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Dos asteroides potencialmente peligrosos se acercan a la Tierra entre el 18 y 19 de abril

Imagen de una recreación distribuida por la NASA de un asteroide que pasa cerca de la Tierra

El asteroide 2014 JO25, clasificado por la NASA como un “asteroide potencialmente peligroso”, con un cuerpo rocoso de 650 metros de diámetro, tendrá su encuentro cercano con nuestro planeta el 19 de abril. Además no viene solo, un poco más lejos, el asteroide 2003 BD44, de 1,4 kilómetros de diámetro, también catalogado como “potencialmente peligroso”, tendrá un día antes su máximo acercamiento.

De acuerdo a un informe emitido por el equipo de radar Goldstone de la NASA, del mes de marzo. el asteroide 2014 JO25 pasará el 19 de abril a las 12:24 (hora UTC), a sólo 4,6 lunas de distancia de la Tierra, y a 0,0118 veces la distancia de la Tierra-Sol, conocida como unidad astronómica (UA). Esto equivale cerca de 1760000 kilómetros, una cifra bastante cerca, considerando su tamaño, aunque bastante segura, A ese rango normalmente pasan asteroides mucho menores, de una decena de metros de diámetro.

“El encuentro de 2017 es el más cercano de este asteroide por al menos los últimos 400 años, No se conocen futuros encuentros tan próximos como el de 2017, antes del 2500”, dijo la NASA, de acuerdo a un informe.

Además destaca que “está clasificado como un “Asteroide  Potencialmente Peligroso”, por el Centro de Planetas Menores”.

Lo define como un asteroide del tipo Apolo, que  durante su órbita tiene un acercamiento al Sol a 0,2 UA, y un alejamiento de hasta 3,8 UA. La Tierra le queda en medio, a 1 UA de distancia al Sol. En algún momento de su trayectoria podría cruzarse, pero afortunadamente todo indica no será ahora, a menos que cambie su rumbo, algo que sucede eventualmente con los asteroides.

Los astrónomos lo apodaron el el asteroide 2015 TB145 “cometa de la muerte”, por su cara de calavera, al pasar el30 de octubre de 2015, rozando la Tierra. (NASA)
Se desconoce cual es la imagen del asteroide 2014 JO25. Esta foto pertenece  al asteroide 2015 TB145, al cual los astrónomos apodaron “cometa de la muerte”, por su cara de calavera, y por pasar el 30 de octubre de 2015, rozando la Tierra. (NASA)

Según su órbita en torno al Sol, calculada para un intervalo de tiempo de cientos de años, por el equipo encargado de vigilar los objetos voladores cercanos a nuestro planeta, el encuentro del día 19, es el más estrecho de este cuerpo cósmico. Una distancia similar experimentó el 7 de agosto de 1960, pero con el planeta Mercurio.

Además de acercarse a la Tierra, en su actual desplazamiento, el asteroide 2014 JO25 pasará el 4 de abril vecino a Venus entre 6 y 7 lunas de distancia.

La peligrosidad de los acercamientos planetarios de los asteroides radica en que pueden ser desviados por la fuerza de gravedad. Un cambio de su curso puede ser de mal augurio. Eso también puede ocurrir al acercarse al Sol.

La NASA, informa que desde su descubrimiento en mayo del año 2014, con el telescopio Lemon Survey, los cálculos de la órbita del asteroide 2016 JO25, se afinaron en modo más preciso en el año 2016, cuando fue observado por un equipo de la NASA y el Instituto Tecnológico de California (Caltech), y también al encontrar datos previos en los archivos. Sin embargo, aún está en estudio. Muchos datos aún no se han precisado, como su período de rotación y la dirección polar. Esto se debe a que ahora está pasando muy cerca del Sol.

 El 7 de noviembre de 2016 un pequeño asteroide de alrededor de 10 metros de diámetro se acercó a sólo 255.000 kilómetros de la Tierra. (NASA)

De acuerdo al registro de la Estación Espacial Europea, que también sigue su trayectoria, el asteroide tiene una órbita que dura sólo 1085,4 días, y pasará a 1758074 kilómetros de nuestro planeta. Pronostica a su vez  una destacada brillantez de magnitud 10,5, lo que lo hace fácilmente visible con telescopio.

El asteroide 2003 BD44, el visitante cómico que lo antecede, también es un asteroide apolo. Se pronostica que tendrá su máximo acercamiento a la Tierra, el 18 de abril a las 14:15, hora UTC, a 21,6 lunas de distancia de la Tierra, lo que equivale a 0,056 UA, informa la NASA.

Durante su viaje es capaz de acercarse a 0,7 UA del Sol y alejarse hasta 3.1 UA. Estando la Tierra en medio, es también potencialmente peligroso.

Nuestro planeta está orbitando el Sol en medio de numerosos potenciales cuerpos rocosos peligrosos. Basta observar el número de cráteres gigantescos que existen en la superficie terrestre, para recordar que un impacto puede volver a ocurrir algún día.

Fuentes: lagraepoca.com
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«Primero arregla la Tierra y entonces quizás podamos viajar a Marte en 1.000 años»

Mark McCaughrean, asesor científico de la ESA, vino a Madrid para hablar sobre el final de la misión Rosetta. También habló del reto de explorar otros planetas y las amenazas del cambio climático y la caída de asteroides en la Tierra


Mark McCaughrean, investigador de la Agencia Espacial Europea (ESA) - Cedida por la Fundación BBVA/KIKE PARA
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Mark McCaughrean es asesor científico senior de la ESA y uno de los responsables de comunicar los avances que se producen en la agencia espacial. Visitó la sede de la Fundación BBVA en Madrid para impartir una conferencia sobre el final de la misión Rosetta, que recientemente se estrelló contra el cometa 67P/Churyumov Gerasimenko. Es experto en formación de sistemas planetarios y también un apasionado conversador que tiene muy en cuenta los retos a los que se enfrenta la humanidad, como la exploración de otros planetas o el cambio climático. También mencionó dos peligrosas amenazas para el futuro: el impacto de un gran asteroide contra la Tierra y la erupción de un supervolcán como el de Yellowstone. «Va a ocurrir», vaticina. A pesar de todo, aún tiene la esperanza de que la divulgación científica y la ciencia ficción puedan reconducir los sueños de la humanidad hacia un futuro menos catastrófico.

-¿Cómo le diría a un lector por qué Rosetta ha sido importante?

Rosetta es algo que le importa a todo el mundo, porque busca el significado de la vida. En ese cometa que estudiaba (el 67P/Churyumov Gerasimenko) hay material que ha quedado remanente del nacimiento del Sistema Solar. Y parte de ese material podría ser realmente la base de la vida. Cuando la Tierra era muy joven estaba muy caliente, no había moléculas orgánicas ni había agua. Entonces, ¿de dónde venimos? Una posibilidad es que viniéramos de los cometas que impactaron contra la Tierra, y que trajeran la materia prima, los ladrillos necesarios para construir vida. Por supuesto la ciencia es más complicada que todo esto, pero la pregunta básica de si estamos hechos de cometas es algo que todos entendemos de alguna forma.

«A largo plazo, seremos golpeados por algo realmente muy grande»

Dicho de otra forma, se puede decir que el cometa 67 P es como un cofre del tesoro que ha estado en una habitación oscura durante 5.500 millones de años. Y que Rosetta es la llave que ha ido allí para abrir el cofre. Lo cierto es que hoy en día la llave está rota en pedazos por el suelo... Tenemos un montón de datos y estamos tratando de juntarlos, pero la ciencia no se hace en una noche. Con lo que hemos recogido, tenemos trabajo para 10 o 20 años más.

-¿Y usted piensa que estamos hechos de cometas?

Lo que hemos aprendido durante la misión Rosetta es que el agua en este cometa no es la misma que el agua de la Tierra. Tiene una proporción distinta de hidrógeno-deuterio: en concreto, este cometa tiene tres veces más deuterio. Esto sugiere que probablemente todo el agua de la Tierra no llegó desde cometas, sino que quizás vino también de asteroides, que son objetos más secos, pero también más numerosos.

Lo que estamos aprendiendo es algo parecido a hacer la receta de una tarta: tenemos la tarta, el agua de la Tierra, y cómo hacerla. Puedo tener algo de harina, los cometas, algo de mantequilla, los asteroides, pero no demasiado salsa de tabasco porque quiero que mi tarta sepa bien. Así que, mirando al agua de la Tierra y analizando a cometas y asteroides podemos aprender cómo se hace la Tierra. Y esto también es cierto para moléculas orgánicas de las que estamos hechos.

Pero aquí la historia es diferente, porque los cometas tienen montones de moléculas orgánicas, como aminoácidos como la glicina o el fósforo, un componente muy importante en el ADN. No significa que haya vida en el cometa, solo significa que si tienes un planeta muerto y tu quieres empezar vida, necesitas algunos ingredientes para la tarta. Y los cometas golpearon mucho la Tierra en el pasado. No lo hacen muy frecuentemente estos días, pero ocurrirá.

-¿Es posible que esto haya ocurrido en otros sistemas estelares y que la vida sea un fenómeno universal?

Sabemos que hay cometas en otros sistemas estelares. Creemos que la mayoría de los sistemas solares se formaron de una forma similar al nuestro: una nube de gas y polvo se convirtió en un disco que giraba alrededor de una estrella, y con las colisiones aparecieron planetas y cuerpos menores. Lo normal es asumir que si aquí los cometas tienen este papel, en la mayor parte de las estrellas también lo tendrán. No creemos que el Sistema Solar sea muy especial, aparte de por el hecho de que estamos aquí, pero lo cierto es que aún no hemos detectado vida en otras estrellas.

-Entonces, ¿fueron muy importantes los impactos de cometas y asteroides?

Al comienzo todo dependió de eso. Gracias a los impactos todos los fragmentos se unieron al comienzo del Sistema Solar. Y 5.000 millones de años después hubo muchos impactos en los planetas y las lunas que existen hoy en día. Esto ocurrió porque los planetas cambiaron sus órbitas: Júpiter y Saturno se movieron, Neptuno y Urano se fueron.

«Nos estamos expandiendo por la Tierra como un virus malvado y pretendemos vivir en Marte»

Si el Sistema Solar se formó como pensamos, ni Neptuno ni Urano deberían estar ahí. Deberían estar más cerca, pero, ¿cómo llegaron ahí? Parece ser que cuando Neptuno y Júpiter se movieron a causa de la gravedad, empujaron a varios planetas hacia el exterior. Y al mismo tiempo todos esos cometas y asteroides se movieron de repente. Fue como lanzar una bomba en una cesta de pelotas de ping pong. De repente las pelotas comenzaron a botar por todas partes y comenzaron a golpear cosas.

El nacimiento del Sistema Solar estuvo marcado por las colisiones- ARCHIVO

Por eso alrededor de 100 millones de años después hay huellas de una inmensa cantidad de impactos en el Sistema Solar. Puedes verlo en los cráteres de la Luna, por ejemplo. Y ahí es cuando pudo llegar a la Tierra la materia prima de la vida, porque fue entonces cuando el planeta se estaba enfriando. Hasta ese momento, no se había desarrollado vida en la Tierra, aunque si lo hubiera hecho, habría muerto a causa de las colisiones.

«¿Cómo detienes un volcán?»


Estos días los impactos no ocurren con tanta frecuencia, pero aún ocurre. Júpiter recibió un impacto en 1994, pudimos verlo, tomar imágenes y medir cómo un cometa entraba en Júpiter. Es verdad que este planeta es muy grande y tiene una enorme gravedad, lo que le hace ser muy bueno a la hora de «tirar» de cometas. Pero estos objetos (cometas y asteroides) también golpean la Tierra. En 1905, el evento Tunguska, en Siberia, fue provocado por un pequeño cometa.

-¿Está la Tierra a salvo de las colisiones?

No, es cuestión de tiempo. Estamos en la era del espacio, medimos muchas cosas, sabemos que los asteroides suelen golpear la Tierra, pero también sabemos que hay algunos pequeños, otros más grandes y algunos realmente enormes. El que acabó con los dinosaurios hace 65 millones de años era uno de esos. Por suerte, estos no vienen muy frecuentemente, así que no vamos a morir por uno grande mañana. Quiero decir, podríamos, pero las probabilidades no son altas mañana. Pero en 10 o en 50 millones de años, claro, ocurrirá. La cuestión es qué haremos al respecto.

Hoy en día se puede oír a mucha gente diciendo que debemos dejar la Tierra y viajar a Marte tan pronto como podamos, de forma que si la vida en la Tierra muere el humano pueda seguir viviendo en el Sistema Solar. Para mi esto es una locura. Si eso pasara... Sabemos que si hay algún lugar donde la vida está en peligro es aquí mismo. No tiene nada que ver con asteroides, sino con el cambio climático. Esta idea de ir a Marte mañana para salvar a la humanidad es una locura, primero arregla la Tierra y entonces quizás podamos viajar a Marte en 1.000 años.

«Si la gente lee artículos de ciencia, quizás los niños quieran ser científicos y no futbolistas»


De todas formas es una pregunta muy interesante porque la Humanidad apenas tiene 200.000 años de antigüedad. Hemos vivido en un tiempo que ha sido muy tranquilo, sin grandes colisiones, ni volcanes (ni supervolcanes). Toda la humanidad ha vivido un tiempo muy tranquilo, y así es como conseguimos extendernos, porque claro, no somos eliminados con frecuencia. Somos seres muy complejos, ya sabes, no somos como cucarachas que pueden sobrevivir a cualquier cosa. Pero es muy fácil matar a los humanos, porque necesitamos muchas estructuras, tanta comida...

Representación de un asteroide de diez kilómetros chocando contra la Tierra- DON DAVIS

Así que toda la historia de la humanidad ocurrió en una época tranquila. Incluso las edades del hielo necesitaron mucho tiempo para ocurrir, fueron y vinieron, y ocurrieron en 10.000 años, así que tuvimos tiempo para adaptarnos.

«Quizás nos daremos cuenta de que conducir por las ciudades y expulsar CO2 a la atmósfera nos va a matar»


Pero a largo plazo, seremos golpeados por algo realmente muy grande, sí, ocurirrá. Pero quizás, solo quizás, antes seremos capaces de resolver el problema de los asteroides desde el espacio. Quizás podremos descubrir de qué están hechos esos objetos, cómo moverlos, verlos con telescopios y decir «ese va a impactar en mil años». Así que quizás tengamos tiempo para moverlos para que no golpeen la Tierra.

Otro grave problema son los supervolcanes de la Tierra. Como el que hay en Yellowstone, por ejemplo. Se han descubierto huellas en India de una enorme y monstruosa zona cubierta de rocas volcánicas formadas a lo largo de miles de años de erupciones constantes, aún mayor que Yellowstone. Y desde ese punto de vista estamos tostados, creo. No podremos arreglar eso, porque es más grande que los seres humanos. Quizás en millones de años seremos criaturas mágicas, pero hoy en día, ¿cómo detienes un volcán?

Por eso, y como hay amenazas para la humanidad, algunos «space geeks» estamos diciendo que debemos ir a Marte. Pero en el fondo, sabemos que solo hay un planeta donde podemos vivir ahora mismo, la Tierra. Y creo que es incluso una pregunta moral: si no podemos arreglar la Tierra, ¿merecemos ir a Marte? (Ríe). ¡Nos estamos expandiendo como un virus malvado por nuestro planeta y pretendemos ir a otro!

Recreación de los módulos habitables diseñados por la misión Mars One- MARS ONE

Creo que hay muchas preguntas interesantes sobre la supervivencia del ser humano, y para mí, muchas de ellas tienen que ver con nuestra naturaleza: los seres humanos somos contadores de historias, así es como pasamos la información. Somos bueno pasando nuestro ADN, como cualquier otra especie. Pero la razón por la que somos tan dominantes es porque nos contamos historias unos a otros. Tú estás escribiendo una historia justo ahora, yo estoy contando una historia, y cuando alguien lea el periódico, leerá una historia.

«La mitad de la población sabe que el cambio climático está ocurriendo, pero cree que no puede evitarlo»


Además de eso, los humanos tenemos una muy buena imaginación, y por eso podemos planear el futuro. Podemos almacenar comida para el invierno y cosas así. Es otra cosa de nuestro cerebro que nos diferencia de los animales. Y si añades esas dos cosas, historias e imaginación, surge la ciencia ficción (sonríe).

Por eso adoramos escribir historias sobre conquistar Universos y viajar a otras estrellas. Pero al final, tan solo somos seres humanos, monos que han bajado de los árboles. ¿Podemos hacerlo? ¿Podemos viajar tan lejos? Los robots, como Rosetta, pueden hacer cosas alucinantes. Puedes hacer que pasen frío, que sufran el calor, pueden quedarse sin energía. No les importa, porque ellos no mueren. Pero esta fantasía de humanos yendo a todas partes y expandiéndose como si fuera Star Trek, no estoy seguro. Estaría bien, pero, ¿de verdad? Quizás podríamos enviar nuestros cerebros, no físicamente, pero descargados en microchips, y enviarlos al espacio. Quizás 10 años después olvidarían de dónde venían y conquistarían el Universo. ¡Perdón, esto no tiene nada que ver con la Agencia Espacial Europea! (Ríe).

-¿Quizás la ciencia ficción es un poco exagerada y sería más inteligente centrarse en resolver problemas más cotidianos?

Bueno, sí y no. La ciencia ficción funciona, hay escritores fantásticos. Julio Verne dijo que podríamos ir a la Luna y lanzar cohetes al espacio, y al final lo hicimos. No fue fácil, pero fue mucho más fácil que será ahora ir a Marte o entrar en un agujero negro. Así que creo que hay un limite en lo que los humanos pueden hacer y lo que predice la ciencia ficcción. Pero aún así, ¡es divertido leerlo!

Falso cartel de propaganda de una agencia de viajes espaciales- NASA

Pero tu pregunta es sobre reparar la Tierra, sobre lo que hemos hablado antes. Puedes decir, estás malgastando dinero en ir a un cometa, o en estudiar un agujero negro con un telescopio. Pero la ventaja que disfrutamos con esto, es que la gente está interesada en estas cosas, lo encuentran muy interesante, ya sean adultos o niños.

«Si quieres asustarte, ven a escuchar a nuestra gente hablando sobre lo que están observando en la Tierra»


Y por eso siento muy fuertemente que si la gente viene mis charlas, leen tus artículos de ciencia o ven dibujos animados sobre el espacio ya no decidirán que quieren ser futbolista o estrella del pop; ahora dirán que quieren ser científicos. Y esto puede ayudar, es lo que necesitamos.Necesitamos gente que haga ciencia, que haga tecnología, ingeniería y matemáticas.

Vengo de un país que acaba de tomar una decisión muy estúpida desde el punto de vista matemático: el Brexit. Ha habido mentiras, y se ha tomado una decisión sin tener en cuenta las matemáticas. Pero si puedes enseñarle a los niños que con matemáticas puedes despegar del suelo y llegar a un cometa, dirán: ¡"Guay", qué interesante! Quizás, solo quizás, en el futuro esos números de los políticos que son en realidad mentiras dejarán de funcionar. Y podrás tener una sociedad con políticos que sean realmente racionales. O quizás hay una esperanza de que nos demos cuenta de que conducir por las ciudades y expulsar CO2 a la atmósfera nos va a matar.

-¿Usted es optimista?

(Suspira). Cuando me levanto a las cuatro y media de la mañana soy muy pesimista, y tengo dos niños adolescentes... (Bromea). Es evidente que el cambio climático está ocurriendo, lentamente para algunas personas pero más rápido para otras: por ejemplo algunas islas del Pacífico se están hundiendo, y los efectos están aumentando cada vez más.

Probablemente en mi vida no va matarme, pero estoy pensando en los nietos de mis hijos, ¿sabes? En esta escala de tiempo las cosas serán muy diferentes. Hay una oportunidad de detener el cambio climático y de evitar otras cosas idiotas que estamos haciendo pero temo que no podemos hacer magia. Sabemos lo que hay que hacer, ¿pero lo estamos haciendo?
ABC

Creo que la gente no es estúpida, entiende que es un problema. Pero lo que pasa cuando afrontas cosas como estas es que te asustas, te preguntas, ¿cómo hago frente a esto? Probablemente la mitad de la población sabe que el cambio climático está ocurriendo y dice sí, es terrible, pero no puedo hacer nada al respecto así que, ¡qué demonios, voy a una fiesta!

«Los humanos, somos malos en escalas largas de tiempo (...) Por eso no nos tomamos en serio los asteroides»


Vivimos en una sociedad muy distinta a la que había 100 años atrás y en la que los gobiernos decían «estamos haciendo esto» y los ciudadanos respondían «sí, por supuesto». Hoy en día todo el mundo opina, la opinión de todos importa. Eso es bueno, pero al final el cambio climático es real o no lo es, sin que importe tu opinión. Y podemos llegar a un punto en que tú creas una cosa, yo crea otra, y por eso no hagamos nada al respecto mientras las cosas empeoran.

Y ahí es donde estamos. La mitad de los Estados Unidos cree que no es un problema. Europa cree que sí. Pero no podemos solucionar el cambio climático sin los Estados Unidos, sin China, etc. Porque no es un problema local, es un problema global. Tenemos que actuar todos juntos.

Y los científicos estamos midiendo esto todo el tiempo, tenemos montones de satélites mirando a la Tierra. Si quieres asustarte, ven a escuchar a nuestra gente hablando sobre lo que están observando en la Tierra. No hace falta que los científicos digan que vamos a morir, tan solo hay que mirar los datos. No tienen motivos para mentir al respecto. Hay gente que dice que todos están mintiendo, que detrás están las grandes compañías y los gobiernos. Pero no es así, sencillamente.

-Y de vuelta a los asteroides ¿Se está haciendo lo suficiente para evitar que nos destruyan?

Tenemos un programa en ESA, llamado «Nearth Earth Object Programme», que es parte de un programa mayor, el «Space Situation Awareness», que vigila la basura espacial y los satélites moribundos que pueden explotar y dañar a otros. El primero está creciendo poco a poco, pero no es una de esas áreas donde le puedas decir al público que si no pagan tu misión todos van a morir al día siguiente.


Representación de un asteroide aproximándose contra la Tierra- P.Chodas (NASA/JPL)

No es así. Los impactos de asteroides no ocurren cada día. Como estos objetos caen cada millón de años nadie ha visto uno, así que se piensa que no son reales. Vale, puedes medirlos, puedes presentar los datos, avisar de que va a pasar, pero como no pasó ayer y no ocurrirá en una generación, nadie se lo toma en serio. Sabes, es un problema de los humanos, somos malos en escalas largas de tiempo. Puedes medirlo, pero no lo sientes.

El problema es que los asteroides peligrosos están entre el Sol y la Tierra. Y desde aquí es muy difícil verlos, porque el Sol esta ahí, así que hace falta poner naves para poder vigilarlos. Este tipo de proyectos van despacio, pero es importante que lleguemos a un punto donde podamos ver a un asteroide que viene contra la Tierra con suficiente tiempo de antelación.

La forma de mover asteroides es llegar a ellos rápidamente. Si están cerca de la Tierra es difícil moverlos lo suficiente para evitar que impacten, pero es más fácil si los coges lejos de la Tierra, porque entonces basta con moverlos un poco para que no choquen contra la Tierra. Por eso, realmente es importante encontrar estas cosas con 100 años de antelación, al menos si quieres tener una oportunidad.

Pero aún entonces, dirás, vale, tiene una posibilidad entre 100 de golpear contra la Tierra. Pero, ¿cómo piensan los seres vivos en los riesgos? «En 100 años hay una probabilidad de que mueras entre 100. ¡Bah, eso no va a ocurrir». Sin embargo, misteriosamente la gente compra billetes de lotería, ¿no? ¿Cuáles son las probabilidades de que les toque? (Ríe). Los humanos son muy raros en lo que se refiere a los números. Cuando es algo que quieren, tienen en cuenta una probabilidad de uno entre un millón. Pero cuando es algo que no quieren, creen que nunca les va a ocurrir.

Fuentes: ABC.ES
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Centauros, la amenaza de los cometas gigantes

Estos objetos, situados en las fronteras externas del Sistema Solar, pueden suponer un peligro mucho mayor para la vida que los propios asteroides.

Imagen captada por la sonda Cassini en las cercanías de Saturno - NASA

Hace ya una década, Stephen Hawking avisaba de que una de las posibles razones para la aparente escasez de vida inteligente en nuestra galaxia es la alta probabilidad de que asteroides, o cometas, choquen contra los mundos habitados, acabando con la vida antes de que pueda desarrollarse lo suficiente. Ahora, un equipo de astrónomos de la Universidad de Buckingham afirma que el descubrimiento, durante las dos últimas décadas, de cientos de cometas gigantes (llamados "Centauros") en las fronteras externas de nuestro sistema planetario implica que esos objetos suponen una amenaza mucho mayor para la vida que los propios asteroides.

Los Centauros, en efecto, suelen tener órbitas inestables, ya que se cruzan a menudo con las trayectorias de los grandes planetas exteriores del Sistema Solar, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. De hecho, la fuerza gravitatoria de esos mundos podría fácilmente desviar esos objetos hacia la Tierra. Un cometa del tipo Centauro suele tener entre 50 y 100 km. de diámetro, o incluso más. Una sola de estas rocas heladas tiene más masa que toda la población hallada hasta ahora de asteroides cercanos a nuestro planeta.

Debido a su gran distancia de la Tierra, estos cometas, mucho mayores de los que vemos normalmente, apenas sí aparecen como una débil mota de luz, incluso a través de los telescopios más potentes. Incluso Febe, una de las lunas de Saturno, de unos 200 km. de diámetro, es probablemente un Centauro, capturado por el planeta gigante en algún momento del pasado. Y hasta que se envíe una nave a visitar algún otro cometa gigante, la mejor idea que tenemos sobre su aspecto viene de imágenes como la que encabeza estas líneas, captada por la sonda Cassini en las cercanías de Saturno. Puede que la New Horizons, que llegó a Plutón hace seis meses y que a finales de 2018 se dirigirá a estudiar un lejano objeto aún más lejano, logre aportar un material mejor.

Los cálculos sobre la cantidad de Centauros que, por una u otra razón, terminan por dirigirse hacia el interior del Sistema Solar (donde estamos nosotros), indican que alguno de ellos termina por cruzarse con la órbita de la Tierra por lo menos una vez entre cada 40.000 y 100.000 años. Una vez en el espacio cercano a nuestro planeta, los análisis de los investigadores preven que los Centauros se rompan, dando lugar a una gran cantidad de polvo y a grandes fragmentos de roca que llenarían, literalmente, el interior de nuestro sistema de escombros y harían que un impacto contra la Tierra fuera prácticamente inevitable.
Pruebas del pasado

El estudio de graves trastornos en el clima terrestre, unido al "parón" del progreso en varias civilizaciones antiguas, junto a nuestro conocimiento cada vez mayor de los materiales que nos rodean en el espacio cercano, sugieren con fuerza que un Centauro llegó hasta aquí hace cerca de 30.000 años. Ese gigantesco cometa habría "sembrado" nuestros alrededores con fragmentos cuyos tamaños van desde simples motas de polvo a rocas de varios km. de diámetro. y seguramente alguna de ellas terminó cayendo a la Tierra.

También varios episodios específicos de agitación medioambiental identificados por geólogos y paleontólogos, alrededor de los años 10.800 y 2.300 antes de Cristo, son consistentes con esta nueva comprensión de las poblaciones de cometas y sus comportamientos. Incluso una de las cinco mayores extinciones de la vida terrestre, la que acabó con los dinosaurios hace 65 millones de años, se relaciona, según varias hipótesis, con la visita de un Centauro.

"Durante las tres últimas décadas -explica Bill Napier, de la Universidad de Buckingham- hemos dedicado muchos esfuerzos al rastreo y el análisis de los riesgos de impacto de un asteroide contra la Tierra. Pero nuestro trabajo sugiere que necesitamos también mirar más allá de nuestro vecindario inmediato, observar lo que sucede más allá de la órbita de Júpiter, y localizar Centauros. Si tenemos razón, estos lejanos y gigantescos cometas pueden constituir un serio peligro para nosotros, y es hora de conocerlos y entenderlos mejor".

Los investigadores han descubierto también que existen evidencias en otras disciplinas científicas que apoyan sus hipótesis. Por ejemplo, las edades de los cráteres submilimétricos identificados en rocas lunares traídas a la Tierra por las misiones Apolo son, en su mayoría, inferiores a los 30.000 años, lo que indica un enorme incremento, en aquel momento, de la cantidad de polvo en el Sistema Solar interno.


Fuentes: ABC.ES
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Descubren un nuevo compañero de la Tierra

Un pequeño asteroide gira alrededor de nuestro planeta y permanecerá así durante siglos. Lo astrónomos hablan de un «cuasi-satélite»

 El asteroide 2016 HO3 tiene una órbita alrededor del Sol que lo mantiene como un compañero constante de la Tierra

Astrónomos han descubierto un pequeño asteroide en una órbita alrededor del Sol que se ha convertido en un compañero constante de la Tierra, y lo seguirá siendo en los próximos siglos.

La roca, denominada 2016 HO3, fue vista por primera vez el 27 de abril de 2016, por el telescopio PanSTARRS 1 de rastreo de asteroides en Haleakala, Hawái. Su tamaño todavía no se ha establecido firmemente, pero es probable que sea mayor de 40 metros y menor de 100. Al hacer su órbita alrededor del Sol, este nuevo asteroide también parece dar la vuelta alrededor de nuestro planeta. Está demasiado lejos para ser considerado un verdadero satélite, como nuestra Luna, pero es el mejor y más estable ejemplo hasta la fecha de un compañero cercano a la Tierra o «cuasi-satélite».
«2016 HO3 gira alrededor de nuestro planeta y nunca se aventura muy lejos, ya que ambos cuerpos giran alrededor del Sol, por lo que nos referimos a él como un cuasi-satélite de la Tierra», dice Paul Chodas, del Centro de Objetos Cercanos a la Tierra (NEO) en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA en Pasadena, California. «Otro asteroide -2003 YN107- siguió un patrón orbital similar durante un tiempo hace más de 10 años, pero ya se ha desviado de nuestra vecindad. Este nuevo asteroide está mucho más estancado. Nuestros cálculos indican que HO3 2016 ha sido un cuasi-satélite estable de la Tierra durante casi un siglo, y continuará siguiendo este patrón como compañero de la Tierra en los siglos venideros.

En su viaje anual alrededor del Sol, el asteroide 2016 HO3 pasa la mitad del tiempo más cerca de nuestra estrella que de la Tierra. Su órbita está un poco inclinada, haciendo que vaya hacia arriba y luego hacia abajo una vez al año a través del plano orbital de la Tierra. En efecto, este pequeño asteroide se ve atrapado en un juego de «salto de la rana» con la Tierra que va a durar cientos de años.

La órbita del asteroide también experimenta un giro lento hacia atrás y hacia adelante a través de múltiples décadas. «El asteroide gira alrededor de la Tierra un poco por delante o por detrás de año en año, pero cuando va demasiado hacia delante o hacia atrás, la gravedad de la Tierra es lo suficientemente fuerte como para revertir la tendencia y atrapa al asteroide, de modo que nunca se pasea más lejos de unas cien veces la distancia de la Luna», explica Chodas. «El mismo efecto también evita que el asteroide se acerque mucho más de aproximadamente 38 veces la distancia de la Luna. En efecto, este pequeño asteroide se ve atrapado en un pequeño baile con la Tierra».

Fuentes: ABC.ES
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El mayor mundo sin nombre del Sistema Solar

El poco conocido 2007 OR10, un planeta enano que orbita más allá de Neptuno, ha resultado ser bastante más grande de lo que se pensaba

Los planetas enanos más grandes del Sistema Solar - Konkoly Observatory/András Pál, Hungarian Astronomical Association/Iván Éder, NASA/JHUAPL/SwRI

Los planetas enanos que se encuentran en el Sistema Solar tienden a ser un grupo misterioso. Con la excepción de Ceres, que reside en el cinturón principal de asteroides entre Marte y Júpiter, todos los miembros de esta clase de planetas de menor importancia se esconden en las profundidades más allá de Neptuno. Están lejos de la Tierra, lo que los hace difíciles de observar, incluso con grandes telescopios. Por todo eso, no es extraño que los astrónomos no hayan descubierto la mayoría de ellos hasta la última década, más o menos.

Uno de estos mundos enigmáticos es 2007 OR10, todavía sin bautizar. Recientemente, un grupo de astrónomos ha combinado los de datos de dos observatorios espaciales para intentar conocer más sobre él y ha descubierto algo sorprendente. Este planeta enano es significativamente más grande de lo que se pensaba.

Resulta que 2007 OR10 es el mundo sin nombre más grande del Sistema Solar y el tercero en la lista actual de alrededor de media docena de planetas enanos. El estudio también encontró que el objeto es bastante oscuro y gira más lentamente que casi cualquier otro cuerpo que orbita nuestro Sol, ya que le lleva 45 horas completar su rotación diaria.

Para su investigación, los científicos utilizaron el telescopio espacial Kepler de la NASA, cuya misión en la búsqueda de planetas se conoce ahora como K2, junto con los datos de archivo del Observatorio Espacial Herschel de infrarrojos de la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA). Los resultados se publican en la revista Astronomical Journal.

La medición revisada establece que el diámetro del planeta enano, de 1.535 km, es aproximadamente 100 km mayor que el segundo planeta enano más grande, Makemake, o alrededor de un tercio más pequeño que Plutón. Otro planeta enano, llamado Haumea, tiene una forma oblonga que es más ancha en su eje más largo que en 2007 OR10, pero su volumen total es menor.

Al igual que su misión predecesora, K2 busca el cambio en el brillo de los objetos distantes. Una atenuación en el brillo de una estrella puede ser la firma de un planeta que pasa (transita) por delante. Pero, en el Sistema Solar, K2 también busca cuerpos pequeños, como cometas, asteroides, lunas y planetas enanos. Debido a su exquisita sensibilidad a pequeños cambios en la luminosidad, Kepler puede observar el brillo de los objetos distantes del Sistema Solar y cómo cambian a medida que giran.

Averiguar el tamaño de esos objetos pequeños y débiles lejos de la Tierra es muy complicado, ya que aparecen como meros puntos de luz, lo que puede ser un desafío para determinar si la luz que emiten representa un objeto brillante más pequeño, o uno más grande, más oscuro. Esto es lo que hace que sea tan difícil observar a 2007 OR10. A pesar de que su órbita elíptica lo trae casi tan cerca del Sol como Neptuno, está actualmente dos veces más lejos del Sol que Plutón.

Las anteriores estimaciones basadas en datos de Herschel solo sugerían un diámetro de aproximadamente 1.280 km para 2007 OR10. Sin embargo, sin conocer bien el período de rotación del objeto, esos estudios estaban limitados en su capacidad para estimar su brillo general, y por lo tanto, su tamaño.

El descubrimiento de la lenta rotación por la misión K2 era esencial para que el equipo construyera modelos más detallados que revelan las peculiaridades de este planeta enano. Juntos, los dos telescopios espaciales han permitido al equipo medir la fracción de la luz solar reflejada por 2007 OR10 (utilizando Kepler) y la fracción absorbida y luego irradiada de nuevo en forma de calor (usando Herschel). Estos datos en conjunto proporcionan una estimación inequívoca del tamaño del planeta enano y el grado de reflectividad que tiene, según explican los investigadores.
Rojizo y oscuro

De acuerdo con las nuevas mediciones, el diámetro de 2007 OR10 es unos 250 km más grande de lo que se pensaba anteriormente. El tamaño más grande también implica una mayor gravedad y una superficie muy oscura, esto último debido a que la misma cantidad de luz es reflejada por un cuerpo más grande. Esta naturaleza oscura es diferente de la mayoría de los planetas enanos, que son mucho más brillantes.

Las observaciones previas basadas en tierra decían que 2007 OR10 tiene un característico color rojo, y otros investigadores han sugerido que esto podría ser debido a hielos de metano en su superficie. «Nuestro mayor tamaño revisado para 2007 OR10 hace que sea cada vez más probable que el planeta está cubierto de hielos volátiles de metano, monóxido de carbono y nitrógeno», dice András Pál, del Observatorio Konkoly en Budapest, Hungría, quien dirigió la investigación. «Es emocionante desentrañar los detalles de un mundo nuevo y distante, especialmente si tiene una superficie de este tipo excepcionalmente oscura y rojiza para su tamaño».

En cuanto a cuándo 2007 OR10 tendrá un nombre apropiado, ese honor le corresponde a sus descubridores. Los astrónomos Meg Schwamb, Mike Brown y David Rabinowitz lo detectaron en 2007 utilizando el telescopio Samuel Oschin en el Observatorio Palomar cerca de San Diego (EE.UU.). «Los nombres de los cuerpos del tamaño de Plutón cuentan una historia sobre las características de sus respectivos objetos. En el pasado, no hemos conocido lo suficiente sobre 2007 OR10 como para darle un nombre que le hiciera justicia», dice Schwamb. Sin embargo, «creo que estamos llegando a un punto en el que podemos dar a 2007 OR10 el nombre que le corresponde».
Fuentes: ABC.ES
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El regreso del cometa sin cola

Un objeto rocoso, de la época de la formación de la Tierra, vuelve hacia el interior del Sistema Solar tras pasar miles de millones de años congelado en la nube de Oort

Ilustración del singular cometa rocoso C/2014 S3 (PANSTARRS) - ESO
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ABC.esMadrid - 29/04/2016 a las 14:22:45h. - Act. a las 22:56:52h.Guardado en: Ciencia - Temas: Cometas , Asteroides , Ciencia , Astronomía , Observatorios astronómicos , Planetas
Este diagrama muestra la probable historia de este objeto tanto en el Sistema Solar interior como en el exterior durante un período de más de 4.000 millones de años. La mayor parte de este tiempo permaneció en la Nube de Oort.
Este diagrama muestra la probable historia de este objeto tanto en el Sistema Solar interior como en el exterior durante un período de más de 4.000 millones de años. La mayor parte de este tiempo permaneció en la Nube de Oort.
Este diagrama muestra la probable historia de este objeto tanto en el Sistema Solar interior como en el exterior durante un período de más de 4.000 millones de años. La mayor parte de este tiempo permaneció en la Nube de Oort.- ESO/L. Calçada

Observatorios astronómicos han descubierto un raro objeto que parece estar hecho del material original del Sistema Solar de la época de la formación de la Tierra. Este objeto se habría conservado «congelado» muy lejos, en la nube de Oort, durante miles de millones de años y ahora vuelve tal y como era al interior de nuestro sistema, lo que puede proporcionar importantes pistas sobre sus orígenes. Se trata de un raro tipo de cometa, uno sin cola, que Karen Meech, del Instituto de Astronomía de la Universidad de Hawái, llama cometa Manx, por la raza de gatos que no tiene cola.

En un artículo que publican en la revista Science Advances, Meech y sus colegas concluyen que C/2014 S3 (PANSTARRS) se formó en el interior del Sistema Solar junto con la propia Tierra, pero fue expulsado en una fase muy temprana. Quedó conservado en el congelador de la nube de Oort durante miles de millones de años hasta ahora, que vuelve hacia el interior del sistema.

«Ya sabíamos de la existencia de muchos asteroides, pero todos han sido “cocinados” por el calor y la cercanía del Sol durante miles de millones de años. Este es el primer asteroide “en crudo” que hemos podido observar: se ha conservado en el mejor congelador que hay», explica la investigadora.

C/2014 S3 (PANSTARRS) fue originalmente identificado por el telescopio Pan-STARRS1 como un débil cometa activo a una distancia de algo más de dos veces la distancia Sol-Tierra. Su largo período orbital actual (alrededor de 860 años) sugiere que su origen está en la nube de Oort, y fue empujado hace relativamente poco tiempo a una órbita que lo acerca al Sol.

Inmediatamente, el equipo se dio cuenta de que C/2014 S3 era inusual, ya que no tiene la característica cola que tienen la mayor parte de los cometas de período largo cuando se acercan tanto al Sol. Unas semanas después de su descubrimiento, el equipo obtuvo espectros de este débil objeto con el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral (ESO), instalado en Chile.
El origen de los planetas

Estudios de la luz reflejada por el objeto indican que no parece un cometa típico, de los que se cree que se forman en el Sistema Solar exterior y son helados en lugar de rocosos. Al contrario, parece que el material ha sufrido muy poco procesamiento, indicando que ha permanecido profundamente congelado durante mucho tiempo. La débil actividad es aproximadamente un millón de veces inferior a la de los cometas activos de período largo situados a una distancia similar del Sol.

«Hemos encontrado el primer cometa rocoso y estamos buscando otros. Dependiendo de cuántos encontremos, sabremos si los planetas gigantes bailaron por todo el Sistema Solar cuando eran jóvenes, o si crecieron tranquilamente sin moverse mucho», señala Olivier Hainaut, coautor del estudio e investigador de ESO en Garching, Alemania.

Fuentes: ABC.ES
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Ocho nuevos asteroides amenazantes para la Tierra, descubiertos por la NASA

La nave NEOWISE ha caracterizado más de 400 rocas espaciales cercanas desde que la misión fue reiniciada en diciembre de 2013

Una imagen de la representación de los datos obtenidos por NEOWISE

La misión NEOWISE (Near-Earth Object Wide-Field Infrared Survey Explorer) de la NASA, dedicada a descubrir, caracterizar y seguir a los asteroides y cometas que se acercan a la Tierra, ha descubierto en su segundo año en funcionamiento ocho asteroides potencialmente peligrosos para nuestro planeta, una clasificación que se realiza en función del tamaño y cercanía de las rocas espaciales. En total, la nave espacial ha descrito 439 cuerpos cercanos desde que la misión fue reiniciada en diciembre de 2013. De estos, 72 eran nuevos descubrimientos.

Los objetos cercanos a la Tierra (llamados NEOs, por sus siglas en inglés) son cometas y asteroides que han sido empujados por la atracción gravitatoria de los planetas gigantes de nuestro Sistema Solar en órbitas que les permiten entrar en la vecindad de la Tierra. Su seguimiento resulta fundamental para poder prevenir futuros impactos, ya que el impacto contra la atmósfera de, por ejemplo, una roca de «sólo» diez metros puede causar una explosión equivalente a tres bombas atómicas.

Desde el inicio de su rastreo en diciembre de 2013, NEOWISE ha medido más de 19.000 asteroides y cometas en longitudes de onda infrarrojas, y ha enviado más de 5,1 millones de imágenes del cielo en infrarrojo en el último año. Un nuevo vídeo, basado en los datos recogidos, representa los asteroides y cometas observados hasta ahora por la sonda:

«Los datos de NEOWISE nos dan una mejor comprensión de los orígenes de los NEOs, procedentes de cualquiera de las diferentes partes del cinturón principal de asteroides entre Marte y Júpiter o de las poblaciones más heladas de cometas», dice James Bauer, investigador principal adjunto de la misión en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA en Pasadena, California.
Originalmente llamada WISE, la nave espacial fue lanzada en diciembre de 2009. En 2011 entró en estado de hibernación después de completar su misión principal. En septiembre de 2013, se reactivó, fue renombrada como NEOWISE y se le asignó una nueva misión: ayudar a los esfuerzos de la NASA para identificar la población de objetos potencialmente peligrosos cercanos a la Tierra. NEOWISE también está se dedica a caracterizar asteroides y cometas conocidos previamente para proporcionar información sobre sus tamaños y composiciones.

«NEOWISE descubre objetos grandes y oscuros, cercanos a la Tierra, que complementan nuestra red de telescopios terrestres que operan en longitudes de onda de luz visible. En promedio, estos objetos tienen muchos cientos de metros de diámetro», dice Amy Mainzer, del JPL, investigadora principal de NEOWISE. La nave ha descubierto 250 nuevos objetos desde su reinicio, incluyendo 72 objetos cercanos a la Tierra y cuatro nuevos cometas.

Fuentes: ABC.ES
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El asteroide de la incertidumbre se acerca a la Tierra

La máxima aproximación se producirá estos días, pero los científicos no saben con exactitud cuándo ni hasta dónde llegará. Eso sí, descartan un choque contra nuestro planeta

Representación de un asteroide acercándose a la Tierra - EarthSky

Un asteroide llamado 2013 TX68, de más de 30 metros de diámetro, se acercará bastante a la Tierra a principios de marzo, probablemente entre los días 5 y 9, pero el momento exacto y la distancia de su máxima aproximación no se conocerán hasta después de que lo haya hecho.

Sean Marshall, estudiante de doctorado de la Universidad de Cornell en Ithaca, Nueva York (EE.UU.), trabaja en la observación de asteroides cercanos a la Tierra. Según sus cálculos, la aproximación más cercana de la roca podría estar dentro del «anillo» de la Tierra en el que se encuentran los satélites geoestacionarios, o podría pasar tan lejos como 40 veces la distancia de nuestro mundo a la Luna. Es una horquilla demasiado amplia.

«En caso de que este asteroide se acercara a la zona de los satélites geoestacionarios, sería un acontecimiento raro, que sólo ocurre una vez por década para los grandes asteroides. Lo que sabemos con certeza es que no chocará contra la Tierra este mes, así que no cunda el pánico», dice Marshall.
Órbita del asteroide 2013 TX68
Órbita del asteroide 2013 TX68- JPL

«La gran incertidumbre en la órbita de 2013 TX68 hace que sea difícil planificar observaciones de antelación, pero espero que sea visto por algunos telescopios automatizados de rastreo. Sin embargo, es posible que TX68 esté tan lejos de la Tierra que sea demasiado débil para ser visto. Si se detecta este mes, reduciría en gran medida la incertidumbre en su órbita y permitiría a los astrónomos calcular su trayectoria futura con mucha más precisión», dice el científico.

La incertidumbre sobre la fecha exacta de máxima aproximación y la imprecisión sobre su órbita se deben al hecho de que el asteroide 2013 TX68 se ha observado durante poco tiempo. Después de que fuera descubierto en 2013, el objeto pasó al cielo diurno de la Tierra y ya no se pudo observar, según explican desde la revista especializada EarthSky.

El 11 de febrero de 2016, la NASA retiró el asteroide de la lista de rocas espaciales con posibilidades de impacto contra la Tierra en los próximos 100 años. Si el asteroide pasa en su punto más cercano a una distancia de tan solo 30.986 km, lo que parece poco probable, el sobrevuelo se producirá aún más cerca que la órbita de los satélites de comunicaciones.

Las estimaciones preliminares del tamaño del asteroide apuntan a que tiene un diámetro de 30 metros, el doble del tamaño del meteoro que explotó en el cielo de Chelyabinsk, en Rusia, en febrero de 2013. Si una roca espacial de este tamaño fuera a entrar en nuestra atmósfera, se produciría una onda de choque al menos dos veces más intensa que la del meteoro del Chelyabinsk, que rompió cristales, provocó daños en los edificios y causó heridas a más de 1.500 personas.

Fuentes: ABC.ES
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¿Son o no extraterrestres?

Una estrella del espacio profundo presenta misteriosas anomalías lumínicas que han inquietado a los científicos en las últimas semanas. Este enigma galáctico podría tener ahora una respuesta después de que un nuevo análisis de los datos del Telescopio Espacial Spitzer de la NASA ponga en duda las teorías iniciales sobre el fenómeno.

Después de que el Instituto de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre descartara la posibilidad de que las anomalías de luz registradas en el sistema estelar fuesen producto de señales de radio que confirmaran la existencia de vida extraterrestre, científicos de la universidad Estatal de Iowa (EE.UU.), encabezados por Massimo Marengo, llegaron a una conclusión diferente tras encontrar más pruebas que podrían aclarar el acontecimiento intergaláctico, publicó el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA.

Las fluctuaciones de luz provenientes del sistema estelar KIC 8462852, que inicialmente fueron analizadas a partir de los datos obtenidos por el telescopio Kepler, se estudiaron nuevamente a partir de las observaciones del telescopio infrarrojo Spitzer. Los resultados apuntan a que la luz provendría de una "familia de cometas", afirmó el grupo investigativo encabezado por Massimo Marengo.

En esta ocasión el fenómeno fue estudiado con luz infrarroja. Si los cambios de luminosidad de la estrella son consecuencia de un impacto planetario o una colisión de asteroides, entonces debe haber exceso de luz infrarroja a su alrededor proveniente de pequeños fragmentos de roca, que a la temperatura adecuada brillan y pueden ser detectados por el telescopio.

Aunque aún se requieren estudios más detallados para confirmar que el aumento y la disminución de la luminosidad de KIC 8462852 se deben a la presencia un grupo de cometas, el profesor Marengo es muy optimista al respecto: "Es una estrella muy extraña (…). Puede que aún no sepamos qué pasa a su alrededor, pero eso es lo que la hace tan interesante".

Fuentes: actualidad.rt.com
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Descubren un nuevo planeta dentro del Sistema Solar

Se trata del objeto más distante descubierto hasta ahora en nuestro sistema planetario, a una distancia de 15.400 millones de kilómetros

Su órbita es tan exccéntrica que no puede ser explicada por los modelos, lo que sugiere que esconde algún misterio sobre el Sistema Solar

A muchos les parecerá increíble, pero lo cierto es que nuestro Sistema Solar, el rincón que ocupamos en el Universo, guarda aún un buen número de sorpresas. Y una de ellas, un nuevo planeta, acaba de ser revelada por un grupo de astrónomos de la Institución Carnegie en Washington. Se trata de un objeto de entre 500 y 1.000 km de diámetro y que se encuentra tres veces más lejos del Sol que Plutón. De hecho, es el cuerpo más lejano descubierto hasta ahora dentro de nuestro propio sistema planetario. A la espera de un nombre, el nuevo miembro de nuestra familia planetaria ha sido designado como V774104.

Hará falta otro año completo de investigación para determinar con exactitud la órbita del nuevo mundo y sus demás características, aunque según sus descubridores, el objeto podría llegar a incluirse dentro de una clase emergente de «objetos extremos» del Sistema Solar, con extrañas órbitas que hacen pensar en la influencia oculta de planetas ocultos aún mayores o, incluso, de otras estrellas cercanas.

«No podemos explicar las órbitas de esta clase de cuerpos a partir de lo que sabemos del Sistema Solar -explica Scott Sheppard, astrónomo de la Institución Carnegie, que anunció hoy el hallazgo durante una reunión de la Sociedad Astronómica Americana-. Actualmente, V774104 está a 15.400 millones de km. del Sol. O lo que es lo mismo, a 103 Unidades Astronómicas (UA)». Una UA es la distancia que separa la Tierra del Sol, y equivale a 150 millones de km. V774104, pues, está mucho más lejos del Sol que cualquier otro mundo conocido. Sheppard hizo su descubrimiento utilizando el telescopio japonés de 8 metros Subaru, en Hawaii.
Mundo helado u objeto interno de Oort

Según cuál sea su órbita, el nuevo planeta enano podría ser incluído en dos «clubs planetarios» diferentes. Si su recorrido le llevara, en algún momento, a estar más cerca del Sol, podría ser incluído en el grupo relativamente común de mundos helados cuyas órbitas están determinadas por la influencia gravitatoria de Neptuno. Pero si por el contrario su órbita nunca le llevara a acercarse al Sol, entonces entraría a formar parte directamente del exclusivo club al que, por ahora, solo pertenecen otros dos miembros: Sedna y 2012 VP113.

De hecho, estos dos planetas enanos nunca se acercan al astro rey a menos de 50 Unidades Astronómicas, y sus alargadas órbitas les llevan incluso a distancias superiores a las 1.000 UA. Sheppard los llama «Objetos internos de la nube de Oort», para distinguirlos de los cuerpos helados del Cinturón de Kuiper, más cercanos, a distancias de entre 30 y 50 UA. La nube de Oort es una enorme región esférica densamente poblada de objetos y que rodea por completo al Sistema Solar, a miles de UA de distancia, marcando sus fronteras externas y el límite de la influencia gravitatoria del Sol.

Una fuerza de origen desconocido
Uno de los aspectos más interesantes de los objetos del interior de la nube de Oort es, precisamente, que la excentricidad de sus órbitas no puede ser explicada a partir de la estructura conocida del Sistema Solar. De hecho, los astrónomos están convencidos de que debe haber «algo más» que perturbe esas órbitas hasta tal punto. Algo como un planeta gigante aún no descubierto que «duerma» en lo más profundo de la nube, quizá un mundo expulsado hace miles de millones de años del Sistema Solar interno y que aún permanezca en las proximidades, afectando con su enorme masa a las órbitas de los objetos cercanos.

Otras teorías sugieren que, a esas distancias, los posibles planetas (y sus órbitas) podrían verse afectadas por la fuerza gravitatoria de otras estrellas cercanas. Y hay incluso quien afirma que las fuerzas gravitatorias que aún actúan en el Sistema Solar podrían proceder de la lejana época en la que el Sol se formó, cuando el «proto Sol» estaba rodeado de otros «viveros estelares» que podrían haber aportado los «codazos gravitatorios» necesarios para determinar los movimientos que observamos en la actualidad.

En cualquier caso, hasta que Sheppard y su equipo sean capaces de determinar con exactitud su órbita, no sabremos hasta qué punto V774104 es interesante. Lo que ya es indiscutible es que el nuevo mundo ya tiene el mérito de ser, por ahora, el objeto más distante descubierto hasta ahora en el Sistema Solar.

Fuentes: ABC.ES
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Encuentran posibles señales de una civilización extraterrestre

En las proximidades de la estrella KIC 8462852 hay algo que tapa la luz y que desconcierta a los científicos. El programa SETI realizará observaciones en la zona en cuestión de meses

Entre las constelaciones de Cygnus (el Cisne) y Lira, los astrofísicos han encontrado una extraña estrella. Se llama KIC 8462852, y tiene la peculiaridad de que parpadea de una forma impredecible, lo que podría sugerir que delante de ella hay algún tipo de estructura de naturaleza peculiar que tapa la luz. Lo desconcertante es, según los científicos que la han estudiado, que esta estructura es a la vez grande, poco densa y reciente, en términos de tiempo estelar, por lo que hay incluso quienes consideran una opción escalofriante: que esta mole fuera producto de una tecnología alienígena.

«Nunca hemos visto nada como esta estrella. Es muy raro. Al principio pensamos que se trataba de un error en los datos o de un movimiento de la nave que tomó las fotografías, pero todo eso ha sido comprobado», dijo Tabetha Boyajian para «The Atlantic». Es investigadora en la universidad de Yale y ha participado, junto a otros muchos astrónomos, en el estudio que presentó el hallazgo de esta extraña nube oscura enfrente de KIC 8462852. El trabajo fue publicado el 14 de septiembre en «Monthly Notices of the Royal Astronomical Society».

El sorprendente hallazgo se produjo gracias al escrutinio del telescopio espacial Kepler, que se encontraba desde 2009 analizando la luz de más de 150.000 estrellas. Una de sus tareas era averiguar si los parpadeos de las estrellas eran periódicos, con el objetivo de buscar exoplanetas pasando por delante de las estrellas a lo largo del recorrido de su órbita.

La ingente cantidad de datos que se recogió fue analizada con algoritmos y procesada por un equipo de «cazadores de planetas», en el cual astrónomos aficionados y profesionales de todo el mundo examinan la luz procedente de las estrellas.

Señales

En 2009, se descubrió que la luz de KIC 8462852 parpadeaba dos veces. Pero en 2011 se apagó de forma más prolongada y en 2013 comenzó a tener parpadeos muy rápidos. Desconcertados por este patrón, los científicos pensaron que solo podía tratarse de un gran cuerpo orbital, de forma irregular, que podría corresponder a un disco protoplanetario (una nube de gas que permite la formación de planetas). Pero en seguida se descartó esta opción, porque estos discos aparecen en estrellas jóvenes y KIC 8462852 no lo es.

Sea lo que sea, Boyajian y los otros consideran que esa estructura que absorbe la luz es dispersa y que debe haberse formado recientemente, porque si no habría sido devorada por la estrella o habría sido compactada. Pero lo cierto es que parece tener el aspecto de un extenso goteo de pintura.

Así, en el artículo que publicó para explicar los orígenes de este «salpicón», se baraja que puede tratarse de una acumulación de asteroides destruidos, restos de planetas que chocaron o un cinturón de cometas robado a otra estrella que en algún momento pasó por las cercanías. Sea lo que sea, solo ocurre en esa estrella en todo el Universo, al menos que se sepa.
SETI entra en acción

Jason Wright, un astrónomo de la Universidad del Estado de Penn, ofreció una alternativa a ese patrón de luz. Según dice, lo descubierto es compatible con la presencia de una «súper-estructura» de origen alienígena. Tal como postula el programa de búsqueda de inteligencia extraterrestre SETI, las supuestas civilizaciones alienígenas podrían detectarse gracias a la presencia de artefactos descomunales orbitando las estrellas.

«Aunque los alienígenas sean la última hipótesis que debas considerar, esto parece tener el aspecto de algo que construiría una civilización», declaró Wright en «The Atlantic».

Podría tratarse de una especie de sistema colector de energía estelear de una civilización extraterrestre o podría ser solo una mancha de polvo en la historia de la astrofísica. Pero lo cierto es que los científicos de la Universidad de Berkeley ya están trabajando con Wright y Boyajian para echar un vistazo con el gran telescopio VLA, en enero de 2016.

Quizás desde algún planeta cercano a KIC 8462852, alguien vea que el Sol parpadea cada 365 días cuando el planeta Tierra orbita en torno a él.



Fuentes: ABC.ES
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Encuentran posibles señales de una civilización extraterrestre

En las proximidades de la estrella KIC 8462852 hay algo que tapa la luz y que desconcierta a los científicos. El programa SETI realizará observaciones en la zona en cuestión de meses
Encuentran posibles señales de una civilización extraterrestre
Un cinturón de asteroides de naturaleza peculiar podría ser otra explicación

Entre las constelaciones de Cygnus (el Cisne) y Lira, los astrofísicos han encontrado una extraña estrella. Se llama KIC 8462852, y tiene la peculiaridad de que parpadea de una forma impredecible, lo que podría sugerir que delante de ella hay algún tipo de estructura de naturaleza peculiar que tapa la luz. Lo desconcertante es, según los científicos que la han estudiado, que esta estructura es a la vez grande, poco densa y reciente, en términos de tiempo estelar, por lo que hay incluso quienes consideran una opción escalofriante: que esta mole fuera producto de una tecnología alienígena.

«Nunca hemos visto nada como esta estrella. Es muy raro. Al principio pensamos que se trataba de un error en los datos o de un movimiento de la nave que tomó las fotografías, pero todo eso ha sido comprobado», dijo Tabetha Boyajian para «The Atlantic». Es investigadora en la universidad de Yale y ha participado, junto a otros muchos astrónomos, en el estudio que presentó el hallazgo de esta extraña nube oscura enfrente de KIC 8462852. El trabajo fue publicado el 14 de septiembre en «Monthly Notices of the Royal Astronomical Society».

El sorprendente hallazgo se produjo gracias al escrutinio del telescopio espacial Kepler, que se encontraba desde 2009 analizando la luz de más de 150.000 estrellas. Una de sus tareas era averiguar si los parpadeos de las estrellas eran periódicos, con el objetivo de buscar exoplanetas pasando por delante de las estrellas a lo largo del recorrido de su órbita.

La ingente cantidad de datos que se recogió fue analizada con algoritmos y procesada por un equipo de «cazadores de planetas», en el cual astrónomos aficionados y profesionales de todo el mundo examinan la luz procedente de las estrellas.
Señales

En 2009, se descubrió que la luz de KIC 8462852 parpadeaba dos veces. Pero en 2011 se apagó de forma más prolongada y en 2013 comenzó a tener parpadeos muy rápidos. Desconcertados por este patrón, los científicos pensaron que solo podía tratarse de un gran cuerpo orbital, de forma irregular, que podría corresponder a un disco protoplanetario (una nube de gas que permite la formación de planetas). Pero en seguida se descartó esta opción, porque estos discos aparecen en estrellas jóvenes y KIC 8462852 no lo es.

Sea lo que sea, Boyajian y los otros consideran que esa estructura que absorbe la luz es dispersa y que debe haberse formado recientemente, porque si no habría sido devorada por la estrella o habría sido compactada. Pero lo cierto es que parece tener el aspecto de un extenso goteo de pintura.

Así, en el artículo que publicó para explicar los orígenes de este «salpicón», se baraja que puede tratarse de una acumulación de asteroides destruidos, restos de planetas que chocaron o un cinturón de cometas robado a otra estrella que en algún momento pasó por las cercanías. Sea lo que sea, solo ocurre en esa estrella en todo el Universo, al menos que se sepa.
SETI entra en acción

Jason Wright, un astrónomo de la Universidad del Estado de Penn, ofreció una alternativa a ese patrón de luz. Según dice, lo descubierto es compatible con la presencia de una «súper-estructura» de origen alienígena. Tal como postula el programa de búsqueda de inteligencia extraterrestre SETI, las supuestas civilizaciones alienígenas podrían detectarse gracias a la presencia de artefactos descomunales orbitando las estrellas.

«Aunque los alienígenas sean la última hipótesis que debas considerar, esto parece tener el aspecto de algo que construiría una civilización», declaró Wright en «The Atlantic».

Podría tratarse de una especie de sistema colector de energía estelear de una civilización extraterrestre o podría ser solo una mancha de polvo en la historia de la astrofísica. Pero lo cierto es que los científicos de la Universidad de Berkeley ya están trabajando con Wright y Boyajian para bombardear con ondas de radio la zona y después echar un vistazo con el gran telescopio VLA, en enero de 2016.

Quizás desde algún planeta cercano a KIC 8462852, alguien vea que el Sol parpadea cada 365 días cuando el planeta Tierra orbita en torno a él.

Fuentes: ABC.ES
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Pedro Duque: «Hay 800 asteroides que podrían destruir la Tierra»

El astronauta ha explicado que la Agencia Europea del Espacio ha aumentado su presupuesto en materia espacial
Pedro Duque: «Hay 800 asteroides que podrían destruir la Tierra»
Pedro Duque: «Hay 800 asteroides que podrían destruir la Tierra»
efe El astronauta español Pedro Duque

El astronauta Pedro Duque ha aprovechado su estancia en Santander para concienciar sobre los peligros de la basura espacial. Hay 800 asteroides en el sistema solar que podrían «destruir la tierra», aunque actualmente, ninguno suponga una amenaza.

La basura espacial y los asteroides están en el punto de mira de muchas asociaciones que tratan de encontrar financiación para poder descubrir y catalogar todo aquello que flota alrededor de la tierra y puede ser potencialmente peligroso. El problema es que las agencias internacionales no financian este tipo de investigaciones.

La carrera espacial recorre otros caminos. Pedro Duque ha explicado a los medios de comunicación que, a nivel internacional, EE.UU., China o Rusia tienen otros objetivos. Por ejemplo, Estados Unidos está desarrollando el avance de una nave que puede llegar «a cualquier punto». El primer lanzamiento no tripulado saldrá en un par de años. China, por su parte, tiene intención de conquistar la luna para «ponerse al nivel de los americanos». Por su parte, la Agencia Europea del Espacio no solo ha mantenido sino que ha aumentado sus presupuestos.

En cambio, el astronauta español prefiere concentrar sus esfuerzos en concienciar sobre la basura espacial aunque «no descarta volver al espacio» en un futuro. Respecto al papel de España, Duque ha resaltado que es uno de los países que más aporta a los sistemas de detección de basura espacial europea.

Vida extraterrestre

Pedro Duque también ha querido enviar un mensaje de ánimo a aquellos españoles que quieran intentar aventurarse al espacio, además habló de «Gravity» y de lo bien que estaba montada «aunque no hubiesen dejado a una persona sola en la estación», y ante la pregunta de si cree en los extraterrestres contestó que «es tal la cantidad de planetas que hay que no parece razonable pensar que no haya vida en otro sitio».



Fuentes: ABC.ES
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Una bola de fuego cruzó España de punta a punta en Nochebuena

El «bólido rozador» coincidió con el discurso de Felipe VI, recorrió 1.200 km y después abandonó la atmósfera terrestre para volver al espacio

En Nochebuena, cuando las televisiones retransmitían el primer discurso del Rey Felipe VI, una bola de fuego atravesó España de punta a punta como si se tratara de una señal llegada del cielo. El bólido, que tuvo múltiples testigos, entró por la frontera entre Murcia y Almería y atravesó la península en diagonal, de sureste a noroeste, para acabar en el Atlántico, en la zona sur de Galicia.

Se trata de lo que los científicos llaman un bólido rozador, una roca que entra en la atmósfera terrestre para después volver abandonarla y continuar su camino alrededor del Sol. «El bólido se inició a unos 105 km de altura sobre la localidad argelina de Tiaret, a las 21.06 hora peninsular española», explica José María Madiedo, profesor de la Universidad de Huelva y miembro de la Red Española de Investigación sobre Bólidos y Meteoros.

La roca, de 100 kilos y apenas un metro de diámetro, entró en la atmósfera a una velocidad de 80.000 km por hora. El ángulo de entrada fue muy bajo, no llegó a los 4 grados respecto a la horizontal. Entró en la Península por la frontera entre Murcia y Almería y cuando se encontraba próximo a la vertical de Ciudad Real, alcanzó su altura mínima, unos 75 km sobre el suelo.

A partir de ahí, el efecto del bajo ángulo de su trayectoria unido a la curvatura de la Tierra hicieron que su altura fuese aumentando. Entonces pasó casi sobre la vertical de Ciudad Rodrigo, en Salamanca, y se adentró en Portugal. Después, sobrevoló Bayona, en Pontevedra, y cuando se encontraba a unos cien km de distancia de la costa gallega abandonó la atmósfera terrestre como si se tratara de una piedra que rebota contra el agua.

En total, recorrió 1.200 kilómetros en un minuto. Por estos motivos, se trata de «un fenómeno tremendamente inusual», apunta el investigador. «El último comparable al que acabamos de observar sobre España se produjo el 29 de marzo de 2006 sobre Japón, con similar brillo, distancias y alturas». Una bola de fuego cruzó España de punta a punta en Nochebuena Trayectoria del bólido rozador sobre la Península.

El meteoro no fue tan brillante como otros que se han observado en el cielo peninsular, pero sí se movió de forma muy lenta, lo que permitió a los testigos disfrutar de un espectáculo único. «Hay gente que vio el bólido mientras conducía, le dio tiempo a aparcar, salir del coche y todavía ver la luz en el cielo», dice Madiedo. Además, pudo ser ampliamente registrado por los sistemas de monitorización de la bóveda celeste.

El aspecto de un meteorito La roca proviene del cinturón principal de asteroides y podría volver a cruzarse con la órbita de la Tierra. «Sigue en el espacio, pero como se ha quemado en la atmósfera, tiene la costra de fusión de un meteorito», describe José María Madiedo. Más allá del interés científico, el bólido parece sacado de un cuento navideño por su coincidencia con la Nochebuena y con el primer discurso de un rey. Que sea un buen o un mal augurio, ya es cuestión de interpretaciones pero, como decían algunos de los afortunados que pudieron verlo, «parece una estrella de Belén».

Fuentes: ABC.ES
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Europa ensaya qué hacer ante la inminente caída de un asteroide sobre la Tierra

Los expertos han analizado cómo actuar de 30 a 3 días antes del impacto y unas horas después
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Recración de la aproximación de un asteroide a la Tierra

Los meteoritos han dado miedo a la humanidad desde el mismo momento en que se apuntó a que uno de ellos pudo ser el responsable de la extinción de los dinosaurios hace 65 millones de años. Pero, desde que en 2013 una roca espacial causó 1.500 heridos tras caer sobre la ciudad rusa de Cheliábinsk, las alarmas se han encendido aún más si cabe.

Según marcan las estadísticas, cada 100.000 años una roca espacial gigante puede chocar contra la Tierra con consecuencias catastróficas. Y para evitar este negro panorama parece que las principales agencias espaciales se han ‘puesto las pilas'.

Todas ellas han aumentado sus esfuerzos en el sistema de detección de los asteroides cuya órbita pueda acercarse a la de la Tierra. Pero esto no basta. Una vez avistados y comprobada su posible peligrosidad el reto es desviarlos o destruirlos, una posibilidad que, según los expertos, ya permite la tecnología actual aunque aún no haya sido probada.

Antes incluso que viajar a Marte la NASA planea visitar un asteroide para desentrañar los secretos de estas rocas espaciales. La ecuación es simple y cargada de lógica, cuanto más se sepa sobre ellas, más sencillo resultará controlarlas. Aún más ambicioso es el plan de atrapar uno de ellos y llevarlo a la órbita de la Luna para que su fuerza de atracción lo mantenga sujeto. Una misión de este tipo serviría para probar la capacidad actual para redirigir los asteroides y permitiría estudiarlo con comodidad en las cercanías de la Tierra. Según sostiene la NASA, "en tanto en cuanto seamos capaces de usar un robot para desviar un asteroide de su órbita y trasladarlo a donde queramos, podremos aplicar estas capacidades para alejar cualquiera que llegue a amenazar nuestra seguridad".

La agencia Rusa Roscosmos ha anunciado su intención de construir un escudo que proteja el planeta. No ha ofrecido, sin embargo, grandes detalles de cómo será esta red protectora más allá de que debería contar con telescopios en órbita para la detección, naves que permitan la exploración del objeto y, finalmente, misiles de interceptación para desviar el asteroide o destruirlo.
Educar a la población

La Agencia Espacial Europea (ESA) ha ensayado la respuesta que debería darse ante la inminente caída de un meteorito de entre 12 y 38 metros y que viaje a 12 kilómetros por segundo. Se trata de valorar como podría reaccionar Europa ante una catástrofe de este tipo.

Los expertos han analizado cómo actuar 30, 26, 5 y 3 días antes del impacto así como una hora después. Por ejemplo, los días previos deberán ponerse todos los medios para conocer la masa de la roca espacial, su composición o el punto exacto de su impacto. Son datos que permitirían salvar un gran número de vidas. Incluso se ha analizado la información que debería ser distribuida a la opinión pública.

El meteorito de Cheliábinsk demostró que una de las principales asignaturas pendientes es educar a la población sobre cómo actuar en caso de un impacto. Muchos de los heridos fueron curiosos que se acercaron a las ventanas para ver el gran resplandor de luz del meteorito sin saber que éste iba acompañado de una onda expansiva que lanzó los cristales contra ellos.

A principios de mes 100 científicos y astronautas firmaron una declaración en la que solicitan a los estados más inversión ante la amenaza que suponen los meteoritos. Las agencias espaciales parece que piensan igual y han redoblado sus esfuerzos. Eso sí, cada una por su lado.

Fuentes: ABC.ES
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La ONU tabaja en la forma de anunciar el fin del MUndo

Cómo anunciar el fin del mundo
Un equipo de especialistas designado por Naciones Unidas trabaja en un plan para detectar e informar al planeta el peligro de un cometa o asteroide potencialmente fatal


Fotograma de la película 'Deep impact' en la que un cometa amenaza con destruir la Tierra. /

"Buenas tardes. Hace unos minutos, los embajadores de Estados Unidos en cada país en el mundo hablaron con los líderes de esos países para informarles de lo que les voy a decir. Es un poco complicado y me tomará tiempo explicarlo, así que espero que tengan paciencia y escuchen lo que tengo que decir", advertía el presidente de EE UU, Tom Beck, antes de anunciar al mundo que un cometa "más grande que el Everest" se dirigía al encuentro de la Tierra, un choque que podría matar a millones de personas en el mejor de los casos. El presidente Beck, interpretado por Morgan Freeman en la película Deep Impact (Mimi Leder, 1998), convertía la sala de prensa de la Casa Blanca en el punto de origen de la información más decisiva de la historia de la humanidad. En el imaginario colectivo occidental, acostumbrados como estamos a que los extraterrestres siempre elijan ese país para aterrizar, no sorprende demasiado que el anuncio lo realice el líder electo de los estadounidenses. Sin embargo, ¿es el escenario ideal? ¿Cómo debería comunicarse una potencial catástrofe de este tipo a la población de todo el mundo?

    Sería cada gobierno quien daría la noticia a su población, tomando en consideración aspectos culturales y religiosos", explica el líder del plan de la ONU

6 de octubre de 2008. Astrónomos de todo el mundo observan un objeto espacial que va a impactar contra la Tierra. Por primera vez en la historia, se detecta un meteorito antes de que rasgue la atmósfera. Expertos y aficionados lo cazaban hasta 20 horas antes de que llegara al planeta. Sin embargo, en el Centro de Planetas Menores (MPC, por sus siglas en inglés), institución que recopila las observaciones de asteroides y cometas, no recibieron permiso para informar oficialmente sobre ese objeto que se dirigía como un proyectil hacia Sudán hasta varias horas después de haberlo identificado. Sencillamente, no sabían cómo hacerlo. No existía un protocolo preparado para, en su caso, anunciar al mundo que se tomaran las medidas necesarias para mitigar daños.

Afortunadamente, el asteroide TC3 solo tenía el tamaño de un coche. "Se tardó horas y parecía que estábamos tratando de ocultar algo. Simplemente, no había un sistema para comunicarlo de manera rápida porque no se pensaba que esto fuera a ocurrir", explica el español José Luis Galache, astrónomo del MPC. Ahora, Galache forma parte del equipo fundacional que, por mandato de Naciones Unidas, va a diseñar cómo detectar, controlar e informar estos sustos. La primera reunión de este grupo de expertos y especialistas en diversas disciplinas, generó una convicción entre los asistentes: hay que decidir cómo comunicar estos eventos a todo el mundo, con mensajes asequibles para cualquier habitante del planeta, no solo para los que han visto cintas como Armageddon.

Morgan Freeman, anunciando la amenaza de un cometa como presidente Beck en la película 'Deep impact'.

Celebrada en enero en la sede del MPC (en el Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, en Massachusetts), la cita contaba con representantes de todas las instituciones que hoy por hoy se dedican a la detección de asteroides, cometas y otras amenazas para la Tierra: NASA, ESA, JAXA nipona, CNRS francés, Academia de Ciencias rusa, el Centro Aeroespacial de Alemania y varias instituciones académicas. Naciones Unidas había ordenado crear un organismo (IAWN, siglas en inglés de Red Internacional de Alerta de Asteroides) que coordinara y centralizara esos trabajos tan atomizados para que la humanidad contara con un único referente al que consultar, del que fiarse en caso de preocupación, quien informara con rigor cuando llegue el momento. Tras la segunda reunión de este grupo, celebrada en septiembre, acaban de presentar un informe en el que señalan las prioridades para la comunicación acertada del peligro de que una roca espacial golpee al planeta Tierra.

El hombre que coordina este mandato de la ONU, el mexicano Sergio Camacho, explica que IAWN avisaría directamente a los líderes de los países amenazados en caso de detectarse un meteorito que afectara a una región concreta. "Sería ese gobierno —o gobiernos— quien informaría a su población. Idealmente, la noticia se daría en el idioma de la población en riesgo, tomando en consideración aspectos culturales y religiosos", explica. Pero Camacho no se engaña. Estas circunstancias son completamente impredecibles: el 14 de febrero del año pasado, mientras astrónomos de todo el mundo preparaban sus equipos para avistar al asteroide DA14, que rozaría la Tierra, un meteorito arañaba la atmósfera sobre la ciudad rusa de Cheliábinsk.

"Los medios se enterarían independientemente de que algo pasa por lo que IAWN debe de estar lista a proporcionar información veraz. Por los muchos escenarios de riesgo de impacto por un asteroide que se podrían presentar, es difícil asegurar que la noticia se dé en condiciones idóneas", asume Camacho, por lo que su misión será la de establecer cauces transparentes y estables con los periodistas para tenerlos convenientemente informados: "Serán ellos quienes divulguen la noticia". Siguiendo con el ejemplo cinematográfico, en Deep Impact el presidente Beck se ve obligado a adelantar su anuncio por las indagaciones de una reportera. Y al realizar su declaración, alguien grita en la redacción de una cadena de noticias: "¡¿Dónde está el periodista científico?!".

Por tanto, en caso de detectarse una amenaza en algún observatorio, esta información iría directamente a IAWN y, sin solución de continuidad, a los gobiernos interesados. A partir de ahí, ya sería cada país el que decidiría cómo gestionar la crisis a su manera. En caso de tratarse de un evento que pusiera en riesgo a buena parte del planeta, habría tiempo para decidir cómo hacerle frente al fin del mundo. "Cuanto más daño puede hacer el asteroide o cometa, más grande es. Y cuanto más grande es, más visible resulta porque refleja mucha más luz. Por tanto, se detectaría con antelación", razona Galache. Otro grupo se encarga en paralelo de analizar desde ya todas las posibles respuestas ante una amenaza global, en función de los distintos escenarios: velocidad, tamaño, ángulo de entrada, material, etc.
Se está desarrollando una nueva escala de alertas que irá del 1 (el objeto estalla en la atmósfera) hasta el 6 ("destrucción global")

Escala propuesta por los expertos para alertar a la población. / IAWN

Los expertos se exigen transparencia para ganar la confianza de la población en general y de los líderes y los periodistas en particular. Pero también un lenguaje comprensible y en todos los idiomas. Y hoy por hoy, los datos referentes a todos los objetos espaciales potencialmente peligrosos están a disposición del público en las webs de muchos organismos científicos. Pero son números y referencias técnicas que solo unos pocos expertos lo entienden. "No es información, son datos. Discuto con otros colegas porque confunden las dos cosas. Cuando ves las noticias del tiempo, no quieres que te hablen de isobaras sino que te digan si es probable que llueva", resume Galache.

En ese contexto han creado una nueva escala de riesgos, denominada Broomfield (así se llama el pueblo en el que se reunieron la segunda vez, en septiembre), que servirá para jubilar otras escalas probabilísticas tan complejas como inútiles. La escala Bloomberg —inspirada en la de huracanes— se moverá entre la amenaza de tipo 1 (color verde, ver imagen), que sería algo así como el meteorito TC3 de Sudán, hasta la amenaza de tipo 6 (color negro) que implicaría una "destrucción global".

    Cuanto más daño puede hacer el asteroide, más grande es. Y cuanto más grande es, más visible resulta. Se detectaría con antelación", razona Galache

Además, otras de las recomendaciones del informe son evitar las comparaciones con bombas nucleares a la hora de explicar la fuerza del impacto, mantener encuentros periódicos con los medios y, sobre todo, tener una presencia online estable y unificada. Este mismo lunes se registró el dominio iawn.int para crear allí la web de este organismo. Les hubiera gustado comprar iawn.org pero pertenece a la Red Internacional de Mujeres Anglicanas, con quienes comparten las mismas siglas en inglés. Problemas de logística que no salen en las películas de Hollywood.

"De haber un riesgo sustancial digamos en el próximo año, la organización estaría suficientemente preparada para responder con información científica claramente articulada para los líderes políticos de los países afectados", asegura Laura Delgado López, experta en comunicación científica y coordinadora de esta reunión de IAWN. El horizonte es haberse establecido como un organismo de referencia dentro de cinco años. Para Delgado, deberían lograr una conciencia pública del peligro de los asteroides y cometas y preparar al planeta para evitar malas interpretaciones.

Por ejemplo, evitando las barreras culturales y religiosas. "A nosotros nos parecería lógico intentar destruir o desviar un cometa potencialmente destructor. Sin embargo, puede haber personas que crean que es una acción divina que hay que respetar", pone como ejemplo Galache. El mexicano Camacho mantiene una certeza con la que deben trabajar: "Lo que es seguro es que la Tierra volverá a ser impactada por un asteroide de dimensiones tales que destruya un pueblo, una ciudad o que cause daño a escala nacional o regional. Lo que no sabemos es cuándo".


Fuentes: ELPAIS.COM
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El amenazador asteroide Apofis es mayor de lo que se creía

Ya faltan dos años menos para que nos salude el asteroide Apofis, y amenace con el final de la vida en la Tierra.  

Imágenes del Apofis en tres longitudes de onda, captadas por el telescopio 'Herschel'.

El asteroide Apofis, que puede amenazar la Tierra en 2036, es mayor de lo que se creía, según los primeros datos obtenidos por uno de los numerosos observatorios astronómicos que lo están siguiendo esta semana, cuando se acerca relativamente al planeta. El tamaño de esta roca irregular ha pasado de estimarse en 270 metros de diámetro medio a 325 metros, con una precisión mayor en las medidas que las realizadas desde su descubrimiento en 2004. El observatorio espacial Herschel, de la Agencia Europea del Espacio (ESA), ha seguido durante dos días el veloz paso del asteroide, que el jueves, fiel a su cita, se acercó hasta 14,5 millones de kilómetros del planeta, la décima parte aproximadamente de la distancia de la Tierra al Sol.

Esta vez se ha acercado mucho menos que lo hará el 13 de abril de 2029, cuando roce el planeta pasando por debajo de la órbita que ocupan los grandes satélites geostacionarios de comunicaciones (casi 36.000 kilómetros, menos de la décima parte de la distancia a la Luna), pero su paso actual es una gran oportunidad para refinar el conocimiento de sus propiedades físicas, movimientos y órbita, y poder descartar –o no- que en su siguiente visita, en 2036, llegue a chocar contra la Tierra. De hecho las primeras observaciones con radar de este acercamiento desde la estación de Goldstone (California), indican que no lo hará, según Jon Giorgini, del Jet Propulsion Laboratory de la NASA, citado por Sky & Telescope.

“El 20% de incremento en el diámetro observado se traduce en un 75% de aumento del volumen o masa del asteroide, en nuestros cálculos”, explica Thomas Müller, del Instituto Max Planck alemán, que lidera el análisis de los nuevos datos, informa la ESA.

El Apofis, bautizado así por el dios egipcio de la destrucción, se hizo famoso cuando, pocos meses después de su descubrimiento, se calculó que existía una probabilidad entre 37 de que chocara con la Tierra en 2029. Los cálculos posteriores anularon esta posibilidad, pero siguen dejando una ligerísima rendija abierta a un choque posterior. Esto se debe a que el muy cercano paso de 2029 puede, debido a la gravedad terrestre, hacer que cambie la órbita del asteroide.
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 La órbitas de Apofis y la Tierra alrededor del Sol son muy similares, lo que hace que los dos cuerpos celestes se crucen a poca distancia de vez en cuando.

Recientemente, los rusos anunciaron una misión al Apofis para dotarle de un emisor de radio con la que se pueda seguir al segundo su periplo por el espacio. La agencia Roscosmos planea una misión robótica al asteroide, según su director, Vladimir Popovkin. Se trata de hacer aterrizar un módulo en la superficie de Apofis y activar allí una baliza que funcione durante muchos años. Esta permitirá a los astrónomos calcular sus movimientos y el efecto del acercamiento a la Tierra en 2029. El lanzamiento de la misión tendría lugar después de 2020.

El tamaño de esta roca irregular ha pasado de estimarse en 270 metros de diámetro medio a 325 metros

El telescopio espacial Herschel trabaja en los rangos ópticos e infrarrojo cercano y no suele observar asteroides. El mapa térmico obtenido también indica que la reflectividad del Apofis es menor que la estimada anteriormente, lo que es importante para calcular cómo el calor del Sol le puede afectar. Sin embargo, los mejores datos para refinar la órbita de asteroide vendrán de las observaciones que se están haciendo estos días con radar, por ejemplo desde la citada estaciónde Goldstone y el radiotelescopio de Arecibo (Puerto Rico).

Los datos ahora obtenidos no son solo importantes científicamente, sino que aumentarán el conocimiento de las propiedades de los asteroides, lo que permitirá realizar con más posibilidades de éxito las misiones destinadas a evitar acercamientos demasiado peligrosos en el futuro, según explica Laurence O'Rourke, investigador del Centro Europeo de Astronomía Espacial (ESAC), cercano a Madrid.


Fuentes: ELPAIS.COM
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Hallan el cráter de la mayor explosión jamás registrada en la Luna

Tiene 34 metros y es fruto del impacto de un meteorito registrado hace dos años por astrónomos españoles
Hallan el cráter de la mayor explosión jamás registrada en la Luna

Hallan el cráter de la mayor explosión jamás registrada en la Luna
NASA/GSFC/Arizona State University
Un nuevo cráter en la Luna, formado el 11 de septiembre de 2013

El 11 de septiembre de 2013, investigadores el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) y de la Universidad de Huelva detectaron gracias al programa de observación MIDAS, que vigila la superficie lunar con dos telescopios desde Sevilla y Toledo, la mayor explosión jamás registrada en la Luna, provocada por el choque de un objeto de unos 400 kilos a una velocidad de 61.000 km por hora. El impacto, equivalente a la detonación de unas quince toneladas de TNT, causó un fogonazo largo y brillante que podría haber sido visto desde la Tierra sin la ayuda de telescopios ni prismáticos. Ahora, pasados dos años, podemos ver las imágenes del cráter que dejó el golpetazo.
Hallan el cráter de la mayor explosión jamás registrada en la Luna
El cráter, de 34 metros de diámetro, fue localizado el pasado mes de abril después de comparar imágenes de la zona del Mare Nubium (Mar de las Nubes) de antes y después del evento. Se encuentra solo a 3 km de la predicción realizada con los telescopios en un primer momento. En la imagen, pueden verse los efectos del material expulsado, que se extiende a 500 metros en todas las direcciones.

El objeto que se desplomó contra la Luna es casi con toda seguridad parte de un cometa o un asteroide. Nuestro satélite recibe asiduamente el impacto de meteoritos desde que se formó hace 4.500 millones de años, motivo por el que tiene ese aspecto lleno de cicatrices. Como no tiene una atmósfera que proteja su superficie, cualquier objeto, incluso los más pequeños, pueden dejar una nueva huella.

Si el mismo objeto hubiera caído en la Tierra, parte podría haber sobrevivido a nuestra atmósfera y provocado algún susto, pero nada comparable a lo que ocurrió en Chelyabinsk (Rusia) en febrero de 2013.

Hallan el cráter de la mayor explosión jamás registrada en la Luna
Lugar del impacto
lroc

Fuentes: ABC.ES
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