensiones en la Tierra le harían caer bajo su propio peso y es previsible que la menor gravedad también condicionaría el crecimiento de plantas acostumbradas al efecto gravitatorio terrestre.

Por último, el pequeño agricultor atrapado en Marte también debería sufrir la falta de luz solar. En la superficie de nuestro planeta vecino, solo se recibe la mitad de luz del Sol que en la Tierra, una cantidad que se reduciría aún más si se necesita proteger los cultivos dentro de un invernadero.

Marte es, en definitiva, un mundo que en las imágenes que conocemos puede parecer inhóspito, pero que en la realidad lo es aún más. Esto no intimida a astronautas como Duque o a científicos como los del CAB. Todos reconocen las dimensiones del reto, pero consideran que se puede afrontar, siempre con la misma herramienta a la que el astronauta Watney se agarra para salir con vida del planeta rojo: la ciencia.

Fuentes: ELPAIS.COM
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¿Viajaremos en el tiempo?

La cuestión de la naturaleza del tiempo es fundamental en la física moderna
Regreso al Futuro 2015
Reproducción de escenas de 'Regreso al futuro' en Sao Paulo, el pasado 17 de octubre. / Miguel Schincariol (AFP)

 En todo el mundo se celebra hoy la figura de Marty Mcfly y su Delorean, un viajero en su máquina del tiempo, en versión ochentera, de aquella historia mucho más seria de H.G. Wells, que imaginó una Máquina del tiempo con el inconfundible aroma victoriano.

Como físico teórico, llevo varios días lidiando con las consabidas preguntas… ¿será posible?, ¿qué nos dice la ciencia seria? Tal vez este interés tenga que ver con el nuevo estilo de algunas superproducciones de Hollywood, como Gravity, Interstellar o The Martian, en las que se percibe un esfuerzo importante por respetar las leyes de la física en el desarrollo de las tramas, hasta el punto de que en ocasiones la ciencia se convierte en el héroe imprevisto de la historia.

No es el caso de Regreso al futuro que, desde el punto de vista de la ciencia, es más bien disparatada. En todo caso, la cuestión de la naturaleza del tiempo sí es fundamental en la física moderna y se pueden decir algunas cosas muy generales sobre la posibilidad del turismo temporal.

Lo primero que conviene recordar es que este mes hay un aniversario mucho más importante que el viaje al futuro del Delorean. El 25 de noviembre se cumplen 100 años desde que Einstein dio las últimas pinceladas a su gran obra: la teoría general de la relatividad. Sin duda, una de las joyas de la corona del intelecto humano, en la que Einstein describe las propiedades del espacio y el tiempo.

Lo que sabemos desde 1915 es que el espacio y el tiempo se mezclan entre sí en una entidad nueva llamada espacio-tiempo, que además es dinámica. Es decir, su estructura no está dada de una vez por todas, sino que depende de cuánta energía esté contenida en el espacio-tiempo. El espacio-tiempo se puede deformar, un hecho que nosotros percibimos como la fuerza de gravedad. Así que, cuanto más intensa sea la gravedad, más deformado está el espacio tiempo. El máximo se alcanza en los agujeros negros, que son una especie de sumideros de espacio-tiempo, pozos sin salida, que durante décadas fueron poco más que fórmulas en las pizarras de los teóricos, y hoy son esenciales para entender la astrofísica de estrellas y galaxias que podemos estudiar con telescopios.

El espacio y el tiempo se mezclan entre sí en una entidad nueva llamada espacio-tiempo, que además es dinámica

La realidad de la deformación del espacio-tiempo nos pone ante la posibilidad de hacerlo a nuestro antojo. Es decir, una máquina del tiempo funcionaría actuando sobre la estructura del espacio-tiempo. En este sentido, las más fáciles de imaginar son las máquinas para viajar al futuro: basta con montarse en una nave espacial suficientemente rápida, en la que el tiempo marcha más despacio según Einstein, de forma que a la vuelta el viajero se encuentra en el futuro. Esto es en principio posible, y las partículas elementales lo hacen todo el rato, cada vez que se pasean a altas velocidades, como ocurre por ejemplo en el acelerador de protones LHC del CERN. Claro que acelerar personas a velocidades próximas a la de la luz es mucho más difícil…

Otra posibilidad para viajar al futuro es pasarse unas vacaciones cerca de un agujero negro, como ocurre en la película “Interstellar”. El problema es que… están lejos y son peligrosos, pero… ¿y si nos fabricamos uno? Después de todo, cualquier máquina que deforme el espacio-tiempo y sea “portátil”, como un Delorean, seguramente tendrá pinta de agujero negro desde fuera, y por dentro sería un túnel con salida en otro lugar del espacio y otro momento del tiempo. Este tipo de construcciones se conocen como “agujeros de gusano” y son rutinarios para los frikis de la ciencia ficción. Lo que no se suele decir es que fabricar uno del tamaño del Delorean requeriría una energía equivalente a tomar 100 planetas como la Tierra y comprimirlos hasta que ocupan un espacio de unos… ¡dos metros de diámetro! Ciertamente complicado, y esto solo tiene en cuenta una de las entradas del túnel…

La principal ventaja de los agujeros de gusano es que tal vez permitirían viajar al pasado, algo mucho más difícil que viajar al futuro. De hecho, el viaje al pasado parece estar prohibido por las leyes de la física. Cada vez que uno imagina una situación con viaje al pasado, algo se vuelve inconsistente. Está el famoso problema de Mcfly, puedes impedir que tus padres se enamoren…un problema que se repite en detalle en el propio “diseño” de la máquina del tiempo. Por ejemplo, los agujeros de gusano tienden a desplomarse sobre el viajero. Para sostenerlos abiertos hace falta concentrar un montón de energía negativa, de un tipo que jamás hemos visto en las partículas elementales conocidas. Aun cuando esta energía negativa pudiera conseguirse de alguna manera, la sola irrupción del viajero en el interior del túnel produciría una perturbación que desplomaría sus paredes y arruinaría el viaje.

'Fabricar' un agujero de gusano del tamaño del Delorean requeriría una energía equivalente a tomar 100 planetas como la Tierra y comprimirlos hasta que ocupan un espacio de unos… ¡dos metros de diámetro!

En resumen: viajes al futuro, sí en principio, no en la práctica. Viajes de retorno, seguramente imposibles por principio. Esto es lo que podemos decir con las leyes de la física en la mano. Claro está que los guionistas de Hollywood no se detienen ante nada… si nuestro universo nos censura, siempre podemos imaginar que el viajero entra en otra dimensión, una especie de “universo paralelo” en el que las leyes de la física son diferentes, como ocurre en el interior del “Gargantúa” de “Interstellar”. El problema es que entonces el juego tiene unas reglas demasiado laxas para que interese a un físico teórico.

Otra posibilidad es jugar a ser dioses y darle la vuelta al tiempo a las bravas. En este caso la máquina del tiempo actuaría sobre todo el mundo: una gigantesca “moviola” que invertiría todos los procesos físicos excepto los del viajero, ya que no sería muy divertido que éste “olvidara” que viene del futuro. Pero el mundo es muy grande. Incluso si nos restringimos a actuar sobre la parte del mundo que puede entrar en contacto con el viajero, se trata de una esfera con tantos años luz como años de salto temporal queremos realizar. Hay muchísimos átomos en esa esfera gigantesca, y todos y cada uno de ellos deben ser delicadamente manipulados, igual que una mancha de café desparramado por la mesa, que se introduce ordenadamente en la taza volcada, con un movimiento coordinado que golpea la taza y la pone de pie suavemente, para acabar golpeando tu mano en el proceso exactamente inverso de ese descuido habitual… En resumen, el Dios capaz de invertir el tiempo en un universo necesita un ordenador mucho mayor que el propio universo para realizar el cálculo necesario, otra ley fundamental de la física que nos coloca en las fronteras de lo desconocido.

José Luis Fernández Barbón.  Investigador del Instituto de Física Teórica IFT UAM/CSIC, Madrid

Fuentes: ELPAIS.COM
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Una presencia extraña en una estrella lejana desata las especulaciones

Descubren una estrella con una serie de objetos orbitando a su alrededor que no tienen explicación con los modelos habituales y se habla incluso de vida inteligente.    “Pensar que estamos solos en el universo es como creer en milagros”

KIC 8462852 es una estrella extraña, o al menos ahora lo parece. Está a 1.480 años luz, muy lejos, pero se encuentra en nuestra propia galaxia. El Telescopio Espacial Kepler, pese a la distancia, ha recogido información que nos cuenta que a su alrededor orbitan una serie de objetos que no parecen exoplanetas. Kepler, que ya ha descubierto más de 4000 mundos fuera del Sistema Solar, es capaz de detectar minúsculas variaciones en el brillo de estrellas remotas. Si se observa un oscurecimiento que se produce a intervalos regulares, se puede interpretar que ha pasado un planeta por delante de la estrella. Después, una precisa medición del parpadeo permite realizar estimaciones sobre el tamaño del objeto.

En el caso de KIC 8462852, las oscilaciones de la luz sugieren que a su alrededor no orbitan uno o varios planetas corrientes. Más bien, parece que su entorno es un desbarajuste de objetos de distintos tamaños, que viajan a diferentes velocidades y no lo hacen en un plano más o menos fijo como en los sistemas planetarios comunes.

Un astrónomo plantea que se haya descubierto una estación solar orbital extraterrestre

Las noticias que nos trae Kepler desde aquella estrella singular tendrían una explicación relativamente sencilla si se tratase de un astro joven. Cuando un sistema solar se encuentra en formación y el tirón gravitatorio de la estrella aún no ha metido en vereda la materia que se acumula alrededor para organizarla en forma de planetas, se puede esperar un desorden como el observado. Sin embargo, las mediciones de radiación infrarroja son menores de la esperada en una estrella joven.

Esta es una de las hipótesis descartadas por un grupo de astrónomos en un artículo publicado hace un mes. En él, van desechando varias explicaciones para justificar las rarezas de KIC 8462852 y se quedan con una que, aunque aún con limitaciones, consideran la más plausible. Si fuese cierta, los objetos desorganizados que se ven en aquel sistema planetario serían una familia de cometas empujados hacia la estrella por el tirón gravitatorio de un segundo astro cercano.

Toda esta información, fruto del trabajo de voluntarios integrados en el proyecto Planet Hunters, ha tenido una segunda explicación más improbable, pero que ha causado mucho más revuelo. Según se explicaba esta semana en un artículo en The Atlantic, próximamente, Jason Wright, un joven astrónomo de la Universidad Penn State, va a publicar una interpretación alternativa a los guiños encontrados por los voluntarios en las imágenes recogidas por Kepler. Desde su punto de vista, las observaciones se podrían explicar por la presencia de megainfraestructuras creadas por algún tipo de civilización para aprovechar la energía de la estrella. Además, tanto Wright como Tabetha Boyajian, la investigadora de la Universidad de Yale responsable de Planet Hunters, quieren solicitar tiempo de uso del gran radio telescopio VLA, en Nuevo México (EE UU) para buscar ondas de radio originadas en algún artefacto creado por seres inteligentes.

La explicación más plausible hasta ahora habla de una familia de cometas

A David Barrado, investigador del CSIC y experto en mundos extrasolares, el planteamiento le parece “un ejercicio intelectual interesante”. Sin embargo, cree que es muy poco probable que esa explicación se ajuste a la realidad. “Las observaciones de Kepler son muy delicadas y, aunque son precisas, el análisis es complicado y puede haber muchos errores”, explica. “Por ejemplo, siempre se asume que las estrellas observadas en principio tienen una forma esférica, o que no tienen manchas, o que los planetas a su alrededor también son esféricos”, añade. Todas estas limitaciones hacen necesario mucho trabajo de análisis para interpretar bien los datos.

Barrado plantea además otra pregunta interesante. ¿De dónde sacaría aquella supuesta civilización extraterrestre la cantidad de materia necesaria para construir una planta de energía solar orbital tan grande como para verse a casi mil quinientos años luz de distancia? Como recuerda el investigador del CSIC, si fuésemos capaces de recoger toda la masa acumulada en el cinturón de asteroides, solo se contaría con un 3% de la masa de la Luna. Después de convertir la materia en una infraestructura descomunal, habría que ponerla en órbita, algo que requiere cantidades ingentes de energía, y después contar con que los efectos gravitatorios de la estrella o de otros planetas no hiciesen zozobrar semejante construcción.


Fuentes: EL PAIS.COM
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¿Ha descubierto la NASA vida en Marte?

La NASA ha hecho un llamamiento urgente para anunciar el mayor descubrimiento sobre el Planeta Rojo a través de un comunicado en su página web oficial. La Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) ha generado gran incertidumbre tras anunciar que dará detalles sobre un importante hallazgo para la ciencia.
Hallan en Marte huellas de agua del último millón de años
Hallan en Marte huellas de agua del último millón de años

Aunque no se han dado detalles sobre cuál sería este enigma, sí se ha programado  una conferencia de prensa para el lunes 28 de septiembre a las 11:30 am en el auditorio Webb James, en Washintong, EE UU, donde revelarán de qué se trata este misterio.

El evento será transmitido en vivo por el canal de Televisión de la NASA y en el sitio web oficial de la agencia. Además, habrá una breve sesión de preguntas y respuestas donde será posible enviar preguntas utilizando el ‘hashtag’ #AskNASA.

Jim Green, director de ciencia planetaria de la NASA, y Michael Meyer, jefe científico del Programa de Exploración de Marte, estarán entre los expertos presentes en la rueda de prensa.

Se cree que la Agencia Espacial podría anunciar que ha descubierto vida microbiana en el planeta vecino a la Tierra o que han hallado evidencias de agua que fluye.

En abril, el Curiosity Rover descubrió que el suelo estaba húmedo con salmuera (agua salada) líquida, que baja el punto de congelación. Y el mes pasado el vehículo - que ha estado en el Planeta Rojo los últimos tres años – ha identificado rocas de un metro bajo la superficie que contienen hasta cuatro veces más agua de la que se pensaba.

Fuentes: telecinco.es
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Comprueban la teoría de que el Universo se está desvaneciendo

Un equipo de científicos ha logrado establecer cuál será su fecha de caducidad, y han determinado, incluso, el momento en el que la última estrella se apague
Comprueban la teoría de que el Universo se está desvaneciendo
José Manuel Nieves
Imagen de campo profundo del telescopio espacial Hubble. En el futuro, las galaxias estarán tan lejos que no conseguiremos ver ninguna en el cielo

El Universo en que vivimos se desvanece. Es una realidad que los científicos conocen desde hace tiempo. Y un destino inevitable y hacia el que todo lo que vemos (planetas, estrellas, galaxias...) se dirige sin remedio.

Ahora, explorando hasta los más remotos confines del Universo observable, un equipo de científicos de la Universidad Occidental de Australia ha logrado establecer cuál será su fecha de caducidad, y han determinado, incluso, el momento en el que la última estrella se apague para siempre.

Analizando la luz que nos llega de galaxias distantes, los astrónomos se han dado cuenta de que, en la actualidad, el Universo en que vivimos es dos veces menos energético que hace «solo» dos mil millones de años. Una pequeña fracción de su edad, ya que surgió hace 13.700 millones de años. Aunque, según sus cálculos, no es necesario que nos preocupemos todavía, ya que el Universo, después de todo, se encuentra aún en la primera fase de su existencia.

De hecho, deberán pasar otros cien mil millones de años para que se vuelva un lugar oscuro, frío y sin estrellas que brillen en ninguna parte. O por lo menos eso es lo que afirmó el astrónomo Simon Driver, director de la investigación, durante la Asamblea General de la Unión Astronómica Internacional celebrada a finales de agosto en Hawaii.

La Ciencia sabe que el Universo se está apagando gradualmente desde principios de los años 90. Fue entonces cuando los astrónomos se dieron cuenta de que, tras el Big Bang, la expansión del Universo no ha ido ralentizándose, como era de esperar, sino que ha ido acelerándose cada vez más. Es decir, que a cada minuto que pasa la expansión del Universo es más rápida.

A nivel local, las nubes de polvo y gas se comprimen y calientan hasta convertirse en estrellas, que se juntan para formar galaxias según las leyes de la gravedad. Pero a medida que el Universo se va haciendo más y más grande, a la materia le resulta cada vez más difícil juntarse. Las galaxias, y las nubes de gas de las que nacen las estrellas, están cada vez más lejos unas de otras en un Universo que se expande continuamente y cada vez más deprisa.

De hecho, llegará un momento en que ya no puedan nacer nuevas estrellas y las que hay, si tienen la suerte de escapar de los enormes agujeros negros que duermen en el centro de muchas galaxias, se irán apagando poco a poco, a medida que vayan consumiendo el combustible que les permite arder y brillar en el cielo.

Para calcular la «fecha de caducidad» del Universo, Driver y su equipo han utilizado diez grandes telescopios para observar más de 200.000 galaxias en 21 longitudes de onda diferentes, desde el ultravioleta al infrarrojo. Se trata del mayor estudio jamás llevado a cabo sobre la naturaleza de la luz que llega a la Tierra procedente de esos cuerpos lejanos.

Comparando la luz que nos llega desde galaxias a distintas distancias (más lejos significa también más antiguo), el equipo de invesigadores se ha dado cuenta de que, en todas las longitudes de onda analizadas, esa luz emitida por las galaxias se ha ido haciendo cada vez más débil con el paso del tiempo. No importa en qué dirección decidieran hacer sus observaciones, el resultado era siempre el mismo. En todas partes, el Universo estaba perdiendo energía. Lo cual nos lleva inevitablemente a un punto en que toda la energía se disipe y se pierda para siempre.

Sin embargo, eso no garantiza, en absoluto, que el Universo vaya a durar otros cien mil millones de años. En ese tiempo, en efecto, podrían suceder otras cosas que aceleraran su final. Entre ellas, el Big Rip (el Gran Desgarro), que provocaría el final del Universo mucho antes de ese plazo.

En un claro contraste con lo que sucede con la materia ordinaria, la que forma las estrellas y galaxias que podemos ver, la densidad de la energía oscura (la supuesta fuerza responsable de que el Universo se expanda cada vez más rápido), no parece estar debilitandose en absoluto a medida que el Universo crece. Lo cual significa que su acción constante no se limitaría solo a impedir que se formen nuevas estrellas o que las galaxias se alejen cada vez más unas de otras, sino que, literalmente, las iría destrozando progresivamente, igual que a los planetas, los átomos y las partículas que los componen, hasta conseguir que cada partícula individual esté infinitamente lejos de todas las demás.

Sin embargo, sabemos aún demasiado poco sobre la energía oscura como para estar seguros de que el Gran Desgarramiento se producirá realmente. Lo que si es cierto es que, si todo sigue como hasta ahora, llegará un momento en que no seamos capaces de ver ni una sola galaxia en el cielo, ya que estarán demasiado alejadas incluso para los mejores telescopios del futuro. Después, cada galaxia dependerá exclusivamente de la materia que contiene, que no podrá renovarse y que se irá consumiendo poco a poco, hasta que la última estrella de la última galaxia se apague para siempre.



Fuentes: ABC.ES
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“Ningún objeto va a impactar contra la Tierra en los próximos 100 años”

La NASA se ve obligada a desmentir un rumor viral que asegura que un asteroide va a destruir parte del continente americano en septiembre.

La NASA tuvo que salir al paso ayer de los rumores extendidos por numerosos blogs, vídeos y publicaciones web, que están afirmando que un asteroide impactará la Tierra en algún momento entre el 15 y el 28 de septiembre. Entre esas fechas, según asegura un rumor que se ha vuelto viral, habrá un impacto -"evidentemente" cerca de Puerto Rico, dicen- llevando la destrucción a las costas de los Estados Unidos y el Golfo de México, así como a América Central y del Sur.

"No hay ninguna base científica, ni una pizca de evidencia, de que un asteroide o cualquier otro objeto celeste impactará la Tierra en esas fechas", dijo Paul Chodas, gerente de la oficina de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA en el Laboratorio de Propulsión a Chorro en Pasadena, California, en un comunicado.

De hecho, las observaciones de este programa indican que no ha habido asteroides o cometas observados que pudieran afectar a la Tierra en ningún momento en el futuro previsible. Todos los asteroides potencialmente peligrosos tienen una probabilidad de menos del 0,01% de impactar contra la Tierra en los próximos 100 años.

La oficina de objetos cercanos a la Tierra en el JPL es un grupo clave involucrado con la colaboración internacional de astrónomos y científicos que vigilan en el cielo con sus telescopios, en busca de asteroides que podrían acercarse a nuestro planeta y predecir sus trayectorias a través del espacio para el próximo futuro. Si hubiera alguna observación sobre cualquier cosa que se dirigiera a nuestro planeta, "Chodas y sus colegas lo sabrían", asegura el comunicado de la NASA.

"Si hubiera cualquier objeto lo suficientemente grande como para hacer ese tipo de destrucción en septiembre, habríamos visto algo ya", declara. Otra cosa que Chodas y su equipo saben es que esta no es la primera vez que se ha hecho una "salvaje afirmación sin fundamento" de que un objeto celeste está a punto de impactar la Tierra, "y por desgracia, probablemente no será la última". Parece ser uno de los temas favoritos de la World Wide Web, indica el comunicado.

    Si hubiera cualquier objeto lo suficientemente grande como para hacer ese tipo de destrucción en septiembre, habríamos visto algo ya"

En 2011 hubo rumores sobre el llamado "día del juicio final" del cometa Elenin, que nunca planteó ningún peligro de dañar a la Tierra y se dividió en una corriente de desechos pequeños en el espacio. Después surgieron las afirmaciones de Internet que rodean el final del calendario maya el 21 de diciembre de 2012, insistiendo en que el mundo se acabaría con un gran impacto de un asteroide.

Este mismo año, se ha dicho que los asteroides 2004 BL86 y 2014 YB35 tenían peligrosas trayectorias cercanas a la Tierra, pero sus sobrevuelos cercanos a nuestro planeta en enero y marzo fueron sin incidentes, destaca la agencia espacial estadounidense. "Una vez más, no hay evidencia existente de que un asteroide o cualquier otro objeto celeste esté en una trayectoria de impacto contra la Tierra", dice Chodas. "De hecho, ni uno solo de los objetos conocidos tiene alguna posibilidad creíble de golpear nuestro planeta durante el próximo siglo", ha concluido.

Fuentes: ELPAIS.COM
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La NASA halla el primer planeta en zona habitable similar a la Tierra

La Agencia estadounidense lo ha calificado como "un primo, más grande y más viejo, de la Tierra"
La NASA halla el primer planeta en zona habitable similar a la Tierra.


La Agencia Nacional de Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos (NASA) ha anunciado el hallazgo del primer planeta que orbita en la zona habitable de una estrella similar al Sol, lo que lo convierte en un firme candidato a albergar vida y en un planeta "primo" de la Tierra.

El Kepler-452b fue detectado por el telescopio espacial Kepler, que analiza cambios en la intensidad de la energía emitida por una estrella, considerando frecuencia y reducción de luminosidad, para confirmar la existencia de planetas.

Jon Jenkins, jefe de análisis de datos de la misión Kepler, ha explicado en rueda de prensa que el planeta es un 60% más grande que la Tierra, por lo que la gravedad en su superficie sería dos veces la del nuestro. No obstante, su tamaño permite a los científicos adelantar que el planeta es rocoso, probablemente con una atmósfera más densa y con una importante concentración de volcanes activos.

El planeta recibe un 10% más energía de su estrella que la Tierra, ya que el astro está en un estadio más avanzado de su vida, por lo que emite más brillo y es más grande.

La NASA lo ha calificado como "un primo, más grande y más viejo, de la Tierra". "Este es hasta ahora el planeta que más se asemeja a la Tierra y algo que podemos llamar hogar", ha explicado uno de los científicos del programa.

La órbita alrededor de su estrella es bastante similar a la de la Tierra, ya que el Kepler-452b completa su año en 385 días. No obstante, el "primo" de la Tierra se encuentra a 1.400 millones de años luz.

La NASA considera como la zona habitable de un sistema solar la franja en la que la temperatura permitiría la existencia de agua en estado líquido en un planeta.

Hasta el momento, el más prometedor hallazgo de un planeta parecido a la Tierra era el Kepler-186f, con un tamaño muy parecido a nuestro planeta, pero que orbita alrededor de una estrella enana, mucho menos cálida que el Sol.


Fuentes: CADENASER.COM
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Cómo será el fin del Universo

Los científicos apuntan a varios desenlaces fatales como la «muerte térmica», la Teoría de la Relatividad, la «energía oscura» o el «Big Change»
Cómo será el fin del Universo
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Según los expertos consultados por BBC.com nuestro destino final será la Gran Congelación, seguida por el Gran Cambio y, finalmente, una Gran Implosión.

La Tierra es un planeta más del Sistema Solar, cuya estrella el Sol es únicamente una entre las cientos de millones que se estima que existen en el Universo. Ante tamaña pequeñez es casi imposible imaginar el final del universo, pero BBC.com se ha atrevido a especular y ha elaborado cuatro teorías al respecto:

Muerte térmica
Nuestros primeros datos sobre el fin del universo provienen de la termodinámica, es decir, el estudio del calor. Galaxias como la M74 se están alejando de nosotros. La termodinámica advierte que «la muerte térmica se acerca».

La muerte térmica del universo no es un infierno ardiente. Se trata, en cambio, de la desaparición de todas las diferencias térmicas. Una vez que el universo alcance la muerte térmica, todo quedará limitado a la misma temperatura y no habrá más vida.

Todas las estrellas morirán, casi toda la materia se descompondrá, y sólo quedará una amalgama de partículas y radiación. Incluso la energía de esa «masa» desaparecerá con el tiempo, debido a la expansión del universo. Al final, este se congelará, terminando frío, muerto y vacío, lo que se conoce como el «Big Freeze»: la Gran Congelación.

Teoría de la Relatividad
Hace 100 años, la teoría de la relatividad general de Albert Einstein sugirió que el universo podría tener un destino todavía más dramático. Según Einstein, matería y energía se distorsionan en el espacio y el tiempo. Esta relación entre espacio-tiempo y materia-energía se extiende al universo entero, determinando su propio destino final.

De acuerdo a esta teoría, el universo debía estar extendiéndose o contrayéndose, pero nunca podría permanecer con el mismo tamaño. Einstein llegó a esta conclusión en 1917, pero hasta a él mismo le resultó difícil creer su propio descubrimiento y maquilló su teoría.

La teoría del «Big Bang» o la Gran Explosión: la idea de que el universo comenzó siendo algo increíblemente pequeño, pero se expandió increíblemente rápido. El destino del universo se podría definir, entonces, respondiendo una simple pregunta: ¿Continuará expandiéndose y -de ser así- a qué velocidad?

La respuesta a esta pregunta depende de la cantidad de materia que hay en el universo. Cuanta más materia, hay más gravedad, que une todos los elementos y ralentiza la expansión. En principio, y a no ser que la materia rebase un umbral crítico, el universo continuará expandiéndose para siempre y, en un momento dado, sufrirá el efecto de la muerte térmica, congelándose.

Pero si hay demasiada materia, entonces la expansión podría detenerse. Es en ese momento cuando el universo comenzaría a contraerse, haciéndose cada vez más pequeño, caliente y denso, para finalmente convertirse en un infierno compacto, una suerte de «Big Bang» a la inversa: el «Big Crunch», o la Gran Implosión.

Energía oscura
La energía oscura es una fuerza desconocida que actúa de manera muy diferente a la de cualquier otro tipo de energía en el cosmos. Todavía no sabemos con seguridad de qué se trata, pero sabemos que un 70% de la energía del universo es energía oscura, y que ésta crece cada día.

Este tipo de energía controla el cosmos y tiende a acelerar la expansión del universo, lo cual hace que la perspectiva de un «Big Crunch» o Gran Implosión sea mucho menos probable.
Las razones de la ciencia ficción

Hay una opción que se aproxima a lo que vienen sosteniendo la ciencia ficción. Según la física cuántica, incluso en el vacío hay energía en diferentes cantidades. De ser esto cierto, el universo entero sería como un vaso de agua subcongelada -como el «Hielo-9» que describió Kurt Vonnegut en su novela Cat's Cradle- que duraría hasta que apareciera una suerte de «burbuja» de vacío de menor energía.

Afortunadamente, que se sepa, no existen esas «burbujas». Pero la física cuántica también dice que podrían generarse en algún lugar del universo y expandirse a la velocidad de la luz.

Dentro de la burbuja las propiedades de las partículas esenciales, como electrones y quarks, cambiarían completamente, reescribiendo las normas de la química y quizás incluso evitando la formación de átomos. Humanos, planetas y estrellas desaparecerían en esta «catástrofe ecológica final»: el «Big Change» o Gran Cambio.

Además, la energía oscura probablemente se comportaría de manera muy distinta ante este cambio; en lugar de acelerar la expansión del universo, podría hacer que éste colapsara, dando lugar a la Gran Implosión.

Un final «made in» Star Wars
Existe una cuarta posibilidad, en la cual la energía oscura también tendría gran protagonismo. Se trata de la posibilidad de que la energía oscura sea más potente de lo que pensamos, hasta el punto que pueda llegar a destruir el universo por sí misma.

La energía oscura tiene una propiedad muy peculiar: mientras el universo se expande, la densidad de esta energía permanece constante. Pero, ¿qué ocurriría si la energía oscura aumentara más rápidamente que la expansión del propio universo? Entonces, se convertiría en otro tipo de energía: la «energía oscura fantasma».

En este escenario, el universo terminaría en forma de «caída final» tal y como sucedió en La Guerra de las Galaxias.Este final se conoce como «Big Rip».Por suerte, a día de hoy, el nivel de densidad de la energía oscura es muy reducida.

Lo que parece más probable, a decir de los expertos consultados por BBC.com, es que nuestro destino final sea la Gran Congelación, seguida probablemente por el Gran Cambio y, finalmente, una Gran Implosión. Sin embargo, para eso quedan trillones de millones de años.


Fuentes: ABC.ES
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Qué curioso. Si duplicas tu tamaño por minuto, en hora y media alcanzarías el universo.

Si doblas tu tamaño por minuto, en hora y media alcanzarías el universo
Si doblas tu tamaño por minuto, en hora y media alcanzarías el universo
Una de esas preguntas curiosas (y absurdas) cuya respuesta parece asombrosa pero no es más que la consecuencia de la incapacidad, innata, del ser humano para intuir con precisión probabilidades y cálculos exponenciales. Pero es cierta: si cada minuto doblas tu tamaño, en menos de 2 horas serías tan grande como el universo.

Dejando a un lado al altura media de toda la raza humana, y que hay diferencias sustanciales entre la altura media de hombres y mujeres, pongamos como ejemplo un sujeto de 1,80 metros. Si cada minuto dobla su longitud, entonces alcanzaría la longitud y en n minutos de acuerdo a:

    y=1.80 x 2 n

Teniendo en cuenta que el horizonte de partículas, esto es, la distancia máxima a las que las partículas pueden haber viajado desde el punto de vista de un observador (universo observable) desde los comienzos del mismo es de 47 mil millones de años luz con 94 mil millones de años de luz de diámetro, eso implica unas dimensiones de 8,9 x 1026m (la y). Calculada una vez la y entonces la n es igual a 88,6 minutos. Algo menos de dos horas. Ciencia.

Fuentes: http://es.gizmodo.com
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¿Creó el Big Bang un universo 'espejo' que se mueve en oposición al conocido?

Un grupo de científicos británicos y canadienses defienden que el Big Bang no fue el principio del Universo y que el hombre podría estar viviendo en el pasado de un universo paralelo. Esta teoría, que ha sido publicada en 'Physical Review Letters', dice que en el momento del 'gran estallido' se formaron dos universos, como un espejo, que se mueven en direcciones opuestas a través del tiempo.
Explosión de estrellas, Universo
Foto: NASA

   El trabajo ha sido desarrollado por los investigadores Julian Barbour (College Farm del Reino Unido), Tim Koslowski (Universidad de New Brunswick de Canadá) y Flavio Mercati (Instituto Perimeter de Física Teórica de Canadá).

   Su intención es responder a las preguntas que quedan sin contestar en la teoría de la 'flecha del tiempo', formulada en 1927, que es el concepto de que el tiempo es "simétrico" y todo se mueve hacia adelante. Así, la evolución del Universo sería como un cubito de hielo que se derrite en un vaso de agua, o lo que en termodinámica se conoce como entropía.

   Pero los científicos creen que, cuando se tiene en cuenta la gravedad parece que la teoría ya no es cierta --y también se puede explicar con un comienzo dramático para el Universo, como el Big Bang--. "La fuerza de la gravedad prepara el terreno para la expansión del sistema y el origen de la flecha del tiempo", indican los expertos.

   Montando un modelo sencillo con 1.000 partículas, los investigadores dicen que su teoría muestra que, al moverlas hacia atrás en el tiempo --al desorden del cosmos-- finalmente salen por el otro lado después del Big Bang y en el mismo orden, como un Universo 'espejo'.

   Además, explican que este universo no sería exactamente el mismo  que el que conocemos porque habría evolucionado y cambiado a su manera, completamente independiente. Sin embargo, estaría sujeto a las mismas leyes de la física, por lo que probablemente también tendría planetas, estrellas y galaxias.

   Para estos investigadores se está abriendo "una nueva forma de pensar en el Big Bang" en un momento en el que se habla mucho sobre este suceso "y cuando mucha gente alzaba las manos con desesperación por no poder decir lo que pasó". "Ahora nuestro trabajo está empezando a sugerir lo que la gente realmente pensaba", ha concluido.

Fuentes: EUROPAPRESS.ES
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La ONU tabaja en la forma de anunciar el fin del MUndo

Cómo anunciar el fin del mundo
Un equipo de especialistas designado por Naciones Unidas trabaja en un plan para detectar e informar al planeta el peligro de un cometa o asteroide potencialmente fatal


Fotograma de la película 'Deep impact' en la que un cometa amenaza con destruir la Tierra. /

"Buenas tardes. Hace unos minutos, los embajadores de Estados Unidos en cada país en el mundo hablaron con los líderes de esos países para informarles de lo que les voy a decir. Es un poco complicado y me tomará tiempo explicarlo, así que espero que tengan paciencia y escuchen lo que tengo que decir", advertía el presidente de EE UU, Tom Beck, antes de anunciar al mundo que un cometa "más grande que el Everest" se dirigía al encuentro de la Tierra, un choque que podría matar a millones de personas en el mejor de los casos. El presidente Beck, interpretado por Morgan Freeman en la película Deep Impact (Mimi Leder, 1998), convertía la sala de prensa de la Casa Blanca en el punto de origen de la información más decisiva de la historia de la humanidad. En el imaginario colectivo occidental, acostumbrados como estamos a que los extraterrestres siempre elijan ese país para aterrizar, no sorprende demasiado que el anuncio lo realice el líder electo de los estadounidenses. Sin embargo, ¿es el escenario ideal? ¿Cómo debería comunicarse una potencial catástrofe de este tipo a la población de todo el mundo?

    Sería cada gobierno quien daría la noticia a su población, tomando en consideración aspectos culturales y religiosos", explica el líder del plan de la ONU

6 de octubre de 2008. Astrónomos de todo el mundo observan un objeto espacial que va a impactar contra la Tierra. Por primera vez en la historia, se detecta un meteorito antes de que rasgue la atmósfera. Expertos y aficionados lo cazaban hasta 20 horas antes de que llegara al planeta. Sin embargo, en el Centro de Planetas Menores (MPC, por sus siglas en inglés), institución que recopila las observaciones de asteroides y cometas, no recibieron permiso para informar oficialmente sobre ese objeto que se dirigía como un proyectil hacia Sudán hasta varias horas después de haberlo identificado. Sencillamente, no sabían cómo hacerlo. No existía un protocolo preparado para, en su caso, anunciar al mundo que se tomaran las medidas necesarias para mitigar daños.

Afortunadamente, el asteroide TC3 solo tenía el tamaño de un coche. "Se tardó horas y parecía que estábamos tratando de ocultar algo. Simplemente, no había un sistema para comunicarlo de manera rápida porque no se pensaba que esto fuera a ocurrir", explica el español José Luis Galache, astrónomo del MPC. Ahora, Galache forma parte del equipo fundacional que, por mandato de Naciones Unidas, va a diseñar cómo detectar, controlar e informar estos sustos. La primera reunión de este grupo de expertos y especialistas en diversas disciplinas, generó una convicción entre los asistentes: hay que decidir cómo comunicar estos eventos a todo el mundo, con mensajes asequibles para cualquier habitante del planeta, no solo para los que han visto cintas como Armageddon.

Morgan Freeman, anunciando la amenaza de un cometa como presidente Beck en la película 'Deep impact'.

Celebrada en enero en la sede del MPC (en el Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, en Massachusetts), la cita contaba con representantes de todas las instituciones que hoy por hoy se dedican a la detección de asteroides, cometas y otras amenazas para la Tierra: NASA, ESA, JAXA nipona, CNRS francés, Academia de Ciencias rusa, el Centro Aeroespacial de Alemania y varias instituciones académicas. Naciones Unidas había ordenado crear un organismo (IAWN, siglas en inglés de Red Internacional de Alerta de Asteroides) que coordinara y centralizara esos trabajos tan atomizados para que la humanidad contara con un único referente al que consultar, del que fiarse en caso de preocupación, quien informara con rigor cuando llegue el momento. Tras la segunda reunión de este grupo, celebrada en septiembre, acaban de presentar un informe en el que señalan las prioridades para la comunicación acertada del peligro de que una roca espacial golpee al planeta Tierra.

El hombre que coordina este mandato de la ONU, el mexicano Sergio Camacho, explica que IAWN avisaría directamente a los líderes de los países amenazados en caso de detectarse un meteorito que afectara a una región concreta. "Sería ese gobierno —o gobiernos— quien informaría a su población. Idealmente, la noticia se daría en el idioma de la población en riesgo, tomando en consideración aspectos culturales y religiosos", explica. Pero Camacho no se engaña. Estas circunstancias son completamente impredecibles: el 14 de febrero del año pasado, mientras astrónomos de todo el mundo preparaban sus equipos para avistar al asteroide DA14, que rozaría la Tierra, un meteorito arañaba la atmósfera sobre la ciudad rusa de Cheliábinsk.

"Los medios se enterarían independientemente de que algo pasa por lo que IAWN debe de estar lista a proporcionar información veraz. Por los muchos escenarios de riesgo de impacto por un asteroide que se podrían presentar, es difícil asegurar que la noticia se dé en condiciones idóneas", asume Camacho, por lo que su misión será la de establecer cauces transparentes y estables con los periodistas para tenerlos convenientemente informados: "Serán ellos quienes divulguen la noticia". Siguiendo con el ejemplo cinematográfico, en Deep Impact el presidente Beck se ve obligado a adelantar su anuncio por las indagaciones de una reportera. Y al realizar su declaración, alguien grita en la redacción de una cadena de noticias: "¡¿Dónde está el periodista científico?!".

Por tanto, en caso de detectarse una amenaza en algún observatorio, esta información iría directamente a IAWN y, sin solución de continuidad, a los gobiernos interesados. A partir de ahí, ya sería cada país el que decidiría cómo gestionar la crisis a su manera. En caso de tratarse de un evento que pusiera en riesgo a buena parte del planeta, habría tiempo para decidir cómo hacerle frente al fin del mundo. "Cuanto más daño puede hacer el asteroide o cometa, más grande es. Y cuanto más grande es, más visible resulta porque refleja mucha más luz. Por tanto, se detectaría con antelación", razona Galache. Otro grupo se encarga en paralelo de analizar desde ya todas las posibles respuestas ante una amenaza global, en función de los distintos escenarios: velocidad, tamaño, ángulo de entrada, material, etc.
Se está desarrollando una nueva escala de alertas que irá del 1 (el objeto estalla en la atmósfera) hasta el 6 ("destrucción global")

Escala propuesta por los expertos para alertar a la población. / IAWN

Los expertos se exigen transparencia para ganar la confianza de la población en general y de los líderes y los periodistas en particular. Pero también un lenguaje comprensible y en todos los idiomas. Y hoy por hoy, los datos referentes a todos los objetos espaciales potencialmente peligrosos están a disposición del público en las webs de muchos organismos científicos. Pero son números y referencias técnicas que solo unos pocos expertos lo entienden. "No es información, son datos. Discuto con otros colegas porque confunden las dos cosas. Cuando ves las noticias del tiempo, no quieres que te hablen de isobaras sino que te digan si es probable que llueva", resume Galache.

En ese contexto han creado una nueva escala de riesgos, denominada Broomfield (así se llama el pueblo en el que se reunieron la segunda vez, en septiembre), que servirá para jubilar otras escalas probabilísticas tan complejas como inútiles. La escala Bloomberg —inspirada en la de huracanes— se moverá entre la amenaza de tipo 1 (color verde, ver imagen), que sería algo así como el meteorito TC3 de Sudán, hasta la amenaza de tipo 6 (color negro) que implicaría una "destrucción global".

    Cuanto más daño puede hacer el asteroide, más grande es. Y cuanto más grande es, más visible resulta. Se detectaría con antelación", razona Galache

Además, otras de las recomendaciones del informe son evitar las comparaciones con bombas nucleares a la hora de explicar la fuerza del impacto, mantener encuentros periódicos con los medios y, sobre todo, tener una presencia online estable y unificada. Este mismo lunes se registró el dominio iawn.int para crear allí la web de este organismo. Les hubiera gustado comprar iawn.org pero pertenece a la Red Internacional de Mujeres Anglicanas, con quienes comparten las mismas siglas en inglés. Problemas de logística que no salen en las películas de Hollywood.

"De haber un riesgo sustancial digamos en el próximo año, la organización estaría suficientemente preparada para responder con información científica claramente articulada para los líderes políticos de los países afectados", asegura Laura Delgado López, experta en comunicación científica y coordinadora de esta reunión de IAWN. El horizonte es haberse establecido como un organismo de referencia dentro de cinco años. Para Delgado, deberían lograr una conciencia pública del peligro de los asteroides y cometas y preparar al planeta para evitar malas interpretaciones.

Por ejemplo, evitando las barreras culturales y religiosas. "A nosotros nos parecería lógico intentar destruir o desviar un cometa potencialmente destructor. Sin embargo, puede haber personas que crean que es una acción divina que hay que respetar", pone como ejemplo Galache. El mexicano Camacho mantiene una certeza con la que deben trabajar: "Lo que es seguro es que la Tierra volverá a ser impactada por un asteroide de dimensiones tales que destruya un pueblo, una ciudad o que cause daño a escala nacional o regional. Lo que no sabemos es cuándo".


Fuentes: ELPAIS.COM
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