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Europa necesita prepararse para una tormenta solar

Esta semana la UE reconoció su temor a una catástrofe natural, se descubrió que los gatos son menos huraños de lo que parece y se explicó por qué el cerebro de los humanos es tan grande

Una llamarada solar- NASA

Un informe de la Comisión Europea reconoció que la Unión no está prepara para responder de forma conjunta a posibles fenómenos extremos del clima espacial, como puede ser una gran tormenta solar. Por este motivo, el texto propuso hacer un gran simulacro de emergencia y preparar planes de contingencia. Pocos meses antes el expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, dictó una Orden Ejecutiva para la preparación del país ante los fenómenos extremos del clima espacial. Un evento así, advertía la orden, podría desactivar una gran parte de la red de energía eléctrica, lo que afectaría a servicios clave como el abastecimiento de agua, la salud y el transporte.

Fuentes:ABC.ES
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El planeta enano Ceres tiene agua estable en superficie

Seis nuevos artículos presentan en Science evidencias de la presencia de criovolcanes, agua helada y estable en superficie y extrañas partículas cargadas originadas por el viento solar.
  Ahuna Mons, un posible criovolcán en Ceres - NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA

Ceres fue considerado primero como un gigantesco asteroide, pero sus 900 kilómetros de longitud le hicieron entrar con holgura en la categoría de planeta enano. A pesar de este cambio, lo cierto es que Ceres es un integrante más del cinturón de asteroides. Esta peculiaridad le hace ser muy interesante para entender esa región del Sistema Solar habitada por rocas y escombros que está entre Júpiter y Marte, y para aprender todo lo posible sobre cómo se formaron los planetas a partir de esos pedazos. Por esos motivos, la nave «Dawn» (amanecer) de la NASA, lo ha explorado con gran profundidad desde 2015.

Hoy se han presentado al mismo tiempo seis artículos científicos en la revista «Science» que muestran hasta qué punto esta exploración ha sido un éxito. De un plumazo se han presentado al mismo tiempo evidencias sobre la presencia de criovolcanes y de agua helada y estable en superficie. Otras pruebas han permitido detectar partículas cargadas provenientes del viento solar y nuevos datos sobre la composición del subsuelo.
Criovolcanes

Ceres, al igual que Plutón u otros cuerpos fríos, parece tener actividad volcánica. Según ha sugerido Ottaviano Ruesch, la actividad química del subsuelo parece estar detrás de la aparición de una formación de criovolcanes en un lugar bautizado como Ahuna Mons. Algunos gases y líquidos, quizás a causa de la mezcla de sales cloradas con agua del subsuelo, generaron estallidos y abultamientos en el terreno. Los criovolcanes aparecen cuando el material expulsado se solidifica inmediatamente, a causa de las bajas temperaturas (Ceres está expuesto al espacio). De momento creen que Ahuna Mons se ha formado más recientemente que los cráteres de alrededor, pero aún no saben qué proceso lo formó.
Agua estable

Los investigadores dirigidos por Jean-Philippe Combe han puesto el foco en lo que ocurre en la superficie. Si en el pasado los científicos se quedaron petrificados después de descubrir la presencia de extrañas manchas blancas en la superficie de Ceres, por lo demás del color del asfalto, luego se averiguó que estas se originaban a causa de la sublimación del agua presente en minerales hidratados, y que aparecían y desaparecían cada día, por acción del Sol. Pero, según Combe, hay aún más protagonistas en esta ecuación.

Después de usar los datos obtenidos por una sofisticada cámara de infrarrojos, los investigadores analizaron una zona reflectiva en el cráter Oxo. Así descubrieron la presencia de agua, bien en forma de materiales hidratados o bien en forma de hielo permanente. Esté como esté, creen que el agua podría permanecer en esas condiciones durante unos 10 años, y que su origen podría estar en un deslizamiento del terreno o en el impacto de un asteroide.
«Chispas»

El Sol arrasa los cuerpos que (casi) no tienen atmósfera ni campo magnético. Produce largas colas de iones en los cometas y hace estallar la superficie de los cuerpos más fríos con su potente choque térmico. En el caso de Ceres, hay algo más. Según ha publicado el equipo de Christopher Rusell, hay partículas muy energéticas en la supeficie que aparecen en rápidas llamaradas de viento solar. Estas surgen quizás cuando se ioniza la tenue atmósfera de Ceres, o porque las sales de la superficie conducen la electricidad y generan pequeños campos magnéticos capaces de hacer rebotar el viento solar.
El corazón del asteroide

El interior sigue sin ser accesible, por mucho que se trate de imaginar cómo será a partir de lo que se ve desde fuera. Pero Harald Heisinger ha usado nuevos datos para actualizar lo que se cree que hay en Ceres. Antes se pensaba que en el subsuelo había una capa de hielo que suavizaría el contorno de los cráteres con el paso de millones de años. Pero tal como se ve hoy en día, y gracias a conclusiones obtenidas tras datar varias regiones, resulta que los cráteres antiguos son tan escarpados que se puede suponer que en el subsuelo no hay hielo, sino una mezcla de roca y hielo.

Junto a los cráteres de meteoritos, en Ceres también hay colinas, deslizamientos y estructura lineares. Según Debra Buczkowski se han formado a causa de movimientos subterráneos, quizás a causa del criovulcanismo y de la fusión de hielo bajo la superficie.

Eleonora Ammannito se ha adentrado en los minerales de Ceres, y con la espectrometría ha determinado la composición de una parte de las rocas de Ceres que ha sugerido que en el pasado el agua provocó una extensa alteración de la superficie del planeta enano.


Fuentes: ABC.ES
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Desmienten la noticia que anuncia 3 días de oscuridad en la Tierra: ¿Qué sucederá realmente?

No se sabe que es peor si los tres días de oscuridad de la noticia ya desmentida o lo que sucederá realmente y que será una gran tormenta solar.

Durante los últimos días, una noticia falsamente atribuida a la NASA, que aseguraba que en Diciembre habrá tres días consecutivos de plena oscuridad, estalló en las redes sociales. Según el rumor, reproducido por varios medios del mundo, un raro fenómeno espacial haría que entre el 21 y el 23 de diciembre no llegue luz solar a la Tierra.

Denominado como "eclipse galáctico", este falso fenómeno fue descrito como un evento que acontece cada 26 mil años, cuando "al pasar nuestro Sistema Solar frente a la brecha oscura de la galaxia, probablemente esta brecha absorbería todos los fotones y al estar el Sol entre la Tierra y esta brecha oscura, evidentemente la luz del Sol no llegaría a la Tierra".

Sin embargo, este evento no existe ni existirá jamás, según aseguran los expertos. En cambio, lo que sucederá es una tormenta solar, como suele ocurrir, sin mayores repercusiones en la luz que habitualmente recibe nuestro planeta. La experta en física solar, Cristina Mandrini, aseguró que "sería una tormenta magnética. Habría un gran grupo de manchas que podría producir fenómenos activos muy importantes".

En cuanto a las consecuencias generales de la tormenta solar, la física detalló que, al igual que con todas las tormentas de magnitud, se pueden esperar impactos en las telecomunicaciones. "Somos una civilización muy dependiente tecnología, y estos fenómenos pueden afectar satélites de los cuales dependemos, y generar interrupción de comunicaciones", añadió.

Fuente: http://mx.tuhistory.com
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Detectan una «superllamarada» 100.000 veces más intensa que las del Sol

Proviene de una estrella de nuestro vecindario cósmico, a 60 años luz de distancia, y es la mayor, más caliente y más larga secuencia de llamaradas estelares jamás vista hasta el momento
Detectan una «superllamarada» 100.000 veces más intensa que las del Sol
NASA's Goddard Space Flight Center/S. Wiessinger
El estallido inicial fue 100.000 veces más potente que la mayor llamarada solar nunca registrada

El pasado 23 de abril, el satélite Swift, de la NASA, detectó la mayor, más caliente y más larga secuencia de llamaradas estelares jamás vistas hasta el momento en una enana roja de nuestro vecindario. El estallido inicial de la serie fue más de 10.000 veces más potente que la mayor llamarada solar nunca registrada.

"Solemos pensar que las mayores llamaradas emitidas por una enana roja no duran más de un día, pero el Swift ha detectado por lo menos siete enormes erupciones en un periodo de menos de dos semanas", afirma Stephen Drake, astrofísico del Centro de Vuelos Espaciales Goddard, de la NASA.

En su pico, la llamarada alcanzó más de 200 millones de grados, más de doce veces la temperatura que reina en el núcleo del Sol.

Esta "superllamarada" se produjo en una de nuestras estrellas vecinas, en concreto en uno de los dos miembros del sistema binario conocido como DG Canum Venaticorum, o DG CVn, a unos 60 años luz de distancia. Las dos estrellas del sistema son enanas rojas, con masas y tamaños tres veces menores que las de nuestro Sol. Ambos astros orbitan uno alrededor del otro a una distancia que multiplica por tres la distancia media entre la Tierra y el Sol (que es de 150 millones de km.).

"Se trata de un sistema poco estudiado -explica Rachel Osten, astrónoma del Space Telescope Science Institute-. Y no teníamos ni idea de que pudiera hacer una cosa así".

La mayoría de las estrellas que se encuentran a menos de 100 años luz del Sistema Solar son de mediana edad. Pero cerca de un millar de jóvenes enanas rojas nacidas en otros lugares más lejanos vaga también a la deriva por esta región, dando a los astrónomos la oportunidad de estudiar con detalle la intensa actividad típica de las estrellas más jóvenes.

Los investigadores, de hecho, estiman que DG CVn nació apenas hace 30 millones de años, lo cual es menos del 0,7 por ciento de la edad de nuestro Sistema Solar.

Todas las estrellas emiten llamaradas por las mismas razones que lo hace el Sol. Alrededor de las zonas más activas de la atmósfera estelar, los campos magnéticos se retuercen y distorsionan. Y al hacerlo, van acumulando energía de forma similar a como lo haría una banda elástica de goma que estuviéramos estirando y retorciendo. En ocasiones, un proceso llamado "reconexión magnética" desestabiliza los campos, lo cual se traduce en una súbita liberación explosiva de toda la energía acumulada previamente. Las llamaradas emiten una intensa radiación a lo largo de todo el espectro electromagnético, desde las ondas de radio a la luz visible, ultravioleta o de rayos X.
Una intensidad X 100.000

A las 5.07 de la tarde del pasado 23 de abril, el súbito aumento de emisiones de rayos X causado por la super llamarada de DG CVn activó las alarmas del instrumento BAT (Burst Alert Telescope) del satélite Swift, que en apenas unos segundos calculó la posición del suceso y decidió, de forma automática, que el evento merecía ser analizado por el resto de instrumentos. Así que el satélite se orientó de inmediato para observar el fenómeno con todo detalle y, al mismo tiempo, informó a los astrónomos de todo el mundo de que se estaba produciendo una llamarada de enormes proporciones.

"Durante por lo menos tres minutos desde que el BAT se activó -explica Adam Kowalski, que estudió en detalle el suceso- la luminosidad de los rayos X fue mayor que la luminosidad combinada de las dos estrellas juntas en todas las longitudes de onda. Llamaradas tan grandes en una enana roja es algo extraordinariamente raro de ver".

Las mayores llamaradas solares se clasifican en la categoría X. "La mayor llamarada que nunca hemos visto en nuestro Sol -continúa Drake- ocurrió en noviembre de 2003 y alcanzó una intensidad de X 45. Si miráramos la llamarada de DG CVn desde la misma distancia que hay desde la Tierra al Sol, habría sido de una intensidad X 100.000".
Como las réplicas de un terremoto

Pero eso no fue todo. Tres horas después de la llamarada inicial, cuando los rayos X estaban en fase descendente, el sistema estalló con otra llamarada casi tan intensa como la primera. Algo que también se puede ver el el Sol, cuando una llamarada en una región activa desencadena otros fogonazos en regiones vecinas.

En los siguientes once días, el Swift detectó una serie de explosiones muy intensas, aunque ninguna logró superar a las dos primeras. Los investigadores comparan esta sucesión de llamaradas en cascada con las réplicas de un terremoto. En total, la estrella tardó 20 días en volver a un nivel normal de emisiones de rayos X.

¿Pero cómo puede una estrella que es un tercio del Sol producir erupciones tan gigantescas? El factor clave es su rápida rotación, un ingrediente esencial para la amplificación de los campos magnéticos. Y resulta que DG CVn rota treinta veces más deprisa que el Sol. Cuando éste era joven, también rotaba más deprisa, y es muy posible que en aquél tiempo fuera capaz de generar superllamaradas como la observada ahora por los astrónomos. Afortunadamente, nuestro Sol ya no está en condiciones de hacer una cosa así.

Fuentes: ABC.ES
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El campo magnético del Sol, a punto de invertirse

Los efectos del fenómeno, que ocurre cada once años, se harán notar en todo el Sistema Solar y pueden afectar a las grandes redes eléctricas y de comunicaciones en la Tierra

El campo magnético del Sol, a punto de invertirse
NASA
Llamarada solar del 5 de noviembre, de clase X, entre las más potentesS
Si pudiéramos viajar hasta el Sol con una brújula, pensaríamos que el instrumento se ha vuelto loco. La aguja se empeñaría en apuntar hacia el Sur donde debería estar el Norte, y viceversa. 
El motivo es que el campo magnético del Astro rey está a punto de invertirse por completo, un fenómeno cíclico que ocurre exactamente cada once años y cuyos efectos a gran escala se hacen notar en todo el Sistema Solar. También la Tierra, como es lógico, está dentro de su campo de influencia, aunque esto no supone ningún peligro. Sin embargo, los científicos advierten de que puede afectar a nuestras redes de distribución de energía y los satélites GPS. Por este motivo, un grupo de investigadores del Observatorio Solar Wilcox de la Universidad de Stanford sigue atentamente todo lo que ocurre en la superficie solar.
Aunque el mecanismo exacto interno que impulsa el cambio no se entiende completamente, estos investigadores han monitoreado el campo magnético del Sol a diario desde 1975 y pueden identificar el proceso con facilidad. Esta será la cuarta inversión que observen.




La nueva polaridad no pasa de repente, sino que se acumula durante todo el ciclo solar de once años cuando las manchas solares - áreas de intensa actividad magnética - aparecen como parches oscuros cerca del ecuador de la superficie del Sol. En el transcurso de un mes, las manchas solares se desintegran, y poco a poco el campo magnético migra desde el ecuador hacia uno de los polos del Astro rey.
A medida que la nueva polaridad se mueve, erosiona la existente. El campo magnético se reduce gradualmente hacia cero, y luego repunta con la polaridad opuesta. «Es un poco como una marea que entra o sale», dice Todd Hoeksema, físico solar en Wilcox. «Cada pequeño gesto trae un poco más de agua y, finalmente, se llega a la reversión completa».

Máxima actividad

Durante este proceso, el Sol se encuentra en su pico máximo de actividad, que se caracteriza, además de por un aumento del número de manchas solares, por un incremento de las erupciones solares -hace tan solo unos días, el Sol lanzó la más potente del año- y las eyecciones de masa coronal (CME, por sus siglas en inglés), una gigantesca nube ardiente de partículas y radiación que sale disparada desde la superficie solar hacia el espacio. 

Los efectos del cambio de polaridad se harán notar en todo el Sistema Solar. La zona del espacio donde el campo magnético del Sol ejerce su influencia -llamada heliosfera- se extiende mucho más allá de Plutón, hasta la frontera del espacio interestelar que la nave de la NASA Voyager 1 consiguió atravesar hace poco.

El cambio del campo magnético del Sol y las ráfagas de partículas cargadas también pueden interactuar con el propio campo magnético de la Tierra. Una de las manifestaciones más notables y también más hermosas es un repunte notable en la aparición de auroras en los cielos de las altas latitudes. 

También pueden afectar a los sistemas electrónicos más importantes, como las redes de distribución de energía y los satélites GPS, por lo que los científicos están muy interesados en controlar lo que suceda en la heliosfera. «También vemos los efectos de este cambio en otros planetas», apunta Hoeksema. «Júpiter tiene tormentas, Saturno tiene auroras, y todo eso se deriva de la actividad solar».

El próximo ciclo, más débil

Los científicos del observatorio Wilcox, que ha producido uno de los registros más completos y detallados de los cambios diarios en el campo magnético global del Sol, se han dado cuenta de que la actual transición se caracteriza porque los hemisferios del Sol están cambiando a un ritmo diferente. El hemisferio norte volcó este verano, el hemisferio sur debería girar en un futuro próximo.

Hoeksema y sus colegas también han notado que la fuerza de los campos magnéticos en los polos medida hace dos o tres años era de solo la mitad de lo que generalmente está en el mínimo solar. Esto indicó que el próximo ciclo solar será débil, lo que confirma las mediciones actuales.

Fuentes: ABC.ES
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