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«Primero arregla la Tierra y entonces quizás podamos viajar a Marte en 1.000 años»

Mark McCaughrean, asesor científico de la ESA, vino a Madrid para hablar sobre el final de la misión Rosetta. También habló del reto de explorar otros planetas y las amenazas del cambio climático y la caída de asteroides en la Tierra


Mark McCaughrean, investigador de la Agencia Espacial Europea (ESA) - Cedida por la Fundación BBVA/KIKE PARA
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Mark McCaughrean es asesor científico senior de la ESA y uno de los responsables de comunicar los avances que se producen en la agencia espacial. Visitó la sede de la Fundación BBVA en Madrid para impartir una conferencia sobre el final de la misión Rosetta, que recientemente se estrelló contra el cometa 67P/Churyumov Gerasimenko. Es experto en formación de sistemas planetarios y también un apasionado conversador que tiene muy en cuenta los retos a los que se enfrenta la humanidad, como la exploración de otros planetas o el cambio climático. También mencionó dos peligrosas amenazas para el futuro: el impacto de un gran asteroide contra la Tierra y la erupción de un supervolcán como el de Yellowstone. «Va a ocurrir», vaticina. A pesar de todo, aún tiene la esperanza de que la divulgación científica y la ciencia ficción puedan reconducir los sueños de la humanidad hacia un futuro menos catastrófico.

-¿Cómo le diría a un lector por qué Rosetta ha sido importante?

Rosetta es algo que le importa a todo el mundo, porque busca el significado de la vida. En ese cometa que estudiaba (el 67P/Churyumov Gerasimenko) hay material que ha quedado remanente del nacimiento del Sistema Solar. Y parte de ese material podría ser realmente la base de la vida. Cuando la Tierra era muy joven estaba muy caliente, no había moléculas orgánicas ni había agua. Entonces, ¿de dónde venimos? Una posibilidad es que viniéramos de los cometas que impactaron contra la Tierra, y que trajeran la materia prima, los ladrillos necesarios para construir vida. Por supuesto la ciencia es más complicada que todo esto, pero la pregunta básica de si estamos hechos de cometas es algo que todos entendemos de alguna forma.

«A largo plazo, seremos golpeados por algo realmente muy grande»

Dicho de otra forma, se puede decir que el cometa 67 P es como un cofre del tesoro que ha estado en una habitación oscura durante 5.500 millones de años. Y que Rosetta es la llave que ha ido allí para abrir el cofre. Lo cierto es que hoy en día la llave está rota en pedazos por el suelo... Tenemos un montón de datos y estamos tratando de juntarlos, pero la ciencia no se hace en una noche. Con lo que hemos recogido, tenemos trabajo para 10 o 20 años más.

-¿Y usted piensa que estamos hechos de cometas?

Lo que hemos aprendido durante la misión Rosetta es que el agua en este cometa no es la misma que el agua de la Tierra. Tiene una proporción distinta de hidrógeno-deuterio: en concreto, este cometa tiene tres veces más deuterio. Esto sugiere que probablemente todo el agua de la Tierra no llegó desde cometas, sino que quizás vino también de asteroides, que son objetos más secos, pero también más numerosos.

Lo que estamos aprendiendo es algo parecido a hacer la receta de una tarta: tenemos la tarta, el agua de la Tierra, y cómo hacerla. Puedo tener algo de harina, los cometas, algo de mantequilla, los asteroides, pero no demasiado salsa de tabasco porque quiero que mi tarta sepa bien. Así que, mirando al agua de la Tierra y analizando a cometas y asteroides podemos aprender cómo se hace la Tierra. Y esto también es cierto para moléculas orgánicas de las que estamos hechos.

Pero aquí la historia es diferente, porque los cometas tienen montones de moléculas orgánicas, como aminoácidos como la glicina o el fósforo, un componente muy importante en el ADN. No significa que haya vida en el cometa, solo significa que si tienes un planeta muerto y tu quieres empezar vida, necesitas algunos ingredientes para la tarta. Y los cometas golpearon mucho la Tierra en el pasado. No lo hacen muy frecuentemente estos días, pero ocurrirá.

-¿Es posible que esto haya ocurrido en otros sistemas estelares y que la vida sea un fenómeno universal?

Sabemos que hay cometas en otros sistemas estelares. Creemos que la mayoría de los sistemas solares se formaron de una forma similar al nuestro: una nube de gas y polvo se convirtió en un disco que giraba alrededor de una estrella, y con las colisiones aparecieron planetas y cuerpos menores. Lo normal es asumir que si aquí los cometas tienen este papel, en la mayor parte de las estrellas también lo tendrán. No creemos que el Sistema Solar sea muy especial, aparte de por el hecho de que estamos aquí, pero lo cierto es que aún no hemos detectado vida en otras estrellas.

-Entonces, ¿fueron muy importantes los impactos de cometas y asteroides?

Al comienzo todo dependió de eso. Gracias a los impactos todos los fragmentos se unieron al comienzo del Sistema Solar. Y 5.000 millones de años después hubo muchos impactos en los planetas y las lunas que existen hoy en día. Esto ocurrió porque los planetas cambiaron sus órbitas: Júpiter y Saturno se movieron, Neptuno y Urano se fueron.

«Nos estamos expandiendo por la Tierra como un virus malvado y pretendemos vivir en Marte»

Si el Sistema Solar se formó como pensamos, ni Neptuno ni Urano deberían estar ahí. Deberían estar más cerca, pero, ¿cómo llegaron ahí? Parece ser que cuando Neptuno y Júpiter se movieron a causa de la gravedad, empujaron a varios planetas hacia el exterior. Y al mismo tiempo todos esos cometas y asteroides se movieron de repente. Fue como lanzar una bomba en una cesta de pelotas de ping pong. De repente las pelotas comenzaron a botar por todas partes y comenzaron a golpear cosas.

El nacimiento del Sistema Solar estuvo marcado por las colisiones- ARCHIVO

Por eso alrededor de 100 millones de años después hay huellas de una inmensa cantidad de impactos en el Sistema Solar. Puedes verlo en los cráteres de la Luna, por ejemplo. Y ahí es cuando pudo llegar a la Tierra la materia prima de la vida, porque fue entonces cuando el planeta se estaba enfriando. Hasta ese momento, no se había desarrollado vida en la Tierra, aunque si lo hubiera hecho, habría muerto a causa de las colisiones.

«¿Cómo detienes un volcán?»


Estos días los impactos no ocurren con tanta frecuencia, pero aún ocurre. Júpiter recibió un impacto en 1994, pudimos verlo, tomar imágenes y medir cómo un cometa entraba en Júpiter. Es verdad que este planeta es muy grande y tiene una enorme gravedad, lo que le hace ser muy bueno a la hora de «tirar» de cometas. Pero estos objetos (cometas y asteroides) también golpean la Tierra. En 1905, el evento Tunguska, en Siberia, fue provocado por un pequeño cometa.

-¿Está la Tierra a salvo de las colisiones?

No, es cuestión de tiempo. Estamos en la era del espacio, medimos muchas cosas, sabemos que los asteroides suelen golpear la Tierra, pero también sabemos que hay algunos pequeños, otros más grandes y algunos realmente enormes. El que acabó con los dinosaurios hace 65 millones de años era uno de esos. Por suerte, estos no vienen muy frecuentemente, así que no vamos a morir por uno grande mañana. Quiero decir, podríamos, pero las probabilidades no son altas mañana. Pero en 10 o en 50 millones de años, claro, ocurrirá. La cuestión es qué haremos al respecto.

Hoy en día se puede oír a mucha gente diciendo que debemos dejar la Tierra y viajar a Marte tan pronto como podamos, de forma que si la vida en la Tierra muere el humano pueda seguir viviendo en el Sistema Solar. Para mi esto es una locura. Si eso pasara... Sabemos que si hay algún lugar donde la vida está en peligro es aquí mismo. No tiene nada que ver con asteroides, sino con el cambio climático. Esta idea de ir a Marte mañana para salvar a la humanidad es una locura, primero arregla la Tierra y entonces quizás podamos viajar a Marte en 1.000 años.

«Si la gente lee artículos de ciencia, quizás los niños quieran ser científicos y no futbolistas»


De todas formas es una pregunta muy interesante porque la Humanidad apenas tiene 200.000 años de antigüedad. Hemos vivido en un tiempo que ha sido muy tranquilo, sin grandes colisiones, ni volcanes (ni supervolcanes). Toda la humanidad ha vivido un tiempo muy tranquilo, y así es como conseguimos extendernos, porque claro, no somos eliminados con frecuencia. Somos seres muy complejos, ya sabes, no somos como cucarachas que pueden sobrevivir a cualquier cosa. Pero es muy fácil matar a los humanos, porque necesitamos muchas estructuras, tanta comida...

Representación de un asteroide de diez kilómetros chocando contra la Tierra- DON DAVIS

Así que toda la historia de la humanidad ocurrió en una época tranquila. Incluso las edades del hielo necesitaron mucho tiempo para ocurrir, fueron y vinieron, y ocurrieron en 10.000 años, así que tuvimos tiempo para adaptarnos.

«Quizás nos daremos cuenta de que conducir por las ciudades y expulsar CO2 a la atmósfera nos va a matar»


Pero a largo plazo, seremos golpeados por algo realmente muy grande, sí, ocurirrá. Pero quizás, solo quizás, antes seremos capaces de resolver el problema de los asteroides desde el espacio. Quizás podremos descubrir de qué están hechos esos objetos, cómo moverlos, verlos con telescopios y decir «ese va a impactar en mil años». Así que quizás tengamos tiempo para moverlos para que no golpeen la Tierra.

Otro grave problema son los supervolcanes de la Tierra. Como el que hay en Yellowstone, por ejemplo. Se han descubierto huellas en India de una enorme y monstruosa zona cubierta de rocas volcánicas formadas a lo largo de miles de años de erupciones constantes, aún mayor que Yellowstone. Y desde ese punto de vista estamos tostados, creo. No podremos arreglar eso, porque es más grande que los seres humanos. Quizás en millones de años seremos criaturas mágicas, pero hoy en día, ¿cómo detienes un volcán?

Por eso, y como hay amenazas para la humanidad, algunos «space geeks» estamos diciendo que debemos ir a Marte. Pero en el fondo, sabemos que solo hay un planeta donde podemos vivir ahora mismo, la Tierra. Y creo que es incluso una pregunta moral: si no podemos arreglar la Tierra, ¿merecemos ir a Marte? (Ríe). ¡Nos estamos expandiendo como un virus malvado por nuestro planeta y pretendemos ir a otro!

Recreación de los módulos habitables diseñados por la misión Mars One- MARS ONE

Creo que hay muchas preguntas interesantes sobre la supervivencia del ser humano, y para mí, muchas de ellas tienen que ver con nuestra naturaleza: los seres humanos somos contadores de historias, así es como pasamos la información. Somos bueno pasando nuestro ADN, como cualquier otra especie. Pero la razón por la que somos tan dominantes es porque nos contamos historias unos a otros. Tú estás escribiendo una historia justo ahora, yo estoy contando una historia, y cuando alguien lea el periódico, leerá una historia.

«La mitad de la población sabe que el cambio climático está ocurriendo, pero cree que no puede evitarlo»


Además de eso, los humanos tenemos una muy buena imaginación, y por eso podemos planear el futuro. Podemos almacenar comida para el invierno y cosas así. Es otra cosa de nuestro cerebro que nos diferencia de los animales. Y si añades esas dos cosas, historias e imaginación, surge la ciencia ficción (sonríe).

Por eso adoramos escribir historias sobre conquistar Universos y viajar a otras estrellas. Pero al final, tan solo somos seres humanos, monos que han bajado de los árboles. ¿Podemos hacerlo? ¿Podemos viajar tan lejos? Los robots, como Rosetta, pueden hacer cosas alucinantes. Puedes hacer que pasen frío, que sufran el calor, pueden quedarse sin energía. No les importa, porque ellos no mueren. Pero esta fantasía de humanos yendo a todas partes y expandiéndose como si fuera Star Trek, no estoy seguro. Estaría bien, pero, ¿de verdad? Quizás podríamos enviar nuestros cerebros, no físicamente, pero descargados en microchips, y enviarlos al espacio. Quizás 10 años después olvidarían de dónde venían y conquistarían el Universo. ¡Perdón, esto no tiene nada que ver con la Agencia Espacial Europea! (Ríe).

-¿Quizás la ciencia ficción es un poco exagerada y sería más inteligente centrarse en resolver problemas más cotidianos?

Bueno, sí y no. La ciencia ficción funciona, hay escritores fantásticos. Julio Verne dijo que podríamos ir a la Luna y lanzar cohetes al espacio, y al final lo hicimos. No fue fácil, pero fue mucho más fácil que será ahora ir a Marte o entrar en un agujero negro. Así que creo que hay un limite en lo que los humanos pueden hacer y lo que predice la ciencia ficcción. Pero aún así, ¡es divertido leerlo!

Falso cartel de propaganda de una agencia de viajes espaciales- NASA

Pero tu pregunta es sobre reparar la Tierra, sobre lo que hemos hablado antes. Puedes decir, estás malgastando dinero en ir a un cometa, o en estudiar un agujero negro con un telescopio. Pero la ventaja que disfrutamos con esto, es que la gente está interesada en estas cosas, lo encuentran muy interesante, ya sean adultos o niños.

«Si quieres asustarte, ven a escuchar a nuestra gente hablando sobre lo que están observando en la Tierra»


Y por eso siento muy fuertemente que si la gente viene mis charlas, leen tus artículos de ciencia o ven dibujos animados sobre el espacio ya no decidirán que quieren ser futbolista o estrella del pop; ahora dirán que quieren ser científicos. Y esto puede ayudar, es lo que necesitamos.Necesitamos gente que haga ciencia, que haga tecnología, ingeniería y matemáticas.

Vengo de un país que acaba de tomar una decisión muy estúpida desde el punto de vista matemático: el Brexit. Ha habido mentiras, y se ha tomado una decisión sin tener en cuenta las matemáticas. Pero si puedes enseñarle a los niños que con matemáticas puedes despegar del suelo y llegar a un cometa, dirán: ¡"Guay", qué interesante! Quizás, solo quizás, en el futuro esos números de los políticos que son en realidad mentiras dejarán de funcionar. Y podrás tener una sociedad con políticos que sean realmente racionales. O quizás hay una esperanza de que nos demos cuenta de que conducir por las ciudades y expulsar CO2 a la atmósfera nos va a matar.

-¿Usted es optimista?

(Suspira). Cuando me levanto a las cuatro y media de la mañana soy muy pesimista, y tengo dos niños adolescentes... (Bromea). Es evidente que el cambio climático está ocurriendo, lentamente para algunas personas pero más rápido para otras: por ejemplo algunas islas del Pacífico se están hundiendo, y los efectos están aumentando cada vez más.

Probablemente en mi vida no va matarme, pero estoy pensando en los nietos de mis hijos, ¿sabes? En esta escala de tiempo las cosas serán muy diferentes. Hay una oportunidad de detener el cambio climático y de evitar otras cosas idiotas que estamos haciendo pero temo que no podemos hacer magia. Sabemos lo que hay que hacer, ¿pero lo estamos haciendo?
ABC

Creo que la gente no es estúpida, entiende que es un problema. Pero lo que pasa cuando afrontas cosas como estas es que te asustas, te preguntas, ¿cómo hago frente a esto? Probablemente la mitad de la población sabe que el cambio climático está ocurriendo y dice sí, es terrible, pero no puedo hacer nada al respecto así que, ¡qué demonios, voy a una fiesta!

«Los humanos, somos malos en escalas largas de tiempo (...) Por eso no nos tomamos en serio los asteroides»


Vivimos en una sociedad muy distinta a la que había 100 años atrás y en la que los gobiernos decían «estamos haciendo esto» y los ciudadanos respondían «sí, por supuesto». Hoy en día todo el mundo opina, la opinión de todos importa. Eso es bueno, pero al final el cambio climático es real o no lo es, sin que importe tu opinión. Y podemos llegar a un punto en que tú creas una cosa, yo crea otra, y por eso no hagamos nada al respecto mientras las cosas empeoran.

Y ahí es donde estamos. La mitad de los Estados Unidos cree que no es un problema. Europa cree que sí. Pero no podemos solucionar el cambio climático sin los Estados Unidos, sin China, etc. Porque no es un problema local, es un problema global. Tenemos que actuar todos juntos.

Y los científicos estamos midiendo esto todo el tiempo, tenemos montones de satélites mirando a la Tierra. Si quieres asustarte, ven a escuchar a nuestra gente hablando sobre lo que están observando en la Tierra. No hace falta que los científicos digan que vamos a morir, tan solo hay que mirar los datos. No tienen motivos para mentir al respecto. Hay gente que dice que todos están mintiendo, que detrás están las grandes compañías y los gobiernos. Pero no es así, sencillamente.

-Y de vuelta a los asteroides ¿Se está haciendo lo suficiente para evitar que nos destruyan?

Tenemos un programa en ESA, llamado «Nearth Earth Object Programme», que es parte de un programa mayor, el «Space Situation Awareness», que vigila la basura espacial y los satélites moribundos que pueden explotar y dañar a otros. El primero está creciendo poco a poco, pero no es una de esas áreas donde le puedas decir al público que si no pagan tu misión todos van a morir al día siguiente.


Representación de un asteroide aproximándose contra la Tierra- P.Chodas (NASA/JPL)

No es así. Los impactos de asteroides no ocurren cada día. Como estos objetos caen cada millón de años nadie ha visto uno, así que se piensa que no son reales. Vale, puedes medirlos, puedes presentar los datos, avisar de que va a pasar, pero como no pasó ayer y no ocurrirá en una generación, nadie se lo toma en serio. Sabes, es un problema de los humanos, somos malos en escalas largas de tiempo. Puedes medirlo, pero no lo sientes.

El problema es que los asteroides peligrosos están entre el Sol y la Tierra. Y desde aquí es muy difícil verlos, porque el Sol esta ahí, así que hace falta poner naves para poder vigilarlos. Este tipo de proyectos van despacio, pero es importante que lleguemos a un punto donde podamos ver a un asteroide que viene contra la Tierra con suficiente tiempo de antelación.

La forma de mover asteroides es llegar a ellos rápidamente. Si están cerca de la Tierra es difícil moverlos lo suficiente para evitar que impacten, pero es más fácil si los coges lejos de la Tierra, porque entonces basta con moverlos un poco para que no choquen contra la Tierra. Por eso, realmente es importante encontrar estas cosas con 100 años de antelación, al menos si quieres tener una oportunidad.

Pero aún entonces, dirás, vale, tiene una posibilidad entre 100 de golpear contra la Tierra. Pero, ¿cómo piensan los seres vivos en los riesgos? «En 100 años hay una probabilidad de que mueras entre 100. ¡Bah, eso no va a ocurrir». Sin embargo, misteriosamente la gente compra billetes de lotería, ¿no? ¿Cuáles son las probabilidades de que les toque? (Ríe). Los humanos son muy raros en lo que se refiere a los números. Cuando es algo que quieren, tienen en cuenta una probabilidad de uno entre un millón. Pero cuando es algo que no quieren, creen que nunca les va a ocurrir.

Fuentes: ABC.ES
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Consiguen los fondos para estudiar la «megaestructura alienígena» de la estrella KIC 8462852d

El equipo ha conseguido reunir más de 100.000 dólares en menos de un mes para poder financiar la investigación


Recreación de una gran estructura extraterrestre alrededor de la estrella KIC 8462852

El equipo de astrónomos que quería seguir estudiando la estrella más extraña jamás observada está de enhorabuena, y gracias a una campaña de "crowdfunding", en la que cualquiera puede hacer una pequeña aportación económica, ha conseguido los fondos suficientes para investigar, durante un año entero, si realmente nos encontramos ante el descubrimiento de una gran estructura extraterrestre alrededor de la estrella KIC 8462852.

El equipo ha conseguido reunir más de 100.000 dólares en menos de un mes para poder financiar su investigación, y esperan que un año sea tiempo suficiente para llegar a una conclusión definitiva sobre la causa de las inexplicables alteraciones en el brillo de esta estrella, que se encuentra a 1.480 años luz de distancia de la Tierra.

La historia comenzó en 2015, cuando la astrónoma de la Universidad de Yale Tabetha Boyajian empezó a dirigir a un grupo ciudadano de científicos llamado "Planet Hunters" o "Cazadores de planetas", con el objetivo de examinar los datos recolectados por la sonda Kepler, en busca de señales de exoplanetas que hubieran sido ignorados por las computadoras. Kepler está diseñada específicamente para buscar mundos fuera del Sistema Solar con el método del tránsito, que consiste en medir la ligera variación de la luminosidad de una estrella cuando un planeta pasa por delante de ella, oscureciendo ligeramente su brillo.

La estrella KIC 8462852 no era mas que una de las 150.000 estrellas observadas sistemáticamente por la sonda, y una de las que Kepler marcó como "interesante" y posible candidata a albergar planetas, ya que sus instrumentos captaron cambios en sus patrones de luminosidad.

Pero durante el análisis de esos datos surgió la sorpresa. Normalmente, cuando Kepler localiza un posible planeta a través del citado método del tránsito, la estrella anfitriona disminuye durante unas horas su luminosidad en cerca de un 1% y a intervalos regulares, cada vez que el planeta descubierto pasa por delante de ella. Pero esta vez el brillo de la estrella cayó hasta un 22%. Y el oscurecimiento se prolongó durante cerca de 80 días.
De inmediato, los investigadores empezaron a especular sobre el origen de ese comportamiento, jamás observado en ninguna otra estrella conocida. Ningún planeta puede "tapar" más del veinte por ciento del brillo de una estrella, así que tenia que ser otra cosa la que estaba pasando por delante de KIC 8462852. Algo mucho mayor que un planeta. Además, los pequeños oscurecimientos provocados por un tránsito planetario se producen de forma regular, una vez por órbita, y no, como en este caso, siguiendo un patrón aparentemente aleatorio.

Entre todas las ideas manejadas por los científicos, la más probable, o la menos mala, fue que estábamos ante el paso de un gran enjambre de decenas de miles de cometas, lo que podría encajar tanto con el oscurecimiento detectado como con la irregularidad en el patrón de las señales. Pero también existía otra inquietante posibilidad: que nos hubiéramos topado, por pura casualidad, con una gigantesca estructura alienígena, una "esfera de Dyson" construida expresamente alrededor de la estrella por una civilización extraterrestre para extraer su energía. Y aunque no existe aún ninguna prueba de que ese sea el caso, lo cierto es que se trata de una idea interesante y que merece ser tenida en cuenta. Por lo menos de la misma forma que la hipótesis del enjambre cometario, que tampoco ha sido demostrada.

"Los alienígenas son siempre la última hipótesis que consideramos -afirma el astrónomo Jason Wright, de la Penn State University- pero una esfera de Dyson es algo que cabría esperar que una civilización avanzada quisiera construir". Lo cierto es que, desde el descubrimiento, nadie ha sido capaz aún de ofrecer una explicación definitiva y a prueba de críticas para el extraño comportamiento de KIC 8462852. Lo único que sabemos es que nunca hasta ahora se había observado una estrella con un comportamiento parecido.

Y lo peor es que los investigadores ya no pueden seguir usando el telescopio espacial Kepler, que ahora tiene asignada otra misión y que no puede dedicar más tiempo al estudio de KIC 8462852. Por eso, los astrónomos decidieron poner en marcha una campaña de "crowfunding" en Kickstarter. Y ahora han conseguido los fondos necesarios para un año entero de investigación.Esperan que ese tiempo sea suficiente para aclarar el misterio.

"Nuestra petición -explicaba el equipo- cubrirá todos los gastos de un año de observación intensiva de la estrella. Eso incluye un total de dos horas por noche dedicadas exclusivamente a observarla". La nueva campaña de observación se llevará a cabo usando la Red Global de Telescopios del observatorio de Las Cumbres (LCOGT), una serie de telescopios privados que pueden observar a un único objeto durante largos periodos de tiempo.

Fuentes: ABC.ES
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Últimas noticias (científicas) sobre extraterrestres

Investigadores dan un nuevo enfoque a la famosa ecuación de Drake y dicen que las probabilidades de que nunca haya existido otra civilización inteligente además de la nuestra son asombrosamente bajas

La ecuación de Drake, arriba. La de los investigadores de Rochester, abajo, elimina algunas variables - Universidad de Rochester

¿Estamos solos en el Universo? Es la pregunta del millón, que ha cumplido medio siglo sin que nadie pueda dar, todavía, una respuesta concluyente en ningún sentido. La famosa ecuación de Drake fue la primera en intentar contestarla con un cálculo de probabilidades. Esta fórmula matemática, propuesta por el readioastrónomo Frank Drake en 1961, intentaba estimar la cantidad de civilizaciones en nuestra galaxia que podrían emitir señales de radio. Para ello, tenía en cuenta varios factores, como la formación de estrellas adecuadas en una galaxia, el número de éstas que tienen planetas en su órbita o la fracción de esos planetas donde la vida inteligente puede haber desarrollado una tecnología.

Investigadores de la Universidad de Rochester en Nueva York han dado un nuevo enfoque a la ecuación, teniendo en cuenta los recientes descubrimientos de planetas fuera del Sistema Solar. Sus cálculos no intentan saber si ahora hay alguien más en el Universo, sino si pudo haberlo alguna vez o, más exactamente, cuál es la posibilidad de que, desde su origen, nosotros seamos los únicos seres tecnológicos que lo hayamos ocupado. Sus resultados no dejan lugar a dudas: las posibilidades de que la especie humana haya formado la primera civilización avanzada del Universo son asombrosamente bajas.

Los investigadores señalan que la ecuación de Drake tiene tres grandes incertidumbres. «Desde hace mucho tiempo sabemos cuántas estrellas existen aproximadamente. Pero no sabíamos cuántas de esas estrellas tenían planetas que podrían albergar vida, con qué frecuencia podría evolucionar la vida y conducir a seres inteligentes, y cuánto tiempo pueden durar las civilizaciones antes de extinguirse», plantea Adam Frank, profesor de Física y Astronomía en la Universidad de Rochester y coautor del trabajo. «Gracias al satélite Kepler de la NASA y otras búsquedas, ahora sabemos que aproximadamente una quinta parte de las estrellas tienen planetas en zonas habitables, donde las temperaturas podrían albergar vida tal como la conocemos. Así que una de las tres grandes incertidumbres ha sido reducida».

Sin embargo, la tercera gran pregunta -cuánto pueden sobrevivir las civilizaciones- es todavía completamente desconocida. «El hecho de que los seres humanos hayan tenido tecnología rudimentaria desde hace aproximadamente diez mil años no nos dice realmente si otras sociedades durarían tanto tiempo o tal vez mucho más», explica el investigador.

Frank y su colega Woodruff Sullivan, del departamento de Astronomía y Astrobiología de la Universidad de Washington, descubrieron que podían eliminar ese término por completo de la ecuación simplemente ampliando la pregunta. «En lugar de preguntar cuántas civilizaciones existen ahora, nos preguntamos '¿somos la única especie tecnológica que ha surgido?'», dice Sullivan. «Este cambio de enfoque elimina la incertidumbre de la duración de la civilización y nos permite hacer frente a lo que llamamos la cuestión cósmica arqueológica, cuántas veces en la historia del Universo la vida ha evolucionado hasta un estado avanzado».

De esta forma, los científicos calcularon la posibilidad de un Universo donde la humanidad ha sido el único experimento de civilización y otro donde otros han llegado antes que nosotros. «Con el uso de este método podemos decir exactamente cómo de baja es la probabilidad de que nuestra civilización sea la única que haya producido el Universo. Lo llamamos la 'línea del pesimismo'. Si la probabilidad real es mayor que la línea del pesimismo, entonces probablemente ha habido una especie tecnológica antes».
En busca de un contacto

¿El resultado? Mediante la aplicación de los nuevos datos de exoplanetas al Universo como un todo, Frank y Sullivan encontraron que la civilización humana sería única en el Cosmos sólo si las probabilidades de una civilización en desarrollo en un planeta habitable son inferiores a aproximadamente una en 10.000 millones de billones, o una parte en 10 elevado a 22. Ese resultado «es increíblemente pequeño», dice Frank. «Para mí, esto implica que es muy probable que otras especies inteligentes que producen tecnología se hayan desarrollado antes que nosotros. Piénselo de esta manera. Antes de nuestro resultado usted sería considerado un pesimista si se imaginaba que la probabilidad de que se desarrolle una civilización en un planeta habitable fuera, digamos, una en un billón. Pero incluso esa conjetura implica que lo que ha sucedido aquí en la Tierra con la humanidad ha sucedido, de hecho, ¡otras 10.000 millones de veces más de la historia cósmica!».

Para volúmenes más pequeños los números son menos extremos. Por ejemplo, otra especie tecnológica probablemente ha evolucionado en un planeta habitable en nuestra propia Vía Láctea si las probabilidades en contra son mejores que una entre 60.000 millones.

Sin embargo, la posibilidad de que podamos entablar diálogo parece muy escasa. «El Universo tiene más de 13.000 millones de años», dice Sullivan. «Eso significa que incluso si ha habido un millar de civilizaciones en nuestra galaxia, si viven sólo el tiempo de la nuestra, diez mil años, entonces probablemente ya están extintas. Y otras no van a evolucionar hasta que nosotros nos hayamos ido. Para que tengamos muchas posibilidades de éxito en la búsqueda de otra civilización tecnológica activa 'contemporánea', en promedio, tienen que durar mucho más que nuestra vida presente».

«Teniendo en cuenta las grandes distancias entre las estrellas nunca podremos tener una conversación con otra civilización de todos modos», dice Frank. Pero incluso si no podemos comunicarnos, el nuevo resultado tiene, a juicio de sus autores, una gran importancia científica y filosófica, y también un aspecto práctico. A medida que la humanidad se enfrenta a su crisis de sostenibilidad y cambio climático, podemos preguntarnos si otras civilizaciones pasaron por un cuello de botella similar y qué oportunidades . Como dice Frank, «ni siquiera sabemos si es posible tener una civilización de alta tecnología que dure más de unos pocos siglos».
Fuentes: ABC.ES
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Descubren un nuevo planeta dentro del Sistema Solar

Se trata del objeto más distante descubierto hasta ahora en nuestro sistema planetario, a una distancia de 15.400 millones de kilómetros

Su órbita es tan exccéntrica que no puede ser explicada por los modelos, lo que sugiere que esconde algún misterio sobre el Sistema Solar

A muchos les parecerá increíble, pero lo cierto es que nuestro Sistema Solar, el rincón que ocupamos en el Universo, guarda aún un buen número de sorpresas. Y una de ellas, un nuevo planeta, acaba de ser revelada por un grupo de astrónomos de la Institución Carnegie en Washington. Se trata de un objeto de entre 500 y 1.000 km de diámetro y que se encuentra tres veces más lejos del Sol que Plutón. De hecho, es el cuerpo más lejano descubierto hasta ahora dentro de nuestro propio sistema planetario. A la espera de un nombre, el nuevo miembro de nuestra familia planetaria ha sido designado como V774104.

Hará falta otro año completo de investigación para determinar con exactitud la órbita del nuevo mundo y sus demás características, aunque según sus descubridores, el objeto podría llegar a incluirse dentro de una clase emergente de «objetos extremos» del Sistema Solar, con extrañas órbitas que hacen pensar en la influencia oculta de planetas ocultos aún mayores o, incluso, de otras estrellas cercanas.

«No podemos explicar las órbitas de esta clase de cuerpos a partir de lo que sabemos del Sistema Solar -explica Scott Sheppard, astrónomo de la Institución Carnegie, que anunció hoy el hallazgo durante una reunión de la Sociedad Astronómica Americana-. Actualmente, V774104 está a 15.400 millones de km. del Sol. O lo que es lo mismo, a 103 Unidades Astronómicas (UA)». Una UA es la distancia que separa la Tierra del Sol, y equivale a 150 millones de km. V774104, pues, está mucho más lejos del Sol que cualquier otro mundo conocido. Sheppard hizo su descubrimiento utilizando el telescopio japonés de 8 metros Subaru, en Hawaii.
Mundo helado u objeto interno de Oort

Según cuál sea su órbita, el nuevo planeta enano podría ser incluído en dos «clubs planetarios» diferentes. Si su recorrido le llevara, en algún momento, a estar más cerca del Sol, podría ser incluído en el grupo relativamente común de mundos helados cuyas órbitas están determinadas por la influencia gravitatoria de Neptuno. Pero si por el contrario su órbita nunca le llevara a acercarse al Sol, entonces entraría a formar parte directamente del exclusivo club al que, por ahora, solo pertenecen otros dos miembros: Sedna y 2012 VP113.

De hecho, estos dos planetas enanos nunca se acercan al astro rey a menos de 50 Unidades Astronómicas, y sus alargadas órbitas les llevan incluso a distancias superiores a las 1.000 UA. Sheppard los llama «Objetos internos de la nube de Oort», para distinguirlos de los cuerpos helados del Cinturón de Kuiper, más cercanos, a distancias de entre 30 y 50 UA. La nube de Oort es una enorme región esférica densamente poblada de objetos y que rodea por completo al Sistema Solar, a miles de UA de distancia, marcando sus fronteras externas y el límite de la influencia gravitatoria del Sol.

Una fuerza de origen desconocido
Uno de los aspectos más interesantes de los objetos del interior de la nube de Oort es, precisamente, que la excentricidad de sus órbitas no puede ser explicada a partir de la estructura conocida del Sistema Solar. De hecho, los astrónomos están convencidos de que debe haber «algo más» que perturbe esas órbitas hasta tal punto. Algo como un planeta gigante aún no descubierto que «duerma» en lo más profundo de la nube, quizá un mundo expulsado hace miles de millones de años del Sistema Solar interno y que aún permanezca en las proximidades, afectando con su enorme masa a las órbitas de los objetos cercanos.

Otras teorías sugieren que, a esas distancias, los posibles planetas (y sus órbitas) podrían verse afectadas por la fuerza gravitatoria de otras estrellas cercanas. Y hay incluso quien afirma que las fuerzas gravitatorias que aún actúan en el Sistema Solar podrían proceder de la lejana época en la que el Sol se formó, cuando el «proto Sol» estaba rodeado de otros «viveros estelares» que podrían haber aportado los «codazos gravitatorios» necesarios para determinar los movimientos que observamos en la actualidad.

En cualquier caso, hasta que Sheppard y su equipo sean capaces de determinar con exactitud su órbita, no sabremos hasta qué punto V774104 es interesante. Lo que ya es indiscutible es que el nuevo mundo ya tiene el mérito de ser, por ahora, el objeto más distante descubierto hasta ahora en el Sistema Solar.

Fuentes: ABC.ES
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Encuentran posibles señales de una civilización extraterrestre

En las proximidades de la estrella KIC 8462852 hay algo que tapa la luz y que desconcierta a los científicos. El programa SETI realizará observaciones en la zona en cuestión de meses

Entre las constelaciones de Cygnus (el Cisne) y Lira, los astrofísicos han encontrado una extraña estrella. Se llama KIC 8462852, y tiene la peculiaridad de que parpadea de una forma impredecible, lo que podría sugerir que delante de ella hay algún tipo de estructura de naturaleza peculiar que tapa la luz. Lo desconcertante es, según los científicos que la han estudiado, que esta estructura es a la vez grande, poco densa y reciente, en términos de tiempo estelar, por lo que hay incluso quienes consideran una opción escalofriante: que esta mole fuera producto de una tecnología alienígena.

«Nunca hemos visto nada como esta estrella. Es muy raro. Al principio pensamos que se trataba de un error en los datos o de un movimiento de la nave que tomó las fotografías, pero todo eso ha sido comprobado», dijo Tabetha Boyajian para «The Atlantic». Es investigadora en la universidad de Yale y ha participado, junto a otros muchos astrónomos, en el estudio que presentó el hallazgo de esta extraña nube oscura enfrente de KIC 8462852. El trabajo fue publicado el 14 de septiembre en «Monthly Notices of the Royal Astronomical Society».

El sorprendente hallazgo se produjo gracias al escrutinio del telescopio espacial Kepler, que se encontraba desde 2009 analizando la luz de más de 150.000 estrellas. Una de sus tareas era averiguar si los parpadeos de las estrellas eran periódicos, con el objetivo de buscar exoplanetas pasando por delante de las estrellas a lo largo del recorrido de su órbita.

La ingente cantidad de datos que se recogió fue analizada con algoritmos y procesada por un equipo de «cazadores de planetas», en el cual astrónomos aficionados y profesionales de todo el mundo examinan la luz procedente de las estrellas.

Señales

En 2009, se descubrió que la luz de KIC 8462852 parpadeaba dos veces. Pero en 2011 se apagó de forma más prolongada y en 2013 comenzó a tener parpadeos muy rápidos. Desconcertados por este patrón, los científicos pensaron que solo podía tratarse de un gran cuerpo orbital, de forma irregular, que podría corresponder a un disco protoplanetario (una nube de gas que permite la formación de planetas). Pero en seguida se descartó esta opción, porque estos discos aparecen en estrellas jóvenes y KIC 8462852 no lo es.

Sea lo que sea, Boyajian y los otros consideran que esa estructura que absorbe la luz es dispersa y que debe haberse formado recientemente, porque si no habría sido devorada por la estrella o habría sido compactada. Pero lo cierto es que parece tener el aspecto de un extenso goteo de pintura.

Así, en el artículo que publicó para explicar los orígenes de este «salpicón», se baraja que puede tratarse de una acumulación de asteroides destruidos, restos de planetas que chocaron o un cinturón de cometas robado a otra estrella que en algún momento pasó por las cercanías. Sea lo que sea, solo ocurre en esa estrella en todo el Universo, al menos que se sepa.
SETI entra en acción

Jason Wright, un astrónomo de la Universidad del Estado de Penn, ofreció una alternativa a ese patrón de luz. Según dice, lo descubierto es compatible con la presencia de una «súper-estructura» de origen alienígena. Tal como postula el programa de búsqueda de inteligencia extraterrestre SETI, las supuestas civilizaciones alienígenas podrían detectarse gracias a la presencia de artefactos descomunales orbitando las estrellas.

«Aunque los alienígenas sean la última hipótesis que debas considerar, esto parece tener el aspecto de algo que construiría una civilización», declaró Wright en «The Atlantic».

Podría tratarse de una especie de sistema colector de energía estelear de una civilización extraterrestre o podría ser solo una mancha de polvo en la historia de la astrofísica. Pero lo cierto es que los científicos de la Universidad de Berkeley ya están trabajando con Wright y Boyajian para echar un vistazo con el gran telescopio VLA, en enero de 2016.

Quizás desde algún planeta cercano a KIC 8462852, alguien vea que el Sol parpadea cada 365 días cuando el planeta Tierra orbita en torno a él.



Fuentes: ABC.ES
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Encuentran posibles señales de una civilización extraterrestre

En las proximidades de la estrella KIC 8462852 hay algo que tapa la luz y que desconcierta a los científicos. El programa SETI realizará observaciones en la zona en cuestión de meses
Encuentran posibles señales de una civilización extraterrestre
Un cinturón de asteroides de naturaleza peculiar podría ser otra explicación

Entre las constelaciones de Cygnus (el Cisne) y Lira, los astrofísicos han encontrado una extraña estrella. Se llama KIC 8462852, y tiene la peculiaridad de que parpadea de una forma impredecible, lo que podría sugerir que delante de ella hay algún tipo de estructura de naturaleza peculiar que tapa la luz. Lo desconcertante es, según los científicos que la han estudiado, que esta estructura es a la vez grande, poco densa y reciente, en términos de tiempo estelar, por lo que hay incluso quienes consideran una opción escalofriante: que esta mole fuera producto de una tecnología alienígena.

«Nunca hemos visto nada como esta estrella. Es muy raro. Al principio pensamos que se trataba de un error en los datos o de un movimiento de la nave que tomó las fotografías, pero todo eso ha sido comprobado», dijo Tabetha Boyajian para «The Atlantic». Es investigadora en la universidad de Yale y ha participado, junto a otros muchos astrónomos, en el estudio que presentó el hallazgo de esta extraña nube oscura enfrente de KIC 8462852. El trabajo fue publicado el 14 de septiembre en «Monthly Notices of the Royal Astronomical Society».

El sorprendente hallazgo se produjo gracias al escrutinio del telescopio espacial Kepler, que se encontraba desde 2009 analizando la luz de más de 150.000 estrellas. Una de sus tareas era averiguar si los parpadeos de las estrellas eran periódicos, con el objetivo de buscar exoplanetas pasando por delante de las estrellas a lo largo del recorrido de su órbita.

La ingente cantidad de datos que se recogió fue analizada con algoritmos y procesada por un equipo de «cazadores de planetas», en el cual astrónomos aficionados y profesionales de todo el mundo examinan la luz procedente de las estrellas.
Señales

En 2009, se descubrió que la luz de KIC 8462852 parpadeaba dos veces. Pero en 2011 se apagó de forma más prolongada y en 2013 comenzó a tener parpadeos muy rápidos. Desconcertados por este patrón, los científicos pensaron que solo podía tratarse de un gran cuerpo orbital, de forma irregular, que podría corresponder a un disco protoplanetario (una nube de gas que permite la formación de planetas). Pero en seguida se descartó esta opción, porque estos discos aparecen en estrellas jóvenes y KIC 8462852 no lo es.

Sea lo que sea, Boyajian y los otros consideran que esa estructura que absorbe la luz es dispersa y que debe haberse formado recientemente, porque si no habría sido devorada por la estrella o habría sido compactada. Pero lo cierto es que parece tener el aspecto de un extenso goteo de pintura.

Así, en el artículo que publicó para explicar los orígenes de este «salpicón», se baraja que puede tratarse de una acumulación de asteroides destruidos, restos de planetas que chocaron o un cinturón de cometas robado a otra estrella que en algún momento pasó por las cercanías. Sea lo que sea, solo ocurre en esa estrella en todo el Universo, al menos que se sepa.
SETI entra en acción

Jason Wright, un astrónomo de la Universidad del Estado de Penn, ofreció una alternativa a ese patrón de luz. Según dice, lo descubierto es compatible con la presencia de una «súper-estructura» de origen alienígena. Tal como postula el programa de búsqueda de inteligencia extraterrestre SETI, las supuestas civilizaciones alienígenas podrían detectarse gracias a la presencia de artefactos descomunales orbitando las estrellas.

«Aunque los alienígenas sean la última hipótesis que debas considerar, esto parece tener el aspecto de algo que construiría una civilización», declaró Wright en «The Atlantic».

Podría tratarse de una especie de sistema colector de energía estelear de una civilización extraterrestre o podría ser solo una mancha de polvo en la historia de la astrofísica. Pero lo cierto es que los científicos de la Universidad de Berkeley ya están trabajando con Wright y Boyajian para bombardear con ondas de radio la zona y después echar un vistazo con el gran telescopio VLA, en enero de 2016.

Quizás desde algún planeta cercano a KIC 8462852, alguien vea que el Sol parpadea cada 365 días cuando el planeta Tierra orbita en torno a él.

Fuentes: ABC.ES
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Miles de millones de planetas en zona habitable, solo en nuestra galaxia

Nuevos cálculos implican la existencia potencial de mucha agua y, lo más importante, de mucha vida
Miles de millones de planetas en zona habitable, solo en nuestra galaxia
Miles de millones de planetas en zona habitable, solo en nuestra galaxia
Investigadores han calculado cuál es la probabilidad de que las estrellas de nuestra galaxia tengan planetas

Hasta ahora, los astrónomos han descubierto ya miles de exoplanetas en nuestra galaxia, la Vía Láctea. Mundos lejanos que giran alrededor de otras estrellas y muchos de los cuales, además, forman parte de sistemas planetarios que recuerdan a nuestro Sistema Solar. La sonda Kepler, especialmente diseñada para esta búsqueda, es el instrumento que más planetas extrasolares ha descubierto hasta ahora. Y ha sido precisamente utilizando sus datos como un grupo de investigadores de la Universidad Nacional de Australia y el Instituto Niels Bohr, en Copenhague, ha calculado cuál es la probabilidad de que las estrellas de nuestra galaxia tengan planetas en la zona habitable, esto es, a la distancia precisa de ellas para permitir que exista agua líquida en sus superficies.

Los resultados han sido sorprendentes. De hecho, los cálculos muestran que miles de millones de estrellas de nuestra galaxia pueden tener entre uno y tres planetas en sus zonas habitables, lo que implica la existencia potencial de mucha agua y, lo más importante, de mucha vida. El esperanzador estudio se publica hoy en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.

Gracias a los instrumentos del Kepler los astrónomos han descubierto ya cerca de mil planetas alrededor de estrellas de nuestra galaxia y trabajan ahora para confirmar otros tres mil potenciales. Muchas estrellas cuentan con sistemas que contienen entre dos y seis planetas, aunque podría ser que hubiera más fuera del alcance de los instrumentos de la sonda Kepler, que está mejor equipada para buscar mundos grandes y que estén relativamente cerca de sus soles.

Pero los mundos que orbitan muy cerca de sus estrellas suelen ser demasiado calientes para la vida. Por eso, los investigadores han tratado de averiguar si también podría haber mundos algo más lejos de esos soles, en sus zonas habitables, donde el agua y la vida son teóricamente posibles. Para conseguirlo, los autores del estudio han llevado a cabo una serie de cálculos basados en una nueva versión de un método que tiene ya 250 años de antigüedad y que se conoce como la Ley de Titus-Bode.

Una ley planetaria
Formulada alrededor del año 1770, esta ley permitió calcular la posición exacta de Urano mucho antes de que fuera descubierto. La Ley de Titus-Bode afirma que existe una relación entre los periodos orbitales de los distintos planetas de nuestro sistema solar. Así, la relación entre el periodo orbital del primer y segundo planeta es la misma que existe entre el segundo y el tercero, que entre el tercero y el cuarto y así sucesivamente. Por eso, si sabemos cuánto tardan algunos de los planetas en completar una órbita alrededor de su estrella, es posible calcular cuánto tardarían otros planetas que aún no conocemos en hacer lo mismo, lo que nos permitiría calcular su posición.

"Decidimos usar este método para calcular las posiciones potenciales de planetas en 151 sistemas en los que Kepler ya había encontrado entre tres y seis mundos -explica Steffen Kjaer Jacobsen, del Instituto Niels Bohr-. En 124 de los sistemas planetarios, la Ley de Titus-Bode logró fijar la posición de los planetas. Usando el mismo método, intentamos predecir dónde podría haber más planetas algo más externos en esos sistemas solares. Pero sólo hicimos los cálculos para planetas cuya existencia pudiera después ser confirmada con los instrumentos del propio Kepler".

En 27 de los 151 sistemas planetarios analizados, los planetas observados no se ajustaban, a primera vista, a la Ley de Titus-Bode. Por lo que los investigadores intentaron encajar los planetas en el "patrón" en el que los planetas deberían ubicarse. Luego añadieron los planetas aparentemente "perdidos" entre los que ya eran conocidos y añadieron, por último, un planeta adicional en cada sistema, más allá del mundo más lejano conocido. De este modo, lograron predecir un total de 228 planetas en los 151 sistemas planetarios.

"Hicimos entonces una lista prioritaria con 77 planetas de 40 sistemas planetarios -explica Jacobsen-. Los que tenían más posibilidades de ser vistos por Kepler. Y animamos a otros investigadores a buscar esos mundos. Si los encuentran, sería un indicativo de que el método se sostiene".

Los planetas más cercanos a sus estrellas están demasiado calientes como para tener agua y vida. Y los más alejados tampoco sirven por todo lo contrario: son demasiado fríos. Pero entre estos extremos está la zona habitable, donde el agua y la vida son teóricamente posibles. Por supuesto, la zona habitable varía de estrella a estrella, y depende de lo grande y brillante que ésta sea.

Por eso, los investigadores calcularon el posible número de planetas en las zonas habitables basándose en esos mundos "extra", que habían añadido a los 151 sistemas planetarios estudiados siguiendo la Ley de Titus-Bode. Y el resultado fue de entre uno y tres planetas en la zona habitable para cada uno de los sistemas.

Sólidos y con agua líquida
Más allá de los 151 sistemas planetarios analizados, los científicos se fijaron también en otros 31 sistemas en los que ya se ha descubierto algún planeta en las zonas habitables o en los que bastaba con añadir un solo mundo extra para llevar a cabo los cálculos.

"En estos 31 sistemas planetarios -asegura Jacobsen- nuestros cálculos mostraron que tienen una media de dos mundos dentro de la zona habitable. Según las estadísticas y las indicaciones que tenemos, un buen porcentaje de esos planetas serían sólidos, con agua líquida y con posibilidades de albergar vida".

Si extrapolamos estos resultados al resto de nuestra galaxia, significaría que sólo aquí, en la Vía Láctea, podría haber miles de millones de estrellas con planetas en la zona privilegiada para la vida. Jacobsen asegura que lo que pretende ahora es animar a otros investigadores para que rebusquen en los datos de Kepler y comprueben si los planetas predichos por él y su equipo existen realmente y se encuentran en las posiciones calculadas.

Fuentes: ABC.ES
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Gaia puede descubrir hasta 70.000 exoplanetas en 10 años

Satélite Gaia
El satélite europeo Gaia, lanzado en 2013, podría revelar decenas de miles de nuevos planetas, y proporcionar una mejor comprensión de su cantidad, variedad y distribución. Esta es la conclusión de un estudio publicado en 'The Astrophysical Journal', y elaborado por investigadores de la Universidad de Princeton y la Universidad de Lund (Suecia).

   Estos expertos han calculado que el satélite podría detectar hasta 21.000 exoplanetas --aquellos que se encuentran fuera del Sistema Solar-- durante su misión de cinco años prevista por la Agencia Espacial Europea (ESA). En este sentido, señalan que, si el proyecto se extiende a 10 años, Gaia podría detectar hasta 70.000 exoplanetas.

   Los investigadores apuntan en el trabajo que, igual de importante que el número de descubrimientos, son los tipos de planetas que esperan que detecte la sonda. Según apunta uno de los principales autores, Michael Perryman, existen mundos difíciles de encontrar por sus órbitas, de larga duración o invisibles desde la Tierra.

   Al respecto ha indicado que los instrumentos del satélite podrían revelar objetos que se consideran poco frecuentes en la Vía Láctea, como unos 25 o 50 planetas del tamaño de Júpiter que orbitan estrellas de baja masa, conocidas como enanas rojas. También existen planetas que orbitan en la dirección opuesta de sus compañeros en el sistema y pueden "inspirar años de investigación únicos", ha indicado Perryman.

   "No es sólo acerca de números. Cada uno de estos planetas está transmitiendo algunos detalles muy específicos, y muchos serán muy interesante a su manera", ha asegurado el investigador. "Gaia no sólo descubrirá toda una lista de planetas, además lo hará en un área que no se ha explorado a fondo hasta el momento", ha apuntado.

Fuentes: EUROPAPRESS.ES
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