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¿Se ha estrellado Europa en Marte?

Europa puso un pie en Marte este mismo miércoles. Lo cierto es que la Agencia Espacial Europea (ESA) ya tenía una sonda allí desde 2003, la Mars Express, pero ayer tuvo éxito al poner en la órbita de Marte un sofisticado e importante satélite de exploración, el Trace Gas Orbiter (TGO).

Este es un elemento clave en el ambicioso programa europeo de exploración de Marte, ExoMars. Tiene la relevante tarea de averiguar si el metano de la atmósfera de Marte es causado por seres vivos o por la actividad geológica del planeta.

Sin embargo, no todo fue como estaba previsto. Otro de los elementos fundamentales de ExoMars, que viajó anclado al TGO durante siete meses, probablemente fue destruido ayer. Se trata del módulo de aterrizaje experimental Schiaparelli, una “galleta” de 600 kilogramos cuya finalidad era probar que los sistemas europeos de aterrizaje funcionan y permitirán llevar a Marte a la segunda misión del programa ExoMars: ExoMars 2020, una etapa en la que se posará en Marte un sofisticado rover de exploración.

Misión ExoMars 2016 (ESA). El satélite TGO (izquierda) tuvo éxito, pero el módulo de aterrizaje Schiaparelli (derecha) probablemente no

“La exploración de Marte es dura y difícil, y por eso la hacemos“, dijo este jueves David Parker, director de exploración humana y robótica de la Agencia Espacial Europea (ESA), esta misma mañana. Celebraba una esperada rueda de prensa en el cuartel general de la ESA en Darmstadt, Alemania, y estaba rodeado de importantes cargos: Jan Wörner, director general de la ESA, Andrea Accomazzo, manager de operaciones de la ESA y Rolf Densing, director de operaciones. Todos ellos trataban de explicar qué pasó ayer.

Las cosas se torcieron el miércoles por la tarde. Se confirmó, tal como estaba previsto, que la TGO no se había pasado de largo de Marte, después de una compleja maniobra en la que hizo falta que su motor estuviera quemando combustible durante dos horas. Pero el pequeño Schiaparelli, una cápsula cónica con un diámetro de 1,65 metros, comenzó a dar disgustos. No se pudo captar su señal con los radiotelescopios del Giant Metrewave Radio Telescope (GMRT), en Pune (India) y minutos después se descubrió que la Mars Express tampoco había podido recabar información sobre un aterrizaje exitoso. La ESA pidió paciencia y dijo que la Mars Reiconaissance Orbiter (MRO), de la NASA, podría aportar datos sobre lo ocurrido, pero lo cierto es que tampoco este intento tuvo éxito. Así las cosas, al día siguiente, Andrea Accomazzo explicó que “aún no estamos en posición para determinar las condiciones en las que el aterrizador tocó el suelo, para decir si pudo sobrevivir al aterrizaje o no”.

No estamos a ciegas. El módulo Schiaparelli estaba diseñado para tomar mediciones durante su aterrizaje y rebotarlas automáticamente a la TGO, a la Mars Express, a la MRO y a los radiotelescopios indios. No hay que olvidar que su objetivo era fundamentalmente averiguar si Europa podía aterrizar en Marte, así que era interesante recoger toda la información posible.

Schiaparelli se desprende del paracaidas. Esto ocurrió antes de tiempo (ESA)

Gracias a esto, hoy en día se sabe que el aterrizaje fue bien durante las primeras fases. El escudo térmico que protegía a la nave del calor y la fricción con la atmósfera marciana (es el mismo efecto que hace brillar y desintegrarse a los meteoroides) funcionó correctamente. Schiaparelli entró en la atmósfera a una velocidad de casi 21.000 kilómetros por hora, y en teoría fue frenado hasta rondar los 1.600. Entonces, se puso en marcha el paracaidas supersónico, cuya función era frenarla hasta los 250 kilómetros por hora. Según los datos recogidos por la TGO, todo apunta a que esto fue correcto. Nominal, como dirían los ingenieros. Pero después, no.

“Después de esta fase, el aterrizador definitivamente no se comportó exactamente como se esperaba”, explicó Accomazzo.

La cobertura superior del escudo térmico, en la que estaba sujeto el paracaidas, no se desprendió de Schiaparelli en su momento, si no un poco antes. Quizás a causa del fallo de algún sensor, o a algún desperfecto físico o en el software, el módulo comenzó a caer en caída libre antes de tiempo. Entonces, se activaron los nueve retrocohetes de la nave, cuya función era arder durante unos 29 segundos para amortiguar a Schiaparelli en sus supuestos últimos 1.300 metros de caída, y dejarla caer blandamente en el suelo los dos últimos metros, a unos 11 kilómetros por hora. Lo cierto es que los motores arrancaron, pero por desgracia solo ardieron durante 3 o 4 segundos. Mucho menos tiempo del previsto.

Al final, se perdió el contacto con la nave, exactamente 50 segundos antes del momento previsto de aterrizaje controlado. ¿Ocurrió porque Schiaparelli descendió mucho más rápido de lo planeado y acabó estrellándose contra Marte? Parece muy probable.

Nueve cohetes tenían que frenar a Schiaparelli durante casi 30 segundos, pero parece que solo funcionaron durante 3 o 4 (ESA)

Accomazzo dijo que no hay forma de saber de momento si Schiaparelli está intacta o convertida en un meteorito de alta tecnología. Ahora, comienza una cuenta atrás hasta que las baterías del módulo se apaguen, si es que acaso están enteras: están diseñadas para durar unos cuatro días marcianos (39 minutos más largos que los terrestres), lo que quiere decir que este fin de semana Schiaparelli dormirá para siempre pase lo que pase. Si no se contacta con ella antes, será imposible recuperar información posterior al momento en que se perdió contacto con ella.

La NASA tratará de encontrar a Schiaparelli. La MRO intentará localizarla sobre el terreno, y para ello orbitará sobre Meridiani Planum, la zona donde aterrizó el rover Opportunity, de la NASA, en 2004, y también el lugar donde está el módulo de aterrizaje de la ESA. Este miércoles lo intentó en dos ocasiones, pero no pudo detectar al módulo. Pero quizás dentro de unos días pueda averiguar qué ha pasado.

Pero la pérdida de Schiaparelli no tiene por qué ser una tragedia para la carrera espacial europea. No hay que olvidar que estaba diseñada para hacer pruebas. Tal como dijo este jueves David Parker, durante el descenso “recogieron una enorme cantidad de datos”, todos ellos de interés para preparar las futuras misiones de la ESA, y en especial la ExoMars2020. Y, a fin de cuentas, no se puede aprender a volar sin sufrir accidentes.

El problema es que la semana que viene la ESA tiene que recibir 300 millones de euros de sus miembros para continuar con ExoMars, un programa que en teoría costará un total de 1.200, sin contar con las aportaciones de cada país a los instrumentos que entrega. Pero  Jan Wörner, director general de la ESA, dijo que no habrá problemas: ”No tenemos que convencer a los gobiernos, los resultados positivos son evidentes”, dijo.

Una difícil carrera

Tal como dijo para Nature Francesca Esposito, investigadora principal de los escasos experimentos que viajaban a bordo de Schiaparelli, no hay que olvidar que “Es el espacio. Él no colabora“. Desde que comenzó la carrera espacial en los años sesenta, la Unión Soviética, Estados Unidos, Japón, India, China y Europa han enviado más de 40 misiones al planeta rojo. Pero en todo este tiempo, y a pesar de varios intentos, solo la NASA ha logrado aterrizar con éxito un robot de exploración en Marte. Y lo ha hecho en siete ocasiones.

La tecnología y las redes sociales han hecho que recibamos las imágenes tan nítidas recogidas en Marte con normalidad, como si fueran fruto de los esfuerzos de Google Maps. Pero probablemente olvidamos el enorme reto técnico y científico que supone hacerlo, y que esto solo se logra a costa de un ingente esfuerzo humano y monetario.

Viajar a Marte no es tan fácil como ir a la Luna. Después de un largo viaje (de unos seis a nueve meses, en comparación con los seis días de ruta hacia la Luna), hay que frenar la nave para no pasarse de largo, gastando una buena cantidad de combustible. Aterrizar, implica lidiar con una gravedad que es casi el doble de la lunar, y soportar la fricción de una tenue pero aún así notable atmósfera (a veces cargada de polvo en suspensión). Para aquellos que sueñan con viajar a Marte como astronautas, hay que contar con que además hay que ser capaz de despegar desde allí con un potente cohete, y luego luchar contra la gravedad en la órbita antes de emprender un viaje de varios meses de vuelta a la Tierra.

La NASA va indudablemente a la vanguardia, y seguirá ahí si Obama apoya definitivamente su misión a Marte. En 2012 logró aterrizar un gran rover de 900 kilogramos sobre una plataforma suspendida sobre cohetes en Marte. Y en 2020 lo repetirá con otro potente rover de exploración.

No es ciencia ficción, es la Curiosity descendiendo en 2012 en Marte (NASA)

Europa ha comenzado hace poco a luchar por Marte. Envió la Mars Express allí en 2003, pero fracasó al hacer funcionar el módulo de aterrizaje Beagle (no se abrieron unos paneles solares y quedó apagado). Sin tropezar no podrá lograrlo. Por delante está el reto de perforar el subsuelo en busca de vida marciana pasada o presente e incluso traer muestras a la Tierra.

Mientras tanto, la Trace Gas Orbiter, de la ESA, rastreará el metano de Marte en busca de posibles huellas de vida, o de ciclos geológicos desconocidos. Además, podrá detectar las reservas de agua que se esconden en el subsuelo, una zona donde hay agua líquida, temperaturas más suaves y hay protección frente a la radiación. Si el hombre viaja a Marte en 2030 como se dice, gracias a todos estos robots y satélites sabrá mucho mejor dónde buscar la vida o dónde establecer sus bases.


Publicado por gonzalolopez el oct 20, 2016

Fuentes: ABC.ES
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ESA construirá una colonia lunar como relevo a la Estación Espacial.

La construcción de una colonia lunar sería el relevo idóneo para la investigación en el espacio de la Estación Espacial Internacional (ISS). Ésta es la visión de futuro que ha defendido hoy el director general de la ESA, Jan Woerner.

En su opinión, cuando la ISS quede fuera de servicio, debería ser sustituida por una 'aldea' lunar construida con estructuras hechas por robots e impresoras 3D que utilicen polvo lunar como material de construcción.

"He estudiado los requisitos para un proyecto después de la Estación Espacial. Hoy en día, veo el pueblo lunar como el sucesor ideal de la Estación Espacial Internacional para la exploración", ha asegurado Woerner en una rueda de prensa celebrada en París este viernes. El director de la ESA ya defendió el desarrollo de una misión a la Luna como proyecto central cuando tomó el timón de la agencia europea en julio pasado, calificándola como un paso clave en el camino de los seres humanos hacia Marte.

Varias naciones e instituciones espaciales, como la ESA, la NASA, Rusia y China, podrían participar en un proyecto de colonia lunar, aportando tecnología y astronautas para ayudar a prepararse para una misión a Marte y continuar la exploración científica en física y biología, que actualmente se realiza en el complejo orbital. "Si a alguien se le ocurre una idea mejor, que así sea ... Pero hasta ahora no hay ninguna propuesta que compita sobre la mesa", dijo Woerner.

Estados Unidos afirmó en 2014 que quería mantener la ISS funcionando al menos hasta el 2024, retrasando su desmantelamiento cuatro años. Sin embargo, Rusia ha estudiado la posible creación de su propia estación orbital, y algunas naciones europeas que son miembros de la ESA han planteado si el coste de operación de la Estación durante cuatro años más valdría la pena.

"Nos aseguraremos de que explicamos a los Estados miembros que el valor de la estación espacial está ahí y que la ESA debe continuar participando. El valor de la estación espacial no está en cuestión para mí", dijo Woerner.

Fuentes: Elmundo.es
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La NASA y la ESA ultiman los preparativos para destruir un asteroide

La Misión Impacto contra un Asteroide de la ESA partirá en 2020 hacia el sistema binario de asteroides Didymos con el fin de estudiar una de las rocas. El siguiente paso será lanzar un proyectil contra ella.
AIM llegando a Dydimos
¿Qué ocurriría si un asteroide se dirigiera directamente a la Tierra? Aunque hasta ahora no nos hemos encontrado en tal tesitura, la Agencia Espacial Europea (ESA) y la NASA tienen en cuenta la posibilidad: han anunciado que se encuentran ultimando los detalles de la Misión Impacto contra un Asteroide (AIM), el primer programa de la ESA sobre defensa espacial.

Según los planes de ambas agencias, la nave de AIM despegará en octubre de 2020 con dirección a Didymos, un sistema binario de asteroides: una ‘miniluna’ (de 170 metros de diámetro) orbita a la roca principal, de 800 metros diámetro. En 2022, ambos se acercarán a 11 millones de kilómetros de la Tierra.

El objetivo de la sonda es explorar el más pequeño de los cuerpos mediante imágenes de alta resolución y técnicas de radar para construir un mapa completo de su superficie y estructura interna. Además, la nave principal liberará dos pequeños satélites o ‘CubeSats’ que también tomarán datos del entorno de la roca, así como un ingenio que previsiblemente aterrizará sobre su superficie.

El programa constituye la aportación europea a la misión AIDA para desviar un asteroide. A finales de 2022, la NASA llevará a cabo su parte: el Test de Redirección de un Asteroide Doble o DART. En esta última fase, un proyectil se dirigirá al sistema Didymos para estrellarse contra la pequeña luna con el fin de modificar su trayectoria y construir modelos de impacto que puedan servir para desviar asteroides que se dirijan a la Tierra.


Fuentes: http://www.cienciaxplora.com
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Un meteorito caerá en la Tierra mañana por segunda vez

Se trata de un fragmento de roca que cayó hace 5.000 años y que en julio fue enviado a la ISS para un experimento
Un meteorito caerá en la Tierra mañana por segunda vez
katie paterson
El meteorito Campo del Cielo, Field of the Sky

Un meteorito de apenas unos centímetros caerá por segunda vez en la Tierra este viernes 27 de febrero. Se trata de un fragmento de roca que cayó hace 5.000 años y en julio fue enviado a la ISS, en la nave de carga de la ESA Georges Lemaître, como parte de un experimento.

Este meteorito fue hallado en Argentina y ahora, volverá a caer a la Tierra, después de que la nave que lo trae de regreso se desintegre en la atmósfera terrestre. «Tal vez, algún día vuelva a ser descubierto entre la arena de otro desierto o, finalmente, se disuelva en el mar. Es un proceso cíclico».

Según informa la ESA en un blog dedicado a las naves de carga ATV, se cree que este fragmento es parte de una gran lluvia de meteoritos que se registró en el planeta. Podría ser parte de una roca de más de 100 toneladas que se rompió al entrar en la atmósfera y se fracturó, aún más, al chocar contra el suelo.

La Agencia Espacial Europea explica en su blog cómo ha sido todo el proceso para conseguir enviar este meteorito al espacio. Todo comienza con la compra de la roca espacial por parte de la artista alemana Katie Paterson, quien tomó un molde de la misma, la fundió para ver sus componentes y recreó una copia exacta, que es la que se ha mandado al espacio.

Fuentes: ABC.ES
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Pedro Duque y la inteligencia extraterrestre: "En algún sitio debe haber alguien"

El astronauta Pedro Duque opina que la posibilidad de encontrar vida inteligente en otro planeta es "bastante alta como para que se siga buscando con ahínco".
Pedro Duque
Foto: EUROPA PRESS

   Duque, en una entrevista en Los Desayunos de TVE recogida por Europa Press, ha recordado que existen más planetas que estrellas, millones de estrellas y millones de galaxias. Por este motivo, entiende que, que "no resulta muy raro pensar que haya planetas por ahí que sean muy parecidos a éste". En su opinión, "en algún sitio debe haber alguien".

   Sobre la posibilidad de participar en otra misión espacial, Duque no ha cerrado la puerta a poder hacerlo en la nave que desarrollan la Agencia Espacial Europea (ESA) y la NASA y que podría realizar el vuelo con astronautas en unos cuatro años. "En esa ocasión todavía podría ser", ha indicado Duque, al no existir un límite de edad para participar. Lo que si ha descartado es la posibilidad de estar en una hipotética misión para llegar a Marte.

   "Siendo ingeniero hay cosas que veo que es imposible y el número de años que se necesitan para desarrollar una nave que vaya a Marte, con cierta seguridad, no me va a tocar", ha indicado el astronauta español.

   Pedro Duque se ha referido también al interés de China por el espacio al descubrir que "se pueden sacar beneficios y desarrollos tecnológicos que pasan luego al resto de las industrias" y ha asegurado que existen "auténticas batallas" en las escuelas de ingenierías chinas por entrar. Como contrapunto se ha referido a la situación de España y Europa, donde no existen suficientes vocaciones técnicas y "hay que traer gente de India".

   En su opinión, es necesario "entusiasmar a los jóvenes" que están en los colegios pensando "qué van a hacer". Para Duque, el objetivo primordial es "que los jóvenes se entusiasmen y que entiendan desde la juventud que con el saber se pasa bien, que sabiendo entiendes y entendiendo disfrutas".

   En cuanto al turismo espacial, ha recordado que EEUU tiene una regulación completa y en Europa se está tratando "de hacer la regulación pertinente".

Fuentes: EUROPAPRESS.ES
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El amenazador asteroide Apofis es mayor de lo que se creía

Ya faltan dos años menos para que nos salude el asteroide Apofis, y amenace con el final de la vida en la Tierra.  

Imágenes del Apofis en tres longitudes de onda, captadas por el telescopio 'Herschel'.

El asteroide Apofis, que puede amenazar la Tierra en 2036, es mayor de lo que se creía, según los primeros datos obtenidos por uno de los numerosos observatorios astronómicos que lo están siguiendo esta semana, cuando se acerca relativamente al planeta. El tamaño de esta roca irregular ha pasado de estimarse en 270 metros de diámetro medio a 325 metros, con una precisión mayor en las medidas que las realizadas desde su descubrimiento en 2004. El observatorio espacial Herschel, de la Agencia Europea del Espacio (ESA), ha seguido durante dos días el veloz paso del asteroide, que el jueves, fiel a su cita, se acercó hasta 14,5 millones de kilómetros del planeta, la décima parte aproximadamente de la distancia de la Tierra al Sol.

Esta vez se ha acercado mucho menos que lo hará el 13 de abril de 2029, cuando roce el planeta pasando por debajo de la órbita que ocupan los grandes satélites geostacionarios de comunicaciones (casi 36.000 kilómetros, menos de la décima parte de la distancia a la Luna), pero su paso actual es una gran oportunidad para refinar el conocimiento de sus propiedades físicas, movimientos y órbita, y poder descartar –o no- que en su siguiente visita, en 2036, llegue a chocar contra la Tierra. De hecho las primeras observaciones con radar de este acercamiento desde la estación de Goldstone (California), indican que no lo hará, según Jon Giorgini, del Jet Propulsion Laboratory de la NASA, citado por Sky & Telescope.

“El 20% de incremento en el diámetro observado se traduce en un 75% de aumento del volumen o masa del asteroide, en nuestros cálculos”, explica Thomas Müller, del Instituto Max Planck alemán, que lidera el análisis de los nuevos datos, informa la ESA.

El Apofis, bautizado así por el dios egipcio de la destrucción, se hizo famoso cuando, pocos meses después de su descubrimiento, se calculó que existía una probabilidad entre 37 de que chocara con la Tierra en 2029. Los cálculos posteriores anularon esta posibilidad, pero siguen dejando una ligerísima rendija abierta a un choque posterior. Esto se debe a que el muy cercano paso de 2029 puede, debido a la gravedad terrestre, hacer que cambie la órbita del asteroide.
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 La órbitas de Apofis y la Tierra alrededor del Sol son muy similares, lo que hace que los dos cuerpos celestes se crucen a poca distancia de vez en cuando.

Recientemente, los rusos anunciaron una misión al Apofis para dotarle de un emisor de radio con la que se pueda seguir al segundo su periplo por el espacio. La agencia Roscosmos planea una misión robótica al asteroide, según su director, Vladimir Popovkin. Se trata de hacer aterrizar un módulo en la superficie de Apofis y activar allí una baliza que funcione durante muchos años. Esta permitirá a los astrónomos calcular sus movimientos y el efecto del acercamiento a la Tierra en 2029. El lanzamiento de la misión tendría lugar después de 2020.

El tamaño de esta roca irregular ha pasado de estimarse en 270 metros de diámetro medio a 325 metros

El telescopio espacial Herschel trabaja en los rangos ópticos e infrarrojo cercano y no suele observar asteroides. El mapa térmico obtenido también indica que la reflectividad del Apofis es menor que la estimada anteriormente, lo que es importante para calcular cómo el calor del Sol le puede afectar. Sin embargo, los mejores datos para refinar la órbita de asteroide vendrán de las observaciones que se están haciendo estos días con radar, por ejemplo desde la citada estaciónde Goldstone y el radiotelescopio de Arecibo (Puerto Rico).

Los datos ahora obtenidos no son solo importantes científicamente, sino que aumentarán el conocimiento de las propiedades de los asteroides, lo que permitirá realizar con más posibilidades de éxito las misiones destinadas a evitar acercamientos demasiado peligrosos en el futuro, según explica Laurence O'Rourke, investigador del Centro Europeo de Astronomía Espacial (ESAC), cercano a Madrid.


Fuentes: ELPAIS.COM
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La sonda de ‘Rosetta’ cumplirá siete horas de caída libre al suelo del cometa

El descenso del módulo europeo 'Philae' al núcleo del 67P/Churyumov-Gerasimenko, el 12 de noviembre, es una maniobra de alto riesgo que nunca se ha intentado

Ilustración comparativa de tamaño del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko con la ciudad de Los Ángeles. / ESA /anosmicovni

A las 9.35 (hora peninsular española) del próximo 12 de noviembre, comenzará una nueva y arriesgada aventura de la historia de la exploración espacial: el módulo Philae se separará en ese momento de la sonda Rosetta que está dando vueltas alrededor del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, e iniciará un descenso de siete horas de duración en caída libre hasta llegar al suelo del núcleo cometario. Nunca hasta ahora se ha intentado una maniobra así y las experiencias de descenso de robots adquiridas en Marte o incluso en la luna Titán de Saturno no sirven de mucho porque el pequeño núcleo del cometa, a diferencia de esos objetos del Sistema Solar visitados in situ por artefactos terrestres, apenas tiene gravedad, señalan los especialistas de la Agencia Europea del Espacio (ESA) que tienen calculada al milímetro toda la operación. Y se hará a unos 450 millones de kilómetros de la Tierra, en un objeto del Sistema Solar que ahora está entre las órbitas de Júpiter y de Marte.

“Empezamos las operaciones científicas de Rosetta el pasado 7 de mayo, cuando la sonda iba acercándose al cometa [llegó el 6 de agosto]”, ha señalado Matt Taylor, responsable científicos de la misión. El núcleo cometario tiene un volumen de unos 25 kilómetros cúbicos y está “predominantemente” cubierto de polvo. “La temperatura media allí es de 70 grados centígrados bajo cero, con picos de hasta 40 bajo cero, y suda 300 mililitros de agua por segundo”, comenta el científico.

El coma, la envoltura de gas y polvo que se desarrolla al irse acercando el objeto al Sol, mide ya 19.000 kilómetros de largo. En cuanto a la composición, “el perfume del cometa es de azufre, amoniaco, metano y alcohol”, resume Taylor. Los instrumentos científicos de la Rosetta seguirán tomando datos a medida que el 67P/Churyumov-Gerasimenko siga viajando en dirección a la estrella (su máxima aproximación será el verano que viene) y la misión, en principio, terminará en diciembre de 2015.

La nave Rosetta, con 11 instrumentos científicos a bordo más el módulo de descenso, partió de la Tierra en marzo de 2004 y recorrió 6.400 millones de kilómetros (parte de ellos en hibernación) hasta su cita con el cometa. En la misión, con un coste de 1.300 millones de euros, participan varios equipos científicos españoles y cinco empresas del sector.

'Philae' pesaba cien kilos en la Tierra, que no serán más de 10 gramos en el cometa dada la escasa atracción gravitatoria.

“El Philae se separará de la Rosetta con una velocidad de 18 centímetros por segundo, que será de 95 centímetros pos segundo en el momento del contacto con la superficie del cometa”, ha explicado esta mañana Laurence O´Rourke, coordinador de operaciones científicas de la misión en ESAC, el centro de la ESA en Madrid. El Philae se comunicará con la Rosetta y esta enviará toda la información a la Tierra. Las señales, viajando a la velocidad de la luz, tardarán 28 minutos y 20 segundos en llegar a las antenas de recepción, ha explicado este experto.

Así, el horario de acontecimientos el próximo 12 de noviembre tendrá los picos de emoción en el centro de control a las 10.03 (hora peninsular española), cuando deberá llegar la señal que indique que el módulo se separó correctamente casi media hora antes, y a las 17 horas, cuando se tendrá el primer dato del contacto con el suelo. Entre medias irán llegando datos de cómo se ejecuta la secuencia de descenso y la información –incluidas fotos- que vayan tomando varios instrumentos sobre gravedad, campo magnético, polvo y plasma.

“El lugar elegido para el aterrizaje, denominado J, está en la cabeza del cometa y el de reserva, C, en el cuerpo”, ha señalado O´Rourke. La sorprendente forma de 67P/Churyumov-Gerasimenko, desconocida hasta que ha llegado allí la sonda espacial europea, recuerda a los científicos a un pato de goma con dos lóbulos pegados, uno bautizado el cuerpo y otro la cabeza. El núcleo del cometa mide unos cuatro kilómetros de diámetro máximo. La Rosetta dará un leve impulso a la sonda de descenso (al desenroscarse una especie de tornillos y, si no funciona este método, con un muelle que se soltará mediante unos dispositivos pirotécnicos) cuando este a 22,5 kilómetros de la superficie del cometa.

El lugar J tiene buena iluminación, es una superficie más o menos llana y tiene rasgos interesantes para los científicos. Pero aunque sea el lugar más idóneo no está exento de riesgos: puede haber rocas (bloques de hielo y polvo), o una inclinación excesiva en algún punto, apunta O´Rourke. Como 67P/Churyumov-Gerasimenko tiene tan poca gravedad, los ingenieros han tenido que dotar al Philae de dispositivos para agarrarse al suelo del cometa, ya que si no, rebotaría y saldría despedido al espacio de nuevo: unos arpones en las patas desplegadas deben garantizar la sujeción inmediata, ayudados por un propulsor en la parte superior del módulo que lo aplastará contra el suelo.

El Philae mide 0,85x0,85 metros de lado, 1,3 de altura y 1,46 de largo con las patas desplegadas, y pesaba cien kilos en la Tierra, que no serán más de 10 gramos en el cometa dada la escasa atracción gravitatoria, han comentado los científicos de ESAC. Si todo va bien, el módulo de descenso puede funcionar hasta tres meses tomando imágenes y datos de la composición del suelo (incluso lleva un taladro para perforar hasta 20 centímetros de profundidad y tomar muestras) y explorando las propiedades de la superficie y la subsuperficie. “Esperábamos que fuera un sitio con mucho hielo y ha resultado ser un sitio cubierto con mucho polvo”, ha declarado O´Rourke.

El Philae se separará de la Rosetta con una velocidad de 18 centímetros por segundo.

Los instrumentos de a bordo podrán buscar allí aminoácidos, que no serían un indicador directo de vida, pero sí de un entorno idóneo, apunta de la misión otro científico, Nicolás Altobellí. Esto podría ayudar a despejar dudas respecto a la hipótesis que apunta a los cometas como vehículos en los que podría viajar la vida en el Sistema Solar y en los que hubiera podido llegar a la Tierra.

La nave Rosetta está ahora dando vueltas al cometa, a ocho kilómetros de distancia sobre la superficie y completando un rodeo completo cada cuatro días. Cuando está a 30 kilómetros, tarda un par de semanas, han explicado los especialistas de ESAC. Un total de 25 ingenieros y físicos se ocupan de la operación científica de la misión (76 personas en total en los distintos centros europeos implicados), ha señalado Miguel Pérez de Ayúcar, científico de Rosetta.


Fuentes: EL PAIS.COM
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Vivir en el espacio podría ralentizar el envejecimiento

La Agencia Europea Espacial ha elaborado un estudio con gusanos, que comparten el 55% de los genes con los seres humanos, y los resultados concluyeron que su musculatura se adapta a los vuelos espaciales


Vivir en el espacio podría ralentizar el envejecimiento
Wormatlas
El gusano Caenorhabditis elegans



Vivir en el espacio podría ralentizar el proceso de envejecimiento muscular, según los resultados obtenidos por la Agencia Europea Espacial (ESA), que llevó a una variedad de gusanos a la Estación Espacial Internacional y descubrió los cambios experimentados en sus organismos.

El equipo de científicos que condujo el trabajo descubrió que siete genes de estos nematodos permanecían inactivos en el espacio, lo que al parecer les permitió adaptarse mejor a ese entorno.
Los gusanos fueron empleados para el experimento por tratarse del primer organismo multicelular del cual se conoce toda la estructura genética.

Aunque el trabajo se inició en 2004, posteriormente la desactivación de esos genes en el laboratorio confirmó que los gusanos que no los tenían «vivían más y tenían mejor salud», según la ESA.
El hallazgo, sorprendente porque contrasta con el estado de debilidad en el que regresan los humanos tras sus estancias espaciales, hizo preguntarse a los investigadores cómo reaccionarían los músculos de los astronautas, para lo cual tomaron una muestra de André Kuipers, en misión espacial hasta el pasado 1 de julio.

Ahora, esperan que se recupere del viaje para comparar el estado de sus músculos con el de la muestra extraída de su cuerpo antes de su partida.

La especie de gusano estudiada, Caenorhabditis elegans, comparte en torno al 55 % de los genes con los seres humanos.

Fuentes: ABC.ES
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Científicos afirman que la superficie de Marte, estaba cubierta por un océano

Imagen:Marte| Cacophony (CC)Imagen: Marte| Cacophony (CC)
La información fue entregada por la Agencia Europea del Espacio (ESA), que llegó a esa conclusión luego de analizar los datos registrados durante más de dos años por el radar Marsis, el cual se desplegó en el planeta rojo en el año 2005.
Los registros entregados por Marsis, permitieron a los expertos saber que las planicies del hemisferio norte del planeta rojo están cubiertas por un material de baja densidad.

Según Jéremie Mouginot, del Instituto de Astronomía Planetaria y Astrofísica de Grenoble (IPAG),esto es una “una nueva y sólida prueba de que en otro tiempo hubo un océano.”
Si bien el hecho que un oceano haya cubierto la superficie de Marte era una hipótesis barajada desde hace mucho tiempo, el presente descubrimiento se afirma en pruebas que según los científicos de la agencia son sólidas, ya que no se basan sólo en imágenes sino que en referencias que entregadas por un radar.

El jefe del equipo de la IPAG, Wlodek Kofman, afirmó que Marsis penetró unos 60 u 80 metros bajo la superficie de ese planeta, y que en todo ese margen se vieron pruebas de material sedimentario y de hielo.

Si bien está afirmación aún no es lo suficientemente completa, se cree que el origen del océano en Marte pudo haber ocurrido hace 4.000 millones de años, cuando existían en ese planeta condiciones meteorológicas más benignas. O también pudo haber sido hace 3.000 millones, cuando la capa de hielo de la superficie se fundió tras un gran impacto.

Fuentes: BioBiochile.cl
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