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«Primero arregla la Tierra y entonces quizás podamos viajar a Marte en 1.000 años»

Mark McCaughrean, asesor científico de la ESA, vino a Madrid para hablar sobre el final de la misión Rosetta. También habló del reto de explorar otros planetas y las amenazas del cambio climático y la caída de asteroides en la Tierra


Mark McCaughrean, investigador de la Agencia Espacial Europea (ESA) - Cedida por la Fundación BBVA/KIKE PARA
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Mark McCaughrean es asesor científico senior de la ESA y uno de los responsables de comunicar los avances que se producen en la agencia espacial. Visitó la sede de la Fundación BBVA en Madrid para impartir una conferencia sobre el final de la misión Rosetta, que recientemente se estrelló contra el cometa 67P/Churyumov Gerasimenko. Es experto en formación de sistemas planetarios y también un apasionado conversador que tiene muy en cuenta los retos a los que se enfrenta la humanidad, como la exploración de otros planetas o el cambio climático. También mencionó dos peligrosas amenazas para el futuro: el impacto de un gran asteroide contra la Tierra y la erupción de un supervolcán como el de Yellowstone. «Va a ocurrir», vaticina. A pesar de todo, aún tiene la esperanza de que la divulgación científica y la ciencia ficción puedan reconducir los sueños de la humanidad hacia un futuro menos catastrófico.

-¿Cómo le diría a un lector por qué Rosetta ha sido importante?

Rosetta es algo que le importa a todo el mundo, porque busca el significado de la vida. En ese cometa que estudiaba (el 67P/Churyumov Gerasimenko) hay material que ha quedado remanente del nacimiento del Sistema Solar. Y parte de ese material podría ser realmente la base de la vida. Cuando la Tierra era muy joven estaba muy caliente, no había moléculas orgánicas ni había agua. Entonces, ¿de dónde venimos? Una posibilidad es que viniéramos de los cometas que impactaron contra la Tierra, y que trajeran la materia prima, los ladrillos necesarios para construir vida. Por supuesto la ciencia es más complicada que todo esto, pero la pregunta básica de si estamos hechos de cometas es algo que todos entendemos de alguna forma.

«A largo plazo, seremos golpeados por algo realmente muy grande»

Dicho de otra forma, se puede decir que el cometa 67 P es como un cofre del tesoro que ha estado en una habitación oscura durante 5.500 millones de años. Y que Rosetta es la llave que ha ido allí para abrir el cofre. Lo cierto es que hoy en día la llave está rota en pedazos por el suelo... Tenemos un montón de datos y estamos tratando de juntarlos, pero la ciencia no se hace en una noche. Con lo que hemos recogido, tenemos trabajo para 10 o 20 años más.

-¿Y usted piensa que estamos hechos de cometas?

Lo que hemos aprendido durante la misión Rosetta es que el agua en este cometa no es la misma que el agua de la Tierra. Tiene una proporción distinta de hidrógeno-deuterio: en concreto, este cometa tiene tres veces más deuterio. Esto sugiere que probablemente todo el agua de la Tierra no llegó desde cometas, sino que quizás vino también de asteroides, que son objetos más secos, pero también más numerosos.

Lo que estamos aprendiendo es algo parecido a hacer la receta de una tarta: tenemos la tarta, el agua de la Tierra, y cómo hacerla. Puedo tener algo de harina, los cometas, algo de mantequilla, los asteroides, pero no demasiado salsa de tabasco porque quiero que mi tarta sepa bien. Así que, mirando al agua de la Tierra y analizando a cometas y asteroides podemos aprender cómo se hace la Tierra. Y esto también es cierto para moléculas orgánicas de las que estamos hechos.

Pero aquí la historia es diferente, porque los cometas tienen montones de moléculas orgánicas, como aminoácidos como la glicina o el fósforo, un componente muy importante en el ADN. No significa que haya vida en el cometa, solo significa que si tienes un planeta muerto y tu quieres empezar vida, necesitas algunos ingredientes para la tarta. Y los cometas golpearon mucho la Tierra en el pasado. No lo hacen muy frecuentemente estos días, pero ocurrirá.

-¿Es posible que esto haya ocurrido en otros sistemas estelares y que la vida sea un fenómeno universal?

Sabemos que hay cometas en otros sistemas estelares. Creemos que la mayoría de los sistemas solares se formaron de una forma similar al nuestro: una nube de gas y polvo se convirtió en un disco que giraba alrededor de una estrella, y con las colisiones aparecieron planetas y cuerpos menores. Lo normal es asumir que si aquí los cometas tienen este papel, en la mayor parte de las estrellas también lo tendrán. No creemos que el Sistema Solar sea muy especial, aparte de por el hecho de que estamos aquí, pero lo cierto es que aún no hemos detectado vida en otras estrellas.

-Entonces, ¿fueron muy importantes los impactos de cometas y asteroides?

Al comienzo todo dependió de eso. Gracias a los impactos todos los fragmentos se unieron al comienzo del Sistema Solar. Y 5.000 millones de años después hubo muchos impactos en los planetas y las lunas que existen hoy en día. Esto ocurrió porque los planetas cambiaron sus órbitas: Júpiter y Saturno se movieron, Neptuno y Urano se fueron.

«Nos estamos expandiendo por la Tierra como un virus malvado y pretendemos vivir en Marte»

Si el Sistema Solar se formó como pensamos, ni Neptuno ni Urano deberían estar ahí. Deberían estar más cerca, pero, ¿cómo llegaron ahí? Parece ser que cuando Neptuno y Júpiter se movieron a causa de la gravedad, empujaron a varios planetas hacia el exterior. Y al mismo tiempo todos esos cometas y asteroides se movieron de repente. Fue como lanzar una bomba en una cesta de pelotas de ping pong. De repente las pelotas comenzaron a botar por todas partes y comenzaron a golpear cosas.

El nacimiento del Sistema Solar estuvo marcado por las colisiones- ARCHIVO

Por eso alrededor de 100 millones de años después hay huellas de una inmensa cantidad de impactos en el Sistema Solar. Puedes verlo en los cráteres de la Luna, por ejemplo. Y ahí es cuando pudo llegar a la Tierra la materia prima de la vida, porque fue entonces cuando el planeta se estaba enfriando. Hasta ese momento, no se había desarrollado vida en la Tierra, aunque si lo hubiera hecho, habría muerto a causa de las colisiones.

«¿Cómo detienes un volcán?»


Estos días los impactos no ocurren con tanta frecuencia, pero aún ocurre. Júpiter recibió un impacto en 1994, pudimos verlo, tomar imágenes y medir cómo un cometa entraba en Júpiter. Es verdad que este planeta es muy grande y tiene una enorme gravedad, lo que le hace ser muy bueno a la hora de «tirar» de cometas. Pero estos objetos (cometas y asteroides) también golpean la Tierra. En 1905, el evento Tunguska, en Siberia, fue provocado por un pequeño cometa.

-¿Está la Tierra a salvo de las colisiones?

No, es cuestión de tiempo. Estamos en la era del espacio, medimos muchas cosas, sabemos que los asteroides suelen golpear la Tierra, pero también sabemos que hay algunos pequeños, otros más grandes y algunos realmente enormes. El que acabó con los dinosaurios hace 65 millones de años era uno de esos. Por suerte, estos no vienen muy frecuentemente, así que no vamos a morir por uno grande mañana. Quiero decir, podríamos, pero las probabilidades no son altas mañana. Pero en 10 o en 50 millones de años, claro, ocurrirá. La cuestión es qué haremos al respecto.

Hoy en día se puede oír a mucha gente diciendo que debemos dejar la Tierra y viajar a Marte tan pronto como podamos, de forma que si la vida en la Tierra muere el humano pueda seguir viviendo en el Sistema Solar. Para mi esto es una locura. Si eso pasara... Sabemos que si hay algún lugar donde la vida está en peligro es aquí mismo. No tiene nada que ver con asteroides, sino con el cambio climático. Esta idea de ir a Marte mañana para salvar a la humanidad es una locura, primero arregla la Tierra y entonces quizás podamos viajar a Marte en 1.000 años.

«Si la gente lee artículos de ciencia, quizás los niños quieran ser científicos y no futbolistas»


De todas formas es una pregunta muy interesante porque la Humanidad apenas tiene 200.000 años de antigüedad. Hemos vivido en un tiempo que ha sido muy tranquilo, sin grandes colisiones, ni volcanes (ni supervolcanes). Toda la humanidad ha vivido un tiempo muy tranquilo, y así es como conseguimos extendernos, porque claro, no somos eliminados con frecuencia. Somos seres muy complejos, ya sabes, no somos como cucarachas que pueden sobrevivir a cualquier cosa. Pero es muy fácil matar a los humanos, porque necesitamos muchas estructuras, tanta comida...

Representación de un asteroide de diez kilómetros chocando contra la Tierra- DON DAVIS

Así que toda la historia de la humanidad ocurrió en una época tranquila. Incluso las edades del hielo necesitaron mucho tiempo para ocurrir, fueron y vinieron, y ocurrieron en 10.000 años, así que tuvimos tiempo para adaptarnos.

«Quizás nos daremos cuenta de que conducir por las ciudades y expulsar CO2 a la atmósfera nos va a matar»


Pero a largo plazo, seremos golpeados por algo realmente muy grande, sí, ocurirrá. Pero quizás, solo quizás, antes seremos capaces de resolver el problema de los asteroides desde el espacio. Quizás podremos descubrir de qué están hechos esos objetos, cómo moverlos, verlos con telescopios y decir «ese va a impactar en mil años». Así que quizás tengamos tiempo para moverlos para que no golpeen la Tierra.

Otro grave problema son los supervolcanes de la Tierra. Como el que hay en Yellowstone, por ejemplo. Se han descubierto huellas en India de una enorme y monstruosa zona cubierta de rocas volcánicas formadas a lo largo de miles de años de erupciones constantes, aún mayor que Yellowstone. Y desde ese punto de vista estamos tostados, creo. No podremos arreglar eso, porque es más grande que los seres humanos. Quizás en millones de años seremos criaturas mágicas, pero hoy en día, ¿cómo detienes un volcán?

Por eso, y como hay amenazas para la humanidad, algunos «space geeks» estamos diciendo que debemos ir a Marte. Pero en el fondo, sabemos que solo hay un planeta donde podemos vivir ahora mismo, la Tierra. Y creo que es incluso una pregunta moral: si no podemos arreglar la Tierra, ¿merecemos ir a Marte? (Ríe). ¡Nos estamos expandiendo como un virus malvado por nuestro planeta y pretendemos ir a otro!

Recreación de los módulos habitables diseñados por la misión Mars One- MARS ONE

Creo que hay muchas preguntas interesantes sobre la supervivencia del ser humano, y para mí, muchas de ellas tienen que ver con nuestra naturaleza: los seres humanos somos contadores de historias, así es como pasamos la información. Somos bueno pasando nuestro ADN, como cualquier otra especie. Pero la razón por la que somos tan dominantes es porque nos contamos historias unos a otros. Tú estás escribiendo una historia justo ahora, yo estoy contando una historia, y cuando alguien lea el periódico, leerá una historia.

«La mitad de la población sabe que el cambio climático está ocurriendo, pero cree que no puede evitarlo»


Además de eso, los humanos tenemos una muy buena imaginación, y por eso podemos planear el futuro. Podemos almacenar comida para el invierno y cosas así. Es otra cosa de nuestro cerebro que nos diferencia de los animales. Y si añades esas dos cosas, historias e imaginación, surge la ciencia ficción (sonríe).

Por eso adoramos escribir historias sobre conquistar Universos y viajar a otras estrellas. Pero al final, tan solo somos seres humanos, monos que han bajado de los árboles. ¿Podemos hacerlo? ¿Podemos viajar tan lejos? Los robots, como Rosetta, pueden hacer cosas alucinantes. Puedes hacer que pasen frío, que sufran el calor, pueden quedarse sin energía. No les importa, porque ellos no mueren. Pero esta fantasía de humanos yendo a todas partes y expandiéndose como si fuera Star Trek, no estoy seguro. Estaría bien, pero, ¿de verdad? Quizás podríamos enviar nuestros cerebros, no físicamente, pero descargados en microchips, y enviarlos al espacio. Quizás 10 años después olvidarían de dónde venían y conquistarían el Universo. ¡Perdón, esto no tiene nada que ver con la Agencia Espacial Europea! (Ríe).

-¿Quizás la ciencia ficción es un poco exagerada y sería más inteligente centrarse en resolver problemas más cotidianos?

Bueno, sí y no. La ciencia ficción funciona, hay escritores fantásticos. Julio Verne dijo que podríamos ir a la Luna y lanzar cohetes al espacio, y al final lo hicimos. No fue fácil, pero fue mucho más fácil que será ahora ir a Marte o entrar en un agujero negro. Así que creo que hay un limite en lo que los humanos pueden hacer y lo que predice la ciencia ficcción. Pero aún así, ¡es divertido leerlo!

Falso cartel de propaganda de una agencia de viajes espaciales- NASA

Pero tu pregunta es sobre reparar la Tierra, sobre lo que hemos hablado antes. Puedes decir, estás malgastando dinero en ir a un cometa, o en estudiar un agujero negro con un telescopio. Pero la ventaja que disfrutamos con esto, es que la gente está interesada en estas cosas, lo encuentran muy interesante, ya sean adultos o niños.

«Si quieres asustarte, ven a escuchar a nuestra gente hablando sobre lo que están observando en la Tierra»


Y por eso siento muy fuertemente que si la gente viene mis charlas, leen tus artículos de ciencia o ven dibujos animados sobre el espacio ya no decidirán que quieren ser futbolista o estrella del pop; ahora dirán que quieren ser científicos. Y esto puede ayudar, es lo que necesitamos.Necesitamos gente que haga ciencia, que haga tecnología, ingeniería y matemáticas.

Vengo de un país que acaba de tomar una decisión muy estúpida desde el punto de vista matemático: el Brexit. Ha habido mentiras, y se ha tomado una decisión sin tener en cuenta las matemáticas. Pero si puedes enseñarle a los niños que con matemáticas puedes despegar del suelo y llegar a un cometa, dirán: ¡"Guay", qué interesante! Quizás, solo quizás, en el futuro esos números de los políticos que son en realidad mentiras dejarán de funcionar. Y podrás tener una sociedad con políticos que sean realmente racionales. O quizás hay una esperanza de que nos demos cuenta de que conducir por las ciudades y expulsar CO2 a la atmósfera nos va a matar.

-¿Usted es optimista?

(Suspira). Cuando me levanto a las cuatro y media de la mañana soy muy pesimista, y tengo dos niños adolescentes... (Bromea). Es evidente que el cambio climático está ocurriendo, lentamente para algunas personas pero más rápido para otras: por ejemplo algunas islas del Pacífico se están hundiendo, y los efectos están aumentando cada vez más.

Probablemente en mi vida no va matarme, pero estoy pensando en los nietos de mis hijos, ¿sabes? En esta escala de tiempo las cosas serán muy diferentes. Hay una oportunidad de detener el cambio climático y de evitar otras cosas idiotas que estamos haciendo pero temo que no podemos hacer magia. Sabemos lo que hay que hacer, ¿pero lo estamos haciendo?
ABC

Creo que la gente no es estúpida, entiende que es un problema. Pero lo que pasa cuando afrontas cosas como estas es que te asustas, te preguntas, ¿cómo hago frente a esto? Probablemente la mitad de la población sabe que el cambio climático está ocurriendo y dice sí, es terrible, pero no puedo hacer nada al respecto así que, ¡qué demonios, voy a una fiesta!

«Los humanos, somos malos en escalas largas de tiempo (...) Por eso no nos tomamos en serio los asteroides»


Vivimos en una sociedad muy distinta a la que había 100 años atrás y en la que los gobiernos decían «estamos haciendo esto» y los ciudadanos respondían «sí, por supuesto». Hoy en día todo el mundo opina, la opinión de todos importa. Eso es bueno, pero al final el cambio climático es real o no lo es, sin que importe tu opinión. Y podemos llegar a un punto en que tú creas una cosa, yo crea otra, y por eso no hagamos nada al respecto mientras las cosas empeoran.

Y ahí es donde estamos. La mitad de los Estados Unidos cree que no es un problema. Europa cree que sí. Pero no podemos solucionar el cambio climático sin los Estados Unidos, sin China, etc. Porque no es un problema local, es un problema global. Tenemos que actuar todos juntos.

Y los científicos estamos midiendo esto todo el tiempo, tenemos montones de satélites mirando a la Tierra. Si quieres asustarte, ven a escuchar a nuestra gente hablando sobre lo que están observando en la Tierra. No hace falta que los científicos digan que vamos a morir, tan solo hay que mirar los datos. No tienen motivos para mentir al respecto. Hay gente que dice que todos están mintiendo, que detrás están las grandes compañías y los gobiernos. Pero no es así, sencillamente.

-Y de vuelta a los asteroides ¿Se está haciendo lo suficiente para evitar que nos destruyan?

Tenemos un programa en ESA, llamado «Nearth Earth Object Programme», que es parte de un programa mayor, el «Space Situation Awareness», que vigila la basura espacial y los satélites moribundos que pueden explotar y dañar a otros. El primero está creciendo poco a poco, pero no es una de esas áreas donde le puedas decir al público que si no pagan tu misión todos van a morir al día siguiente.


Representación de un asteroide aproximándose contra la Tierra- P.Chodas (NASA/JPL)

No es así. Los impactos de asteroides no ocurren cada día. Como estos objetos caen cada millón de años nadie ha visto uno, así que se piensa que no son reales. Vale, puedes medirlos, puedes presentar los datos, avisar de que va a pasar, pero como no pasó ayer y no ocurrirá en una generación, nadie se lo toma en serio. Sabes, es un problema de los humanos, somos malos en escalas largas de tiempo. Puedes medirlo, pero no lo sientes.

El problema es que los asteroides peligrosos están entre el Sol y la Tierra. Y desde aquí es muy difícil verlos, porque el Sol esta ahí, así que hace falta poner naves para poder vigilarlos. Este tipo de proyectos van despacio, pero es importante que lleguemos a un punto donde podamos ver a un asteroide que viene contra la Tierra con suficiente tiempo de antelación.

La forma de mover asteroides es llegar a ellos rápidamente. Si están cerca de la Tierra es difícil moverlos lo suficiente para evitar que impacten, pero es más fácil si los coges lejos de la Tierra, porque entonces basta con moverlos un poco para que no choquen contra la Tierra. Por eso, realmente es importante encontrar estas cosas con 100 años de antelación, al menos si quieres tener una oportunidad.

Pero aún entonces, dirás, vale, tiene una posibilidad entre 100 de golpear contra la Tierra. Pero, ¿cómo piensan los seres vivos en los riesgos? «En 100 años hay una probabilidad de que mueras entre 100. ¡Bah, eso no va a ocurrir». Sin embargo, misteriosamente la gente compra billetes de lotería, ¿no? ¿Cuáles son las probabilidades de que les toque? (Ríe). Los humanos son muy raros en lo que se refiere a los números. Cuando es algo que quieren, tienen en cuenta una probabilidad de uno entre un millón. Pero cuando es algo que no quieren, creen que nunca les va a ocurrir.

Fuentes: ABC.ES
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Últimas noticias del fin del mundo

A las viejas amenazas capaces de desatar una hecatombe se unen nuevas, como la inteligencia artificial o la nanotecnología

La colisión de un gran asteroide de cinco kilómetros liberaría, según los científicos, la energía de 100.000 bombas atómicas.

El fin del mundo ha sido siempre patrimonio de la religión y, ocasionalmente, de Hollywood y sus películas de catástrofes. Sin embargo, la ciencia va acumulando datos y empieza a tomarse en serio los riesgos de que un fenómeno natural o provocado por los humanos pueda acabar con la civilización. Un reciente informe detalla los 12 grandes riesgos que podrían provocar el Apocalipsis anunciado en los textos sagrados o en las salas de cine.

"La mayoría de los guiones de Hollywood exigen heroicos esfuerzos para salvarnos y los grupos religiosos milenaristas le buscan un significado trascendente a estos desastres", dice el investigador del Instituto para el Futuro de la Humanidad de la Universidad de Oxford (IFH) y coautor del informe, Stuart Armstrong. Sin embargo, para la ciencia, "estos riesgos son principalmente cuestiones que pueden reducirse a conceptos nada glamurosos, como la eficiencia energética, y la mayoría no tienen ningún significado o racionalidad detrás", añade.

El IFH y la Fundación Retos Globales, basada en Suecia, han recopilado todo lo que la ciencia sabe sobre estos posibles cataclismos con tan poco encanto. Una treintena de expertos repasaron centenares de libros y artículos científicos hasta obtener un listado con los eventos que podrían acabar con la civilización humana, incluso con la propia existencia de los humanos. El informe 12 riesgos para la civilización humana hace hasta una estimación de la probabilidad de que alguno suceda en los próximos 100 años.

Unos peligros, como el cambio climático o la guerra nuclear, llevan tiempo entre nosotros. Otros son tecnologías emergentes que podrían tener un lado oscuro, como la inteligencia artificial o la biología sintética. Y algunos siempre han estado ahí y en el pasado provocaron grandes extinciones sobre la Tierra, como el impacto de un gran asteroide o la erupción de un supervolcán. Además, entre varios de ellos podrían existir conexiones que agravaran el resultado final, haciendo imposible la vida sobre el planeta, al menos tal y como se conoce.

La mayoría de los peligros para la civilización humana han nacido dentro de ella

Lo que enseguida llama la atención en la lista es que la mayoría de los enemigos de la civilización humana han nacido dentro de ella. Solo en dos eventos, el impacto de un gran asteroide o la erupción de un supervolcán, los humanos tienen poco que ver. Incluso en el caso de una pandemia global, hay un factor humano llamado globalización. En el pasado, epidemias como la peste negra o la gripe española no fueron apocalípticas porque el mundo no estaba tan conectado como hoy.

"En la actualidad, los riesgos tecnológicos, especialmente la biología sintética, la inteligencia artificial y la nanotecnología, parecen suponer una mayor amenaza que los riesgos naturales, con la posible excepción de las pandemias", dice Armstrong. "La guerra nuclear también es una gran amenaza y es un riesgo antropogénico aunque no sea estrictamente de origen tecnológico", añade este experto en inteligencia artificial y riesgos globales.

La lista de los 12 jinetes del Apocalipsis no ha sido elaborada siguiendo un orden jerárquico, según su mayor o menor probabilidad o intensidad. La encabeza el cambio climático al que los investigadores le añaden el adjetivo de extremo. Es el prototipo de riesgo antropogénico o endógeno. El progreso humano no ha sido mayor en la historia como desde la Revolución Industrial y las revoluciones científicas asociadas a ella. Creación de riqueza, elevación general del nivel de vida, mejora de las condiciones sanitarias...

Pero cuando la máquina de vapor de James Watt echó a rodar, en la atmósfera había unas 300 partes por millón de dióxido de carbono, el principal gas que está calentando el planeta. En el verano de 2013 se superó la cifra de 400, algo así no había pasado en los últimos 800.000 años. Los distintos escenarios dibujados por los expertos climáticos mantienen que una subida de las temperaturas de no más de 2º para final de siglo, permitiría a los humanos vivir casi como si nada hubiera cambiado. Pero, como recuerda este informe, hay escenarios más extremos, donde la temperatura media global podría subir hasta 6º. Una temperatura así provocaría una reacción en cadena: los países tropicales serían los más afectados, la sequía y la hambruna generarían caos social y emigraciones masivas a regiones más templadas, en las que también su industria agroalimentaria colapsaría... "Es improbable pero no imposible", dicen los autores del informe.

El estudio trabaja con situaciones que estadísticamente tienen pocas posibilidades, pero las tienen

El estudio trabaja con situaciones que estadísticamente tienen pocas posibilidades, pero las tienen. "La probabilidad de que algún asteroide impacte sobre la Tierra es una certeza, la probabilidad de uno peligroso es mucho, pero mucho más baja", recuerda Armstrong. Aquí no hay azar, hay certidumbre. ¿Qué acabó con los dinosaurios si no un meteorito? La colisión de un gran asteroide de cinco kilómetros o más de diámetro sucede cada 20 millones de años, millón arriba o abajo. Con esas dimensiones, el impacto podría liberar la energía de 100.000 bombas atómicas. Solo el choque arrasaría un área equivalente a los Países Bajos.

Pero lo peor vendría después. A diferencia de las historietas contadas en películas como Deep Impact de 1998, el problema no es el impacto sino sus consecuencias posteriores. Ingentes cantidades de polvo se elevarían hasta las capas altas de la atmósfera, impidiendo el paso de los rayos del Sol. Sería un invierno de decenios que afectaría a toda la biosfera. En 2013, la NASA estimó que las probabilidades de que el Asteroide 2013 TV135, de unos 400 metros de envergadura, choque contra la Tierra en 2032 es de una entre 63.000. Una probabilidad similar a la de morir por la caída de un rayo y a nadie se le ocurre guarecerse bajo un árbol cuando truena.

La idea del invierno es muy recurrente entre las consecuencias de varios de estos eventos que los científicos llaman impactos de consecuencias infinitas. Es el caso del invierno nuclear o el volcánico. Los traps siberianos (formaciones de basalto del norte de Siberia) son el fruto de una de las mayores erupciones volcánicas de la historia geológica del planeta sucedida hace unos 250 millones de años. Miles de kilómetros cúbicos de material fue proyectado a la atmósfera, generando un larguísimo invierno volcánico que provocó la extinción masiva que marca la transición entre el periodo Pérmico y el Triásico. Según los registros geológicos, una erupción con capacidad apocalíptica se produce en un rango temporal mínimo de cada 30.000 años y máximo de 700.000 años, según el informe.

Las enormes magnitudes temporales explican en parte lo que los autores del estudio llaman invisibilidad del problema. Los humanos no se han enfrentado nunca al Apocalipsis y psicológicamente lo ignoran, entre otras cosas porque no habría nadie para contarlo. "La gente entrena su sentido común de cada día sobre la experiencia e interacción con el mundo. Como los grandes desastres son afortunadamente raros, no desarrollamos una experiencia sobre ellos. Por eso sus impresiones sobre estas amenazas se basan a menudo en lo que encuentran en la cultura popular, como las historias de Hollywood y las profecías religiosas", recuerda el investigador británico.
El lado oscuro de las tecnologías emergentes

Sin embargo, la ciencia no se puede quedar ahí. En los últimos años, además del IFH y la Fundación Retos Globales, se han puesto en marcha otras fundaciones e institutos dedicados a vigilar qué puede acabar con la civilización humana y cómo mitigar esos peligros. Es el caso del Fondo Skoll para las Amenazas Globales, el Centro para el Estudio de los Riesgos Existenciales de la Universidad de Cambridge o el Instituto Riesgos Catastróficos Globales (GCRI), de Estados Unidos. Ninguno de ellos tiene más de cuatro años.

En diciembre pasado, Stephen Hawking declaraba a la BBC que "el desarrollo de la inteligencia artificial plena podría significar el fin de la raza humana". Para el genial físico, "los seres humanos, limitados por la lenta evolución biológica, no podrían competir, y serían reemplazados". El momento en que la inteligencia artificial supere a la humana es lo que los robóticos llaman singularidad y algunos científicos, como el filorrobótico y asesor de Google, Ray Kurzweil, incluso le han puesto fecha: en algún momento de la década de los 30, las máquinas superarán a los humanos.

    "El desarrollo de la inteligencia artificial plena podría significar el fin de la raza humana", dijo Stephen Hawking en una entrevista

Hace unas semanas, una carta firmada por centenares de científicos y tecnólogos apostaba por un desarrollo responsable de la inteligencia artificial, donde, entre otras cosas, el avance en la ética de las máquinas vaya parejo con el tecnológico para que nunca sean una amenaza para sus creadores. Pero, aún no hay iniciativas similares para otros dos campos emergentes, como son la biología sintética y su promesa de crear organismos artificiales o la nanotecnología sobre los que el informe advierte. Y en los tres casos, no habrá que esperar miles de años para ver su lado oscuro.

El informe del Instituto para el Futuro de la Humanidad y la Fundación Retos Globales no lo explicita pero hay un decimotercer peligro que sobrevuela sobre los otros doce y es el de la ignorancia. Ya sea por la incapacidad para valorar económicamente un evento tan catastrófico, por su baja probabilidad a corto plazo o la psicología humana, tanto los políticos como buena parte de la comunidad científica no se toman muy en serio los riesgos. Y esa desidia es lo que, para los autores, explica buena parte de la imagen popular y acientífica del Apocalipsis.
Los 12 jinetes del Apocalipsis

El informe de la Fundación Retos Globales se centra en 12 grandes amenazas que podrían acabar con la civilización humana.

Riesgos actuales

1. Cambio climático extremo

2. Guerra nuclear

3. Catástrofes ecológicas

4. Pandemias mundiales

5. Colapso del sistema mundial

Riesgos exógenos

6. Impactos de grandes asteroides

7. Supervolcanes

Riesgos emergentes

8. Biología sintética

9.Nanotecnología

10. Inteligencia artificial

11. Riesgos inciertos

Riesgo de las políticas mundiales

12. Mala gobernanza mundial en el futuro



Fuentes: ELPAIS.COM
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El hielo de Groenlandia se desvanece

Unas 243.000 millones de toneladas de su capa de hielo acaban en el mar cada año, según el último análisis de sus glaciares. La Antártida registra el mayor deshielo estacional en mil años


Científicos de la Operación IceBridge, este verano, frente al muro de hielo que es el frente del glaciar .
El gigantesco cubo de hielo que cubre la mayor parte de Groenlandia, con casi cinco veces la extensión de España, se está derritiendo a un ritmo acelerado. Un estudio muestra que su masa helada pierde tantos kilómetros cúbicos como para, una vez aguados, llenar 110 millones de piscinas olímpicas cada año y así, desde hace 20.

Groenlandia es, tras la Antártida, la mayor reserva de agua dulce del planeta. Se ha estimado que si todo el hielo que cubre la gran isla del norte se derritiera de repente, el nivel del mar se elevaría más de seis metros. No sería tan rápido, pero un grupo de investigadores estadounidenses y europeos ha realizado la mayor estimación de la evolución de sus glaciares hecha hasta la fecha y sus resultados son abrumadores.

Hasta ahora, las estimaciones sobre el casquete helado de Groenlandia se basaban en la evolución de cuatro de sus mayores glaciares, cada uno muriendo en un punto cardinal de la isla. El grosor, cambios en su altura, ritmo de avance hacia el mar y deshielo de estos ríos a cámara lenta era después extrapolado a todo la capa de hielo. El problema es que en la isla hay al menos 242 grandes glaciares, cada uno con su propia evolución.

El estudio usa datos de altitud de 100.000 puntos de la isla obtenidos por altimetría láser

Para seguir la dinámica de los glaciares, los científicos han recurrido a los datos de dos misiones de la NASA complementarias. Por un lado, dentro de su programa ICESat, concluido en 2009, un sistema de altimetría por láser calculaba la altura de la capa de hielo a cada paso que realizaba sobre la isla. Para completarlo, un avión de la Operación IceBridge, también usaba pulsos de luz para, midiendo su rebote, determinar la altura del hielo. Combinadas, ambas misiones mapearon la isla en 100.000 puntos. Los registros se inician en 1993, lo que ha permitido a los investigadores, comprobar la deriva de los glaciares año a año.

La capa de hielo de Groenlandia ha perdido, de media, unos 243.000 millones de toneladas métricas cada año desde hace 20. En volumen, esa ingente masa ocuparía unos 277 kilómetros cúbicos. Lo peor es que, según publican en la revista PNAS, esta dinámica de adelgazamiento se está acelerando en los últimos años.

"El adelgazamiento dinámico se debe a la aceleración de los glaciares", dice la profesora de geología de la Universidad de Buffalo (Estados Unidos) y principal autora de la investigación, Beata Csatho. "A medida que la velocidad aumenta, más hielo llega al mar, provocando que el glaciar adelgace. Es como si estiraras un chicle", añade. Ese estiramiento, que implica una menor concentración de la masa de hielo, lo hace más vulnerable a la acción de la temperatura o el agua del mar.

El estudio muestra que el 48% de la pérdida neta de masa de hielo se debe a esta aceleración del movimiento de los glaciares. Y casi la mitad de este porcentaje se ha producido en el sureste de la isla. El otro 52% del deshielo de Groenlandia se debería a la reducción de las nevadas y al deshielo provocado por el calentamiento tanto global como local.

La mayor reducción de la altura de los glaciares (en morado) se ha producido en el sureste de la isla. NASA's Goddard Space Flight Center

La importancia ambiental de los glaciares es mucho mayor que la del llamado deshielo ártico. El casquete polar presenta un ciclo anual de congelación y descongelación del océano. Aunque la extensión del mar helado es cada año menor que el anterior, su impacto sobre el nivel del mar sería nulo. "El mar de hielo está formado de agua oceánica congelada por lo que, las variaciones en el mar helado no tienen un impacto directo en la elevación del nivel del mar, de la misma manera que un cubito de hielo no eleva el nivel de agua del vaso", recuerda Csatho.

El deshielo de Groenlandia eleva el nivel del mar 0,68 mm al año

Pero el deshielo de los glaciares sí aporta una cantidad neta de agua al mar. Según sus estimaciones, desde 1993, el hielo de Groenlandia convertido en agua habría elevado el nivel del mar en unos 0,68 milímetros cada año. Además, los dos tipos de deshielo se refuerzan. "La reducción del mar helado tiene un impacto en el clima global modificando la circulación oceánica y permitiendo a la superficie del océano absorber mayor cantidad de radiación solar y, por tanto, elevando la temperatura de la región ártica", recuerda la investigadora estadounidense.

Ese aumento de la temperatura, en endemoniada combinación, acelera el deshielo de la masa helada de la isla y la bajada de los glaciares. Tampoco es desdeñable la reducción del efecto albedo, la capacidad que tiene el hielo de rebotar buena parte de la radiación solar.

Pero, para poner las cosas en perspectiva, conviene recordar que aún queda mucho hielo en Groenlandia. Si se han perdido unos 277 Km3, todavía hay otros 2,8 millones de Km3. El problema es que el fenómeno del deshielo además de que podría acelerarse, podría llegar a un punto de no retorno. Como dice Csatho: "Algunos estudios predicen cambios irreversibles en Groenlandia en unos pocos siglos o incluso antes. Nuestros resultados ayudarán a mejorar los modelos de la capa de hielo para dar una mejor respuesta a esta cuestión".

Fuentes: ELPAIS.COM
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