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El planeta enano Ceres tiene agua estable en superficie

Seis nuevos artículos presentan en Science evidencias de la presencia de criovolcanes, agua helada y estable en superficie y extrañas partículas cargadas originadas por el viento solar.
  Ahuna Mons, un posible criovolcán en Ceres - NASA/JPL-Caltech/UCLA/MPS/DLR/IDA

Ceres fue considerado primero como un gigantesco asteroide, pero sus 900 kilómetros de longitud le hicieron entrar con holgura en la categoría de planeta enano. A pesar de este cambio, lo cierto es que Ceres es un integrante más del cinturón de asteroides. Esta peculiaridad le hace ser muy interesante para entender esa región del Sistema Solar habitada por rocas y escombros que está entre Júpiter y Marte, y para aprender todo lo posible sobre cómo se formaron los planetas a partir de esos pedazos. Por esos motivos, la nave «Dawn» (amanecer) de la NASA, lo ha explorado con gran profundidad desde 2015.

Hoy se han presentado al mismo tiempo seis artículos científicos en la revista «Science» que muestran hasta qué punto esta exploración ha sido un éxito. De un plumazo se han presentado al mismo tiempo evidencias sobre la presencia de criovolcanes y de agua helada y estable en superficie. Otras pruebas han permitido detectar partículas cargadas provenientes del viento solar y nuevos datos sobre la composición del subsuelo.
Criovolcanes

Ceres, al igual que Plutón u otros cuerpos fríos, parece tener actividad volcánica. Según ha sugerido Ottaviano Ruesch, la actividad química del subsuelo parece estar detrás de la aparición de una formación de criovolcanes en un lugar bautizado como Ahuna Mons. Algunos gases y líquidos, quizás a causa de la mezcla de sales cloradas con agua del subsuelo, generaron estallidos y abultamientos en el terreno. Los criovolcanes aparecen cuando el material expulsado se solidifica inmediatamente, a causa de las bajas temperaturas (Ceres está expuesto al espacio). De momento creen que Ahuna Mons se ha formado más recientemente que los cráteres de alrededor, pero aún no saben qué proceso lo formó.
Agua estable

Los investigadores dirigidos por Jean-Philippe Combe han puesto el foco en lo que ocurre en la superficie. Si en el pasado los científicos se quedaron petrificados después de descubrir la presencia de extrañas manchas blancas en la superficie de Ceres, por lo demás del color del asfalto, luego se averiguó que estas se originaban a causa de la sublimación del agua presente en minerales hidratados, y que aparecían y desaparecían cada día, por acción del Sol. Pero, según Combe, hay aún más protagonistas en esta ecuación.

Después de usar los datos obtenidos por una sofisticada cámara de infrarrojos, los investigadores analizaron una zona reflectiva en el cráter Oxo. Así descubrieron la presencia de agua, bien en forma de materiales hidratados o bien en forma de hielo permanente. Esté como esté, creen que el agua podría permanecer en esas condiciones durante unos 10 años, y que su origen podría estar en un deslizamiento del terreno o en el impacto de un asteroide.
«Chispas»

El Sol arrasa los cuerpos que (casi) no tienen atmósfera ni campo magnético. Produce largas colas de iones en los cometas y hace estallar la superficie de los cuerpos más fríos con su potente choque térmico. En el caso de Ceres, hay algo más. Según ha publicado el equipo de Christopher Rusell, hay partículas muy energéticas en la supeficie que aparecen en rápidas llamaradas de viento solar. Estas surgen quizás cuando se ioniza la tenue atmósfera de Ceres, o porque las sales de la superficie conducen la electricidad y generan pequeños campos magnéticos capaces de hacer rebotar el viento solar.
El corazón del asteroide

El interior sigue sin ser accesible, por mucho que se trate de imaginar cómo será a partir de lo que se ve desde fuera. Pero Harald Heisinger ha usado nuevos datos para actualizar lo que se cree que hay en Ceres. Antes se pensaba que en el subsuelo había una capa de hielo que suavizaría el contorno de los cráteres con el paso de millones de años. Pero tal como se ve hoy en día, y gracias a conclusiones obtenidas tras datar varias regiones, resulta que los cráteres antiguos son tan escarpados que se puede suponer que en el subsuelo no hay hielo, sino una mezcla de roca y hielo.

Junto a los cráteres de meteoritos, en Ceres también hay colinas, deslizamientos y estructura lineares. Según Debra Buczkowski se han formado a causa de movimientos subterráneos, quizás a causa del criovulcanismo y de la fusión de hielo bajo la superficie.

Eleonora Ammannito se ha adentrado en los minerales de Ceres, y con la espectrometría ha determinado la composición de una parte de las rocas de Ceres que ha sugerido que en el pasado el agua provocó una extensa alteración de la superficie del planeta enano.


Fuentes: ABC.ES
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Una potente señal de radio, desde una estrella a 95 años luz, desconcierta a los científicos

Tiene una gran potencia y que procede de un punto concreto del espacio, lo que la convierte en una candidata excelente para hacer un seguimiento a largo plazo

Gráfico de la señal de radio detectada por el telescopio ruso Ratan-600 - Bursov et al.
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José Manuel Nieves - josemnieves Madrid29/08/2016 22:07h - Actualizado: 29/08/2016 23:25h. Guardado en: Ciencia - Temas: Física , Ciencia , Astronomía

Un equipo internacional de investigadores acaba de hacer público un hallazgo inquietante: una potente señal de radio, con posibilidades de haber sido emitida por una civilización extraterrestre. La señal procede de HD164595, una estrella similar al Sol, en la constelación de Hércules, con una edad estimada de 6.300 millones de años y a una distancia de 95 años luz de la Tierra.

La detección, llevada a cabo con el radiotelescopio ruso Ratan-600, en la localidad de Zelenchukskaya, en el Cáucaso, se produjo hace ya más de un año, el 15 de mayo de 2015, aunque no se había desvelado hasta ahora. La señal tiene una longitud de onda de 2,7 centímetros y es, según sus descubridores, demasiado fuerte para ser atribuida a causas naturales.

Sin embargo, los investigadores no han dado aún el paso de atribuir la señal a una civilización alienígena, sino que se limitan a señalar que tiene una gran potencia y que procede de un punto concreto del espacio, lo que la convierte en un buen candidato para futuros estudios. Por supuesto, y hasta el momento en que sea confirmada y analizada por más telescopios, no se podrá confirmar si la señal tiene, o no, un origen intencionado.

Por eso, los investigadores del Ratan-600 (N.N. Bursov, L.N. Filippova, V.V. Filippov, L.M. Gindilis, A.D. Panov, E.S. Starikov, J. Wilson y Claudio Maccone) piden que la estrella y su enigmática emisión de radio sea monitorizada de forma permanente. Según ellos, si la señal procediera de una baliza alienígena, su potencia solo podría ser alcanzada por una civilización Kardashov del tipo II, esto es, capaz de obtener su energía directamente de las estrellas. Aunque si se tratara de un haz estrecho y centrado en nuestro Sistema Solar, su potencia sería accesible para una civilización del Tipo I, aún mucho más avanzada que la nuestra.

Cabe destacar que alrededor de la estrella HD164595 ya se ha descubierto un planeta, HD164595 b, confirmado en 2015. Se trata de un «Neptuno caliente», con cerca de 16 veces la masa de la Tierra. Un gigante gaseoso que orbita muy cerca de su estrella (su periodo orbital es de 40 días) y fuera de su zona de habitabilidad, por lo que no puede albergar vida tal y como la conocemos. Sin embargo, no se descarta que alrededor de HD164595 pueda haber más exoplanetas que aún no han sido descubiertos.

En definitiva, una señal enigmática, que en cierto modo recuerda a la famosa «WOW» del 15 de agosto de 1977, captada por el radiotelescopio Big Ear. En aquella ocasión, sin embargo, ningún otro instrumento pudo volver a detectarla, por lo que tuvo que ser descartada como «señal inteligente». Esperemos que esta vez haya más suerte.


Fuentes: http://www.abc.es
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Últimas noticias (científicas) sobre extraterrestres

Investigadores dan un nuevo enfoque a la famosa ecuación de Drake y dicen que las probabilidades de que nunca haya existido otra civilización inteligente además de la nuestra son asombrosamente bajas

La ecuación de Drake, arriba. La de los investigadores de Rochester, abajo, elimina algunas variables - Universidad de Rochester

¿Estamos solos en el Universo? Es la pregunta del millón, que ha cumplido medio siglo sin que nadie pueda dar, todavía, una respuesta concluyente en ningún sentido. La famosa ecuación de Drake fue la primera en intentar contestarla con un cálculo de probabilidades. Esta fórmula matemática, propuesta por el readioastrónomo Frank Drake en 1961, intentaba estimar la cantidad de civilizaciones en nuestra galaxia que podrían emitir señales de radio. Para ello, tenía en cuenta varios factores, como la formación de estrellas adecuadas en una galaxia, el número de éstas que tienen planetas en su órbita o la fracción de esos planetas donde la vida inteligente puede haber desarrollado una tecnología.

Investigadores de la Universidad de Rochester en Nueva York han dado un nuevo enfoque a la ecuación, teniendo en cuenta los recientes descubrimientos de planetas fuera del Sistema Solar. Sus cálculos no intentan saber si ahora hay alguien más en el Universo, sino si pudo haberlo alguna vez o, más exactamente, cuál es la posibilidad de que, desde su origen, nosotros seamos los únicos seres tecnológicos que lo hayamos ocupado. Sus resultados no dejan lugar a dudas: las posibilidades de que la especie humana haya formado la primera civilización avanzada del Universo son asombrosamente bajas.

Los investigadores señalan que la ecuación de Drake tiene tres grandes incertidumbres. «Desde hace mucho tiempo sabemos cuántas estrellas existen aproximadamente. Pero no sabíamos cuántas de esas estrellas tenían planetas que podrían albergar vida, con qué frecuencia podría evolucionar la vida y conducir a seres inteligentes, y cuánto tiempo pueden durar las civilizaciones antes de extinguirse», plantea Adam Frank, profesor de Física y Astronomía en la Universidad de Rochester y coautor del trabajo. «Gracias al satélite Kepler de la NASA y otras búsquedas, ahora sabemos que aproximadamente una quinta parte de las estrellas tienen planetas en zonas habitables, donde las temperaturas podrían albergar vida tal como la conocemos. Así que una de las tres grandes incertidumbres ha sido reducida».

Sin embargo, la tercera gran pregunta -cuánto pueden sobrevivir las civilizaciones- es todavía completamente desconocida. «El hecho de que los seres humanos hayan tenido tecnología rudimentaria desde hace aproximadamente diez mil años no nos dice realmente si otras sociedades durarían tanto tiempo o tal vez mucho más», explica el investigador.

Frank y su colega Woodruff Sullivan, del departamento de Astronomía y Astrobiología de la Universidad de Washington, descubrieron que podían eliminar ese término por completo de la ecuación simplemente ampliando la pregunta. «En lugar de preguntar cuántas civilizaciones existen ahora, nos preguntamos '¿somos la única especie tecnológica que ha surgido?'», dice Sullivan. «Este cambio de enfoque elimina la incertidumbre de la duración de la civilización y nos permite hacer frente a lo que llamamos la cuestión cósmica arqueológica, cuántas veces en la historia del Universo la vida ha evolucionado hasta un estado avanzado».

De esta forma, los científicos calcularon la posibilidad de un Universo donde la humanidad ha sido el único experimento de civilización y otro donde otros han llegado antes que nosotros. «Con el uso de este método podemos decir exactamente cómo de baja es la probabilidad de que nuestra civilización sea la única que haya producido el Universo. Lo llamamos la 'línea del pesimismo'. Si la probabilidad real es mayor que la línea del pesimismo, entonces probablemente ha habido una especie tecnológica antes».
En busca de un contacto

¿El resultado? Mediante la aplicación de los nuevos datos de exoplanetas al Universo como un todo, Frank y Sullivan encontraron que la civilización humana sería única en el Cosmos sólo si las probabilidades de una civilización en desarrollo en un planeta habitable son inferiores a aproximadamente una en 10.000 millones de billones, o una parte en 10 elevado a 22. Ese resultado «es increíblemente pequeño», dice Frank. «Para mí, esto implica que es muy probable que otras especies inteligentes que producen tecnología se hayan desarrollado antes que nosotros. Piénselo de esta manera. Antes de nuestro resultado usted sería considerado un pesimista si se imaginaba que la probabilidad de que se desarrolle una civilización en un planeta habitable fuera, digamos, una en un billón. Pero incluso esa conjetura implica que lo que ha sucedido aquí en la Tierra con la humanidad ha sucedido, de hecho, ¡otras 10.000 millones de veces más de la historia cósmica!».

Para volúmenes más pequeños los números son menos extremos. Por ejemplo, otra especie tecnológica probablemente ha evolucionado en un planeta habitable en nuestra propia Vía Láctea si las probabilidades en contra son mejores que una entre 60.000 millones.

Sin embargo, la posibilidad de que podamos entablar diálogo parece muy escasa. «El Universo tiene más de 13.000 millones de años», dice Sullivan. «Eso significa que incluso si ha habido un millar de civilizaciones en nuestra galaxia, si viven sólo el tiempo de la nuestra, diez mil años, entonces probablemente ya están extintas. Y otras no van a evolucionar hasta que nosotros nos hayamos ido. Para que tengamos muchas posibilidades de éxito en la búsqueda de otra civilización tecnológica activa 'contemporánea', en promedio, tienen que durar mucho más que nuestra vida presente».

«Teniendo en cuenta las grandes distancias entre las estrellas nunca podremos tener una conversación con otra civilización de todos modos», dice Frank. Pero incluso si no podemos comunicarnos, el nuevo resultado tiene, a juicio de sus autores, una gran importancia científica y filosófica, y también un aspecto práctico. A medida que la humanidad se enfrenta a su crisis de sostenibilidad y cambio climático, podemos preguntarnos si otras civilizaciones pasaron por un cuello de botella similar y qué oportunidades . Como dice Frank, «ni siquiera sabemos si es posible tener una civilización de alta tecnología que dure más de unos pocos siglos».
Fuentes: ABC.ES
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Científicos se preparan para la tormenta solar perfecta

Insisten en que un evento muy fuerte podría corroer las cañerías, borrar la memoria de los ordenadores y socavar operaciones militares, además de dejarnos sin electricidad ni satélites

No es la primera vez que lo advierten. Una tormenta solar geomagnética muy poderosa puede dañar los satélites de comunicaciones, noquear los sistemas GPS, cerrar el tráfico aéreo y apagar las luces, computadoras y teléfonos en millones de hogares durante días, meses o incluso años. Puede parecer un escenario de pánico de ciencia ficción, pero los científicos espaciales, corporaciones globales de seguros y agencias gubernamentales estadounidense, desde el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de la NASA a la Oficina de Política Científica y Tecnológica (OSTP) de la Casa Blanca, se lo toman en serio. Dicen que es un evento «de baja probabilidad pero de alto impacto» que debe ser afrontado desde varios frentes: la investigación, la prevención y una estrategia de mitigación. Por si ocurre..

En una reciente conferencia en Washington, en la que se reunieron especialistas en meteorología espacial de distintos ámbitos, Louis Lanzerotti, investigador en el Centro de NJIT para la Investigación Solar-Terrestre, resumió las implicaciones de una tormenta solar masiva para una sociedad como la actual tecnológica e hiper-conectada: «Desde el desarrollo del telégrafo eléctrico en la década de 1840, los procesos del clima espacial han afectado al diseño, implementación y operación de muchos sistemas de ingeniería, en un primer momento en la Tierra y ahora en el espacio», señaló Lanzerotti. «A medida que la complejidad de tales sistemas aumenta, por la invención y despliegue de nuevas tecnologías, y que los seres humanos se han aventurado más allá de la superficie de la Tierra, tanto los sistemas construidos por el hombre como la propia humanidad se vuelven más susceptibles a los efectos del entorno espacial de la Tierra».

Además de la interrupción de las comunicaciones y las redes de energía, esas poderosas explosiones de radiación electromagnética, partículas energéticas y plasma magnetizado, tienen el potencial de corroer las tuberías de agua y alcantarillado, borrar los datos históricos almacenados en la memoria de los ordenadores, socavar las operaciones militares y de seguridad, y hacer daño a los astronautas que viajan en el espacio.

Por este motivo, los investigadores han insistido en la creciente urgencia de reforzar tanto la investigación científica básica como el desarrollo de aplicaciones prácticas. «Una vez que los sistemas empiezan a fallar, (los cortes) pueden multiplicarse en cascada de maneras que ni siquiera podemos concebir», señaló Daniel Baker, director del Laboratorio de Física Atmosférica y Espacial de la Universidad de Colorado-Boulder.
Consecuencias millonarias

En un informe de 2013, el mercado de seguros Lloyd de Londres estimaba la población en riesgo de una tormenta masiva «entre 20-40 millones con duraciones de hasta 1-2 años», dependiendo «en gran medida de la disponibilidad de piezas de recambio de transformadores». El costo de tal recuperación oscilaría entre 600.000 millones y 2,6 billones de dólares.

Pero las pequeñas tormentas también pueden causar problemas. En los últimos años, por ejemplo, un apagón en Suecia durante el cual la NASA también detectó anomalías en misiones en el espacio, y varios años más tarde, la interrupción de los sistemas de control de vuelo, de nuevo en Suecia, que detuvo el tráfico aéreo. Por este motivo, Tamara Dickinson, directora de medio ambiente y energía en el OSTP, dijo que el gobierno está «en un punto de inflexión fundamental» en su enfoque de la planificación del clima espacial y «dispuesto a tomar medidas decisivas para hacer frente a este riesgo».

La Fuerza Aérea de Estados Unidos también está expandiendo su red de sensores para monitorear el clima espacial, colocándolos en todos sus satélites. «Necesitamos datos para apoyar determinadas operaciones militares», han indicado. La Fuerza Aérea se basa en el GPS para misiones como el pilotaje de aeronaves por control remoto en Afganistán. «Si podemos predecir el clima espacial, podemos retrasar o ampliar las operaciones en el lugar», indican.

La Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA) también ha añadido recientemente el clima espacial a sus sesiones de información de operaciones diarias. Y la famosa Administración Oceánica y Atmosférica Nacional (NOAA), señala que realizará un seguimiento más intenso de las tormentas solares para predecir futuras consecuencias. Las tormentas solares son algo serio a tener en cuenta.

Fuentes: ABC.ES
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Indicios de una partícula desconocida desatan los rumores en el CERN

Los nuevos datos del LHC muestran la señal de una posible partícula seis veces más masiva que el bosón de Higgs. Los físicos de partículas determinan con precisión la masa del higgs

Detector CMS del LHC, en Ginebra
Ingenieros trabajando en el detector CMS del LHC, en Ginebra. / CERN

Los nuevos datos acumulados en los últimos meses por el mayor acelerador de partículas del mundo, el LHC, apuntan a la posible existencia de una partícula desconocida con una masa unas seis veces mayor que el bosón de Higgs. La existencia de la nueva partícula aún no se puede confirmar, pero el hecho de que los dos grandes detectores del LHC, ATLAS y CMS, hayan captado su rastro justo en el mismo rango de masas ha causado una enorme expectación hoy durante el acto de presentación de los nuevos datos en la sede del laboratorio europeo de física de partículas CERN.

Este año el LHC ha comenzado a funcionar al doble de potencia, adentrándose en un nuevo territorio de la física. Los nuevos indicios se basan en la observación de colisiones entre partículas que producen una desintegración en dos fotones. Es el mismo tipo de desintegración que sirvió para descubrir el bosón de Higgs en 2012. La masa de la nueva partícula está en torno a 750 Gigaelectronvoltios, es decir, seis veces más que el Higgs.

Aún es muy pronto para decir si la partícula existe o es un mero error estadístico, según explican varios físicos que trabajan en el CERN. Si la señal fuera real, supondría entrar de lleno en un nuevo ámbito de la física totalmente desconocido, más allá del modelo estándar, del que el Higgs era el último elemento que quedaba por descubrir.

Uno de los escenarios posibles en el que podrían encajar nuevas partículas es la supersimetría, una teoría que predice que cada partícula conocida tiene una gemela desconocida. “Esta partícula podría ser otro Higgs o cualquier otra cosa, pero aún es muy pronto para poder asegurar nada”, ha explicado esta tarde a Materia Mario Martínez, investigador principal del proyecto IFAE-ATLAS, después de asistir a la presentación de los datos en la sede del CERN. “Por ahora lo único que hemos visto ambos experimentos es un indicio, pero este puede desaparecer en cuanto recabemos más datos, es exactamente lo que sucedió antes con otros eventos similares”, advierte. “No podemos decir nada sólido, pero sin duda son datos ilusionantes”, reconoce.
Un Higgs pesado

En la reunión de hoy se han presentado datos tomados de junio a noviembre, explica Martínez. “Los datos de ATLAS están en torno a los 3,6 sigma, aunque oficialmente, con las debidas correcciones, solo llegan a 1,9”, explica. Para reclamar un descubrimiento son necesarios cinco sigmas.

“Todo el mundo se ha emocionado al ver los datos pero con esta estadística no se puede decir nada”, coincide Toni Pich, investigador del Instituto de Física Corpuscular. Pich dice que en el CERN lleva habiendo rumores durante días sobre los nuevos datos “y hoy no cabía en el auditorio ni una persona más”. El físico teórico explica que, desde que el LHC comenzó a funcionar al doble de potencia este año, está explorando unas regiones físicas totalmente nuevas y por lo tanto todo lo que pueda aparecer puede encajar de una forma u otra con la supersimetría. Esta posible partícula que aparece en los datos de CMS y Atlas “podría ser un Higgs pesado”, señala, pero nada puede decirse hasta que no haya más datos. La expectación va a continuar al menos hasta 2016, explica Martínez, pues el LHC acaba de parar y no volverá a funcionar hasta abril de ese año. “Es posible que en junio o agosto ya haya suficientes datos como para saber si la señal se mantiene o desaparece”, concluye.


Fuentes: EL PAIS.COM
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¿Viajaremos en el tiempo?

La cuestión de la naturaleza del tiempo es fundamental en la física moderna
Regreso al Futuro 2015
Reproducción de escenas de 'Regreso al futuro' en Sao Paulo, el pasado 17 de octubre. / Miguel Schincariol (AFP)

 En todo el mundo se celebra hoy la figura de Marty Mcfly y su Delorean, un viajero en su máquina del tiempo, en versión ochentera, de aquella historia mucho más seria de H.G. Wells, que imaginó una Máquina del tiempo con el inconfundible aroma victoriano.

Como físico teórico, llevo varios días lidiando con las consabidas preguntas… ¿será posible?, ¿qué nos dice la ciencia seria? Tal vez este interés tenga que ver con el nuevo estilo de algunas superproducciones de Hollywood, como Gravity, Interstellar o The Martian, en las que se percibe un esfuerzo importante por respetar las leyes de la física en el desarrollo de las tramas, hasta el punto de que en ocasiones la ciencia se convierte en el héroe imprevisto de la historia.

No es el caso de Regreso al futuro que, desde el punto de vista de la ciencia, es más bien disparatada. En todo caso, la cuestión de la naturaleza del tiempo sí es fundamental en la física moderna y se pueden decir algunas cosas muy generales sobre la posibilidad del turismo temporal.

Lo primero que conviene recordar es que este mes hay un aniversario mucho más importante que el viaje al futuro del Delorean. El 25 de noviembre se cumplen 100 años desde que Einstein dio las últimas pinceladas a su gran obra: la teoría general de la relatividad. Sin duda, una de las joyas de la corona del intelecto humano, en la que Einstein describe las propiedades del espacio y el tiempo.

Lo que sabemos desde 1915 es que el espacio y el tiempo se mezclan entre sí en una entidad nueva llamada espacio-tiempo, que además es dinámica. Es decir, su estructura no está dada de una vez por todas, sino que depende de cuánta energía esté contenida en el espacio-tiempo. El espacio-tiempo se puede deformar, un hecho que nosotros percibimos como la fuerza de gravedad. Así que, cuanto más intensa sea la gravedad, más deformado está el espacio tiempo. El máximo se alcanza en los agujeros negros, que son una especie de sumideros de espacio-tiempo, pozos sin salida, que durante décadas fueron poco más que fórmulas en las pizarras de los teóricos, y hoy son esenciales para entender la astrofísica de estrellas y galaxias que podemos estudiar con telescopios.

El espacio y el tiempo se mezclan entre sí en una entidad nueva llamada espacio-tiempo, que además es dinámica

La realidad de la deformación del espacio-tiempo nos pone ante la posibilidad de hacerlo a nuestro antojo. Es decir, una máquina del tiempo funcionaría actuando sobre la estructura del espacio-tiempo. En este sentido, las más fáciles de imaginar son las máquinas para viajar al futuro: basta con montarse en una nave espacial suficientemente rápida, en la que el tiempo marcha más despacio según Einstein, de forma que a la vuelta el viajero se encuentra en el futuro. Esto es en principio posible, y las partículas elementales lo hacen todo el rato, cada vez que se pasean a altas velocidades, como ocurre por ejemplo en el acelerador de protones LHC del CERN. Claro que acelerar personas a velocidades próximas a la de la luz es mucho más difícil…

Otra posibilidad para viajar al futuro es pasarse unas vacaciones cerca de un agujero negro, como ocurre en la película “Interstellar”. El problema es que… están lejos y son peligrosos, pero… ¿y si nos fabricamos uno? Después de todo, cualquier máquina que deforme el espacio-tiempo y sea “portátil”, como un Delorean, seguramente tendrá pinta de agujero negro desde fuera, y por dentro sería un túnel con salida en otro lugar del espacio y otro momento del tiempo. Este tipo de construcciones se conocen como “agujeros de gusano” y son rutinarios para los frikis de la ciencia ficción. Lo que no se suele decir es que fabricar uno del tamaño del Delorean requeriría una energía equivalente a tomar 100 planetas como la Tierra y comprimirlos hasta que ocupan un espacio de unos… ¡dos metros de diámetro! Ciertamente complicado, y esto solo tiene en cuenta una de las entradas del túnel…

La principal ventaja de los agujeros de gusano es que tal vez permitirían viajar al pasado, algo mucho más difícil que viajar al futuro. De hecho, el viaje al pasado parece estar prohibido por las leyes de la física. Cada vez que uno imagina una situación con viaje al pasado, algo se vuelve inconsistente. Está el famoso problema de Mcfly, puedes impedir que tus padres se enamoren…un problema que se repite en detalle en el propio “diseño” de la máquina del tiempo. Por ejemplo, los agujeros de gusano tienden a desplomarse sobre el viajero. Para sostenerlos abiertos hace falta concentrar un montón de energía negativa, de un tipo que jamás hemos visto en las partículas elementales conocidas. Aun cuando esta energía negativa pudiera conseguirse de alguna manera, la sola irrupción del viajero en el interior del túnel produciría una perturbación que desplomaría sus paredes y arruinaría el viaje.

'Fabricar' un agujero de gusano del tamaño del Delorean requeriría una energía equivalente a tomar 100 planetas como la Tierra y comprimirlos hasta que ocupan un espacio de unos… ¡dos metros de diámetro!

En resumen: viajes al futuro, sí en principio, no en la práctica. Viajes de retorno, seguramente imposibles por principio. Esto es lo que podemos decir con las leyes de la física en la mano. Claro está que los guionistas de Hollywood no se detienen ante nada… si nuestro universo nos censura, siempre podemos imaginar que el viajero entra en otra dimensión, una especie de “universo paralelo” en el que las leyes de la física son diferentes, como ocurre en el interior del “Gargantúa” de “Interstellar”. El problema es que entonces el juego tiene unas reglas demasiado laxas para que interese a un físico teórico.

Otra posibilidad es jugar a ser dioses y darle la vuelta al tiempo a las bravas. En este caso la máquina del tiempo actuaría sobre todo el mundo: una gigantesca “moviola” que invertiría todos los procesos físicos excepto los del viajero, ya que no sería muy divertido que éste “olvidara” que viene del futuro. Pero el mundo es muy grande. Incluso si nos restringimos a actuar sobre la parte del mundo que puede entrar en contacto con el viajero, se trata de una esfera con tantos años luz como años de salto temporal queremos realizar. Hay muchísimos átomos en esa esfera gigantesca, y todos y cada uno de ellos deben ser delicadamente manipulados, igual que una mancha de café desparramado por la mesa, que se introduce ordenadamente en la taza volcada, con un movimiento coordinado que golpea la taza y la pone de pie suavemente, para acabar golpeando tu mano en el proceso exactamente inverso de ese descuido habitual… En resumen, el Dios capaz de invertir el tiempo en un universo necesita un ordenador mucho mayor que el propio universo para realizar el cálculo necesario, otra ley fundamental de la física que nos coloca en las fronteras de lo desconocido.

José Luis Fernández Barbón.  Investigador del Instituto de Física Teórica IFT UAM/CSIC, Madrid

Fuentes: ELPAIS.COM
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Logran romper el récord de teleportación cuántica al enviar información a más de 100 kilómetros

El sistema utilizado implica la transferencia y posterior reconstrucción de la información codificada en la luz. Es decir, no se podría hacer un teletransporte de personas al estilo de la Ciencia Ficción
Logran romper el récord de teleportación cuántica al enviar información a más de 100 kilómetros
Investigadores de Estados Unidos han «teletransportado» o transferido información cuántica con partículas de luz a más de 100 kilómetros de fibra óptica, cuatro veces más lejos que el récord anterior.

El experimento del National Institute of Standards and Technology (NIST) confirma que la comunicación cuántica es factible a través de largas distancias en fibra. Otros grupos de investigación han teletransportado información cuántica en distancias más largas en el espacio libre, pero la posibilidad de hacerlo a través de líneas de fibra óptica convencionales ofrece una mayor flexibilidad para el diseño de la red.
No es Ciencia Ficción

Desde el NIST se advierte que este experimento no debe confundirse con la teletransportación de personas al estilo Star Trek. La teleportación cuántica implica la transferencia, o reconstrucción remota, de información codificada en los estados cuánticos de materia o luz.

La teleportación es útil tanto en comunicaciones como en computación cuántica, que ofrecen perspectivas de nuevas capacidades como el cifrado irrompible y descifrar avanzado de códigos, respectivamente. El método básico para la teletransportación cuántica fue propuesto por primera vez hace más de 20 años.

El nuevo registro, que se describe en «Optica», implicó la transferencia de información cuántica contenida en un solo fotón a otro fotón transmitido a más de 102 kilómetros de fibra en un laboratorio NIST en Colorado.

"Sólo alrededor del uno por ciento de los fotones hacen todo el camino a través de 100 kilómetros de fibra", dice el investigador del proyecto Marty Stevens. "Nosotros nunca podríamos haber hecho este experimento sin nuevos detectores de un solo fotón, que pueden medir esta señal muy débil".
Quieren crear una «internet cuántica»

Hasta ahora, se perdían tantos datos cuánticos en fibra que las velocidades de transmisión y distancias eran bajas. La nueva técnica de teletransporte podría ser utilizado para hacer que los dispositivos llamados repetidores cuánticos podrían reenviar datos periódicamente con el fin de extender el alcance de la red, tal vez con el tiempo suficiente para construir una «internet cuántica».

Varios estados cuánticos pueden ser usados Para transportar información; el experimento del NIST utiliza estados cuánticos que indican cuando en una secuencia de intervalos de tiempo llega un solo fotón. El método de teletransporte es novedoso en que cuatro detectores de fotones del NIST se posicionan para filtrar los estados cuánticos específicos.

Los detectores se basan en nanocables superconductores hechos de siliciuro de molibdeno. Pueden grabar más del 80 por ciento de los fotones que llegan, revelando si están en el mismo o diferentes intervalos de tiempo de tan solo 1 nanosegundo. Los experimentos se realizaron a longitudes de onda comúnmente usadas en las telecomunicaciones.




Fuentes: ABC.ES
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La estrella que apareció en 1901 y luego se desvaneció, captada de nuevo

El telescopio Chandra sigue la explosión de una nova después de trece años para observar sus cambios.
La estrella que apareció en 1901 y luego se desvaneció, captada de nuevo
La estrella que apareció en 1901 y luego se desvaneció, captada de nuevo
X-ray: NASA/CXC/RIKEN/D.Takei et al; Optical: NASA/STScI; Radio: NRAO/VLA
Imagen combinada de GK Persei: en rayos X de Chandra, óptica del Hubble y radio del Very Large Array del National Science Foundation

En 1901, un objeto celeste se convirtió en una sensación en el mundo astronómico cuando repentinamente apareció como una de las estrellas más brillantes del firmamento durante unos días, para después desvanecerse gradualmente. Esa luz fue bautizada como GK Persei y es citada por los científicos modernos como un ejemplo de «nova clásica», un estallido producido por una explosión termonuclear en la superficie de una estrella enana blanca, el denso remanente de una estrella similar al Sol, situada en la constelación de Perseo, a 1.530 años luz de la Tierra.

Utilizando el Observatorio de Rayos X Chandra de la NASA, los astrónomos han estudiado esta explosión particular, ya que puede proporcionar pistas sobre la dinámica de otras erupciones estelares mucho más grandes.

Una nova se produce cuando la fuerte gravedad de una enana blanca tira del material de su estrella compañera en órbita. Si suficiente material, sobre todo en forma de gas hidrógeno, se acumula en la superficie de la enana blanca, pueden desencadenarse reacciones de fusión nuclear, culminando en la explosión de una bomba de hidrógeno de tamaño cósmico. Las capas externas de la enana blanca son lanzadas al espacio, y la explosión de la nova se puede observar durante un período de meses o años mientras el material se expande hacia el espacio.

Las novas clásicas pueden ser consideradas como versiones en «miniatura» de las explosiones de supernovas. Las supernovas señalan la destrucción completa de una estrella y pueden ser tan brillantes que eclipsen toda la galaxia donde se encuentran. Las supernovas son extremadamente importantes para la ecología cósmica porque inyectan enormes cantidades de energía en el gas interestelar, y son responsables de dispersar al espacio elementos como el hierro, el calcio y el oxígeno donde se pueden incorporar a las futuras generaciones de estrellas y planetas.

Aunque los restos de supernovas son mucho más masivos y enérgicos que las novas clásicas, parte de la física fundamental es la misma. Ambas implican una explosión y la creación de una onda de choque que viaja a velocidades supersónicas a través del gas circundante.

Las energías más modestas y masas asociadas con novas clásicas significan que los restos evolucionan más rápidamente. Esto, más la frecuencia mucho más alta de su ocurrencia en comparación con las supernovas, hace a las novas clásicas objetivos importantes para el estudio de las explosiones cósmicas, según explican los científicos en un comunicado.

Chandra observó por primera vez GK Persei en febrero de 2000 y de nuevo en noviembre de 2013. Esta línea de casi 14 años proporciona a los astrónomos tiempo suficiente para notar diferencias importantes en la emisión de rayos X y sus propiedades.

Esta nueva imagen de GK Persei contiene rayos X de Chandra (azul), los datos ópticos del telescopio espacial Hubble de la NASA (amarillo), y los datos de radio del Very Large Array de la National Science Foundation (rosa). Los datos de rayos X muestran gas caliente y los de radio muestran los datos de emisión de electrones que han sido acelerados a altas energías por la onda de choque de la nova. Los datos ópticos revelan grumos de material que fueron expulsados en la explosión. La naturaleza de la fuente puntual en la parte inferior izquierda es desconocida.

Los escombros de la nova se han expandido a una velocidad de alrededor de 700.000 millas por hora. Esto se traduce en que la onda de choque se mueve alrededor de 90.000 millones de millas durante ese período.

Un descubrimiento intrigante ilustra cómo el estudio de restos de la nova puede proporcionar pistas importantes sobre el medio de la explosión. La luminosidad en rayos X del remanente GK Persei disminuyó en un 40% durante los 13 años entre las observaciones de Chandra, mientras que la temperatura del gas en el remanente se ha mantenido prácticamente constante, en alrededor de un millón de grados centígrados. A medida que la onda de choque se expandió y calentó una cantidad cada vez mayor de la materia, la temperatura detrás de la onda de energía debería haber disminuido. La temperatura constante observada sugiere que la onda de energía ha sido arrastrada por una cantidad insignificante de gas en el ambiente alrededor de la estrella en los últimos 13 años. Esto sugiere que la onda actualmente debe estar expandiéndose en una región de densidad mucho menor que antes, dando pistas sobre el vecindario estelar en el que reside GK Persei.


Fuentes: ABC.ES
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¿Y si vivimos dentro de un gigantesco agujero de gusano?

 La Vía Láctea podría ser un «sistema galáctico de transporte» y la materia oscura, «otra dimensión», según una atrevida investigación que recuerda a la película «Interstellar»
¿Y si vivimos dentro de un gigantesco agujero de gusano?
SISSA
Científicos trabajan con que nuestra galaxia sea un túnel «navegable» en el espacio y el tiempo

En Interstellar, la película de ciencia ficción de Christopher Nolan, los protagonistas cruzan un agujero de gusano hallado fortuitamente en las cercanías de Saturno que permite viajar a varios mundos potencialmente habitables fuera del Sistema Solar. Bien, eso es parte de un guion de Hollywood, pero ¿y si nuestra propia galaxia fuera un enorme agujero de gusano, es decir, un túnel en el espacio y el tiempo? Esa es la fantástica hipótesis con la que trabaja un grupo internacional de científicos y que ha sido publicada en la revista Annals of Physics.

La investigación, en la que ha participado la Escuela Internacional de Estudios Avanzados de Trieste SISSA, obliga a los científicos a repensar la materia oscura con mayor precisión.

«Si combinamos el mapa de la materia oscura en la Vía Láctea con el más reciente modelo del Big Bang para explicar el universo y postulamos la existencia de túneles de espacio-tiempo, lo que obtenemos es que nuestra galaxia podría contener realmente uno de estos túneles, y que el túnel incluso podría ser el tamaño de la propia galaxia», explica Paolo Salucci, astrofísico de SISSA y un experto en la materia oscura. «Pero hay más. Incluso podríamos viajar a través de este túnel, ya que, sobre la base de nuestros cálculos, podría ser navegable. Al igual que el que todos hemos visto en 'Interestelar'», añade.

Aunque túneles de espacio-tiempo (o agujeros de gusano o puentes Einstein-Penrose) han adquirido recientemente una gran popularidad entre el público gracias al filme de Nolan, han sido el foco de atención astrofísicos durante muchos años. «Lo que intentamos hacer en nuestro estudio fue resolver la ecuación en la que la astrofísico 'Murph' (el papel que interpreta Jessica Chastain) estaba trabajando. Es evidente que lo hicimos mucho antes de que saliera la película», bromea Salucci. «Es, de hecho, un problema extremadamente interesante para los estudios de la materia oscura».

«Obviamente no estamos afirmando que nuestra galaxia es definitivamente un agujero de gusano, sino simplemente que, de acuerdo con los modelos teóricos, esta hipótesis es una posibilidad», matiza el investigador. Pero, ¿podría ser probado experimentalmente alguna vez? «En principio, podríamos probarlo comparando dos galaxias, la nuestra y otra muy cercana, como, por ejemplo, la Nube de Magallanes, pero todavía estamos muy lejos de cualquier posibilidad real de hacer una comparación de este tipo».
Otra dimensión

Para llegar a sus conclusiones, los astrofísicos combinaron las ecuaciones de la relatividad general con un mapa muy detallado de la distribución de la materia oscura en la Vía Láctea de un estudio llevado a cabo en 2013. «Más allá de la hipótesis de la ciencia ficción, nuestra investigación es interesante porque propone una más compleja reflexión sobre la materia oscura», subraya Salucci.

Los científicos siempre han tratado de explicar la materia oscura por la hipótesis de la existencia de una partícula particular, el neutralino, que, sin embargo, nunca ha sido identificado en el CERN u observada en el Universo. Pero también existen teorías alternativas que no dependen de esa partícula «y tal vez es hora de que los científicos se tomen en serio este asunto», concluye Salucci. "La materia oscura puede ser 'otra dimensión', tal vez incluso un importante sistema de transporte galáctico. En cualquier caso, lo que realmente necesitamos es comenzar a preguntarnos de qué se trata».


Fuentes: ABC.ES
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La nave New Horizons sale de su hibernación tras 9 años de viaje

Después de un viaje de nueve años y casi 5.000 millones de kilómetros --la mayor distancia a la que una misión espacial nunca haya viajado para alcanzar su objetivo-- la nave espacial New Horizons de la NASA ha 'despertado' este sábado para preparar su encuentro con Plutón, previsto para 2015.
http://nssdc.gsfc.nasa.gov/planetary/image/new_horizons.jpg
Después de un viaje de nueve años y casi 5.000 millones de kilómetros --la mayor distancia a la que una misión espacial nunca haya viajado para alcanzar su objetivo-- la nave espacial New Horizons de la NASA ha 'despertado' este sábado para preparar su encuentro con Plutón, previsto para 2015.

   Los operadores en el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins confirmaron a las 15:53 horas (hora peninsular española) que New Horizons había pasado con éxito del modo hibernación al modo 'activo'. La propia nave mandó una señal para informar de su despertar, que ha tardado 4 horas y 26 minutos en llegar a la Tierra, debido a la gran distancia a la que se encuentra.

   "Es un hito que señala el final del viaje de la New Horizons a través del vasto océano que parece el espacio y marca el comienzo del primer objetivo de la misión: la exploración de Plutón y sus muchas lunas en 2015", ha explicado el investigador principal de esta misión, Alan Stern.

   Desde su lanzamiento el 19 de enero de 2006, New Horizons ha pasado en hibernación 1.873 días, dos tercios de su tiempo de vuelo. Pero este periodo no ha sido continuado, sino que ha estado dividido en 18 períodos, que comprenden desde mediados de 2007 hasta finales de 2014. El equipo utilizó la hibernación para ahorrar el desgaste de los componentes de la nave y reducir el riesgo de fallos en el sistema.

   "Técnicamente, este paso era rutina, ya que los 'despertares' de New Horizons eran un procedimiento que ya se habíamos hecho muchas veces antes", ha explicado el director de proyectos Glen Fuente. Sin embargo, esta ocasión es especial porque "este último modo 'activo' significa el inicio de las operaciones espaciales previas al encuentro".

   El equipo pasará las próximas semanas asegurándose de que sus sistemas y los instrumentos científicos están funcionando correctamente. También continuarán probando la computadora que guiarán New Horizons a través de su vuelo hacia Plutón.

Fuentes: EUROPAPRESS.ES
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¿De verdad tiene Lockheed Martin un reactor de fusión nuclear?

La compañía de defensa dice que en cinco años tendrá listo el prototipo para obtener energía de fusión, un sueño para el planeta, pero su anuncio ha sido recibido con escepticismo
¿De verdad tiene Lockheed Martin un reactor de fusión nuclear?
reuters
El interior del reactor de fusión de Lockheed Martin muestra una serie de anillos utilizados para crear campos magnéticos que cofinen el plasma

La energía de fusión puede convertirse, si es que alguna vez se logra obtener de forma eficiente, en la gran esperanza para la sostenibilidad del planeta. Consistente en darle la «vuelta» a la fisión que se realiza en las centrales nucleares y unir partículas en vez de dividirlas, como hacen las estrellas, promete ser inagotable y limpia. Disminuiría en gran medida nuestra dependencia de los combustibles fósiles y reduciría las emisiones a la atmósfera que provocan el cambio climático. Pero el camino para obtener este «santo Grial» está lleno de obstáculos, y los científicos apenas han empezado a atisbar qué es lo que tienen que hacer para que los reactores proporcionen más energía de la que consumen. Es decir, saben hacerlo, pero no cómo hacerlo de manera rentable, a gran escala.

Hace tan solo unos días, la firma de defensa Lockheed Martin anunció algo sorprendente: había desarrollado en secreto un diseño prometedor para un reactor de fusión nuclear compacto. Según la compañía, realizará pruebas en menos de un año y en cinco tendrá un prototipo en funcionamiento, aunque la comercialización no llegaría antes de una década.

El proyecto se estaría desarrollando en «Skunk Works», la división de desarrollo de proyectos especiales de la multinacional, uno de los principales contratistas del Pentágono. Su característica principal es que supone una «reducción significativa de tamaño», frente a otras iniciativas de fusión, con sólo dos metros de largo por un metro de ancho. «Nuestro concepto de fusión compacta combina distintos elementos alternativos de confinamiento magnético, que toman lo mejor de cada uno y permiten una reducción de tamaño del 90%», explicaba Tom McGuire, director del área de programas tecnológicos revolucionarios de Skunk Works. «El menor tamaño nos permitirá diseñar, probar y construir el reactor compacto de fusión en menos de un año», insistía en palabras que recoge la agencia EP.

Sin embargo, la compañía no dio ninguna prueba de que haya superado las dificultades que entraña la energía de fusión, en la que se trabaja desde hace décadas. La mayoría de los experimentos en este campo utilizan un método que trata de contener plasma caliente dentro de campos magnéticos en un dispositivo en forma de rosquilla llamado tokamak. Es lo que se lleva a cabo, entre otros sitios, en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en el laboratorio del Departamento de Energía en San Diego (EE.UU.) o en el JET (Joint European Torus) de Oxford, Reino Unido. El tokamak más grande del mundo está en construcción en Cadarache, en el sudeste de Francia, en un centro internacional de coste multimillonario denominado ITER.
«Como volar a Marte con una caricatura»

El problema es que el plasma es inestable y si toca la pared de la vasija se enfría y se detienen las reacciones de fusión. Por esto resulta todo tan complicado y se hacen tokamaks cada vez más grandes. Pero Lockheed Martin dice tener un nuevo diseño de contenedor magnético pequeño y mucho más barato que el ITER, basado en los principios del llamado «espejo de confinamiento magnético». Sin embargo, muchos científicos no están convencidos de que la empresa pueda conseguirlo. Ian Hutchinson, profesor de ciencia nuclear e ingeniería y uno de los principales investigadores en el reactor de fusión del MIT, dice a la revista de este organismo que el tipo de confinamiento descrito por Lockheed ya ha sido estudiado antes sin mucho éxito.
«Soy muy escéptico de que tengan algo interesante que ofrecer. Hasta donde yo puedo decir, no están prestando atención a la física básica de la energía de fusión por confinamiento magnético», confiesa el investigador. «Parece puramente especulativo, como si alguien hubiera dibujado una caricatura y dijera que van a volar a Marte con ella».

El mismo escepticismo demostraba en la web de la revista Nature Stewart Prager, director del Laboratorio de Física de Plasmas del Departamento de Energía en Princeton, Nueva Jersey: «Es difícil decir al hombre de la calle nada desde un punto de vista científico (...) No está claro cuáles son sus pretensiones científicas».


Fuentes: ABC.ES
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Crean luces planas que superan a las LED

Nueva luz plana
Nueva luz plana
Foto: N.SHIMOI/TOHOKU UNIVERSITY

Aunque el Nobel de Física 2014 ha consagrado los diodos emisores de luz (LEDs) como la mejor fuente de luz artificial , científicos siguen buscando mejores sistemas.

   Así, un equipo de científicos de la Universidad de Tohoku (Japón) han creado un nuevo tipo de fuente de luz plana, de alta eficiencia energética, basada en nanotubos de carbono y con muy bajo consumo de energía: alrededor de 0,1 vatios por cada hora de funcionamiento, es decir, cerca de un centenar de veces menos que la de las LED.

   La electrónica basada en el carbono, especialmente los nanotubos de carbono (CNT), se perfila como la sucesora del silicio para la fabricación de materiales semiconductores. Este material puede permitir una nueva generación de dispositivos brillantes, de baja potencia y de bajo coste, que podrían desafiar el dominio de LED.

   En su investigación, publicada en 'Review of Scientific Instruments', los científicos japoneses han trabajado en la optimización de este dispositivo, basándose en una pantalla de fósforo y una sola pared de nanotubos de carbono altamente cristalinos (SWCNTs), como electrodos en una estructura de diodo. "Es como un campo de filamentos de tungsteno reducido a proporciones microscópicas", explica el artículo.

   Los expertos han ensamblado el dispositivo con una mezcla líquida de un disolvente orgánico combinado con un producto químico similar al jabón, conocido como agente tensioactivo. Se "pinta" con la mezcla sobre cada el electrodo positivo o cátodo, y se rasca la superficie con papel de lija para formar un panel de luz capaz de producir una corriente grande, estable y homogénea de emisiones con bajo consumo de energía.

   "Nuestro sencillo panel de podría obtener una alta eficiencia de luminosidad, de 60 lúmenes por vatio, lo que supone un excelente potencial para un dispositivo de iluminación con bajo consumo de energía", ha apuntado el autor principal Norihiro Shimoi.
 
CÓMO FUNCIONA

   Los expertos han explicado que este nuevo dispositivos tiene un sistema de luminiscencia que funciona más como si fueran tubos de rayos catódicos, con nanotubos de carbono en calidad de cátodos, y una pantalla de fósforo en una cavidad de vacío que actúa como el ánodo.

   Bajo un fuerte campo eléctrico, el cátodo emite haces apretados, de alta velocidad de los electrones, a través de sus puntas de nanotubos Sharp, un fenómeno llamado de emisión de campo. Luego, los electrones vuelan por el vacío en la cavidad, y golpean la pantalla de fósforo.

   "Hemos encontrado que un cátodo como una pared simple de nanotubos de carbono altamente cristalina y un ánodo con la pantalla de fósforo mejora la estructura y obtienen una buena homogeneidad de brillo", ha apuntado Shimoi.


Fuentes: EUROPAPRESS.ES
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¿Existen otros universos?

La formación de cosmos diferentes surge como predicción de teorías físicas. Expertos internacionales discuten en Madrid cómo serían o si colisionarían

Los físicos que abordan el multiverso coinciden en que sería imposible visitar los universos vecinos, pero pueden estar ahí. / The Washington Post (Washington Post)

Nuestro universo, con lo inmenso que es, con centenares de miles de millones de galaxias visibles y tantos millones de estrellas en cada una de ellas, puede que no sea el único que exista. Tal vez hay otros universos, distintos del que conocemos, y alguno parecido... ¿Sería posible visitarlos? ¿Echarles un vistazo? ¿Comprobar siquiera si efectivamente están por ahí como burbujas aisladas... a no ser que entren algunas en colisión? Medio centenar de expertos estadounidenses, europeos y españoles se han reunido esta semana en un encuentro científico de alto nivel celebrado en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) para discutir precisamente los multiversos y las teorías en las que emerge su existencia.

“Un pez en el océano, puede pensar que todo lo que existe es agua”, empieza por explicar Raphael Bouso, físico teórico de la Universidad de Berkeley (EE UU), abordando el multiverso con una metáfora. “Pero unos peces inteligentes empiezan a investigar y a hacer experimentos con los átomos que tienen alrededor y se dan cuenta de que esos átomos se pueden unir de otra manera y formar otras cosas, como aire, tierra... es decir, que en el universo puede haber regiones completamente diferentes de la que uno vive”. Así, esos experimentos y esas conducen a teorías científicas que pueden hacer predicciones. “Investigamos si puede haber otros universos sin tener necesariamente que visitarlos o verlos”, continúa Bouso, pero advierte: “La teoría no es suficiente, es importante pero no suficiente... hay que probarla”. Con toda la cautela, este científico es optimista y considera que en algún momento la ciencia logrará confirmar o descartar si hay más universos o si nuestro cosmos es único.

“Sí, creo que pueden existir, ¿por qué no? Pero no sé si se van a encontrar pruebas”, señala Lisa Randall, física de la Universidad de Harvard, algo más cautelosa.

Entre el medio centenar de especialistas participantes en el encuentro, organizado por el Instituto de Física Teórica IFT (UAM-CSIC), los hay que ponen más pegas y otros más favorables a la idea o, tratándose de ciencia, a las teorías que cuentan con el multiverso y los fiables que son.

“Soy físico, no puedo asegurar la existencia de un multiverso con total certeza” advierte Luis Ibáñez, catedrático de Física Teórica de la UAM y uno de los organizadores del encuentro. El núcleo de la cuestión por qué estos especialistas se afanan para dilucidar si puede haber o no cosmos vecinos son las denominadas teorías de supercuerdas, un marco físico-matemático en el cual las partículas elementales que forman todo lo que existe no son sino efectos de las diferentes vibraciones de una especie de filamentos subatómicos. Su belleza matemática atrae a miles de físicos, frente al escepticismo de otros muchos científicos dada la dificultad de demostrar si dicha teoría es correcta o no. El atractivo de las supercuerdas es que permiten integrar de forma natural la mecánica cuántica que tan exitosamente describe el microcosmos, con la no menos notable Relatividad General de Einstein que rige el cosmos a gran escala y que las teorías estándar verificadas no logran unificar. “La teoría de supercuerdas parece poseer un inimaginable número de soluciones que corresponderían a universos posibles pero con distintas propiedades”, señalan los expertos como punto de partida.

Pero, además, el multiverso es una consecuencia de otra teoría, la de la Inflación Cósmica, que cuenta con un crecimiento descomunal y rapidísimo del universo en el primer instante del Big Bang. “Si la inflación es cierta, aparece de forma natural el multiverso”, apunta Ibáñez.

Así que se pudieron formar muchos universos a la vez, como burbujas independientes, una de las cuales sería nuestro universo que, recalcan los científicos, crece a partir de ese momento, según describe con éxito la teoría clásica del Big Bang. Esas burbujas “se formarían en el pasado, pero se siguen formando constantemente, pueden estar surgiendo ahora”, explica Ibáñez.

“Si, hay muchos modelos que permiten que haya otros universos, puede que existan, pero no es obligatorio”, alerta Tom Banks, físico de la Universidad de California en Santa Cruz, quizás un poco más escéptico que otros colegas, o menos entusiasta de la idea. “Y no tendremos nunca la oportunidad de explorarlos, de visitarlos”, advierte.

“Hay teorías físicas especulativas que predicen la existencia del multiverso y en ese sentido son imaginables”, apunta Enrique Álvarez, catedrático de Física Teórica de la UAM. “Sin embargo, no existe ninguna evidencia que apoye esta hipótesis”, advierte, situándose con su postura más cerca de Banks que de colegas más convencidos.

El fenómeno que ofrece casi la única posibilidad de comprobar observacionalmente si existen o no cosmos vecinos sería que él nuestro chocara con otro, y las probabilidades son escasas. “Si se hubiese producido un choque así se debería de poder observar en el cielo, en la radiación de fondo de microondas, un patrón característico”, explica Bouso. “Es poco probable, no hay que preocuparse”, apunta Banks. “En la medida en que se pudiera tener información observacional sobre ellos, yo preferiría pensar que esos otros universos son parte del nuestro propio”, añade Álvarez.

Pero, al menos, los modelos teóricos darán pistas de cómo serían esos otros universos. “Serían, la mayoría, muy aburridos, poco interesantes, prácticamente vacíos, con escasa materia o muy diluida... muy distintos del nuestro, que puede ser muy poco corriente, pero es muy complejo, con muchos átomos, mucha material. En los universos vacíos pasan pocas cosas”, responde Bouso. En esto esta de acuerdo Banks: “Tendrían valores diferentes de parámetros fundamentes, como la Constante de Hubble, no habría organismos vivos, tal vez contendrían algunos agujeros negros... pero serían universos poco interesantes”. Y los habría de tamaños muy diferentes, apunta Ibáñez.

“Otros universos no tienen por qué ser como el nuestro, podrían ser completamente extraños, con otro tipo de elementos químicos, sin la materia habitual nuestra, sin vida, o con una vida diferente”, dice Ibáñez.

En la opción de visitas de un cosmos a otro las respuestas coinciden. “No, absolutamente no”, dice Banks. “No, no podríamos ir, ni verlos tampoco”, señala Randall. “No imposible”, añade Ibáñez.

Tal veces los peces oceánicos que Bouso sacó a relucir al principio nunca puedan ver la tierra firme, ni las montañas, ni las nubes del cielo, pero el saber que existen, el comprender como con las cosas, ya es muy importante. “La teoría que predice los multiversos es interesante porque explica cosas que otra no hacen, como por qué el vacío tiene tan poca energía...”, dice Bouso. “Lo que queremos es una teoría que explique nuestro universo, no necesitamos otros, pero la verdad es que muchos de estos modelos con los que trabajamos permiten el multiverso, aunque yo diría que la mayoría de los físicos teóricos no están trabajando en estas cosas”, matiza Banks.

Alan Guth, uno de los padres de la teoría de la inflación cósmica, que ha participado en el encuentro de Madrid, concluyó su charla inaugural con una irónica y original muestra de posturas de grandes físicos acerca de los cosmos múltiples: “Martn Rees, Astrónomo Real Británico, dice que tiene suficiente confianza en la existencia del multiverso como para apostar la vida de su perro; Andrei Linde, profesor de la Universidad de Stanford, apuesta su vida a favor y Steven Weinberg, Premio Nobel de Física en 1979, afirma que tiene suficiente confianza en los multiversos como para apostar las dos vidas: la de Linde y la del perro de Rees”.

Fuentes: EL PAIS.COM
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La partícula que es materia y antimateria a la vez


Un equipo de EEUU crea una exótica partícula cuya existencia se predijo hace más de 70 años
 
Imagen de microscopio del material observado con las nuevas partículas observadas / Princeton

En 1937, un joven y brillante físico italiano llamado Ettore Majorana predijo la existencia de una partícula aparentemente imposible. No tenía carga y, por tanto, podía comportarse a la vez como si estuviese hecha de materia y antimateria. Hacía solo unos años que Paul Dirac, otro joven y brillante físico británico, había explicado la teoría moderna de la antimateria. Esta venía a decir que por cada elemento de materia conocida podía haber un reverso con carga opuesta hecha de antimateria. Así, un electrón tendría su positrón y un protón, su antiprotón. Cuando ambos entraban en contacto se desintegraban de forma violenta dejando escapar un estallido de radiación. La excepción era esa exótica partícula predicha por Majorana. Desde entonces, nadie ha conseguido observarla en la naturaleza. Su falta de carga haría que estas partículas, llamadas fermiones de Majorana, no interactuaran con la materia convencional con lo que serían muy difíciles de detectar. Hoy se piensa que partículas similares podrían ser las que componen la esquiva materia oscura, esa sustancia que compone el 23% del universo sin que nadie aún haya conseguido observarla de forma directa. Un año después de hacer su propuesta, como si fuese uno de sus fermiones indetectables, Ettore Majorana desapareció sin dejar rastro mientras viajaba en un barco hacia Nápoles.

Hoy, un equipo de investigadores de EEUU publica un estudio en el que demuestran haber observado fermiones de Majorana. Tal y como predijo el físico, se trata de partículas que se comportan como si estuviesen hechas de materia y antimateria al mismo tiempo y que serían a la vez una partícula y su propia antipartícula.

    “Hemos tomado una imagen directa del fermión de Majorana"

El hallazgo no se ha hecho en un gran acelerador de partículas, como en el caso del bosón de Higgs, sino en un experimento controlado con materiales superconductores y observado con un microscopio de efecto túnel, que permite ver un material a nivel atómico. Los investigadores tomaron una finísima tira de hierro de un átomo de ancho y la enfriaron hasta rozar el cero absoluto (-273 grados). Fue entonces cuando, a cada extremo de la cadena, aparecieron los esquivos fermiones de Majorana.

“Hemos tomado una imagen directa del fermión de Majorana usando el microscopio de efecto túnel en lugar de detectar su existencia de forma indirecta”, explica a Materia Ali Yazdani, uno de los investigadores de Princeton autores del hallazgo. Sus resultados se publican hoy en la revista Science. En 2012, otro equipo europeo clamó haber observado los mismos fermiones. Pero su detección no era del todo directa y las señales observadas podían deberse a otras causas. Las nuevas pruebas "dan más más credibilidad" a la creación de partículas de Majorana, señala Llorenç Serra, del Instituto nstituto de Física Interdisciplinar y Sistemas Complejos (CSIC-UIB).

Pero, ¿son estas partículas realmente fermiones como los predichos por el desaparecido Majorana? Es una cuestión que enciende a los físicos que trabajan con detectores como el LHC o en grandes sensores para cazar neutrinos. Estos experimentos pueden observar partículas fundamentales naturales, producidas de forma espontánea en el universo o de forma provocada haciendo chocar protones a velocidades cercanas a la de la luz. Por el contrario, las partículas generadas en experimentos como el de Princeton deben su comportamiento a los átomos que las rodean, en este caso de hierro y plomo. No son partículas elementales sino una variante inferior que los físicos denominan “cuasipartículas”. La gran pregunta ahora es si las propiedades que se observan en estas cuasipartículas se dan también en el mundo de las partículas elementales.

Por ejemplo se piensa que el neutrino, que apenas interactúa con la materia, podría ser a la vez partícula y antipartícula. Esto explicaría cómo pudo surgir un universo como el que conocemos, pero nadie, por ahora, lo ha conseguido demostrar. Otras posibles partículas de Majorana aún no confirmadas y también esenciales para entender el universo serían los neutralinos, que compondrían la materia oscura, otro de los grandes interrogantes de la física actual.

“El hecho de que la naturaleza produzca cuasipartículas de Majorana resulta cuando menos sugestivo de que las partículas elementales que pueden serlo, como el neutrino, también lo serán”, opina Juan José Gómez-Cadenas. Este físico del CSIC dirige un experimento en Canfranc con el que pretende ser el primero en detectar a ese esquivo neutrino que es partícula y su contrario. “Da la impresión de que, también aquí se cumple la regla que dice que la naturaleza siempre opta por que si una cosa es posible, entonces va y la implementa”, resalta.

Yazdani añade que “quizás la clave del estudio sea que demostrar un concepto de forma experimental y con precisión en un sistema te puede dar confianza de que quizás esa misma idea juegue un papel en otro sistema”. Y añade “Esta política de preguntarse ‘¿por qué no? es probablemente la que inspiró a Majorana y ha sido clave en muchos hallazgos científicos”.

Después de 76 años, el destino del propio Majorana sigue siendo un misterio.
Adelanto hacia la computación cuántica

Más allá de los misterios del cosmos, la investigación en este campo tiene otra posible aplicación en el terreno de la computación cuántica. Esta disciplina pretende generar ordenadores millones de veces más potentes que los actuales aprovechando las propiedades cuánticas de ciertas partículas. El hecho de que los fermiones generados sean duales, a la vez materia y antimateria, les da una sorprendente estabilidad respecto a su entorno, lo que podría ayudar a usarlos para componer bits cuánticos más manejables que los que actualmente se diseñan basados en electrones, según una nota de prensa difundida por Princeton. “Son unos experimentos muy sólidos, que dan más credibilidad a que la física de partículas Majorana aparece en los sistemas de materia condensada”, opina Llorenç Serra, que investiga los efectos cuánticos de ciertos materiales en el Instituto nstituto de Física Interdisciplinar y Sistemas Complejos (CSIC-UIB). Serra coincide en que el tipo de materiales usados en este estudio, cadenas de hierro superconductoras, tienen potencial para mejorar la computación cuántica. “La gran ventaja que tienen”, dice, es que los fermiones de Majorana “están deslocalizados en los dos extremos del cable”. Esto, dice, “les hace robustos y un estado cuantico robusto frente a pérdidas de coherencia es imprescindible para un ordenador cuantico”.

Fuentes: EL PAIS.COM
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Físicos crean una capa de invisibilidad tan asombrosa como sencilla


Físicos crean una capa de invisibilidad tan asombrosa como sencilla
U. Rochester
La capa de invisibilidad oculta los objetos como si no estuvieran
Físicos crean una capa de invisibilidad tan asombrosa como sencilla

Puede que la tan manida capa de invisibilidad de Harry Potter sea lo que haya inspirado a los científicos para, en los últimos tiempos, desarrollar distintos métodos, algunos sencillos y otros más complejos -que involucran nuevas tecnologías y materiales-, para ocultar objetos a la vista. El último ejemplo proviene de la Universidad de Rochester en Nueva York y, según sus autores, no sólo supera algunas de las limitaciones de los dispositivos anteriores sino que utiliza materiales de bajo coste y fácilmente disponibles en una nueva configuración. El resultado, que las cosas parecen desaparecer ante nuestra vista como por arte de magia. Lo han denominado la «Capa Rochester».

John Howell, profesor de física en la universidad estadounidense, utilizó cuatro lentes estándar que mantienen el objeto oculto a la vista incluso aunque el espectador se mueva a varios grados de distancia de la posición de visualización óptima. «Este es el primer dispositivo conocido que puede ocultar objetos en tres dimensiones vistos desde distintos ángulos y en el espectro visible», dice Joseph Choi, estudiante de doctorado en el Instituto de Óptica de Rochester.
Físicos crean una capa de invisibilidad tan asombrosa como sencilla
Otras capas de invisibilidad funcionan bien cuando se mira un objeto en línea recta, pero si se mueve el punto de vista, aunque sea un poco, el objeto se hace visible. De igual forma, cambian el fondo drásticamente, por lo que es obvio que el dispositivo de ocultación está presente.
Con el fin tanto de hacer invisible un objeto como de dejar el fondo sin distorsiones, los investigadores determinaron el tipo de lente y la distancia precisa para separar las cuatro lentes. Para probar su dispositivo, colocaron un objeto en frente de un fondo de red. Al mirar a través de las lentes y cambiar su ángulo de visión, moviendo de lado a lado, la red cambiaba en consecuencia como si el dispositivo de ocultamiento no estuviera allí. No había ninguna discontinuidad en las líneas de cuadrícula detrás del objeto ocultado.
En luz visible y con grandes objetos

Los autores de la investigación dicen que la «Capa Rochester» se puede escalar tanto como el tamaño de las lentes, tanto como para ocultar cualquier gran objeto. Y, a diferencia de otros dispositivos, funciona para todo el espectro visible de la luz, en lugar de sólo para frecuencias específicas.

En un nuevo artículo enviado a la revista Optics Express y disponible en arXiv.org, Howell y Choi proporcionar la fórmula matemática para este tipo de camuflaje que puede trabajar para ángulos de hasta 15 grados o más.

Howell cree que su capa podría tener posibles aplicaciones, incluyendo su uso para que un cirujano pueda mirar a través de sus manos o el conductor de un camión haga lo propio a través de los puntos ciegos de su vehículo.

Puede que el nombre de Howell no le diga mucho, pero quizás le recuerde por crear una sencilla y barata capa de invisibilidad con espejos junto con su hijo de 14 años. La nueva capa también es sencilla. Su inventor incluso da las instrucciones en la web de la universidad como si fuera un manual de un mueble de Ikea.

Fuentes: ABC.ES

Solo cuenta con cuatro lentes, no distorsiona el fondo y puede ocultar incluso a una persona
Físicos crean una capa de invisibilidad tan asombrosa como sencilla
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60 años colisionando partículas

 La Organización Europea para la Investigación Nuclear permitió la investigación científica con fines exclusivamente pacíficos después de la Segunda Guerra Mundial
    El descubrimiento del Bosón de Higgs o la creación de la World Wide Web son dos de los muchos logros surgidos de investigaciones en el CERN

Recreación de un haz de antiprotones contra una célula tumoral. CERN

El CERN, la Organización Europea para la Investigación Nuclear, celebra este lunes 60 primaveras en un evento al que asisten delegaciones oficiales de 35 países, entre ellas la española, que, a su entrada, han ido dejando su firma para la posteridad en una tableta electrónica situada en el fotocall.

El CERN es actualmente el laboratorio de física de partículas más grande del mundo, y un gran ejemplo de colaboración internacional, pues reúne a más de 10.000 científicos de casi 100 nacionalidades. Surgió el 29 de septiembre de 1954 "para construir el centro de excelencia en la Ciencia, pero también para, de alguna manera, reiniciar los contactos entre los científicos" y unir a las naciones, explica la presidenta del Consejo del CERN, Agnieszka Zalewska. Así, el lema de este aniversario es '60 años de Ciencia por la Paz', rememorando el acuerdo que permitió la investigación científica con fines exclusivamente pacíficos.

'Creamos un puente entre culturas que habla una sola lengua universal, y ese lenguaje es la ciencia'.

"Durante estas seis décadas, el CERN ha sido siempre un lugar donde las personas pueden trabajar juntas, independientemente de su cultura y su nacionalidad. Creamos un puente entre culturas que hablan una sola lengua universal, y ese lenguaje es la ciencia", ha declarado el director general de la Organización, Rolf Heuer, que durante su discurso inicial en la ceremonia, afirmaba que la filosofía de esta institución debe servir de ejemplo en un mundo en el que "si abres un periódico, cualquier día, a cualquier hora, en cualquier lugar, encontrarás sufrimiento humano". Así, Heuer ha dicho que en el CERN, "las culturas pueden convivir y marcar la diferencia".
La revolución de la Física

El CERN se dedica a la física fundamental, enfocada en descubrir de qué está hecho el Universo y cómo funciona. Desde la creación de esta Organización, el panorama de la física fundamental ha cambiado drásticamente. Por aquel entonces, el conocimiento de la materia a escalas más pequeñas estaba limitado al núcleo del átomo. En los años 60, los físicos de partículas pudieron avanzar en este campo hasta desarrollar el Modelo Estándar de Física de Partículas y mejorando el conocimiento del Universo y de sus comienzos.

El CERN se centra en descubrir de qué está hecho el Universo y cómo funciona.

Aceleradores cada vez más grandes y más potentes han permitido a los investigadores explorar nuevas fronteras energéticas. Entre los grandes descubrimientos del CERN están las partículas portadoras de la fuerza débil, ganador del Nobel en 1984; la creación de la World Wide Web por Tim Berners-Lee en 1989, el desarrollo de un revolucionario detector de partículas por George Charpak, también premiado con el Nobel, en 1992; y el descubrimiento del Bosón de Higgs en 2012, que ha podido probar la existencia del mecanismo de Brout-Englert-Higgs y permitió la concesión del Premio Nobel a Peter Higgs y François Englert en 2013.

El CERN maneja el principal acelerador de partículas del mundo, el Gran Colisionador de Hadrones (LHC). Con su reinicio el año que viene a un nuevo récord de energía, el CERN continuará buscando respuestas a algunas de las preguntas fundamentales del Universo.
Curar el cáncer con antimateria

Las grandes mentes del CERN no sólo son utilizadas para la física fundamental, sino que también hay cabida para la medicina. El Experimento de la Célula Antiprotones (ACE) se inició en 2003 y tiene como objetivo evaluar plenamente la eficacia de la antimateria como terapia contra el cáncer.

Hasta la fecha, la terapia con haces de partículas ha utilizado principalmente protones para destruir las células cancerosas. Desafortunadamente, aunque el haz destruye el cáncer también daña a los tejidos sanos en tratamientos repetidos. Sin embargo, el experimento ACE está poniendo a prueba la idea de utilizar antiprotones como un tratamiento alternativo, mediante la comparación directa de la eficacia de la irradiación celular utilizando protones y antiprotones.

Cuando la materia (las células tumorales) y la antimateria (los antiprotones) se encuentran, se destruyen entre sí, transforman su masa en energía. Así, esa energía liberada se proyecta hacia los fragmentos de las células cancerosas adyacentes, que a su vez deberían ser también destruidos.

Según los investigadores del CERN, ACE es un excelente ejemplo de cómo la investigación en física de partículas puede aportar soluciones innovadoras con beneficios médicos potenciales. Sin embargo, el proceso de validación para cualquier nuevo tratamiento médico es largo. Incluso si todo va bien, todavía podría tardar una década para la primera aplicación clínica en aparecer.
España en el CERN

España es miembro del CERN desde 1983 y ocupa el puesto número cinco en los contribuyentes por detrás de Alemania, Francia, Reino Unido e Italia. Además, según la Secretaría de Estado de I+D+i, "se aportan otros fondos para financiar la actividad de los grupos de investigación españoles que participan en los experimentos del CERN, entre ellos los del LHC, ISOLDE O nTOF".

Así, más de 70 empresas españolas participaron en la construcción y mantenimento del LHC, en el que actualmente trabajan cerca de 200 españoles a través de diez centros de investigación. Una participación que la Secretaría de Estado fomenta a través del Programa Nacional de Física de Partículas y del Centro Nacional de Física de Partículas, Astropartículas y Nuclear (CPAN), proyecto Consolider-Ingenio 2010 gestionado por el CSIC.

La secretaria de Estado de I+D+i, Carmen Vela, que ha capitanea la delegación española en el evento, ha señalado la importancia que tiene para España "participar en una organización que está a la vanguardia de la ciencia mundial y que permite a los investigadores y técnicos españoles hacer ciencia con mayúsculas"

Fuentes: EL MUNDO.ES
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Dos físicos rusos quieren reconstruir la torre Tesla para dar energía sin cables al mundo

Dos físicos rusos de Siberia han lanzado una campaña para recaudar los 800.000 dólares necesarios para completar el ambicioso proyecto de Nikola Tesla en el campo de la transmisión inalámbrica de energía eléctrica, la torre Tesla.

Según los físicos rusos Serguéi Plejánov y Leonid Plejánov, la versión moderna de Wardenclyffe, o la torre Tesla, también conocida como 'transmisor planetario', permitirá "transmitir la energía a través de la Tierra a cualquier distancia en el planeta", lo cual ayudará a resolver muchos problemas tecnológicos.

"¡Tesla tenía razón y estamos dispuestos a demostrarlo!", dicen los físicos, que acaban de lanzar una campaña en Indiegogo, el mayor sitio de recaudación de fondos del mundo, para reconstruir la torre Wardenclyffe en el otoño de 2014.


Tesla creía que la torre podría transmitir energía de forma inalámbrica, pero este proyecto no demostró su viabilidad durante la vida del genial físico.

Si Tesla estaba en lo cierto, algo que no dudan los físicos rusos, después de un profundo estudio del diseño de su torre, el proyecto podría proporcionar un sistema eficaz de distribución y transmisión de energía por todo el mundo. Y además se tratará de energía limpia.

Leonid Plejánov y Serguéi Plejánov han pasado los últimos cinco años estudiando y modelando las notas y las patentes de Tesla para la torre y están seguros de que el proyecto es viable con los materiales y tecnología actuales.

El principio detrás del diseño actual es que ya tenemos una fuente ilimitada de toda la energía que podemos necesitar: el sol. Un panel solar de 100.000 kilómetros cuadrados en un bonito, soleado desierto en alguna parte del mundo podría cubrir todas las necesidades de energía mundiales. El problema radica en la distribución de esa energía, puesto que los sistemas actuales presentan muchas fugas.

La red de torres propuesta por Tesla fue diseñada para aprovechar la propia conductividad de la Tierra, la transmisión de energía a través de la tierra y la ionosfera con muy poco desperdicio.

Una descripción detallada de cómo funciona una torre se puede encontrar aquí.

Mientras la torre original de Tesla construida en Long Island pesaba 60 toneladas, el plan de los Plejánov es construir un prototipo de tan solo dos toneladas gracias a los avances en los materiales. La bobina de Tesla (un tipo de transformador resonante patentado por el científico en 1891) será de unos 20 metros de largo.


Fuentes: actualidad.rt.com
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